Historias del verde urbano: Tratamientos fitosanitarios y avistamientos de aves en La Esmeralda
Varios magnolios y eucaliptos pomarrosos de este bosque urbano de Teusaquillo recibieron ‘medicina arbórea’ para mitigar las afectaciones de la mosca blanca.
El Jardín Botánico les aplicó dos tratamientos fitosanitarios: una remoción con jabón potásico y una aspersión foliar.
Cerca de 10 ciudadanos participaron en una jornada de avistamiento de aves donde aprendieron a utilizar aplicaciones como eBird y Merlin.
Bogotá, 23 de julio de 2025. Este año, la ciudadanía le ha reportado al Jardín Botánico de Bogotá (JBB) afectaciones en varios árboles adultos de especies como magnolio, caucho sabanero y eucalipto pomarroso ubicados en sitios de la localidad de Teusaquillo.
Las denuncias comunitarias revelan que las ramas y hojas de estos individuos arbóreos lucen totalmente cubiertas por un vestido blanco y polvoriento. “Es imposible transitar cerca de los árboles porque quedamos totalmente cubiertos por ese polvo”.
Bibiana Peralta, ingeniera del equipo de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE) de la entidad y su cuadrilla de operarios, evidenciaron que este aspecto se debe al accionar de la mosca blanca, un insecto que afecta el follaje de estas y otras especies arbóreas.

En dos sectores de Salitre Oriental, barrio que hace parte de Ciudad Salitre, cerca de 100 magnolios y cauchos sabaneros se encuentran en tratamiento para mitigar dos plagas: la mosca blanca y la escama verde.
“Desde finales de abril, estos árboles reciben dos tratamientos fitosanitarios: una remoción con jabones o aceites agrícolas para retirar las plagas y una aspersión foliar para fortalecerlos”, informó Peralta.
Hace pocos días, la experta del grupo de sanidad vegetal del JBB visitó con sus operarios el bosque urbano La Esmeralda, sitio que hace parte de un ecobarrio donde varios de los residentes instalaron mecanismos para utilizar el agua lluvia.
En este pulmón verde y biodiverso de Teusaquillo, el follaje de varios magnolios y eucaliptos pomarrosos estaban altamente afectados por dos especies de mosca blanca: de la espiral (Aleurodicus floccissimus) y algodonosa (Aleurothrixus floccosus).
Según un documento técnico elaborado por los profesionales de MIPE, la mosca blanca de la espiral es un insecto succionador de savia que afecta las hojas de las plantas ocasionando amarillamiento y pérdida de capacidad fotosintética hasta la muerte de las hojas.
“En Colombia fue declarada la emergencia fitosanitaria en el año 2014 como medida preventiva de su diseminación. En el arbolado urbano de Bogotá se reportó por primera vez en 2017 y afecta principalmente a las especies magnolio, yarumo y palma alejandra”.
Por su parte, la mosca blanca algodonosa genera afectaciones en las hojas ocasionando clorosis y pérdida de vigor. Sus excretas glúcidas atraen al hongo Capnodium sp, conocido comúnmente como fumagina.
“Es conocida como plaga de importancia económica en cítricos. En los árboles adultos de la ciudad, fue reportada por primera vez en 2017 en varios guayacanes de Manizales. Sin embargo, afecta a otras especies”, revela el documento.
Los magnolios y eucaliptos pomarrosos del bosque urbano La Esmeralda recibieron una mezcla de agua con jabón potásico e insecticida para mitigar las afectaciones de las moscas blancas en sus follajes, tratamiento conocido como remoción.
Consiste en remover los insectos limitantes chupadores de savia que afectan el desarrollo normal de tejido y follaje, a través del lavado a presión de las poblaciones presentes en los tallos, ramas y hojas utilizando jabones o aceites agrícolas.
“Es recomendable realizarla cada vez que las poblaciones de insectos superan una obstrucción superior en las ramas del 70% del área verde del árbol diagnosticado. Hay que tener cuidado cuando el árbol tiene ramas muy delgadas o débiles”, dice el documento del grupo MIPE.
También se les aplicó una aspersión foliar, es decir la liberación mediante microgotas de un insumo fitosanitario específico para el control de una enfermedad, plaga o deficiencia nutricional determinada.
