Historias del verde urbano: Veraguas Central: un parque de Puente Aranda que recuperó sus jardineras
Las dinámicas sociales causaron serias afectaciones en los 200 metros cuadrados de jardines de este sector del centro-occidente de la ciudad.
El Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis recuperó las seis jardineras con más de 2.400 plantas de seis especies y un diseño novedoso.
Para mitigar las problemáticas antrópicas, la renovada cobertura vegetal de este parque fue encerrada con malla.
Bogotá, 18 de septiembre de 2025. 16 urapanes son los habitantes más antiguos del parque principal de Veraguas Central, un barrio de la localidad de Puente Aranda ubicado a unas pocas cuadras del canal Comuneros.
Según los abuelos que caminan a diario por los recovecos de este sector comprendido entre las calles 4 y 5c y las carreras 31b y 32a, varios de estos gigantes foráneos fueron plantados por ellos hace más de 40 años.
“Son nuestros mayores tesoros arbóreos y hoy en día superan los 30 metros de altura. En las ramas más altas se posan los colibríes chillones que nos enamoran con sus bulliciosos cantos”, dice uno de los residentes del barrio.


Con el paso de los años, a los urapanes les llegó compañía. La comunidad y las entidades del Distrito plantaron otra especies como caucho sabanero, guayacán de Manizales, cerezo, holly, laurel huesito, sauco, alcaparro y algunas palmas.
Cerca de 400 árboles y arbustos habitan en los tres sectores del parque Veraguas Central, un tipo de bosque urbano que también alberga dos canchas deportivas, rodaderos, columpios, gimnasios al aire libre y una pista para trotar.
El sector del medio, el más pequeño, es conocido por dos atributos: un sitio cercado y exclusivo para los perros y una imponente y robusta palma fénix rodeada por cuatro bancas de madera pintadas de varios colores.
En 2017, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) aumentó las coberturas vegetales de esta zona. Alrededor de la palma montó seis jardineras que suman un área de 200 metros cuadrados: dos de ellas son medialunas y las restantes tienen forma de trapecio.
Estos jardines fueron decorados con especies como diete, hiedra, escarcha y acanto. Sin embargo, los ciudadanos amantes de la naturaleza les plantaron varios filodendros y siete arbustos en su interior: seis pajaritos y un sietecueros.
Las dinámicas sociales del sector, como una alta presencia de habitantes de calle y carreteros, consumo y venta de droga, la proliferación de residuos sólidos y los perros que corren sin correa por el parque, empezaron a afectar esta cobertura vegetal.
La mayoría de las miles de plantas de los seis jardines palidecieron por los orines y excrementos de los humanos y las mascotas. Los dietes, una especie con hojas largas, lineales y en forma de espada, se convirtieron en un baño público.
“La hermosa palma es el fumadero del parque durante las noches. Lamentablemente, los colores de los jardines que la rodean se perdieron y todo quedó con un aspecto lúgubre y triste”, asegura otra de las habitantes del barrio.
Renovación urgente
En julio de este año, la Alcaldía Local de Puente Aranda convocó al Jardín Botánico y a otras entidades del Distrito para abordar de manera mancomunada las problemáticas que estaban deteriorando las coberturas vegetales del parque.
Daniela Manrique, ingeniera del Jardín Botánico que tiene a su cargo las jardineras de Puente Aranda y Kennedy, fue delegada para atender la solicitud y se reunió varias veces con la referente ambiental de la Alcaldía Local y otros profesionales.
“Varios habitantes del sector le habían pedido a la Alcaldía retirar todas las jardineras e incluso la palma fénix, algo que no es viable porque las coberturas vegetales no son las culpables de las problemáticas sociales”.


La profesional del JBB les sugirió un nuevo proyecto de jardinería, es decir renovar y recuperar en su totalidad los 200 metros cuadrados de los seis jardines del parque con especies de tipo bajo o rastrero.
“El objetivo era retirar todo el material vegetal que sobrevivió, como los dietes, filodendros y acantos, y hacer un nuevo diseño con seis especies: bergenia, suelda con suelda variegada, agapanto, vinca, hiedra miami y melena de león”.
En cuanto a la palma fénix, en ese entonces con ramas largas, robustas y a punto de tocar el piso, Daniela les dijo que era necesario reportarla a la Secretaría Distrital de Ambiente para que le ordenara una poda al operador de aseo.
Según la ingeniera, la Alcaldía Local de Puente Aranda estuvo de acuerdo con las sugerencias técnicas y se comprometió a colaborar con los aspectos logísticos de la futura intervención en las jardineras, que fue agendada para mediados de septiembre.
“Entre sus compromisos estuvieron guardar el material vegetal nuevo y las herramientas de nuestros operarios en el parqueadero de su sede, ubicada al frente del parque, y comunicarse con la UAESP para que recogiera los residuos que salieran del nuevo montaje”.
Inicia el renacer
La primera semana de septiembre, Daniela visitó las seis lastimadas jardineras del parque Veraguas Central para diseñar su nuevo aspecto y hacer los cálculos del número de plantas que se requería.
Las dos jardineras en forma de medialuna que rodean la palma fénix, contarían con cinco semicírculos en su interior. Cada uno tendría una especie: bergenia, suelda con suelda, vinca, hiedra y melena de león.
“Estas especies son rastreras y van a conformar un tipo de tapete floral. Es decir que no van poder ser utilizadas por los habitantes de calle como baños, algo que se presentó con los antiguos dietes”.


