Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

El Jardín Botánico de Bogotá reunió a científicos, académicos, educadores y ambientalistas para conversar sobre botánica, historia, cultura y coberturas vegetales.

En “Paisaje urbano de Bogotá: un tejido botánico a través del tiempo”, dos leyendas fueron protagonistas: José Celestino Mutis y Enrique Pérez Arbeláez.

Este encuentro fue realizado como celebración de los 70 años de la entidad y marcó el inicio del Mes del Patrimonio Cultural.

Bogotá, 3 de septiembre de 2025. Un viaje de ocho horas a través de la botánica, historia y cultura de la capital del país se vivió en el auditorio principal del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) el pasado martes 2 de septiembre.

Científicos, académicos, educadores y ambientalistas se dieron cita en el recinto para escuchar los conversatorios y conferencias de “Paisaje urbano de Bogotá: un tejido botánico a través del tiempo”, un encuentro organizado por el equipo de coberturas vegetales icónicas de la entidad.

Un carrusel de fotografías proyectadas en una pantalla revelaban los hilos conductores de este foro, dos leyendas de la botánica que dejaron los cimientos para la construcción del paisaje de la ciudad: José Celestino Mutis y Enrique Pérez Arbeláez.

Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá
Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

María Claudia García, directora del JBB, se encargó de dar la apertura a este evento enmarcado en la celebración de los 70 años del centro de investigación ubicado en medio de un bosque urbano y en la conmemoración del Mes del Patrimonio Cultural.

“Quisimos reconocer el papel del Jardín Botánico y de figuras como José Celestino Mutis y Enrique Pérez Arbeláez en la construcción del paisaje urbano, la memoria ambiental y el patrimonio natural de Bogotá”.

Según García, las ponencias del encuentro revelarían la historia de la planificación de las coberturas vegetales de Bogotá, la influencia de la corriente naturalista y la relación que ha tenido la botánica con la vida de los ciudadanos.

“Vamos a enlazar la historia, la ciencia y la visión urbana. Además, las temáticas del foro serán un homenaje al legado botánico y cultural de la ciudad, a la Expedición Botánica liderada por Mutis y a la visión que tuvo Pérez Arbeláez, nuestro fundador”.

Por su parte, Diego Javier Parra, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), aseguró que el patrimonio natural ha dictaminado el pasado, presente y futuro de la ciudad y ha permitido entender el patrimonio cultural.

“El JBB ha sido fundamental en el patrimonio natural de Bogotá. En sus 70 años ha mantenido vivo el legado que nos dejó el sabio Mutis con su Expedición Botánica y le sigue aportando a la ciudad con todas sus acciones”.

Homenajes a los botánicos icónicos

José Celestino Mutis y Enrique Pérez Arbeláez fueron el corazón de “Paisaje urbano de Bogotá: un tejido botánico a través del tiempo”. Tres conferencias y conversatorios giraron en torno al legado de estos íconos de la botánica que se formaron como sacerdotes.

Alberto Gómez Gutiérrez, vicepresidente de la Academia Colombiana de Historia y miembro en Colombia de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia, tituló su presentación “La floración de un sabio”.

“Quiero que conozcan a Mutis antes de la Expedición Botánica, una fase entre 1772 y 1782 que llamé como su floración. Aunque fue un periodo de silencio, es uno de los más virtuosos en la historia del sabio”.

Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá
Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

Según el biólogo y microbiólogo de la Universidad de los Andes y doctor en bioquímica de la Universidad de París, Mutis se aisló en el cerro del Sapo, un sitio ubicado cerca de Ibagué donde realizó trabajos que muchos desconocen.

“Empezó a escribir sobre meteorología, una ciencia que no está ligada a su legado. En mi investigación también descubrí que era minero y además se interesó bastante en estudiar las hormigas”.

Gómez, autor de de 12 libros sobre la historia de las expediciones científicas, con énfasis en la vida y obra de Mutis y Francisco José de Caldas, también mostró varias referencias bibliográficas sobre la vida y obra del sabio.

Además, le rindió un homenaje a la Mutisia clematis (clavellino), una de las plantas insignias del sabio que hace parte del logo del JBB y la cual solo habita en el norte de la cordillera de los Andes en Sudamérica.

“Esta flor péndulo o colgante fue inmortalizada en obras de arte pintadas por artistas como Salvador Rizo, varias de las cuales reposan en el Real Jardín Botánico de Madrid (España). Algo curioso de Mutis es que no le gustaba la gente y por eso se aisló durante varios años”.

Héctor Rucinque, presidente de la Sociedad Geográfica de Colombia, homenajeó a Enrique Pérez Arbeláez, el botánico, sacerdote jesuita, científico, educador y escritor que fundó el Jardín Botánico de Bogotá en 1955.

