Historias del verde urbano: Una graduación con corazón y alma jardinera
61 jardineros del Jardín Botánico José Celestino Mutis se graduaron por participar en el curso avanzado de buenas prácticas agrícolas del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).
Durante cuatro sesiones presenciales y virtuales, fortalecieron sus conocimientos en la siembra de cultivos con especificaciones técnicas.
En la graduación, Miguel Antonio Quintero, el jardinero más querido y antiguo de la entidad, recibió un sentido homenaje por sus 58 años de trabajo.
Bogotá, marzo de 2026. Johanna Forero lleva dos años renaturalizando las localidades del sur de la ciudad con la creación de nuevos jardines. Sus manos han logrado convertir zonas áridas o llenas de escombros en tapetes coloridos y llenos de vida.
De lunes a viernes, días en los que trabaja como operaria de la cuadrilla que cubre Antonio Nariño, Bosa, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, Tunjuelito y Usme, viste un uniforme de color verde oscuro, un sombrero ancho y unas botas de caucho.
Su rostro siempre está libre de maquillaje. Los anillos, pulseras y aretes no hacen parte de su vestimenta laboral y la única decoración llamativa que conserva son unas uñas largas y pintadas con varias figuras brillantes.


El lunes 16 de marzo, Johanna llegó a las 10 de la mañana al Jardín Botánico de Bogotá (JBB), entidad que define como un tesoro boscoso. En esta ocasión, la jardinera no portaba su opaco uniforme ni cargaba un morral lleno de herramientas.
Tenía un vestido largo y ajustado de seda azul con escote, un ajuar que dejaba ver su figura de sirena. Sus labios y ojos estaban perfectamente maquillados y caminaba despacio debido a unos tacones altos.
Decidió alisarse su larga cabellera negra y se recogió unos mechones con un moño del mismo color del atuendo. Escogió los tonos rojos y rosados para pintarse las uñas y de su cuello colgaba un collar dorado con un pequeño dije.
“Me vestí así por una razón muy especial e importante: me iba a graduar por participar en el curso avanzado de prácticas agrícolas del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Quería recibir mi diploma usando un vestido muy elegante”.
Los otros operarios de la cuadrilla donde trabaja y que hicieron el curso, casi no la reconocen. Los piropos, elogios y aplausos la hicieron sonrojar. “Creo que mis compañeros nunca me habían visto vestida así. Siempre estamos llenos de tierra por el trabajo en los jardines”.
Johanna no fue la única que sorprendió por su garbo y porte. La mayoría de los 61 jardineros del JBB, entre operarios, técnicos y profesionales que fueron capacitados por el SENA durante cuatro sesiones presenciales y virtuales, escogieron su mejor percha para el evento.
Los hombres vestían chaquetas de paño, camisas, zapatos de cuero y un cabello meticulosamente peinado; y las mujeres estaban perfectamente maquilladas, perfumadas y con prendas de vestir elegantes.
“Una graduación es motivo de fiesta. Me puse botas de cuero, chaqueta elegante del mismo color, blusa vaporosa y también me alisé el cabello y me maquillé. Quería verme bonita para recibir el diploma”, dijo Jackeline Tovar, operaria de los jardines de Teusaquillo y Los Mártires.
Homenaje al jardinero icónico
A las 10:30 de la mañana, los futuros 61 graduados que fortalecieron sus conocimientos en la siembra de cultivos con especificaciones técnicas del curso avanzado brindado por el SENA, estaban listos para recibir el diploma.
Sin embargo, antes de la ceremonia se dirigieron a una de las zonas boscosas del Jardín Botánico para presenciar el homenaje verde que iba a recibir el jardinero más querido y antiguo de la entidad, un hijo del páramo que conoció y trabajó con el fundador de la entidad.
Miguel Antonio Quintero, más conocido como Miguelito, también dejó a un lado el uniforme verdoso que viste todos los días y se puso una chaqueta azul de pana, un pantalón negro y unos tenis blancos.


