Historias del verde urbano: ¡Nuevos “jardineritos” en Engativá!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició un nuevo proyecto de jardinería en el colegio Cafam y el Instituto Técnico Industrial Francisco José de Caldas.
Se trata de la instalación de viveros satélite o cámaras húmedas donde la comunidad estudiantil aprenderá a propagar su propio material vegetal.
Las primeras 400 plantas de cuatro especies serán cuidadas y monitoreadas por 79 estudiantes de estos dos planteles educativos de la localidad de Engativá.
Bogotá, junio de 2026. Edwin Hernández, estudiante de séptimo de bachillerato del colegio Cafam, se define como un guardián de la naturaleza. No bota un solo papel en las calles, ama los animales y siente una gran curiosidad por el mundo de la botánica.
Su pasión por la biodiversidad lo llevó a ser parte de los vigías ambientales de esta institución educativa creada en 1972 por la Caja de Compensación Familiar Cafam, un extenso campus ubicado en la avenida 68 con calle 64.
“Somos un grupo de varios estudiantes de bachillerato que participamos en proyectos o actividades ambientales dentro del colegio. Reciclamos, sembramos en una huerta y aprendemos mucho de biología”.


En la clase de ciencias naturales, Edwin, un preadolescente curioso e inquieto con talento para pintar los paisajes de la naturaleza, ha quedado maravillado con las dos formas de reproducción de las plantas: la sexual y la asexual.
“Aprendí que la sexual es por semillas y tiene pasos como la polinización, fecundación, dispersión y germinación. Por su parte, la asexual consiste en sembrar partes de las plantas, como pequeños tallos, ramas o tubérculos”.
Este vigía ambiental de 13 años soñaba con poder aplicar todos los nuevos conocimientos botánicos en un terreno del colegio. “Me gusta untarme con la tierra negra y quería aprender la técnica para plantar bien las matas”.
A inicios de mayo de este año, varios profesionales del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) se reunieron con las directivas y algunos docentes del colegio Cafam para proponerles participar en un proyecto de propagación de material vegetal.
Según Jorge Rodríguez, ingeniero agrónomo que lleva más de 15 años en la línea de jardinería de la entidad, el objetivo era montar dos pequeños viveros satélite o cámaras húmedas en una zona de la institución educativa para propagar diversas especies.
“El JBB aportaría todo el conocimiento técnico, los insumos para construir los viveros, el material vegetal y la mano de obra. Por su parte, el colegio Cafam solo tenía que escoger un grupo de estudiantes para formarlos como jardineros”, indicó el profesional.
19 vigías ambientales, estudiantes de sexto, séptimo y octavo de bachillerato, fueron seleccionados para participar en este novedoso proyecto de propagación de especies de la jardinería urbana.
“Me puse muy contento porque iba a cumplir el sueño de sembrar de una forma adecuada. Los vigías, además de recibir talleres de jardinería, íbamos a participar en el montaje de los viveros y en el cuidado de todas las matas”, expresó Edwin.
Viveros estudiantiles
El Instituto Técnico Industrial Francisco José de Caldas, colegio fundado en 1937 y que colinda con el Cafam, también fue invitado a ser parte de esta iniciativa de jardinería que busca formar a la comunidad estudiantil.
Alejandra Núñez, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, informó que en este plantel iban a participar 60 estudiantes de sexto y noveno de bachillerato.
“En el ITI, como es conocido este colegio distrital, también íbamos a montar dos viveros satélite en una zona que colinda con la huerta estudiantil. Las directivas aceptaron ser parte de la estrategia”.


Antes de construir los viveros, estructuras en plástico que tienen un área promedio de un metro cuadrado, los 79 estudiantes de ambos colegios recibieron talleres y capacitaciones por parte de Jorge, Alejandra y la técnica Andrea Gómez.
“Fortalecimos conocimientos como la reproducción sexual y asexual de las plantas y les informamos que los cuatro viveros satélite iban a albergar 400 plantas de cuatro especies: margarita morada, gazania, bella a las once y suelda con suelda panameña”, dijo Alejandra.
Según la licenciada en biología, en cada vivero van a crecer 100 plantas. “La meta era que los estudiantes plantaran esquejes de las cuatro especies en bolsas plásticas llenas de tierra abonada, material que al final sería ubicado dentro de los viveros”.
En los talleres, Jorge les contó a los futuros “jardineritos” y a los docentes que este proyecto de propagación nació en Ciudad Montes, un bosque urbano de la localidad de Puente Aranda donde participan varios líderes ambientales comunitarios.
“Es un proyecto piloto comunitario de propagación bastante exitoso. En la primera etapa montamos siete cámaras húmedas con láminas de plástico y palos donde han crecido cientos de plantas de siete especies, algunas nativas”.
El ingeniero agrónomo reveló que esta técnica permite encerrar volúmenes de aire y mantener húmedas las plantas en un sustrato normal. “Contar con una humedad relativa al 100% garantiza que no haya deshidratación del material vegetal”.
Luego de las capacitaciones jardineras, Jorge, Alejandra, Andrea y varios operarios del JBB visitaron el colegio Cafam para montar los dos viveros satélite en sitios ubicados alrededor de la huerta estudiantil.
“El ingeniero Jorge lideró el montaje con ayuda de los operarios. Algunos de los vigías ambientales estuvieron presentes, pero solo observaron la actividad para evitar un accidente. Los dos viveros quedaron fijos y tienen una pequeña puerta”, apuntó Alejandra.
Los dos viveros del Instituto Técnico Industrial Francisco José de Caldas fueron construidos por Jorge en el JBB. “Estas estructuras se pueden movilizar y no cuentan con la pequeña puerta; cuando quedaron listos, los llevamos al colegio”.
Nuevos “jardineritos”
Los profesionales del Jardín Botánico escogieron dos días de la última semana de mayo para propagar las margaritas moradas, gazanias, bellas a las once y panameñas en los cuatro viveros satélite de los dos colegios.
“Antes me reuní con los estudiantes para diseñar la señalética de los viveros. Los del ITI elaboraron una infografía con información técnica y los del Cafam quisieron hacer pequeños carteles con las figuras y nombres de las especies”, expresó la licenciada en biología.
El martes 26 de mayo, a las nueve de la mañana, Jorge, Alejandra, Andrea y la operaria Lizeth Guío llegaron al colegio Cafam para renaturalizar el interior de los dos viveros satélite con ayuda de los 19 vigías ambientales.


