Historias del verde urbano: Las nuevas creaciones biodiversas de los ‘pequeños’ guardianes de Ciudad Montes
El grupo 33 Antonio Nariño de los Scouts de Colombia ayuda a cuidar este bosque urbano a través de la educación ambiental.
Nueve niños se inspiraron en la biodiversidad de este tesoro de Puente Aranda, como el búho orejudo, la piranga roja y la serpiente sabanera, para crear unos cuelgapuertas.
Sus obras de arte serán una herramienta de transferencia de conocimiento sobre la flora y fauna de Ciudad Montes.
Esta actividad hace parte del laboratorio biocultural, una estrategia del Jardín Botánico que busca generar sentido de apropiación por los bosques urbanos.
Bogotá, 15 de julio de 2025. Ciudad Montes, el primer bosque urbano de Bogotá postulado por la comunidad, es el mayor pulmón verde de la localidad de Puente Aranda. Este oasis de naturaleza hace parte de la cuenca hidrográfica del río Fucha y suma 6,4 hectáreas.
La biodiversidad de esta joya del suroccidente de la ciudad, como sus 1.600 árboles y arbustos, jardines, huerta comunitaria y más de 171 especies de flora y fauna, es custodiada por una red de cuidadores y varios ‘pequeños’ que siembran la semilla de la conservación ambiental.
Sus edades oscilan entre los seis y 18 años, la mayoría no supera el metro cincuenta de altura y siempre están vestidos con prendas azules y pañoletas coloridas. En sus camisas exhiben varios escudos tejidos y pines.

Se trata del grupo 33 Antonio Nariño de los Scouts de Colombia, más de 50 niños y jóvenes que participan en varias actividades de educación ambiental que buscan generar un mayor sentido de apropiación por el bosque urbano.
Según Alexánder Guáqueta, uno de los miembros de la red de cuidadores del bosque urbano Ciudad Montes, este grupo lleva más de 50 años dedicado a cuidar el parque estructurante donde está ubicado este tesoro verde.
“Desde hace un año, cuando inició el fortalecimiento del bosque, el grupo 33 Antonio Nariño ha participado en jornadas de apadrinamiento, riego y mantenimiento del arbolado nuevo y los jardines biodiversos”.
Además, estos scouts fueron los primeros en participar en el laboratorio biocultural del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), una estrategia que busca generar en la ciudadanía conocimiento y apropiación ambiental sobre los bosques urbanos de la ciudad.
“Este año, el grupo apoyó el primer pilotaje de esta estrategia que también incentiva los procesos colaborativos de investigación y la búsqueda de soluciones para prevenir la pérdida de la biodiversidad”, aseguró Alexánder.
Yenny Rosas, licenciada en biología del Jardín Botánico que diseñó la estrategia, indicó que este laboratorio está conformado por un conjunto de juegos y actividades lúdicas y prácticas para que la comunidad se conecte y aprenda sobre los bosques urbanos.
“Es un espacio pedagógico para poder atender procesos que son de alto impacto y corta duración. Son para la población flotante que no está inmersa en un proceso, es decir para las personas que transitan por el espacio y que necesitamos sensibilizar”.
Todos los domingos, los niños y jóvenes de este grupo de los Scouts de Colombia realizan actividades lúdicas en el bosque urbano Ciudad Montes para que los visitantes conozcan la biodiversidad que alberga.
“Estos guardianes elaboraron material educativo para las actividades educativas. Ellos recorren el bosque urbano y les muestran a los ciudadanos imágenes de algunas de las especies de la flora y fauna urbana”, mencionó Alexánder.
Recorrido por el bosque
El pasado domingo 13 de julio, Yenny Rosas visitó el bosque urbano Ciudad Montes para realizar una nueva actividad del laboratorio biocultural con los niños más pequeños de los scouts del grupo 33 Antonio Nariño.
Los ‘pequeños’ guardianes de La Manada, niños entre los seis y 11 años, iban a crear unos cuelgapuertas con dibujos de algunos de los representantes de la flora y fauna que habitan o visitan esta zona de la cuenca del río Fucha.
“Vamos a recorrer el bosque urbano para buscar tres tesoros de nuestra biodiversidad: el búho orejudo, la serpiente sabanera y el águila cuaresmera. También vamos a observar los hermosos árboles de Ciudad Montes, como el roble abuelo”.