Cerca de 100 trabajadores del JBB, entre los jardineros que tomaron el curso del SENA, directivos y amigos, rodearon a este hijo del páramo de la Sierra Nevada del Cocuy que se alistaba para plantar un magnolio nativo de Colombia.
María Claudia García, directora del JBB, y Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo, fueron los encargados de hacer la apertura del homenaje, una plantación que iba a honrar los 58 años que lleva Miguelito en la entidad.
“Este es un pequeño homenaje a todo el trabajo que ha hecho Miguelito por la conservación y estudio de la flora de Colombia. El JBB tiene la fortuna de contar con un jardinero que lleva décadas propagando el material vegetal de nuestro país”, dijo la directora.
El magnolio nativo también iba a homenajear los 130 años del natalicio de Enrique Pérez Arbelaéz, sacerdote jesuita, científico, educador, escritor y pionero del periodismo ambiental que fundó el JBB hace siete décadas.
“Miguelito trabajó con nuestro fundador y fue testigo del inicio de este bosque urbano, el más biodiverso de la ciudad. Este magnolio es un homenaje a él, a Enrique Pérez y a Franciso Sánchez, un maestro de la botánica que trabajó muchos años en la entidad”, expresó García.
Las palabras del subdirector técnico operativo hicieron que los ojos de Miguelito soltaran algunas lágrimas. “Teresa Arango, cofundadora, exdirectora del JBB y mano derecha de Pérez Arbeláez, lo llamó como el joven herbolario que estuvo al servicio de Pérez Arbeláez”.
Álvarez precisó que las manos del jardinero icónico de este bosque urbano del barrio Bosque Popular, son las grandes protagonistas en las coberturas vegetales que alberga. “Hoy, las nuevas generaciones de jardineros, homenajeamos su trabajo, legado y vida”.
Con la voz entrecortada, Miguelito se dirigió a sus colegas. “Debemos seguir recorriendo el país para recolectar semillas y luego germinarlas y propagarlas. Eso es lo que he hecho en estos 58 años de trabajo y es la mejor forma para recuperar nuestros bosques”.
El jardinero icónico les dio un mensaje a los nuevos jardineros. “Nuestro principal objetivo debe ser conservar la naturaleza a través de la siembra. Les agradezco mucho por este homenaje y espero que pueda estar muchos años más aportando mis conocimientos en el JBB, mi casa”.
El nuevo magnolio nativo de las colecciones vivas del JBB representará el legado verde de Miguelito. “Ya perdí la cuenta del número de árboles y arbustos que he plantado en varios sitios del país. Este es muy especial porque también es un homenaje a mi maestro: Enrique Pérez”.
Graduación jardinera
El homenaje al trabajador más querido del JBB no terminó con la plantación. Miguelito también hizo el curso avanzado de prácticas agrícolas del SENA y por eso iba a recibir un diploma en compañía de los jardineros de las nuevas generaciones.
Los 61 graduados se sentaron en las sillas del auditorio principal de la entidad y primero escucharon las intervenciones protocolarias de los directivos de ambas entidades. Germán Darío Álvarez fue el primero en dirigirse al público.
“Uno de los mayores aliados en la renaturalización de la ciudad es el SENA, una entidad que participa en nuestras jornadas de plantación y además nos brinda cursos para fortalecer nuestros conocimientos como jardineros”.


Para Álvarez, contar con una certificación del Servicio Nacional de Aprendizaje es un orgullo. “Los conocimientos que adquirieron en el curso les van a servir para seguir fortaleciendo los 200.000 metros cuadrados de jardines que tenemos en la ciudad y los de nuestras colecciones”.
El subdirector informó que el decreto 040 de 1993, el cual convirtió al JBB en una entidad del Distrito Capital, menciona que una de sus funciones es promover el amor por las plantas en toda la ciudad.
“Es una práctica diaria donde le enseñamos a la comunidad a plantar, sembrar, cosechar, cultivar y propagar. En la escuela del JBB nos dedicamos a formar a nuestros trabajadores en ese amor por el verde”.
