Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

Lix Fernely Moreno y Yoeny Chará cuidan las 38 especies nativas de alta montaña que son propagadas en el vivero del predio Las Mercedes, ubicado en la Reserva Forestal Productora Thomas van der Hammen.

Estas dos operarias del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) se encargan de todo el proceso de propagación, es decir desde la recolección de las semillas hasta que las plantas crecen y son trasplantadas en bolsas.

En este predio de la localidad de Suba, el JBB ha plantado cerca de 54.000 árboles y arbustos de 110 especies nativas, nuevas coberturas vegetales que, según el POT, tendrían el potencial y las características para consolidarse como un bosque urbano.

Un terreno de 27,2 hectáreas que durante décadas fue destinado a la ganadería y la siembra de cultivos como papa, zanahoria y arveja, hoy luce como un popocho bosque nativo por donde sobrevuelan 60 especies de aves.

Se trata de Las Mercedes, un predio ubicado dentro de uno de los tesoros ecológicos de la localidad de Suba, la Reserva Forestal Productora Thomas van der Hammen, y a espaldas de la clínica Juan N. Corpas.

Su cambio de aspecto, de un potrero árido a un denso bosque con árboles de distintos tamaños, formas y colores, se debe a las actividades que realiza el equipo de recuperación ecológica de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá desde finales del año 2020.

Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes
Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

“En este predio adelantamos un ejercicio de rehabilitación o recuperación ecológica a través de la plantación de especies nativas de estos ecosistemas inundables y no inundables de la sabana de Bogotá”, aseguró Robinson Duque, coordinador encargado de este equipo.

A la fecha, el JBB ha plantado cerca de 54.000 árboles y arbustos de 110 especies nativas en Las Mercedes, coberturas vegetales que han logrado enriquecer un área que, durante mucho tiempo, fue usada para las actividades productivas.

Según Duque, estos nuevos árboles buscan fortalecer la conectividad de los diferentes elementos que conforman la Estructura Ecológica Principal del borde norte de la ciudad, desde los Cerros Orientales hasta el río Bogotá.

“Lo que estamos haciendo es conectar ecológicamente ecosistemas como los Cerros Orientales, los humedales Torca, Guaymaral y La Conejera, el bosque de Las Mercedes, la cuenca del río Bogotá y el cerro La Conejera”.

Los cerca de 54.000 individuos arbóreos y arbustivos le ofrecen diferentes servicios ecosistémicos a la fauna silvestre, en especial a las aves. Estos sitios les brindan alimento y refugio para su reproducción y anidación.

“Hemos instalado varias perchas artificiales para la avifauna, elementos en madera de ocho metros de altura que les permiten a las aves, particularmente a las rapaces, perchar y además controlar los curíes, roedores que generan altas afectaciones a los árboles recién plantados”.

Los bosques nativos del predio Las Mercedes también mitigan el calentamiento global. Según Duque, los árboles y arbustos captan y secuestran dióxido de carbono y otros contaminantes atmosféricos.

Las manos de más de 20 operarios del JBB han sido las responsables del reverdecer de esta zona de la localidad de Suba, quienes realizan actividades como mantenimiento, preparación del terreno para la plantación y control de tensionantes como el exceso de calabaza.

“También hemos contado con el apoyo de la comunidad en las plantaciones, como estudiantes de colegios y universidades, el cabildo Muisca de Suba y las bendiciones de la abuela Blanca Nieves”, informó Paola Valencia, bióloga y profesional de campo del JBB.

Dentro del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) adoptado por la alcaldesa Claudia López (Decreto 555 de 2021), el predio Las Mercedes hace parte la Estructura Ecológica Principal dentro del conector ecosistémico Cerros Orientales-Río Bogotá.

“Este predio es parte de la Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá – Thomas van der Hammen. En la zonificación de la reserva del Acuerdo CAR 11 de 2011, corresponde a una zona de preservación con presencia de bosque secundario”, dijo Martha Liliana Perdomo, directora del Jardín Botánico.

