Historias del verde urbano: Plantación y clase de botánica en la ronda del río Tunjuelo
El Jardín Botánico José Celestino Mutis recuperó el arbolado joven de un parque del barrio Class en la localidad de Kennedy que colinda con este titán hídrico.
Jóvenes del semillero de investigación biológica del colegio Manuel Cepeda Vargas ayudaron a replantar seis árboles y arbustos de tres especies.
También participaron en una jornada de reconocimiento de la biodiversidad presente en este sector de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo.
Bogotá, abril de 2026. La calle 58 sur con carrera 80h, un sector del barrio Class en la localidad de Kennedy ubicado en la ronda hídrica del río más largo que atraviesa la capital del país, el lastimado Tunjuelo, tiene dos caras.
Su rostro urbano y bullicioso lo conforman decenas de negocios que transforman madera y reciben material de los recicladores, grandes bodegas que se mezclan con varias viviendas residenciales de dos y tres pisos.
Su vía principal está descapotada. Cuando las carretas, carros destartalados, camiones y tractomulas transitan por esta serpiente árida, levantan una polvareda que cubre toda la zona. Montículos de escombros y basura también hacen presencia.


La cara verde está en un pequeño parque que el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) renaturalizó el año pasado con la plantación de 42 árboles y arbustos, tesoros ubicados en medio de sus rodaderos, columpios, pasamanos, cancha de baloncesto y fútbol y la gruta de una virgen.
El arbolado joven, de especies como rama negra, caballero de la noche, pino romerón, fucsia arbustiva, sietecueros y ligustro, está acompañado por una línea de jardines comunitarios donde habitan cientos de novios, sueldas con sueldas y claveles chinos.
Este parque, una de las áreas que conforman la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo, un proyecto del Distrito que busca mejorar la calidad atmosférica, ha causado controversia en los ciudadanos.
Unos lo llaman Enrique Herrera y otros aseguran que hace parte de Clarelandia, un parque de la localidad de Bosa que está separado de este sector de Kennedy por el paso de las aguas grisáceas y contaminadas del río Tunjuelo.
“Su nombre no tiene relevancia”, asegura Julián Sánchez, ingeniero forestal del JBB que lideró la plantación de 2025. “Lo más importante es que cuenta con una comunidad que cuida las coberturas vegetales y por eso la mayoría de individuos arbóreos y arbustivos han sobrevivido”.
Según Adriana Tusso, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, los estudiantes del colegio Manuel Cepeda Vargas, ubicado a pocos metros del parque, también son guardianes del arbolado joven.
“Varios de los alumnos que hacen parte del semillero de investigación biológica del colegio, liderado por Esteban Guacaneme, docente de ciencias naturales, ayudaron a plantar los 42 árboles y arbustos y siguen cuidándolos”.
Recuperación verde
La primera semana de abril, Julián, uno de los dos ingenieros forestales del grupo de arbolado joven en la localidad de Kennedy, visitó el parque para realizar las actividades de mantenimiento, como riego, poda y fertilización.
En su recorrido evidenció que seis árboles y arbustos fueron vandalizados. “Les rompieron el tallo y por eso no podrán crecer ni desarrollarse adecuadamente. Por esta razón debíamos hacer el replante del material vegetal afectado”.
El profesional le informó la situación a Adriana Tusso para cuadrar la logística del futuro replante. “Como los árboles y arbustos del parque fueron plantados por estudiantes del colegio Manuel Cepeda Vargas, acordamos que la jornada debía contar con su presencia”.


El profesor Esteban Guacaneme aceptó participar con cerca de 15 alumnos que hacen parte del semillero de investigación biológica, un grupo que está trabajando en un proyecto de investigación que consiste en el montaje de un jardín biodiverso.
“Con Ángela Montoya, bióloga de la Subdirección Científica del JBB, estamos apoyando la conformación de esta nueva cobertura vegetal que tendrá la forma del coleóptero que hace parte del logo del semillero”, dijo Adriana.
El replante fue agendado para el martes 14 de abril a las 10 de la mañana. El lunes, Julián guardó los seis árboles y arbustos en la vivienda de una de las líderes sociales y ambientales del barrio Class que también ayuda a cuidar el arbolado joven del parque.
La actividad, que contó con la participación de la técnica del JBB Maira Tique, inició con una charla ambiental sobre las nuevas especies que iba a recibir el parque: roble, árbol del té y árbol de hierro, además de los servicios ambientales que prestan.
“El roble es una especie nativa de gran porte que va ayudar a producir oxígeno y mitigar la contaminación atmosférica al capturar el dióxido de carbono. Por su parte, las flores rosadas del árbol del té les servirán de alimento a los polinizadores”.
Durante cerca de una hora, los 15 estudiantes del colegio Manuel Cepeda Vargas ayudaron a plantar los nuevos tesoros verdes del parque y los apadrinaron. “Serán los guardianes de estos árboles y arbustos y nos ayudarán con el riego durante la época de sequía”, informó Adriana.
Clase botánica
Terminada la jornada de replante, los 15 estudiantes del semillero de investigación participaron en una actividad de reconocimiento de la biodiversidad presente en varias de las coberturas vegetales que habitan en este parque de Kennedy.
En esta clase botánica, Adriana primero les informó sobre las características y servicios ambientales de las especies arbóreas y arbustivas de la zona, como rama negra, caballero de la noche, pino romerón, fucsia, sietecueros, roble, árbol del té, ligustro y árbol del hierro.
“Luego visitamos un punto crítico del parque que la comunidad recuperó a través del montaje de una jardinera. Hablamos sobre las especies de esta cobertura y el ideal es que los estudiantes empiecen a generar actividades para fortalecer el espacio”.


La licenciada en biología les mostró una ficha de identificación del arbolado, una hoja donde los alumnos dibujarán la forma de los árboles y arbustos, las inflorescencias, flores y el tipo y forma de las hojas.
“En esta bitácora también deberán registrar las interacciones bióticas que tienen los árboles con otros seres vivos y escribir recomendaciones para mejorar las condiciones de los individuos vegetales que analicen”.
Como el tiempo no les alcanzó para diligenciar las fichas, Adriana y el profesor Esteban realizarán una nueva jornada de reconocimiento de la biodiversidad en el parque y en las zonas verdes del colegio.
“Esta actividad hace parte del proyecto de investigación del semillero que cuenta con el apoyo de las Subdirecciones Técnica Operativa y Científica del JBB. Nuestro objetivo, además de asesorarlos en el montaje del jardín biodiverso, es fortalecer sus conocimientos botánicos”.






