¡Jardín Botánico realizó su primera feria de emprendimientos agroecológicos!
Esta nueva estrategia de la entidad busca impulsar el crecimiento de los emprendimientos agroecológicos y brindar nuevas oportunidades comerciales.
26 emprendedores locales que fusionan los tesoros de las huertas en sus productos participaron en la primera versión de la feria.
El objetivo a mediano plazo es que hagan parte de los Mercados Campesinos Agroecológicos “Bogotá es mi Huerta”.
María Palacios y María Antonia Mosquera parecen hermanas. Tienen el mismo color de piel, una dentadura totalmente blanca y perfecta y no paran de hablar de los ríos caudalosos y selvas húmedas del Pacífico colombiano, región donde nacieron.
También comparten una pasión desbordada por la cocina de su territorio biodiverso. Son expertas en preparar bebidas ancestrales como el viche y el arrechón y manjares fritos como la carimañola, el aborrajado y las marranitas.
“Aunque por nuestras venas no corre la misma sangre, somos hermanas de la vida. Ambas salimos de nuestros pueblos huyendo de la violencia y nos conocimos en Egipto, barrio del centro de la ciudad que nos abrazó”, dice María Palacios.


Hace tres años, durante los meses más duros de la pandemia del coronavirus, estas chocoanas alegres y conversadoras motivaron a otras seis mujeres del barrio para crear emprendimientos culinarios que las sacaran de la crisis económica desatada por el covid-19.
El primer paso fue montar una huerta comunitaria para tener algunos insumos alimenticios, como plantas aromáticas y medicinales, hortalizas y frutales. La llamaron Nuestra Señora de Egipto, igual que la emblemática iglesia del barrio.
“Así empezamos a preparar varios de los fritos, bebidas, picantes y arepas tradicionales del Pacífico y Caribe y los empezamos a vender a domicilio. Luego, cada una se fue por una línea específica”, aseguraron estas hijas del río Atrato.
María Antonia, nacida en el municipio de Río Quito, se inclinó por la elaboración de arepas de maíz, yuca y peto. El nombre de su emprendimiento, Arepa Vita, es un homenaje a su mamá, un ángel que la cuida desde el cielo.
“Mi mamá se llamaba María Vitalina y en el pueblo le decían Mamá Vita. Todas mis arepas las hago en honor a esa mujer que nos sacó adelante en medio de muchas carencias y una violencia que aún sigue presente en la zona”.
Por su parte, María Palacios enfocó su emprendimiento en las carimañolas, marranitas, aborrajados, champús, suero picante y el pastel chocoano, un manjar de arroz envuelto en la hoja del plátano. Lo llamó Turbante Azabache.
“Nuestros emprendimientos empezaron a ganar fama en el centro. A través de un proyecto, nos dieron un local en el centro comercial San Victorino para vender todos nuestros productos del Pacífico”.
Emprendedores junior
Las dos Marías fusionan algunas de las plantas de su huerta comunitaria en los emprendimientos, como el orégano en las marranitas; tomillo, cimarrón y uchuvas en el champús; pimentón en el suero picante; y quinua y ajonjolí en las arepas.
Cuando recibieron la visita de Alberto Mogollón, profesional del grupo de agricultura urbana del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), este les informó que tenían todo el potencial para participar en una nueva estrategia de fortalecimiento.
“Nos dijo que la entidad iba a realizar la primera feria de emprendimientos agroecológicos, un evento dedicado a fortalecer la agricultura urbana y periurbana, promoviendo la sostenibilidad y la innovación en el sector”.


Las chocoanas brincaron de felicidad cuando fueron seleccionadas entre los 26 emprendimientos agroecológicos que iban a participar en la feria, actividad que se realizaría el sábado 22 y domingo 23 de marzo en la plazoleta principal del JBB.
“Ofrecer nuestros productos en el Jardín Botánico es un sueño que ambas compartimos. Sabemos que muchas personas visitan ese bosque tan hermoso y por eso es una gran ventana para darse a conocer”.
Según Mogollón, quien se encarga de gerenciar la línea de emprendimientos de agricultura urbana, esta feria es solo para los emprendedores agroecológicos junior, es decir los que no tienen tanta experiencia en este tipo de negocios verdes.
“Algunos están comenzando a consolidar sus emprendimientos de agricultura urbana y otros tienen un recorrido pequeño que requiere ser fortalecido. El objetivo de esta feria es que, a mediano plazo, puedan participar en nuestros Mercados Campesinos Agroecológicos”.
El profesional aseguró que la nueva feria, evento que se realizará cada dos meses, busca que los emprendedores agroecológicos se vayan acostumbrando al ambiente que se vive en los mercados campesinos y así vayan puliendo sus productos.
“Nosotros nos encargamos de capacitarlos técnica y comercialmente para que sus emprendimientos vayan creciendo. También les damos las herramientas para fortalecer cada una de sus huertas”.
Actualmente, el JBB trabaja con cerca de 120 emprendedores agroecológicos en la capital, tanto junior como los expertos que hacen parte de los mercados campesinos. “Esta nueva feria será exclusivamente para los que hasta ahora están despegando”.
Primera feria
El 22 y 23 de marzo, la plazoleta principal del JBB se visitó de fiesta durante la primera feria de emprendimientos agroecológicos, actividad que contó con la participación de 26 emprendedores de 13 localidades de la capital.
Entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde, los emprendedores junior presentaron una variada oferta de productos frescos y transformados, como productos de las huertas, medicina natural, cosmética y alimentación saludable.
Los fritos, bebidas ancestrales y arepas con plantas de las huertas de María Palacios y María Antonia Mosquera, se vendieron como pan caliente. “Nos fue muy bien económicamente y también aprendimos mucho para mejorar nuestras técnicas de producción”.