Las cuatro jardineras restantes en forma de trapecio, ubicadas alrededor de algunos urapanes, solo contarían con agapanto, una planta de porte bajo que da flores de colores azul, violeta o blanco.
“Todas sumarían 2.454 plantas, la mayoría hiedras, agapantos y vincas. Una de las especies más vistosa es la bergenia, una planta que se parece a la lechuga por lo amplio de sus hojas y que da una flor rosada muy bonita”.
El lunes 15 de septiembre, a las siete de la mañana, Daniela y su cuadrilla de 10 operarios iniciaron la intervención en estas jardineras de la localidad de Puente Aranda que palidecieron por la mano del hombre.
Las manos de Kimberly López, Adelaida Gómez, Sandra Angulo, Willington Cetina, Nohora Sierra, Pedro Melgarejo, Rocío Moreno, Esperanza Figueroa, Cindy Longa y Luis Plazas, serían las encargadas de la trasformación.
Luego del descapote en las seis jardineras, es decir el retiro de todo el material antiguo y la nivelación de la tierra, Daniela empezó a trazar el primer jardín en forma de medialuna con decenas de estacas y piolas de dos colores.
“Este trazado es un tipo de bordado con el que le damos forma a los diseños de las jardineras. Los trazos en las dos jardineras grandes debían conformar cinco semicírculos, cada uno para una especie distinta”.
Mientras la ingeniera y sus operarios trazaban, Delfina Beltrán, técnica del equipo de jardinería que trabajó varios años como operaria, estaba en el vivero la Florida del JBB cargando en un camión las más de 2.400 plantas.
Orlando Blandón, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, estuvo en contacto con la referente ambiental de la Alcaldía Local de Puente Aranda para guardar todo el material vegetal en el parqueadero.
“Como la sede de la Alcaldía queda algo retirada de las jardineras, decidimos descargar las plantas en el parque de los perros, ubicado justo al lado. Lo tapamos con una polisombra para evitar que se lo llevaran”.
Una líder de la Junta de Acción Comunal del barrio Veraguas Central que vive en un edificio ubicado al frente de las jardineras, les ayudó a guardar las herramientas de los operarios, como las carretillas, palines, palas y bolsas plásticas.
“Hacia las tres de la tarde, la primera jardinera en forma de medialuna quedó totalmente trazada. Organizamos las miles de plantas por especie en el parque de los perros y las cubrimos con la polisombra verde”, mencionó Daniela.
Tapete florecido
El paro de conductores en Bogotá no evitó que los 10 operarios, ingeniera y profesional social del Jardín Botánico continuaran con la transformación de las seis jardineras del parque Veraguas Central.
La tarea del martes 16 de septiembre era dejar totalmente plantada la jardinera en medialuna que fue trazada el lunes con cinco especies: bergenia, suelda con suelda variegada, vinca, hiedra miami y melena de león.
“En el primer semicírculo plantamos suelda con suelda, en el segundo melena de león, en el tercero bergenia, en el cuarto vinca y en el quinto (el externo y más amplio) hiedra miami. Cada planta debía cumplir con una distancia específica”, expresó Daniela.


Dos operarios tuvieron a su cargo la plantación de los cuatro jardines en forma de trapecio con los agapantos. “Para evitar que nos viéramos afectados por el paro de conductores, terminamos nuestro trabajo a la una de la tarde”.
El trazado y plantación de la segunda jardinera en medialuna fue realizado el miércoles 17 de septiembre, jornada que contó con la participación de varios funcionarios de la Alcaldía Local de Puente Aranda.
“Ellos realizaron una jornada de limpieza en el segundo sector del parque y socializaron el nuevo proyecto de jardinería con la comunidad. La Junta de Acción Comunal nos ayudó los tres días guardando las herramientas”, precisó la ingeniera.
A las dos de la tarde, los alrededores de la icónica palma fénix del parque se transformaron en un tapete florecido y meticulosamente trazado con las nuevas 2.454 plantas que plantó el JBB en las seis jardineras.
Los residentes, comerciantes y transeúntes felicitaron a los operarios por todo el trabajo y esfuerzo y regalarles un nuevo tapete natural. “Esperemos que todos los transeúntes cuiden estas plantas para que florezcan hermosas”.
Las dos jardineras más grandes fueron cercadas con una malla de gallinero de color negro, una medida que busca mitigar la mayor problemática en estas coberturas vegetales: el ingreso contante de las mascotas para hacer sus necesidades.
“La otra semana les haremos cerramientos a las cuatro jardineras pequeñas y vamos a hacer una jornada de riego y fertilización. El futuro de estos jardines está en los comportamientos adecuados de la ciudadanía”, concluyó Daniela.
El material vegetal que fue retirado de las jardineras, como los dietes y filodendros, no fue desechado. “Lo vamos a replantar en otros proyectos de jardinería de Puente Aranda y en unos jardines de la calle 26”.
Por su parte, Orlando tiene pensado realizar varias socializaciones y actividades con la comunidad para generar un mayor sentido de apropiación por las jardineras. “Vamos hacer jornadas de apadrinamiento y limpieza”.