La licenciada en biología les informó que debían recoger del suelo hojas, semillas y tallos para decorar los cuelgapuertas. “El objetivo es que lleven estas obras de arte a sus casas y les cuenten a sus padres y familiares sobre la biodiversidad del bosque”.
La primera parada del recorrido fue en una zona habitada por varios eucaliptos longevos de gran porte, árboles donde la red de cuidadores del bosque urbano Ciudad Montes ha avistado al búho orejudo (Asio stygius).
“Esta especie nativa de América Latina es uno de los tesoros que podemos encontrar en este bosque urbano. El búho orejudo sale a cazar en las noches y durante el día descansa y duerme en las ramas de estos árboles”, les informó Alexánder.
Durante varios minutos, los nueve scouts de La Manada fijaron su mirada en las ramas más altas de los eucaliptos. Yenny les mostró los sonidos que hace esta ave rapaz para que los niños los imitaran.
“Logramos avistar dos búhos orejudos en el mismo árbol, algo que, según Alexánder, nunca se había registrado en el bosque. Los niños estaban muy entusiasmados por conocer en vivo y en directo a esta hermosa especie”, dijo Yenny.
El recorrido continuó en el Ecoparque, la zona más conservada del bosque urbano y donde habita un roble de más de 60 años. Los ‘pequeños’ guardianes levantaron varios troncos para buscar a la serpiente sabanera.
“Es una especie endémica de Colombia que habita en zonas de clima frío. Es inofensiva, puede medir hasta 40 centímetros de longitud y la podemos encontrar en los bosques urbanos y humedales de la ciudad”, precisó la licenciada.
Aunque la serpiente sabanera no se dejó ver, los niños scouts pudieron apreciar otras especies como las cochinillas o marranitos, babosas, ciempiés, mariposas como la monarca, mirlas, copetones y colibríes.
Yenny sacó su celular para mostrarles el último registro que hizo la comunidad de un águila cuaresmera, una especie que migra desde el norte del continente americano hacia el sur durante el invierno.
Luego de abrazar al roble abuelo del bosque urbano Ciudad Montes, los expedicionarios conocieron otros de los tesoros de la biodiversidad en un afiche que está ubicado en la entrada del Ecoparque.
“Pudimos ver fotografías del águila cuaresmera, la piranga roja, el pinchaflor, la serpiente sabanera y varios hongos. Este bosque es muy hermoso y queremos que mucha gente lo conozca”, dijo uno de los niños.
Obras biodiversas
Al terminar el recorrido, La Manada se dirigió a la entrada principal del parque Ciudad Montes para dibujar la biodiversidad del bosque en los cuelgapuertas. Yenny les dio pinturas, pinceles, marcadores, colbón, tijeras y otras herramientas.
“Dibujen la especie que más les gustó y decoren el cuelgapuertas con las hojas, tallos y semillas que recogieron del suelo. Estas obras de arte se las van a llevar a sus casas y así sus familias van a conocer parte de la biodiversidad del bosque”, aseguró Yenny.
El búho orejudo, la monarca, la piranga roja, la serpiente sabanera, el roble de 60 años y las flores de los jardines, fueron los protagonistas de sus dibujos. A todos les escribieron la frase “mi bosque urbano”.


Según Yenny, estos cuelgapuertas son una herramienta para la transferencia de conocimiento sobre la biodiversidad de los bosques urbanos. “A través de estos dibujos, los familiares de los niños van a conocer la flora y fauna de Ciudad Montes”.
Luego de tomarse fotos con sus obras biodiversas, los ‘pequeños’ guardianes del bosque jugaron con un dado de papel que, en cada una de sus caras, exhibe algunas de las especies más emblemáticas de este paraíso verde de Puente Aranda.
“Este dado tiene figuras del búho orejudo, águila cuaresmera, lavanda y serpiente sabanera. También incluimos al frailejón, el guardián de nuestros páramos. El objetivo es que contemos historias de estos seres hermosos”.
La Manada jugó durante varios minutos con el dado biodiverso. En esta actividad, Yenny y Alexánder les brindaron información sobre las especies y contaron algunas historias relacionadas con el bosque de Ciudad Montes.
La profesional del JBB, creadora del dado, aseguró que es una herramienta pedagógica y didáctica que permite generar un aprendizaje activo y participativo y fomenta la interacción entre los actores, como los niños contándoles a los ciudadanos sobre la biodiversidad urbana.
“A partir del juego se puede hacer una reflexión o un compartir sobre las dinámicas de los bosques urbanos. De esta manera, se puede hablar de las estrategias que la ciudadanía puede desarrollar para cuidar estos espacios naturales”.
Los niños scouts se llevaron a sus casas los cuelgapuertas y dados de la biodiversidad de Ciudad Montes. “Vamos a contarles a nuestros familiares sobre las plantas y animales que pintamos. Con el dado, van a aprender más sobre la naturaleza”, expresó una de las niñas.
“Con el apoyo del Jardín Botánico, elaboraremos un dado de gran tamaño para que los scouts del grupo 33 Antonio Nariño realicen esta actividad con las personas que visitan el parque. Será otra de las actividades de nuestro laboratorio biocultural”, concluyó Alexánder.