Los guardianes de la naturaleza se organizaron en tres turnos para plantar 600 esquejes de las cuatro especies en 200 bolsas llenas de tierra abonada, material vegetal que fue recolectado en varias de las colecciones del JBB.
“En cada bolsa vamos a plantar tres esquejes de una misma especie. No introducimos solo un esqueje porque puede que no logre desarrollarse; de esta forma estamos garantizando la sobrevivencia de la planta”, explicó el ingeniero agrónomo.
En el primer turno participaron Edwin Hernández, Samuel Cifuentes, Sofía Martínez y Luisa Ortegón, estudiantes de séptimo de bachillerato que plantaron y regaron los primeros habitantes botánicos de uno de los viveros.
“Fue una experiencia muy chévere donde apliqué todo lo que aprendí en los talleres. Mi planta favorita es la panameña porque tiene hojas moradas brillantes y una flor blanca; soy un nuevo jardinero y la quiero plantar en el jardín de mi casa”, contó Edwin.
Los demás vigías ambientales también plantaron y ayudaron a ubicar las bolsas con los esquejes en el interior de ambas cámaras húmedas. Al final de la jornada, cinco de ellos dejaron volar la imaginación para crear la señalética del proyecto.
“Dejaron listos los carteles con los nombres y figuras de las cuatro especies del proyecto. La señalética que irá al lado de los viveros la vamos a elaborar en un futuro taller”, afirmó Alejandra.
El jueves 28 de mayo, la técnica Andrea Gómez y las operarias Astrid Mora y Candelaria Arrieta madrugaron para recolectar 600 esquejes en varios jardines del JBB, material vegetal que iba a ser propagado en los dos viveros del Instituto Técnico Industrial Francisco José de Caldas.
Mientras tanto, Alejandra se reunió con los docentes de los 60 estudiantes de sexto y noveno de bachillerato para organizar los pormenores de la plantación. Se acordó realizar dos jornadas: una a las 11 de la mañana y otra al mediodía.
En medio de risas, algarabía y comentarios jocosos, los nuevos “jardineritos” del ITI vistieron de diversos colores el interior de los dos viveros. “También plantaron tres esquejes en cada una de las 200 bolsas con tierra. El objetivo es que se consoliden 200 plantas”, expresó Andrea.
Al final de la actividad, que contó con el apoyo de las profesionales sociales Liseth Reyes, Natalia Rocha y Laura Vera, los estudiantes ubicaron la infografía con los datos técnicos del proyecto, llamada “Unidos por una ciudad más verde”, y un cartel con el título “Vivero satélite del ITI”.
Riegos y monitoreos
Los cuatro viveros satélite de los colegios Cafam e Instituto Técnico Industrial Francisco José de Caldas no quedarán a la deriva. En los próximos dos meses, es decir hasta agosto, Alejandra los visitará una vez a la semana para hacer varias actividades de mantenimiento.
“El objetivo es que los 79 alumnos participen en los riegos semanales y les hagan seguimiento al desarrollo de las plantas, información que van a escribir en bitácoras. Estas visitas también contarán con la presencia de los expertos de jardinería del JBB”.
Cuando las 400 plantas crezcan y tengan un tamaño adecuado, serán parte de un nuevo proyecto de jardinería de la entidad. Según Jorge, se trata de una futura cobertura vegetal que se convertirá en un ícono verde bogotano.


“Queremos que sea una sorpresa para la ciudadanía y por eso todavía no vamos a divulgar de qué se trata. Mientras tanto, seguiremos trabajando articuladamente con los colegios para que estas plantas se desarrollen de la mejor forma”.






