Tejiendo territorios: El arte de autoeditar la naturaleza: fanzines ecológicos en Ciudad Bolívar
La mañana comenzó temprano en el Colegio Cundinamarca, Institución Educativa Distrital en la localidad de Ciudad Bolívar. A las siete de la mañana, mientras las aulas se llenaban con la energía cotidiana de los estudiantes, el equipo pedagógico organizaba con cuidado el papel reciclado, tijeras y colores que darían vida a una experiencia de diseño y educación ambiental. Como parte del proceso «Estrategia participativa Colegio Cundinamarca», los estudiantes se convirtieron en autores y editores al elaborar fanzines sobre el ciclo de las plantas.
Esta iniciativa, impulsada en el marco de la estrategia Tejiendo el Territorio del Jardín Botánico de Bogotá, combinó la educación ambiental, el arte gráfico y la expresión personal para promover el cuidado del entorno.

El primer reto de la jornada fue técnico: comprender qué es un fanzine —un formato de publicación artesanal, independiente y de bajo costo— y aprender cómo doblarlo y cortarlo. Entre pliegues, cortes y coordinación ojo-mano, los estudiantes superaron con paciencia la fase de plegado y luego recibieron la plantilla The Magic Plants, diseñada para completar la contraportada de sus publicaciones.
En el centro de esta matriz gráfica, una mándala pedagógica conectaba el universo de las plantas medicinales y aromáticas (como el romero, la menta y la lavanda) con la importancia de la fauna polinizadora. Con cada trazo y color, los jóvenes crearon una pieza única en la que expresaron su personalidad y compartieron un mensaje de cuidado, conservación y respeto por los insectos que sostienen la vida urbana.
Después, los estudiantes profundizaron en el ciclo biológico de las plantas mediante un módulo visual para recortar e ilustrar sus seis fases esenciales:
- La semilla
- La germinación
- El desarrollo de raíces y tallo
- La aparición de las hojas
- La formación de las flores
- La polinización
Luego, llegó el ensamblaje final. Cada estudiante pegó las imágenes del ciclo biológico en las portadas y contraportadas que diseñó; al final, habían dado forma a una herramienta con potencial pedagógico de bolsillo.
La jornada concluyó con una colección diversa de micropublicaciones llenas de color, técnica e información vital sobre la fauna y la flora. Más allá de un ejercicio editorial, esta actividad de educación ambiental demostró que usar herramientas de comunicación también puede ayudar a comprender mejor el funcionamiento del ecosistema que habitan. Hoy, el Colegio Cundinamarca cuenta con nuevos portavoces ambientales capaces de explicarle a sus familias y vecinos por qué proteger un jardín es proteger el futuro de la ciudad.






