Tejiendo territorios: La Huerta María Cano florece con la fuerza de su comunidad

Tejiendo territorios: La Huerta María Cano florece con la fuerza de su comunidad

La participación ciudadana en la ZUMA Apogeo es la clave para mejorar el aire y cuidar el ambiente del territorio 

La comunidad se fortalece en torno al cuidado colectivo de la Huerta María Cano 

El abordaje de los retos del cambio climático se construye desde la educación y la participación ambiental de las comunidades 

En el corazón del barrio María Cano, en la localidad de Ciudad Bolívar al sur de Bogotá, un grupo de habitantes ha transformado un espacio urbano cubierto de pasto y caracterizado por la baja presencia de especies vegetales, en una huerta comunitaria que hoy es símbolo de apropiación territorial y compromiso ambiental. A través del trabajo colectivo, este lugar se ha consolidado como un punto de encuentro para la comunidad y como un pulmón verde en medio de una zona con pocas coberturas vegetales para sus habitantes. 

En articulación con el Jardín Botánico José Celestino Mutis, en Bogotá se adelantan acciones para fortalecer la huerta y avanzar en la creación de un jardín de polinizadores. Esta iniciativa busca atraer insectos benéficos como abejas y mariposas, esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad y la mejora de los servicios ecosistémicos en este sector. 

Tejiendo territorios: La Huerta María Cano florece con la fuerza de su comunidad

Las actividades se desarrollan en el marco de las Zonas Urbanas por un Mejor Aire – ZUMA, estrategia distrital orientada a mitigar los efectos de la contaminación atmosférica mediante la recuperación de espacios verdes y la participación comunitaria. Aunque la Huerta María Cano no se encuentra dentro de los barrios de intervención directa de la ZUMA definida para el sector del Apogeo, en el límite de la localidad de Bosa sobre la Autopista Sur, su ubicación colindante permite integrarla a la estrategia para aportar a la calidad del aire y al cuidado ambiental de todo el sector. 

El proyecto contempla la organización del espacio, la implementación de especies vegetales nativas, y la promoción de prácticas agroecológicas. Además, se espera que esta experiencia fortalezca los procesos de educación y participación ambiental y consolide redes de cuidado del entorno entre la ciudadanía, permitiendo avanzar en la adopción de los protocolos para el registro y acompañamiento de la huerta por parte de las entidades distritales. 

Con este tipo de iniciativas de recuperación ecológica urbana, Bogotá fortalece su compromiso para el abordaje de los retos de la crisis ambiental mediante el acompañamiento a procesos ciudadanos y comunitarios que promuevan la sostenibilidad en todas las localidades de la ciudad.