La directora del JBB les agradeció a los jardineros de la entidad por su interés en seguir fortaleciendo sus conocimientos. “El JBB es un centro de investigación y por eso ustedes hacen jardines aplicando la ciencia, conservando la biodiversidad y rescatando las especies”.
García aseguró que el curso que tomaron con el SENA le apunta a esa misión institucional. “Su entusiasmo y compromiso demuestran que quieren seguir avanzando en esa labor de aprender nuevos conocimientos científicos y replicarlos en las comunidades. Felicitaciones a todos”.
Carlos Arturo Salgar, subdirector del centro de formación de talento humano del SENA, expresó que la entidad seguirá siendo uno de los grandes aliados del JBB en la renaturalización de la ciudad a través del conocimiento.
“Es un honor formar a las personas que se encargan de mantener verde y con mucha biodiversidad a Bogotá. La ciudad necesita mucho de su trabajo y con este certificado de competencias laborales reconocemos la importante labor que hacen día a día”.
Terminados los actos protocolarios, los 61 jardineros de los equipos de jardinería y colecciones vivas del JBB recibieron los diplomas en medio de una algarabía llena de aplausos, gritos y ovaciones lideradas por los ingenieros que lideran las cuadrillas.
“Fue una actividad muy bonita porque destacaron todo el trabajo que hacemos a diario en las calles de la ciudad. Cuando me llamaron para recibir el diploma y todos mis compañeros aplaudieron, me dieron ganas de llorar”, expresó la elegante Johanna Forero.
El recinto convulsionó en aplausos cuando llamaron a Miguelito. Las nuevas generaciones de jardineros se pusieron de pie para también homenajear a la única persona viva en la entidad que tuvo el privilegio de compartir expediciones y charlas con el fundador del JBB.
Los últimos dos diplomas fueron para las dos profesionales que tuvieron a su cargo toda la logística de la graduación, un evento que unió a los equipos de jardinería y colecciones que se encargan de mantener colorida y biodiversa la ciudad.
“Este evento estuvo en las manos de Laura Posada, coordinadora del equipo de jardinería, y Sonia Amezquita, profesional de enriquecimiento del grupo de colecciones; son dos de las mujeres que renaturalizan la ciudad con su trabajo”, concluyó Álvarez.
Los graduados
Equipo de jardinería
- Jardineros (operarios)
- Ecuaris Altamar
- Luis Gonzalo Ayala
- Ligia Cepeda
- Luz Aída Chirimía
- Paula Duarte
- Marilyn Duque
- Esperanza Figueroa
- Johanna Forero
- Brandon García
- Adelaida Gómez
- Carlos González
- Cristian Guerrero
- Fernando Gutiérrez
- Anny Lizeth Guio
- Ilma Yolanda Hernández
- Edid Yolanda Hoyos
- William Lombana
- Kimberly López
- Yamile López
- María del Carmen Medellín
- Astrid Mora
- Lix Fernely Moreno
- Rocío Moreno
- María Lucrecia Nontoa
- Rosa Ocampo
- Bibiana Peláez
- Luis Eduardo Plazas
- Adelmo Pulido
- Nelcy Quiro
- Carolina Quirós
- Patricio Ramaut
- Rafael Antonio Ruiz
- Damaris Sánchez
- Nohora Sierra
- Jackeline Tovar
- Jose Lermo Valencia
- Maira Vargas
- Ingenieros y técnicos
- Claudia Aponte
- Delfina Betrán (técnica)
- Daniela Manrique
- Sebastián Molina
- Laura Posada (coordinadora)
- Sergio Rivera
Equipo de colecciones vivas
- Sonia Amezquita
- Mercedes Aponte
- Mauricio Bernal
- Tatiana Bolívar
- Mercedes Callejas
- Tatiana Enciso
- Alba Gutiérrez
- Ana López
- Victor Malagón
- Stella Mendoza
- Omar Mercado
- Delfina Moya
- Ofelia Pinto
- Miguel Quintero
- Luz Rojas
- María Janneth Romero
- Oscar Sierra
- Luz Marina Villalobos