Según Perdomo, a la luz del artículo 130 del POT, los cerca de 54.000 árboles y arbustos de especies nativas que el JBB ha plantado en Las Mercedes, tendrían el potencial y las características para consolidarse como bosque urbano.

“Con la importancia de la protección normativa que se ha hecho en el predio, la zona pasó de ser una reserva vial a un área de consolidación de bosque urbano que garantiza la subsistencia del último relicto de bosque inundable de la sabana de Bogotá”.

Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes
Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

Vivero con poder femenino

En el predio Las Mercedes, el equipo de recuperación ecológica decidió revivir un antiguo vivero para dar marcha a una novedosa estrategia, un sitio donde los profesionales de la Subdirección Científica del JBB realizaron varias investigaciones.

“Luego de restaurar la infraestructura y las zonas circundantes del vivero, comenzamos a trabajar en un plan de propagación de especies nativas de difícil consecución, es decir material vegetal que no se encuentra en la mayoría de los viveros comerciales”, apuntó Duque.

En el vivero de Las Mercedes fueron priorizadas 42 especies nativas de alta montaña, de las cuales los expertos del JBB ya consiguieron 38 especies: 24 están en germinadores, cinco han sido trasladadas a bolsas y cinco están en almacenamiento.

Enoc Sánchez, técnico en producción agroindustrial del Jardín Botánico, es el encargado de liderar las actividades del vivero, como la identificación de las fuentes semilleras, recolección y escarificación de la semillas, germinación y traslado a las bolsas donde se convierten en plantas.

“Tenemos especies como salvia morada, tuno ratón, tuno negro, colorado, romero de páramo, sietecueros rojo, uva camarona, tagua, cucharo blanco, encenillo, encenillo negro gaque, calabacillo, totumo, uña de gato, amargoso y uva de monte”.

Lix Fernely Moreno y Yoeny Chará, dos operarias del Jardín Botánico, son las manos derechas de Enoc Sánchez, mujeres luchadoras y amantes de la naturaleza que se hacen llamar como las niñeras del vivero.

“Somos las niñeras de estas hermosas plantas porque todos los días nos encargamos de su cuidado. Nuestro trabajo va desde la recolección de las semillas en ecosistemas andinos hasta que las plantas crecen y son trasplantadas en bolsas”.

Estas operarias han trabajado en varios grupos de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, como arbolado joven y coberturas vegetales. Sin embargo, aseguran que su actividad favorita es cuidar las plantas del vivero de Las Mercedes.

“Acá hemos aprendido mucho sobre estas especies nativas de difícil consecución y por eso nos esforzamos bastante para que crezcan fuertes y hermosas. Somos afortunadas porque trabajamos en medio de un bosque y lejos del ruido y la polución de la ciudad”.

La niñera del Pacífico

Yoeny Chará nació hace 35 años en Bolívar, municipio del departamento del Cauca donde creció feliz en medio de los tesoros biodiversos del Pacífico colombiano. El verde del bosque siempre ha sido su color favorito.

“Cuando me gradué del colegio tomé la decisión de salir de mi pueblo para buscar una mejor calidad de vida en Bogotá. En esa época la violencia era muy dura y además no quería repetir la historia de varias muchachas: enamorarse y quedar embarazadas”.

Con el cartón de bachiller en sus manos, Yoeny se montó en la flota que la llevaría a la gran ciudad, donde la recibiría uno de sus hermanos. “Me dio muy duro dejar a mis papás y a todo lo que amaba en el pueblo. Pero era por mi bien”.

Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes
Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

Se organizó en el municipio de Soacha y al poco tiempo el amor tocó a su puerta. “Con mi esposo tenemos dos hijos hermosos que son nuestro motor. Tengo dos retoños rolos, pero les cuento a diario sobre todas las maravillas de mi Pacífico”.