El mundo de los hongos fue uno de los grandes protagonistas de esta feria. Tejido Fungi, un emprendimiento creado por Vivianne Agudelo y Andrés Alemán hace tres años, llamó bastante la atención de los visitantes.
“Nació como fruto de una relación de profundo respeto por la micología que compartimos. Nos especializamos en cubrir las necesidades de los fungicultores y de las personas que adopten alternativas de alimentación nutricional y medicinal con el uso de hongos gourmet”.
Esta pareja, ella licenciada en biología y él tecnólogo en electrónica, fusionan la micología con la tecnología para la producción de hongos gourmet y enteógenos. Por ejemplo, utilizan la simulación de ambientes para la optimización de los cultivos de hongos.
“En nuestra huerta en Bosa Centro tenemos los cultivos de hongos. Entre nuestros productos están melena de león y ganoderma lucidum pulverizados y un kit de autocultivo de orellana”.
“Ellos fueron los encargados de liderar una charla especializada sobre la importancia de los hongos en la alimentación y la salud. Este es uno de los emprendimientos con mayor potencial para estar en nuestros mercados campesinos”, dijo Mogollón.
Los ciudadanos que visitaron la feria también conocieron y probaron los productos de Planta Viva, emprendimiento agroecológico liderado por tres jóvenes de la localidad de Usaquén que llevan más de 10 años trabajando con las abejas.
Nicolás Gómez, Carlos Rodríguez y Julián León, apicultores que también montaron una huerta en Torca, presentaron su miel artesanal, polen, propóleo y las prácticas artesanales y asesorías que hacen parte de su emprendimiento.
“Nuestros productos son 100% de origen artesanal y agroecológicos. También nos encargamos de la recolección de enjambres y prestamos asesoría apícola. Nuestro sueño es seguir mejorando para participar en los mercados del Jardín Botánico”.
Los derivados medicinales del cannabis que elabora desde hace seis años Leonardo Torres, huertero de la localidad de Engativá, causaron sensación en la feria de emprendimientos junior debido a sus poderes medicinales.
“Mi emprendimiento, Latos Grown, se basa en pomadas, aceites y tinturas CBD, productos de la medicina natural para los dolores, insomnio, estrés, ansiedad, artritis y artrosis. Además, vendo semillas, sustratos y fertilizantes para cuidar los jardines y huertas”.
Más de 20 personas participaron en la charla que dio Leonardo sobre el uso medicinal del cannabis y su regulación en Colombia. “Pudimos aclarar varias dudas que tenía la ciudadanía y además me compraron varios de los productos”.
Como en botica
La primera feria de emprendimientos agroecológicos del Jardín Botánico contó con productos como en botica, expresión coloquial santafereña que significa de todo tipo o con una gran variedad de cosas; es pocas palabras, hubo de todo.
Ana Acosta y Georgina Acosta, huerteras del Callejón de Santa Bárbara, sitio del barrio Marruecos, presentaron el nuevo emprendimiento de hongos de la unidad productora Ecohuertas de Rafael Uribe Uribe: orellanas con sabor a pollo y cerdo.
“Vimos en las orellanas un nuevo potencial de comercialización. Estos hongos sirven como reemplazo de la carne, es decir que también pueden mitigar la deforestación causada por la ganadería”, dijeron las nuevas emprendedoras agroecológicas.


Paula y Samuel Sánchez, huerteros y paqueros que hacen parte de la Fundación Monterrey en la localidad de Kennedy, llevaron la miel, pomadas con plantas medicinales, polen, zumo de noni, jarabe de totumo y cacao en polvo.
“Nuestra huerta comunitaria Monterrey está consolidando nuevas líneas de transformación. Participar en esta primera feria de nuevos emprendimientos es muy importante porque nos sirve como ventana para promocionarnos más”.
Ángela Juagibioy, indígena del Putumayo licenciada en educación comunitaria con una maestría en arte, educación y cultura, tuvo la oportunidad de mostrar su emprendimiento artesanal que tiene como protagonistas a la biodiversidad.
“Hago collares, aretes y artesanía utilizando la técnica de tejido en mostacilla. Utilizo los colores de nuestra cosmología indígena y me inspiro en las aves y animales de la selva. También elaboro pomadas con las plantas medicinales que tengo en mi huerta”.
Jackeline Barrera, huertera que hace parte de la Fundación Monterrey en Kennedy, hizo su debut en esta feria con Piel Canela, collares, pulseras y aretes que elabora con amero, la calceta de plátano y materiales reciclados.
Flor Ligia Gordon y Fabián Arias, del colectivo Cultivando Salud en la localidad de La Candelaria, llamaron bastante la atención por su emprendimiento Kéfir Flor Li, bebidas ancestrales veganas y extractos que aumentan la flora intestinal.
“El kéfir es una bebida fermentada que se obtiene a partir de la leche o agua y la cual contiene bacterias y levaduras benéficas. Este emprendimiento hace parte de Casa Zipa, una huerta que tenemos en el centro de la ciudad”.
Para Alberto Mogollón, profesional del JBB, esta primera feria ofreció una amplia variedad de productos comestibles, medicinales, cosméticos y artesanales y arrojó muy buenos resultados para los emprendedores.
“Fue un éxito en varios aspectos: mostraron sus emprendimientos, generaron ganancias económicas, conocieron a otros emprendedores y vivieron la experiencia de vender en nuestra plazoleta. Vamos a fortalecer varios aspectos que evidenciamos durante la actividad”.
Más que una exhibición, este espacio impulsará el crecimiento de los emprendimientos brindándoles visibilidad y oportunidades comerciales para consolidarse en el mercado. “Con esta feria reafirmamos nuestro compromiso con la innovación y la sostenibilidad”.