“Fue un cura muy metido en la ciencia que retomó el trabajo botánico de Mutis y le dejó un legado imborrable a la academia. Por ejemplo, además de fundar el JBB, le dio vida al Instituto de Ciencias Naturales y al Herbario de la Universidad Nacional”.

El licenciado en ciencias sociales y doctor en geografía de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, aseguró que para la mayoría de los que conocen las obras de Pérez Arbeláez, es difícil verlo como un sacerdote.

“No le dedicó devoción a su carrera como religioso y se enfocó en el ambientalismo, la educación y la botánica. Fue un hombre de ciencia que convencía con argumentos hábiles y mucho talento académico”.

Rucinque, que conoció a Pérez Arbeláez en 1967 en un evento en Tunja, lo describió como un hombre visionario que marcó varios hitos en la botánica, ecología y geografía. “Gracias a él se conformó la primera escuela de geografía en el IGAC”.

Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del Jardín Botánico, y José Novoa Patiño, docente de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, continuaron con el homenaje al fundador del JBB en el conversatorio “De las plantas útiles a su legado para la ciudad”.

“Pérez Arbeláez fue de los primeros naturalistas y ambientalistas del país, pero no era conservacionista. Siempre recalcó la importancia de estudiar la naturaleza con la participación de las comunidades”, dijo Novoa.

El doctor en historia y magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos, mencionó que el interés por los jardínes botánicos de Pérez Arbeláez nació luego de la Segunda Guerra Mundial.

“Al finalizar la guerra, visitó varios de los jardines europeos y ahí empezó a darle forma al sueño que quería hacer en Colombia. Fue un hombre polémico que hizo varias denuncias; por ejemplo, lo expulsaron del Herbario al cuestionar públicamente el latifundismo”.

Álvarez, que ha hecho carrera en el JBB y es uno de los grandes conocedores de la historia del fundador de la entidad, lo cataloga como un hombre visionario adelantado a su época y que a veces fue incomprendido por su formación alemana.

“A través de sus columnas en los periódicos más importantes de la época y de sus contactos en el mundo político, logró su gran sueño: darle a Bogotá su jardín botánico, algo que también propuso hacer en Medellín y Barranquilla”.

El subdirector técnico del JBB presentó un audio del Pérez Arbeláez grabado en 1965, pocos años antes de su muerte, palabras donde plasmó cómo soñaba la transformación del predio de 20 hectáreas que le donó el Distrito en el barrio Bosque Popular.

“El JBB encerrará la flora andina y al mismo tiempo debe presentar la de los pisos inferiores. Los invernaderos que tendrá, que serán seis, nos darán todos los climas del país, como la Amazonia y el Chocó. Cultivaremos la victoria regia y ya no tendremos que verla en Frankfurt”.

En el audio, Pérez Arbeláez mencionó que esperaba ver listo el JBB en el Congreso Eucarístico Internacional “para que los colombianos tengamos el gusto de mostrar a los forasteros que nos visiten una expresión de nuestro amor a la naturaleza”.

Novoa y Álvarez afirmaron que el JBB fue un sitio donde se gestaron varias de las autoridades ambientales del país. Por ejemplo, cuando fue fundado aún no existía ni el Inderena y en sus instalaciones se planeó el Ministerio de Ambiente.

“Pérez Arbeláez siempre insistió que la educación debía ser el soporte de la conservación, algo en lo que creemos todas las personas que trabajamos en el JBB. Nuestro propósito es mantener vivo su legado botánico”, apuntó el subdirector.

Biodiversidad en los billetes y caminos reales

“Arte, naturaleza y paisaje: de la Expedición Botánica al paisaje académico”, conferencia de Santiago Robledo, curador de la Unidad de Artes del Banco de la República, empezó con la presentación del billete de 200 de los años 90.

“Allí aparece el rostro de José Celestino Mutis y el Observatorio Astronómico Nacional de Colombia, obra que creó el sabio en 1803 y se convirtió en el edificio más alto de la época y el primer observatorio astronómico del continente americano”.

Robledo también mostró un billete de 2.000 pesetas de España donde aparece el sabio Mutis sosteniendo en sus manos la icónica Mutisia clematis y una lupa. “Estos fueron los billetes donde la naturaleza empezó a tomar más relevancia”.

Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá
Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

El experto presentó los billetes y monedas actuales, donde aparecen la palma de cera, los frailejones, ecosistemas como la Sierra Nevada y La Mojana, el oso de anteojos, tortugas, ranas y guacamayas.

“Para llegar a esto tuvimos que pasar por un largo proceso. En las monedas y billetes más antiguos de Colombia se les rendía homenaje a los próceres de la Independencia con pocas imágenes de la naturaleza que solo hacían parte del paisaje”.

