Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!

Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!

La Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico realiza jornadas de monitoreo de la avifauna con la comunidad en los bosques urbanos del Parkway y San Carlos.

En las pajareadas más recientes, cerca de 150 individuos de 19 especies fueron registradas. En Canal Boyacá (Fontibón) se avistó un búho orejudo tomando una siesta.

Estas actividades buscan hacerles seguimiento a las aves presentes y sensibilizar a la ciudadanía sobre su importancia ecosistémica.

Por su ubicación estratégica, Colombia es uno de los pocos países megadiversos del mundo. Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad (SiB), una de cada 10 especies conocidas habita en el territorio nacional.

En sus seis regiones naturales han sido registradas 79.828 especies, aunque se estima que esta cifra podría superar las 200.000. De este total, 6.337 son endémicas, es decir que no habitan en ninguna otra parte del planeta.

Es el país con mayor diversidad de aves, orquídeas y mariposas; el segundo en variedad de anfibios, peces dulceacuícolas, palmas y murciélagos; y el sexto en mamíferos. “Colombia es el cuarto país con mayor biodiversidad”, informa el SiB.

Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!
Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!

Los cantos, alas y colores de las aves mandan la parada en Colombia. De las 1.821 especies registradas hasta el momento, 80 son endémicas y 154 son migratorias. Sin embargo, más de 400 están catalogadas como amenazadas en los listados nacionales o internacionales.

Bogotá no se queda atrás en riqueza de avifauna. A pesar de su acelerada urbanización, cerca de 200 especies de aves habitan o recorren durante sus migraciones las áreas urbanas y rurales de la capital.

Los principales oasis para estas aves son las 17 reservas distritales de humedal declaradas en la ciudad, chucuas o cuerpos de agua que suman 901 hectáreas de nueve localidades; y los más de 20 bosques urbanos.

Según Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), los bosques urbanos incluyen coberturas vegetales como árboles, jardines y huertas, y funcionan como ecosistemas dentro de la ciudad.

“Su vegetación es fundamental para las aves residentes y migratorias. Desde 2021, a través del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), lideramos con la Secretaría de Ambiente una estrategia para fortalecer las coberturas de los bosques urbanos”.

Álvarez informó que, con la activa participación de la comunidad, el Distrito ya fortaleció siete bosques urbanos: San Carlos, Parkway, La Esmeralda, Santa Helena, Brazo Salitre, Arborizadora Alta y Ciudad Montes.

“En esta administración vamos a fortalecer cinco bosques más, la mayoría ubicados en el sur de la ciudad: los parques Tunal y Timiza, Tierra Viva en Bosa, Canal Boyacá en Fontibón y Gran Granada en Engativá”.

Avistamientos en los bosques urbanos

Este año, la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico empezó a trabajar en una nueva estrategia de seguimiento y sensibilización sobre la avifauna en dos de los bosques urbanos fortalecidos: Parkway en Teusaquillo y San Carlos en Rafael Uribe Uribe.

“El objetivo es realizar monitoreos de las aves cada tres meses con la comunidad. Además del seguimiento, buscamos sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia y conservación de la avifauna”, indicó Álvarez.

Laura Santacruz, bióloga del equipo de arbolado adulto de la entidad, es la encargada de liderar estas pajareadas. Los profesionales del grupo social de la Subdirección Técnica la apoyan con la convocatoria a la ciudadanía.

Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!

“En los primeros monitoreos, realizados a finales de marzo, contamos con la participación de varios representantes de las redes de cuidadores de estos dos bosques urbanos, ciudadanos que llevan varios años cuidando las coberturas vegetales”.

En junio, Laura realizó el segundo monitoreo de este año en San Carlos y Parkway. Las dos jornadas iniciaron a las siete de la mañana y contaron con la participación de la comunidad, personal del JBB y líderes locales.

“Fue un ejercicio que combinó los procesos de ciencia participativa que se desarrollan en estos bosques por parte de la Subdirección Científica, en especial en el Parkway, y la educación ambiental”, dijo la bióloga.

En el bosque urbano de San Carlos, la profesional le explicó a la comunidad sobre los distintos grupos de aves que habitan en la ciudad, como especies residentes, migratorias, endémicas, nativas y exóticas.

“Usamos ejemplos como el pavo real para ilustrar los impactos de las especies introducidas. También se abordó el origen de los nombres científicos y comunes de las aves, destacando su etimología y significado”.

En la parte superior del bosque se generó un diálogo sobre las principales amenazas que enfrentan las aves urbanas, como la pérdida de hábitat, contaminación, colisiones con ventanales y aislamiento de áreas verdes.

