Historias del verde urbano: La renovación floral del corazón histórico de Usaquén
La Plaza Fundacional de Usaquén, un ícono con 487 años de historia que primero fue uno de los asentamientos de los muiscas, renovó sus jardines.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis recuperó 104,9 metros cuadrados con 579 plantas de cinco especies nuevas en la zona: gazania, anigozanto, botón de oro y hebe morado y enano.
La Asociación Centro Histórico de Usaquén, la Alcaldía Local y la emisora Ekoradio participaron en la jornada de embellecimiento.
Bogotá, abril de 2026. El tiempo luce detenido en siete zonas de Bosa, Engativá, Fontibón, La Candelaria, Suba, Usaquén y Usme, pequeños parques empedrados o enladrillados donde sobreviven antiguas iglesias y casonas coloniales.
Se trata de las Plazas Fundacionales de Bogotá, sitios construidos durante la Colonia española sobre los asentamientos de los muiscas, indígenas pacíficos y anfibios que veneraban al Sol, la Luna, el maíz y a todos los seres vivos.
Estos íconos cachacos han sido testigos silenciosos de la historia de la capital del país. Luego del dominio español, se convirtieron en los principales puntos de encuentro de los ciudadanos de estas localidades que primero fueron municipios de Cundinamarca.


El desarrollo urbanístico no arrasó con las joyas históricas de las plazas. Todas conservan sus templos religiosos, caminos reales y la mayoría de sus viviendas de antaño; en algunas sobreviven árboles longevos cubiertos de musgos y líquenes y varias fuentes de agua.
La Plaza Fundacional de Usaquén, palabra muisca que significa tierra del sol, es la más conocida y visitada. Este rectángulo, ubicado en la calle 118 con carrera 6a, fue fundado en 1539 con el nombre de Santa Bárbara de Usaquén.
Está rodeada por la iglesia de Santa Bárbara, fundada en 1665 para evangelizar a los indígenas, y varias viviendas con el estilo colonial donde ahora funcionan decenas de restaurantes de alta cocina, bares, cafeterías, tiendas de ropa de diseñadores y galerías de arte.
Su interior está conformado por una fuente de agua en piedra en todo su centro, el busto del libertador Simón Bolívar, decenas de sillas de madera, varios recovecos que conducen al templo religioso y una cancha de microfútbol y baloncesto con gradas.
El verde también es protagonista en el centro histórico de Usaquén, un sobreviviente del inclemente paso de los años que fue declarado monumento nacional en 1987 y donde todos los domingos es escenario del tradicional Mercado de las Pulgas.
Más de 40 árboles, algunos longevos que superan los 20 metros de alto, engalanan la plaza con su magia biodiversa. Ocho urapanes y un cedro que fue elevado a la categoría de patrimonial, son sus guardianes verdes más antiguos.
Los jardines brillan en el corazón histórico de Usaquén. Hace más de una década, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) cubrió 216 metros cuadrados con especies como buxus, dietes, agapantos y hiedras que le dieron más color al sector.
Estas jardineras están ubicadas en los alrededores de las gradas de la cancha deportiva, donde las acompañan varios jazmines del cabo y arbustos de porte medio, y en dos líneas que rodean la emblemática fuente que no arroja chorros de agua.
Jardines renaturalizados
El paso del tiempo sí pasó factura en los jardines de la Plaza Fundacional de Usaquén, un ícono capitalino con 487 años de historia. Cerca del 50% de sus plantas desaparecieron por los comportamientos inadecuados de la ciudadanía.
Así lo evidenció Sebastián Molina, ingeniero del JBB que tiene a su cargo las zonas ajardinadas de las localidades de Usaquén, Santa Fe y La Candelaria. “104,9 metros cuadrados de este proyecto de jardinería estaban desprovistos de material vegetal”.
El profesional priorizó esta joya histórica del norte de la ciudad. Cuando Laura Posada, coordinadora del equipo de jardinería de la entidad, le dio luz verde, visitó el sector para calcular la cantidad de plantas que requería para la futura transformación.


“Los cálculos matemáticos arrojaron como resultado el replante de 579 plantas. Sin embargo, quería recuperar las jardineras con nuevas especies y por eso escogí cinco: gazania, anigozanto, botón de oro y hebe morado y enano”.
Sebastián le informó de la futura intervención a Milena Brito, comunicadora del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico, para que invitara a varios actores comunitarios y entidades.
“El mantenimiento de los jardines necesita de muchas manos amigas. Por eso, en mis proyectos siempre le pido apoyo a Milena para que invite a la comunidad y otras entidades del Distrito que nos pueden ayudar con el cuidado”.
El pasado jueves 9 de abril, a las ocho de la mañana, Sebastián, Milena y los nueve operarios de la cuadrilla jardinera llegaron a la Plaza Fundacional de Usaquén para recuperar las jardineras que limitan con la cancha de micro y baloncesto.
La renovación iba a contar con el apoyo de ciudadanos de la Asociación Centro Histórico de Usaquén; Yenny Paola Lozano, referente ambiental de la Alcaldía Local de Usaquén y varios de sus profesionales; y César Augusto Cataño, de la emisora local Ekoradio.
La meta era recuperar las zonas más críticas de este proyecto de jardinería: dos en los alrededores de la cancha y algunos sectores del verde de la fuente de agua. El ingeniero y los operarios primero trazaron el nuevo diseño.
“Decidí conservar varios de los buxus, dietes y agapantos, plantas que están ubicadas en los extremos de las jardineras y sirven como barreras naturales. La mayor transformación fue en el interior, donde plantamos las 579 plantas nuevas”, dijo el ingeniero.
Las icónicas jardineras recibieron plantas de cinco especies: 214 anigozantos (también conocida como pata o garra de canguro), 132 hebes morados, 90 botones de oro, 80 hebes enanos y 63 gazanias.
En las dos zonas ajardinadas de la cancha, la transformación fue radical porque no contaban con estas especies. También recibieron varios agapantos de manera in situ, es decir plantas que ya estaban en la zona.
“La jardinera de la fuente de agua, la cual cuenta con muchos agapantos, fue fortalecida con el replante de anigozantos en su línea externa. Este sector es muy importante porque es el corazón de la plaza fundacional”, afirmó Sebastián.
Según Milena, esta fue una jornada participativa de embellecimiento paisajístico donde la comunidad y las entidades aprendieron sobre la técnica de trazado de los jardines y ayudaron a plantar varias de las nuevas coberturas vegetales.
“La comunidad agradeció la gestión institucional por recuperar y conservar las coberturas de esta emblemática plaza donde a diario arriban muchos turistas nacionales y extranjeros. La Alcaldía Local de Usaquén nos va a ayudar con su cuidado”.






