Historias del verde urbano: ¡La Terminal de Transporte del Salitre renaturaliza su camino verde!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis plantó 15 árboles y arbustos a lo largo del separador de la calle 22c, un sitio ubicado al frente de este ícono bogotano.
Seis especies ahora engalanan este camino verde de la localidad de Fontibón: chicalá rosado, caucho Tequendama, nogal, sietecueros, mermelada y fucsia arbustiva.
Trabajadores de la Terminal de Transporte del Salitre y miembros de Asosalitre participaron en la jornada de renaturalización.
Bogotá, 29 de octubre de 2025. En 1965, los mandatarios de Bogotá empezaron a considerar que la ciudad necesitaba una terminal de transporte que unificara el servicio fragmentado de buses y pusiera fin a los paraderos desorganizados e inseguros.
Ese año, según cifras de la Terminal de Transporte S.A., en la capital funcionaban 60 empresas con 6.570 flotas que transportaban a cerca de 60.000 pasajeros al día. En ese entonces, el servicio era totalmente improvisado.
Una década después, en 1975, una misión técnica auspiciada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) ubicó un terreno de 40 hectáreas en el sector de Ciudad Salitre, un barrio residencial de la localidad de Fontibón que en esa época aún no existía.


“En 1979, el Gobierno Nacional constituyó la empresa Terminal de Transporte, conformada por varias entidades nacionales y distritales. Su capital inicial de inversión fue de 546 millones de pesos”, informa en su página web esta sociedad de economía mixta del orden distrital.
Luego de varios años de construcción, el 14 de marzo de 1984 empezó a operar la terminal, una amplia edificación enladrillada de dos pisos distribuida en cinco módulos desde donde salen flotas y microbuses hacia todos los destinos de la geografía colombiana.
Tras su inauguración, la Terminal de Transporte del Salitre, la más grande de Colombia, fue testigo de la arborización de uno de sus vecinos más cercanos: el separador central de la calle 22c, ubicado justo en las entradas de sus cinco módulos de colores.
En este camino verde se plantaron más de 100 árboles de especies foráneas como acacia, calistemo, jazmín del cabo, ficus y sauco. En algunos sectores del separador se hicieron jardineras con varios dietes.
Cuando salen de la terminal, lo primero que ven los turistas son las coberturas vegetales de este separador central, árboles que, con el paso del tiempo, perdieron representantes. Hoy en día hay aproximadamente 80 de varios tamaños.
Nuevos habitantes verdes
Las directivas de la Terminal de Transporte del Salitre querían ver el separador con más árboles y de otras especies. Por eso, le enviaron una solicitud al Jardín Botánico de Bogotá (JBB), entidad que se encarga del manejo de las coberturas vegetales de la ciudad.
Lizeth Gómez, ingeniera forestal que tiene a su cargo el arbolado joven de las localidades de Fontibón y Teusaquillo, atendió el caso y recorrió el camino verde para revisar si contaba con áreas aptas para plantar.
“Revisamos detalladamente la presencia de redes de luz, agua y gas en las zonas verdes desprovistas de individuos arbóreos. De esta manera, concluimos que el separador podía recibir 15 árboles y arbustos nuevos”.


