Tejiendo territorios : Guardianes del río Torca: Vigías del Colegio Toberín defienden la biodiversidad de Usaquén
En el barrio Babilonia, la comunidad educativa de la Sede B del Colegio Toberín ha asumido un compromiso vital con su entorno. A través de la estrategia Tejiendo el Territorio, el Jardín Botánico de Bogotá acompaña al grupo de vigías ambientales escolares en un proceso que busca frenar la pérdida de biodiversidad urbana a través de la apropiación y el cuidado de los ecosistemas locales.
La ubicación de la institución es estratégica: se encuentra en el área de influencia del río Torca, un corredor ecológico fundamental que conecta los Cerros Orientales con el Humedal Torca-Guaymaral, uno de los tesoros ambientales más importantes de la localidad de Usaquén.

El Río Torca como eje de aprendizaje
El proceso formativo comenzó con un diagnóstico lúdico sobre el estado actual del río Torca. A través de dinámicas grupales, los estudiantes identificaron las graves problemáticas de contaminación que afectan este cuerpo de agua, principalmente causadas por la disposición inadecuada de residuos sólidos a lo largo de su cuenca.
Reconocer este panorama impulsó a los jóvenes a buscar soluciones desde su cotidianidad, transformando su institución en el primer nodo de resistencia y conservación del barrio.
Un aula viva y un espacio con potencial alimenticio
La teoría se transformó rápidamente en práctica dentro del aula viva del colegio. En este escenario pedagógico, los vigías ambientales pusieron en marcha un espacio con potencial alimenticio mediante las siguientes acciones:
- Germinación: Siembra de semillas de diferentes hortalizas en bandejas de semilleros.
- Trasplante y cuidado: Traslado de las plántulas a sus contenedores definitivos dentro del aula viva, monitoreando su crecimiento constante.
- Reconocimiento de fauna: Dinámicas de identificación de los hábitats de las especies de fauna nativa asociadas a los humedales de Bogotá.
Multiplicadores de conciencia ambiental
El impacto de esta iniciativa del Jardín Botánico de Bogotá trasciende las fronteras del aula. Los estudiantes vigías han asumido con entusiasmo el papel de transferir este conocimiento a sus compañeros de otros grados y a sus propios hogares.
Al despertar el interés de los niños por el cuidado de la naturaleza, el proceso consolida una ciudadanía activa y consciente, capaz de reconocer que la protección de los grandes ecosistemas de la ciudad comienza por defender el río que pasa cerca de sus casas.






