Historias del verde urbano: ‘Playa Alcalá’ floreció con miles de plantas de 10 especies
Este sector de la localidad de Puente Aranda, ubicado en inmediaciones de las avenidas 68 y la Primera de Mayo, recuperó una de sus jardineras.
Un rectángulo de 283,6 metros cuadrados que había perdido todo su material vegetal, fue vestido por el Jardín Botánico José Celestino Mutis con 2.718 plantas.
Una malla protegerá a las nuevas bergenias, bellas a las once, vinkas, clavellinas, orejas de liebre, sietecueros, mano de Dios, agapantos, gazanias y globitos.
Bogotá, abril de 2026. Hace más de una década, la carrera 52 entre las calles 28 y 30 sur, un sector residencial y comercial del barrio Alcalá, tenía aspecto de trocha. La arena, el polvo y las piedras eran sus grandes protagonistas.
Debido a esa apariencia amarillenta y polvorienta, los habitantes de esta zona de la localidad de Puente Aranda la llamaron ‘Playa Alcalá’, un nombre que sobrevivió al paso del tiempo y se convirtió en un ícono comunitario.
Cuando el Distrito recuperó el lugar con la construcción de varios senderos enladrillados y bancas de cemento y la plantación de decenas de chicalás amarillos y hollys lisos y espinosos, no perdió su peculiar apodo ciudadano y lo plasmaron en el suelo con un mural.


El Jardín Botánico de Bogotá (JBB) hizo parte de la transformación verde. Además de plantar los arbustos en dos amplias materas rectangulares, las renaturalizó con miles de plantas de especies de la jardinería urbana como clavellina, amaranto, cinta, escarcha y ajo de rico.
Sin embargo, estas jardineras con un área cercana a los 400 metros cuadrados empezaron a palidecer por factores antrópicos como la mala tenencia de las mascotas y la proliferación de residuos sólidos.
El año pasado, cuando la ingeniera Daniela Manrique ingresó al equipo de jardinería del JBB y le delegaron el mantenimiento de las zonas ajardinadas de las localidades de Kennedy y Puente Aranda, en ‘Playa Alcalá’ se encontró con un mar de pasto.
“Todo el material vegetal desapareció de las dos jardineras ubicadas en las amplias materas y que tienen una altura de 40 centímetros. Ambas quedaron cubiertas de pasto y por eso se convirtió en un proyecto crítico”.
En sus recorridos de inspección por ‘Playa Alcalá’, la profesional no tuvo que esforzarse mucho para evidenciar la principal problemática que agobió a las plantas: una alta presencia de perros que hacen sus necesidades en estos sectores sin la compañía de sus dueños.
“Evidencié que varios de los habitantes del sector solo abren las puertas de sus viviendas y dejan que los perros salgan a hacer sus necesidades en las zonas verdes. Definitivamente, esto fue lo que hizo desaparecer las plantas de las jardineras”.
Daniela revisó la hoja de vida del proyecto y encontró que las jardineras fueron construidas en 2016 y dos años después comenzó su declive. “En varias fotografías se puede apreciar cómo el material vegetal se empezó a perder por las dinámicas sociales del sector”.
Aunque los jardines de ‘Playa Alcalá’ fueron catalogados como críticos en 2025, ese año fueron priorizados otros proyectos de Puente Aranda que estaban en peores condiciones. “Recuperamos las jardineras de Veraguas, Divino Niño, Asunción y Santa Isabel occidental”.
Primera transformación
En enero de este año, durante el primer comité del equipo de jardinería de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, Daniela le informó que Laura Posada, coordinadora del grupo, que los jardines de este barrio de Puente Aranda necesitaban de una intervención urgente.
“Laura me dio luz verde para hacer la futura transformación de los jardines de ‘Playa Alcalá’, el cual sería radical. En marzo, luego de terminar el ciclo de mantenimiento en las jardineras que tengo a cargo en Puente Aranda y Kennedy, visité el lugar para trazar la hoja de ruta”.
Luego de recorrer y evaluar las dos jardineras, la ingeniera determinó que recuperarlas ambas al mismo tiempo no sería efectivo debido a la gran cantidad de perros que hay en las viviendas del sector.