Hace ocho años ingresó al Jardín Botánico de Bogotá, entidad que la recibió con los brazos abiertos. Estuvo mucho tiempo realizando el mantenimiento al arbolado y los jardines de localidades como Usaquén, Kennedy y Ciudad Bolívar.

“Luego pasé al vivero de La Florida, un lugar hermoso y diferente donde empecé a aprender sobre especies nativas y propagación. Como me iba muy bien me escogieron como uno de los operarios de los viveros de Las Mercedes y la Escuela de Logística”.

En esas guarderías su mente se siguió nutriendo con nuevos conocimientos. “Enoc Sánchez, nuestro coordinador, es una eminencia en la propagación de especies nativas. Todos los días aprendo algo nuevo gracias a él, una persona que comparte todos sus conocimientos”.

Yoeny ha recorrido varios páramos y zonas del bosque alto andino para recoger semillas de las plantas nativas. “En el vivero las secamos y luego preparamos el sustrato para sembrarlas en las camas. Mi trabajo consiste en hacer semilleros”.

Cada vez que una pequeña planta comienza a asomarse en las camas del vivero, los ojos de esta morena espigada estallan de felicidad. “Es espectacular ver cómo de una semilla tan chiquita va saliendo una planta. Para mí es como el nacimiento de un hijo”.

Aunque tiene que atravesar toda la ciudad para llegar desde su casa en Soacha hasta el vivero de la reserva Thomas van der Hammen en Suba, Yoeny nunca se queja. “El sacrificio vale la pena porque trabajo en un bosque y además soy la niñera de las plantas”.

Dos décadas reverdeciendo Bogotá

Lix Fernely Moreno es una de las operarias más antiguas del Jardín Botánico de Bogotá. Llegó a la entidad hace casi dos décadas y siempre ha realizado actividades relacionadas con el cuidado de las coberturas vegetales de la ciudad.

“He estado en varios grupos, como jardinería, arborización, sanidad y desde hace dos años en los viveros de Las Mercedes y la Escuela de Logística del Ejército, este último en la localidad de San Cristóbal”.

Aunque Lix Fernely ama todo lo que tenga que ver con la naturaleza, asegura que su trabajo favorito es en los viveros porque pudo aprender de dónde vienen todos los árboles y arbustos que engalanan la capital.

Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes
Las niñeras de las plantas nativas del vivero Las Mercedes

“Es un trabajo muy bonito donde he aprendido mucho de las semillas, esas pequeñas estructuras que, luego de ser sembradas, se convierten en hermosas plantas. En los viveros soy testigo del proceso de la vida”.

Esta habitante del municipio de Soacha no solo cuida las plantas nativas que resguardan estas dos guarderías verdes. También recorre varios ecosistemas estratégicos para recoger las semillas que se transformarán en árboles y arbustos.

“Hemos ido a varios páramos y ecosistemas alto andinos a recoger las semillas de las especies nativas. Cuando llegan al vivero les hacemos el proceso de secado, lavado y desinfección y luego las sembramos en las camas, donde crecen hermosas”.

En los semilleros de este vivero de la localidad de Suba, esta operaria realiza el riego día de por medio. “También les aplicamos fertilizantes y hacemos el deshierbe. Cuando las plantas están grandes, las sacamos de las camas y pasan a unas bolsas para que sigan creciendo”.

Lix Fernely, madre de dos hijos, se siente muy orgullosa de su trabajo como niñera de plantas nativas. “Es un orgullo trabajar para conservar la naturaleza y las plantas, seres que se encargan de darnos oxígeno. En el vivero me siento como criando a mis hijos”.

Además del vivero, esta operaria del JBB ama la jardinería, una actividad que ha desempeñado muchos años. “Pero la gente es muy desagradecida con los jardines. Cuando trabajaba en el grupo de jardinería, vi a varias personas haciendo sus necesidades en las plantas”.