“En esta parte de la actividad se resaltó la importancia de las conexiones ecológicas entre los ecosistemas urbanos y naturales cercanos. La comunidad pudo registrar varias aves durante toda la jornada”.

En San Carlos se registraron 53 individuos de 10 especies de aves, agrupadas en seis órdenes y cuatro familias. “La comunidad quedó bastante satisfecha y nos manifestó que quiere seguir aprendiendo sobre las aves”.

En el Parkway, bosque urbano donde el JBB plantó recientemente 20 nuevos árboles y arbustos, el monitoreo de la avifauna se realizó en varios puntos estratégicos ubicados a lo largo del kilómetro lineal que mide la zona.

Consuelo Sánchez, habitante del barrio La Soledad y líder de la red de cuidadores de este bosque urbano, se encargó de escoger las zonas para los avistamientos y contar varias historias sobre las especies que ha registrado con su cámara.

“A través del proyecto de ciencia participativa, hemos registrado más de 30 especies de aves y tenemos sectorizado el bosque para las observaciones: rapaces y colibríes por el monumento del Almirante Padilla y varias migratorias en la mitad”.

Según Laura, en el segundo monitoreo de la avifauna en el Parkway se avistaron 96 individuos de nueve especies (cuatro órdenes y nueve familias). “Vimos varios colibríes y muchas golondrinas en el recorrido”.

“El registro más reciente fue un búho que sobrevoló cerca al monumento del Almirante. Esto significa que el Parkway le está ofreciendo alimento y refugio a esta belleza de la naturaleza”, indicó Consuelo.

Balance

En los bosques urbanos de San Carlos y Parkway, las especies más abundantes fueron la tortolita (Zenaida auriculata), mirla común (Turdus fuscater) y copetón común (Zonotrichia capensis), aves ampliamente distribuidas en la ciudad y adaptadas al entorno urbano.

La bióloga aseguró que, en comparación con el monitoreo anterior, se evidenció una disminución en la cantidad de especies registradas: nueve menos en San Carlos y cinco menos en Parkway.

“Esto se debe a la ausencia de aves migratorias boreales y australes en esta época del año. Además, especies como el alcaraván y la mirla blanca tienden a utilizar de forma temporal otros ecosistemas cercanos, como humedales”.

La profesional aclaró que esta fluctuación en la riqueza de aves no implica necesariamente un deterioro del hábitat, sino que refleja los ciclos naturales de desplazamiento y selección de hábitats por parte de las aves, asociados a la disponibilidad de alimento y refugio.

Durante ambas jornadas, la comunidad conoció la labor que hace el JBB en la rehabilitación y reubicación de nidos y ejemplares, como parte de las acciones de protección de la avifauna frente a intervenciones silviculturales o situaciones de emergencia.

“Estas acciones no solo previenen afectaciones directas a las aves, sino que también fortalecen el conocimiento y la apropiación de los ciudadanos frente a la biodiversidad que habita en sus entornos cotidianos”.

Búho dormilón

A mediados de junio, Adriana Ramos, ingeniera del grupo de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE) del Jardín Botánico, avistó una joya de la avifauna mientras atendía varios árboles adultos en un parque del barrio Modelia en la localidad de Fontibón.

En esta zona que hace parte del Canal Boyacá, uno de los bosques urbanos que serán fortalecidos durante esta administración, Adriana observó a un búho de porte mediano tomando una siesta en la rama de un árbol antiguo.

“Se trataba de un búho orejudo (Asio stygius), una especie nativa de América Latina que podemos encontrar en los bosques urbanos y zonas arboladas de Bogotá. Al verlo, inmediatamente suspendimos los tratamientos fitosanitarios”.

Historias del verde urbano: ¡Pajareando por los bosques urbanos!
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Adriana se comunicó con la bióloga Laura Santacruz para que se dirigiera a la zona y evaluara el estado del búho orejudo, una rapaz que mide entre 38 y 46 centímetros y que se caracteriza por contar con dos plumas largas en su cabeza que se confunden con orejas.

“El búho, un macho, estaba en buen estado físico. Escogió la rama del árbol para dormir y descansar después de una larga jornada de cacería. Esta ave es solitaria y solo vuela en las noches cuando va a cazar”.

Para no perturbar la siesta del búho orejudo, Laura recomendó realizar los tratamientos otro día. “La comunidad del sector aseguró que lo han visto con frecuencia en este parque, es decir que obtiene su alimento en la zona. Es uno de los tesoros de este bosque urbano”.