Por ejemplo, paisajes como los cafetales del Eje Cafetero y algunas orquídeas aparecen en billetes de antaño, pero no con fines de exaltar la biodiversidad. “Eran como llamados a la explotación de los recursos naturales”.

“La pintura, los billetes y las monedas de Colombia han evolucionado hacia la biodiversidad. Ahora fusionan el arte, la ciencia y el paisaje y nos transportan a la época de la Expedición Botánica donde Mutis logró consolidar la primera escuela de dibujo en el país”.

Por su parte, Martín Bermúdez, Camilo Escallón y Ricardo Arias, expertos del IDPC, presentaron varios de los proyectos que lidera la entidad en su conferencia “El patrimonio natural como categoría emergente en Bogotá”.

Luego de hablar sobre los tipos de patrimonio, como el natural, material, arqueológico, paleontológico e inmaterial, y dialogar sobre la relación histórica que ha tenido la ciudad con los cerros orientales, mostraron los resultados de un inventario de caminos históricos.

“Hicimos una evaluación en los 55 atractivos naturales de la ciudad, sitios donde pudimos caracterizar cerca de 50 caminos históricos con más de 500 conexiones. El objetivo del proyecto es que la ciudadanía pueda conocerlos: caminar conecta la historia, cultura y naturaleza”.

Varios están ubicados dentro del Parque Nacional Natural que alberga al páramo más grande del mundo: Sumapaz, un tesoro hídrico con caminos reales como Los Palmares, Pasca-Chisacá, Nazareth a Guayabetal, La Cabrera-Pasca y del río Duda.

“Estos caminos conectan regiones, culturas e historias. En la zona urbana también contamos con conectores que nacen en los cerros orientales y luego bajan a la ciudad cerca de ríos como el Arzobispo, que llega al bosque urbano del Parkway”.

Nonagenario insignia

El Parque Nacional Enrique Olaya Herrera, un ícono bogotano con más de 280 hectáreas y que fue inaugurado en 1934, también fue protagonista en “Paisaje urbano de Bogotá: un tejido botánico a través del tiempo”.

García y Parra conversaron sobre la relevancia histórica, cultural y ambiental y los retos de protección, sostenibilidad, manejo y seguridad de este nonagenario que últimamente se ha visto afectado por los indígenas embera.

“Es un sitio de suma importancia que conecta los cerros orientales con otros ecosistemas y donde habitan varias especies nativas y amenazadas como el pino colombiano y la palma de cera; algunos de sus árboles están catalogados como patrimoniales”, dijo la directora del JBB.

Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá
Historias del verde urbano: Un encuentro académico que le rindió homenaje al legado botánico y cultural de Bogotá

La funcionaria afirmó que la entidad ha realizado dos grandes jornadas de recuperación ambiental en este parque estructurante de la localidad de Santa Fe debido a los asentamientos de la comunidad embera.

“Cuando los que actualmente están en el parque vuelvan a sus territorios, volveremos a recuperar las coberturas vegetales. El Parque Nacional es un símbolo ambiental y cultural que ha sido testigo de la historia del país”.

El director del IDPC informó que el Nacional es el tercer parque más antiguo de la ciudad, después del Centenario y la Independencia. En 1996 fue declarado como patrimonio nacional y fusiona los componentes de cultura, historia y ambiente.

“En un lugar histórico con mucha biodiversidad, elementos representativos, apropiación social y encuentros políticos. Es un patrimonio ambiental y cultural que todos debemos conservar y utilizar adecuadamente”.

En 2038, cuando Bogotá conmemore sus 500 años de fundación, García se imagina al Parque Nacional como un sitio que integre un paisaje biodiverso de diferentes especies y estratos y jardines que cuenten la historia del lugar.

“Ya estamos trabajando para eso. Hemos creado jardines como el de la memoria, que honra a las mujeres víctimas y sobrevivientes de la violencia, y estamos plantando nuevos árboles de especies nativas como reemplazo de los individuos que debieron ser talados por su riesgo”.

Entre tanto, Parra anunció que el Parque Nacional va a mejorar su inmobiliario a través del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP). “Por ejemplo, vamos a restaurar la pérgola, el reloj suizo y el monumento de Rafael Uribe Uribe”.

El JBB y el IDPC trabajarán de la mano para que los componentes ambiental, cultural y patrimonial de este ícono de la ciudad se fortalezcan cada vez más. Sin embargo, esto necesita de la apropiación y buenos comportamientos de la ciudadanía.

“Para cuidar primero hay que conocer y aprender. La invitación es a empaparse de toda la historia y tesoros naturales que tiene el Parque Nacional y así estamos seguros que sus afectaciones serán cada vez menores”.