“Hasta que no se realicé un arduo trabajo social con los ciudadanos que habitan en los alrededores de ‘Playa Alcalá’ para que hagan una buena tenencia de las mascotas, no es posible recuperar toda el área jardinera”.
La ingeniera decidió intervenir el jardín ubicado a lo largo de la carrera 52 entre las calles 39 y 29 sur, 283,6 metros cuadrados ubicados en medio de viviendas, un nuevo edificio de apartamentos y varios talleres de mecánica.
“Como las especies originales del proyecto, en especial el amaranto, cinta, escarcha y ajo de rico, no sobrevivieron a las problemáticas sociales, tomé la decisión de trabajar con nuevas especies de porte medio y bajo”.
Esta jardinera de ‘Playa Alcalá’ donde habitan siete arbustos, iba a recibir 2.718 plantas de 10 especies: bergenia, bella a las once, vinka, clavellina, oreja de liebre, sietecueros, mano de Dios, agapanto, gazania y globito.
“También creamos un nuevo diseño en forma de río. Mi objetivo siempre fue dotar al sitio de una alta diversidad de especies para que contara con muchos colores y además le sirviera de refugio y alimento a los polinizadores”.
Explosión de colores
Antes de iniciar la transformación de esta jardinera, Daniela y su cuadrilla de nueve operarios revisaron la calidad del suelo. Según la ingeniera, debido a los excrementos y orines de las mascotas, pensó que se iba a encontrar con un panorama negativo.
“Por fortuna, luego de hacer varias calicatas para revisar la profundidad de la jardinera, evidenciamos que el suelo era bueno y apto, es decir que no teníamos la necesidad de aplicar tierra abonada nueva”.
La intervención fue agendada entre el 8 y 10 de abril. La primera actividad, realizada el pasado miércoles, fue el descapote de todo el pasto que cubría al desaparecido jardín, una actividad en la que participaron los nueve operarios de la cuadrilla.


“Ese mismo día llevamos todo el material vegetal, es decir las 2.718 plantas de 10 especies. El administrador del edificio Alcalá, el más nuevo de la zona, nos dejó descargarlo y guardarlo en el parqueadero de la edificación”.
El jueves 9 de abril se realizó el trazado, un procedimiento que consiste en la instalación de estacas y varillas para tejer con piolas de distintos colores el diseño en forma de río de la renovada jardinera de ‘Playa Alcalá’.
“Luego del trazado procedimos a plantar las miles de plantas, una actividad en la que destinamos cerca de dos días. El nuevo jardín se pintó de colores como naranja, rosado, verde, blanco y fucsia”.
La oreja de liebre o clavel lanudo (Lychnis coronaria) será una de las especies que más le inyectará color al sector. “Es una de mis plantas favoritas porque, además de contar con hojas peludas parecidas a las de los frailejones, da unas flores fucsias muy hermosas”.
Para mitigar las afectaciones por parte de las mascotas, el viernes 10 de abril, el último día de la intervención, Daniela y sus operarios instalaron un cerramiento con estacas y malla de gallinero en los límites de la renovada jardinera.
“Este cerramiento, que también instalé en los otros proyectos críticos de Puente Aranda, ha sido bastante efectivo para el desarrollo adecuado de las plantas. El presidente de la Junta de Acción Comunal de Alcalá también nos va a ayudar para que la comunidad cuide el nuevo jardín”.
A pesar que la zona cuenta con una alta presencia de habitantes en condición de calle, recicladores y ciudadanos que consumen sustancias psicoactivas en las zonas verdes, Daniela aseguró que no representan un alto riesgo para la vida de las plantas.
“Durante la intervención, estos ciudadanos nos felicitaron por nuestro trabajo ambiental y además dijeron que nos iban a ayudar a cuidar la nueva cobertura vegetal. En esta zona de Puente Aranda la gran problemática en los jardines son las mascotas”.
Daniela también tiene en la mira recuperar el otro sector jardinero de ‘Playa Alcalá’. Sin embargo, esto no ocurrirá hasta que el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa realicé un trabajo con la comunidad del barrio.
“Cuando evidenciemos un mayor compromiso ciudadano con el cuidado de las plantas de las jardineras, realizaremos la recuperación del segundo sector. Si la mala tenencia de las mascotas continúa, no es viable hacerlo”.