La profesional del JBB escogió seis especies arbóreas y arbustivas para renaturalizar al vecino verde de la terminal: chicalá rosado, caucho Tequendama, nogal, sietecueros, mermelada y fucsia arbustiva.
“Este separador solo contaba con especies foráneas. Por eso, nuestro objetivo fue aumentar su diversidad con varias especies nativas, como es el caso del chicalá rosado, caucho Tequendama, sietecueros y nogal; este último está catalogado como el árbol emblemático de Bogotá”
El nuevo proyecto de arborización fue socializado con las directivas de la Terminal y la Asociación de Copropiedades y Entes Jurídicos de Ciudad Salitre (Asosalitre). Según Lizeth, todos estuvieron de acuerdo con las especies.
Durante una semana, los operarios del JBB que conforman la cuadrilla de arbolado joven en Fontibón y Teusaquillo, abrieron los huecos de un metro cúbico de profundidad y los llenaron con tierra abonada.
Mientras tanto, Laura Vera, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, socalizó la fecha de plantación con la Terminal del Salitre y Asosalitre. “Quedó agendada para el martes 28 de octubre a las nueve de la mañana”.
Guardianes del verde
Más de 10 personas, entre trabajadores de la Terminal de Transporte del Salitre y miembros de la Asociación de Ciudad Salitre, llegaron puntuales a su cita con la naturaleza para renaturalizar el separador de la calle 22c.
Lizeth los organizó al frente de la entrada del módulo 2, desde donde salen las rutas al oriente y occidente del país. Allí les informó todos los pormenores de la plantación de los 15 árboles y arbustos.
“Escogimos especies de porte alto (caucho Tequendama y nogal), medio (chicalá rosado y sietecueros) y bajo (mermelada y fucsia arbustiva). Con esta plantación, ustedes se convertirán en los nuevos guardianes de estos individuos”.


Luego de explicarles el paso a paso de la plantación, como medir el árbol en el hueco, retirar con cuidado la bolsa que contiene el pan de tierra, aplicar un hidroretenedor en el hoyo y ubicar un tutor de madera, los futuros plantadores se distribuyeron en varios grupos.
“Cada grupo estará acompañado por un operario, quienes son el corazón de nuestras plantaciones. No vayan a plantar solos: el objetivo es que todos los árboles y arbustos queden perfectos para que se desarrollen adecuadamente”, informó la ingeniera forestal.
Los sectores del separador ubicados al frente de los módulos 1 (amarrillo) y 2 (azul), se renatulizaron con especies de porte medio y bajo, como los sietecueros, mermeladas y fucsias arbustivas.
“Estos individuos no solo le darán más color a la zona con sus flores. Uno de los principales servicios ecosistémicos de estas especies arbustivas es atraer a los polinizadores, como abejas, mariposas y aves”, afirmó Lizeth.
El nogal, el árbol insignia de Bogotá, fue plantado en uno de los andenes donde inicia el módulo 1. Los trabajadores de la Terminal de Transporte del Salitre lo ayudaron a plantar y también lo apadrinaron.
Al frente del módulo 5, el de color morado y por donde salen los pasajeron a tomar taxis o buses del servicio público, Lizeth y sus operarios plantaron el chicalá rosado y el caucho Tequendama.
Estos árboles, según les explicó la técnica Jessica Vallejo a los ciudadanos, fueron propagados en el vivero del JBB a través de contenedores aireados, una tecnología que permite el desarrollo de las raíces de manera horizontal y oxigenada.
“Estos contenedores también les permiten crecer rápido y saludables y aseguran su permanencia en vivero por períodos de tiempo amplios, garantizando así su disponibilidad al momento de la plantación definitiva”.
Al finalizar la plantación, la profesional social Laura Vera les informó a los ciudadanos que ahora inicia el mayor reto: lograr que los 15 nuevos árboles y arbustos crezcan y se desarrollen adecuadamente.
“Los comportamientos adecuados de la ciudadanía son fundamentales para que esto suceda. Aunque el JBB les hará un mantenimiento cada mes, necesitamos del apoyo de todos para que los individuos no se vean afectados”.
Los trabajadores de la Terminal de Transporte del Salitre se comprometieron a cuidarlos y regarlos, en especial durante las épocas de sequía, además de realizar campañas educativas y ambientales internas.
Por su parte, Asosalitre va a gestionar recursos para hacer cerramientos en los árboles y arbustos. “Nosotros los vamos a asesorar técnicamente para que los cerramientos queden bien montados. Este mecanismo disminuye bastante los impactos antrópicos”, expuso Laura.






