Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

El Jardín Botánico José Celestino Mutis pintó de varios colores 312 metros cuadrados de un separador de este barrio de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

A través de un diseño y trazado novedosos, este sector de la carrera 12D con calle 27 sur floreció con siete nuevas jardineras en forma de triángulos.

Las más de 4.200 plantas de cinco especies de esta cobertura vegetal se convirtieron en un tapete florido que conduce hacia el bosque urbano de San Carlos.

Bogotá, 16 de septiembre de 2025. Sting Ávila, un ingeniero agrónomo con especialización en pedagogía y docencia universitaria, es el guardián de 61 proyectos de jardinería en varias de las localidades del sur de la ciudad.

Suman un área de 23.557 metros cuadrados y están ubicados en Antonio Nariño, Bosa, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, Tunjuelito y Usme. Su misión es mantener florecidas estas coberturas vegetales que tiene a cargo el Jardín Botánico de Bogotá (JBB).

Con la ayuda de una cuadrilla de 10 operarios, Sting les realiza un mantenimiento integral constante a estos jardines, un trabajo conformado por actividades como deshierbe, fertilización, poda, riego y replante del material vegetal afectado.

Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo
Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

A mediados de este año, el ingeniero que lleva cuatro años en el equipo de jardinería del JBB, priorizó su accionar en Rafael Uribe Uribe, una localidad crítica para los jardines debido a las dinámicas sociales.

“Mi primer objetivo era recuperar la jardinera de la plazoleta del barrio Gustavo Restrepo, ubicada en la avenida Caracas con calle 27 sur. Pero cuando llegamos al sitio, vimos que los 72 metros cuadrados del área no tenían una sola planta viva”.

El mismo panorama fue evidenciado en una jardinera de 110 metros cuadrados del barrio Bravo Páez. “Ambos sectores cuentan con problemáticas antrópicas como habitabilidad de calle, proliferación de residuos y el ingreso constante de los transeúntes y las mascotas”.

Revivir estas dos jardineras no era una buena opción. Según Sting, replantar miles de plantas en sectores tan afectados por las conductas inadecuadas de la ciudadanía significaría perder todo el material vegetal propagado en el vivero y arduas semanas de trabajo.

Ante esto, el profesional le propuso a su coordinadora trasladar estos dos proyectos que sumaban 182 metros cuadrados a otro sitio de la localidad, un nuevo reto porque Rafael Uribe Uribe se caracteriza por un alto déficit de verde.

“Recordé una zona del separador de la carrera 12D con calle 27 sur, en el Gustavo Restrepo, que también había perdido una jardinera de 110 metros cuadrados cuando ingresé a trabajar en el Jardín Botánico; pensé que tenía la capacidad de albergar el área de los tres proyectos”.

Sting visitó el sector con varios de sus operarios. Sin embargo, en el recorrido evidenció que, debido a la presencia de varios árboles de gran porte, la luminosidad era deficiente y las raíces cubrían gran parte del área.

“Además, tiene una pendiente alta y alberga una gran cantidad de escombros. También vimos que los residentes dejan sus residuos en una de las esquinas para que la empresa de aseo los recoja. En resumidas cuentas, no era una zona viable para una jardinera”.

Luz verde y homenaje

El separador de la carrera 12D, que empieza en la calle 27 sur y termina en una de las entradas del parque estructurante de San Carlos, un bosque urbano conocido por sus eucaliptos de gran porte, está dividido en dos sectores y cuenta con una ciclorruta en el centro.

Como el más cercano al bosque fue descartado para albergar los tres proyectos de jardinería que desaparecieron por la mano del hombre, Sting fijó su mirada en la zona que colinda con un altar de la Virgen del Carmen que fue construido en julio de 1987.

“No tenía pendiente, le entraba más luz y no padecía tanto por los residuos sólidos. Conversé con varios de los trabajadores de los locales comerciales y personas que viven en la cuadra y evidencié que cuidan las coberturas vegetales; esta parte del separador, sí tenía potencial”.

Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo
Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

Luego de varios cálculos matemáticos, Sting constató que podía hacer una nueva jardinera en un área de 312 metros cuadrados rodeados por más de 30 árboles y arbustos de especies como sangregado, caucho sabanero, urapán, nogal y jazmín del cabo.

“Esta jardinera sumaría un poco más de las áreas de los otros tres proyectos de Rafael Uribe Uribe que se perdieron por las dinámicas sociales. El nuevo reto era pensar en el diseño del nuevo jardín”.

La opción más sencilla era descapotar un rectángulo para plantar miles de plantas en una forma lineal. Esta idea fue descartada de tajo porque la futura jardinera quedaría aislada y perdida en medio de un espacio verde tan grande.

Sting recorrió solo la zona durante casi una hora para ver qué se le ocurría su mente curiosa. En esa meditación se acordó de las primeras enseñanzas que recibió del ingeniero agrónomo Jorge Rodríguez cuando ingresó a trabajar en el JBB.

“Jorgito, mi gran maestro en jardinería, lleva más de 15 años en la entidad y ha sacado adelante muchos proyectos críticos. Siempre nos recuerda que el trazado debe ser perfecto y que debemos salirnos de lo convencional para hacer los proyectos”.

Para la nueva jardinera del barrio Gustavo Restrepo, el profesional escogió al triángulo como protagonista. La meta era darle vida a siete de estas figuras geométricas y así aprovechar al máximo el espacio.

“Aunque los triángulos son figuras grandes, en las puntas se van cerrando y el área queda más bien pequeña. Los siete suman en conjunto 312 metros cuadrados y cada uno mide en promedio un poco más de 44”.

El guardián de los jardines del sur de la ciudad también quería que su nuevo proyecto tuviera un tipo de movimiento visual. Por eso, en su cuaderno dibujó los triángulos de una forma intercalada: los pares con el vértice hacia el oriente y los impares hacia el occidente.

Además, las siete jardineras del separador contarían con cinco triángulos en su interior, cada uno con una especie distinta, y estarían separadas por amplios caminos para que las personas puedan transitar.

“Los triángulos permiten usar muy bien el espacio y arrojan calles en forma de zigzag. El objetivo es que este movimiento sea apreciado por la comunidad y los ciudadanos que transitan en los vehículos por la carrera 12D y en las ciclas que atraviesan la ciclorruta”.

Cuando Jorge Rodríguez conoció el diseño que su alumno quería pasar del papel al territorio, enseguida le dio luz verde. “Se puso muy contento porque ese trazado especial es una de sus enseñanzas. Este proyecto nació como un homenaje a mi gran maestro”, dijo Sting.

Con la aprobación del diseño por parte de su profesor en jardinería y consejero de la vida, Sting seleccionó las especies que le darían movimiento a las siete nuevas maravillas florales del separador del barrio Gustavo Restrepo.

Este proyecto de jardinería iba a florecer con 4.227 plantas de cinco especies que fueron propagadas en el vivero de La Florida: hiedra uña de gato, sietecueros rastrero, botón de oro, suelda con suelda morada y melena de león.

“Los siete triángulos contarían con las mismas especies, pero organizadas de una forma diferente en los pares e impares para que se viera el movimiento. Es decir que cada uno de los cinco triángulos internos albergaría una planta distinta”.

Por ejemplo, las jardineras impares albergarían desde el centro hasta su extremo hiedra, sietecueros, botón de oro, suelda con suelda y melena de león; esta organización cambiaría de sentido en las pares.

Trazado meticuloso

El descapote del área, es decir el retiro del césped en los 312 metros cuadrados para luego darle forma a los siete futuros triángulos, fue realizado a mediados de julio por Sting y tres hombres de sus 10 operarios.

Con el terreno ya listo para ser trazado, el proyecto debió suspenderse debido a una fuerza mayor: la terminación del contrato de tierra abonada en el JBB. “Las plantas no pueden sobrevivir sin una tierra apta”.

La última semana de agosto, el ingeniero agrónomo retomó la intervención en este concurrido sector de Rafael Uribe Uribe. Antes de darle vida a los triángulos florales, tuvo que buscar un sitio para guardar el material vegetal y las herramientas.

Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo
Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

“La administradora del parque o bosque urbano de San Carlos, sitio que es administrado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), nos dio un espacio para descargar las 4.227 plantas y guardar las carretillas, palas, palines y azadones”.

El paso a seguir fue cubrir y aplanar el terreno descapotado con 40 metros cúbicos de tierra abonada, una tarea que estuvo en manos de cuatro operarios de la cuadrilla. “Para esto necesitamos dos viajes de volquetas dobles y una sencilla”.

Para el trazado, un bordado que le daría forma a las siete jardineras con 35 triángulos internos, Sting convocó a todo su equipo: Erika Rey, Nilman Sánchez, Alexis Herrera, Carlos Mesa, Nelsy Quiró, Johana Forero, Carolina Quiroz, Jessica Moya, Luz Merchán y Raúl Ávila.

Lo primero que hicieron fue elaborar más de 100 estacas con las ramas caídas de los árboles y arbustos de la zona, material vegetal que iba a servir como puntos de referencia para atar varios metros de cabuya.

“Todos los triángulos externos tienen 12 metros de largo y una altura de 7,4 centímetros. El trazado consistió en hacer los triángulos internos con las estacas y la cabuya a partir de puntos de intersección, figuras intercaladas que tienen dos medidas de ancho: 30 y 41 centímetros”.

Cuando la zona quedó perfectamente trazada, un panorama que la hacía lucir como un edredón diseñado de una forma meticulosa, los 10 operarios procedieron a plantar las miles de plantas de adentro hacia afuera en cada una de las siete jardineras triangulares

“Se hace de esta forma porque durante la siembra, las líneas siempre se van a correr y nos toca rectificar. En los triángulos externos utilizamos la técnica de tresbolillo y en los demás no porque las plantas debían quedar más apretadas; las distancias de siembra fueron distintas”.

El trazado y la plantación de las más de 4.200 plantas de cinco especies duró aproximadamente dos semanas. Los últimos días de esta intervención fue para el riego del nuevo proyecto con un carrotanque y la fertilización.

También se realizó un cerramiento provisional con algunas estacas y cabuyas para mitigar un poco las dos principales problemáticas que afectan a los jardines de Bogotá: las pisadas de los transeúntes y la orina y los excrementos de las mascotas.

En los próximos días, Sting embellecerá aún más este separador. Va a aplicar chipeado, producto de las talas de los árboles en riesgo que sirve para proteger el suelo, en los caminos que hay entre cada una de las jardineras triangulares.

“Quedé muy satisfecho con este trabajo que duró más de tres semanas. Además de rendirle un homenaje a Jorge Rodríguez, mi mentor y amigo, es un espacio para el disfrute de la comunidad del barrio Gustavo Restrepo”.

Camino floral

Esta nueva cobertura vegetal de Rafael Uribe Uribe se convirtió en un camino o tapete floral de 312 metros cuadrados que conduce hacia el mayor pulmón verde del sur de la ciudad: el bosque urbano de San Carlos.

Las 4.227 plantas que engalanan las siete jardineras triangulares son el abrebocas de los tesoros biodiversos que resguarda este ecosistema, como los más de 400 árboles y arbustos de 30 especies que el JBB ha plantado en los últimos dos años.

Durante la intervención, varias de las personas que viven y trabajan en los alrededores de este separador del barrio Gustavo Restrepo felicitaron a Sting y sus 10 operarios por darle más color a la zona con estos jardines perfectamente trazados.

Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo
Historias del verde urbano: Las siete nuevas maravillas florales del Gustavo Restrepo

“A todos les dijimos que necesitamos de su ayuda para que las plantas continúen embelleciendo el sector. Aunque el JBB se encargará de realizar el mantenimiento integral, los comportamientos adecuados de la ciudadanía son lo más importante”.

Viviana González, profesional social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico, socializó el proyecto con la comunidad para generar una mayor sentido de apropiación y cuidado con las jardineras.

“Nos manifestaron que las iban a regar durante la época de verano y se comprometieron con su cuidado. Queremos hacer un cerramiento mancomunado con ellos, un proyecto que vamos a trabajar en el mediano plazo”.