Según Natalia Rocha, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB que acompañó la jornada, varios falsos pimientos del bosque urbano que estaban afectados por la chamusquina del café (Monalonion velezangeli), también fueron tratados.
“La ingeniera Bibiana les realizó una endoterapia, tratamiento de tipo sistémico, eficiente y de muy bajo impacto ambiental que consistió en una inyección vía foliar de insecticidas naturales y fertilizantes”.
Pajareadas
La Esmeralda, un bosque urbano conformado de 35,5 hectáreas, fue priorizado por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para ser fortalecido a través de una estrategia de manejo silvicultural liderada por el JBB y la Secretaría de Ambiente.
Varias jornadas de cocreación con los líderes ambientales de este barrio de Teusaquillo y otras entidades del Distrito, arrojaron como fruto la plantación de 53 nuevos árboles y arbustos de diversas especies en varios polígonos. Además, fue escogido para un proyecto pionero.
Este bosque se convirtió en el único sitio del espacio público de Bogotá que ha recibido especies endémicas de magnolios. Se plantaron cuatro individuos de Magnolia georgii, Magnolia caricifragrans y Magnolia cespedesii.

La red de cuidadores del bosque urbano La Esmeralda, habitantes del ecobarrio y Teusaquillo que también lideran proyectos de agricultura urbana y jardinería biodiversa, quieren aumentar sus conocimientos sobre la avifauna.
Con el JBB, estos guardianes de la naturaleza han realizado varias jornadas de avistamiento en el bosque, donde se han registrado especies como tángara roja, cucarachero, mosquitero, gavilán, colibrí, vireo ojirojo, toche, atrapamoscas sulfurado, zorzal, bienteveo ventriazufrado y mirla.
La semana pasada, Laura Santacruz, bióloga del grupo de arbolado adulto de la entidad que evalúa la avifauna de varios de los bosques urbanos de Bogotá, y las profesionales sociales Natalia Rocha y Alejandra Moreno, lideraron una nueva pajareada en este pulmón biodiverso.
El sábado 19 de julio, a las seis de la mañana, varios de los líderes de la red de cuidadores llegaron a una de las zonas de La Esmeralda con sombrillas, chaquetas y cámaras para registrar las alas, cantos y colores del bosque.
“El objetivo principal de esta actividad fue brindar a la comunidad una introducción sobre el avistamiento de aves. Por ello, cualquier persona interesada, incluso sin conocimientos previos, podía participar”.
Las profesiones les llevaron binoculares a los ciudadanos y se los enseñaron a utilizar. También aprendieron a manejar aplicaciones como eBird y Merlin, que pueden servir de herramienta para identificar las aves.
“Merlin es una aplicación para identificar las especies y eBird permite el registro de observaciones. Además, les explicamos las formas de registro visual y auditivo, facilitando la identificación de cantos y siluetas”, dijo Laura.
Antes del avistamiento, las profesionales del JBB les hablaron a los ciudadanos sobre los distintos grupos de aves presentes en la ciudad: residentes, migratorias, endémicas, nativas y exóticas.
“La jornada continuó con un recorrido libre por el bosque urbano, donde la comunidad tuvo la oportunidad de familiarizarse con diferentes especies y sus cantos, entre ellos, uno de los más representativos: el colibrí”, aseguró Natalia.
En la parte alta del bosque, se realizó un segundo momento de observación y un diálogo sobre las amenazas que enfrentan las aves urbanas, como la pérdida de hábitat, la contaminación, las colisiones con ventanales y el aislamiento de áreas verdes.
“Durante la actividad pudimos observar 36 individuos de ocho especies, como toche (Icterus chrysater), golondrinas (Orochelidon murina), mirla común (Turdus fuscater) y el copetón común (Zonotrichia capensis)”.
Los cerca de 10 guardianes del bosque urbano La Esmeralda que participaron en este ejercicio técnico y educativo, pudieron resolver algunas inquietudes sobre las aves que han visto cerca de sus hogares.
“Esta actividad fue una primera aproximación al mundo de las aves para muchos asistentes, quienes conocieron datos curiosos y, lo más importante, despertaron su curiosidad. Ya estamos planeando el próximo avistamiento”.






