Historias del verde urbano: La recuperación floral de las 80 jardineras de la avenida El Rincón-Tabor
Durante cerca de cuatro meses, el Jardín Botánico José Celestino Mutis intervino los 3.416 metros cuadrados de estos jardines de la localidad de Suba.
Más de 13.000 plantas de 25 especies fueron replantadas, nuevos tesoros florales que le dieron color y vida a este proyecto crítico de jardinería.
La próxima semana, con la participación de la comunidad, las 80 materas contarán con cerramientos que mitigarán las afectaciones antrópicas.
Bogotá, 22 de noviembre de 2025. Los jardines de Bogotá palidecen a diario por el accionar de poderosos verdugos, jinetes de un apocalipsis floral que marchita todas sus plantas y deja sin alimento a las abejas y mariposas.
La mano del hombre es la gran protagonista en su hecatombe. Estas coberturas vegetales reciben montones de residuos sólidos y constantes pisadas por parte de varios transeúntes, algunos de los cuales las utilizan como baños públicos.
Los vendedores informales instalan sus mercancías sobre las plantas y los habitantes en condición de calle montan cambuches en medio de los tapetes florales. Los comerciantes que venden fritos, les arrojan el aceite usado que ya no les sirve.


La tenencia irresponsable de las mascotas también pone fin a la vida de las coloridas jardineras. Los perros que corretean sin collar, ingresan en los colchones vegetales para hacer sus necesidades y revuelcan todo el material vegetal con sus patas.
El panorama se torna aún más grave cuando reciben el ingreso no grato de las bicicletas y motocicletas. Los dueños de estos vehículos los parquean dentro de sus dominios y acaban con todo rastro jardinero.
Las 80 jardineras de la avenida El Rincón-Tabor, ubicadas en los andenes que rodean la carrera 91 entre las calles 128 y 130, cuentan con todas estas problemáticas antrópicas. Por esta razón, es uno de los proyectos de jardinería más críticos en la localidad de Suba.
Araminta Pulido, quien vive hace más de 40 años con su esposo e hijos en una casa de tres pisos ubicada en este sector de la Unidad de Planeamiento Zonal de El Rincón, ha sido testigo del declive de estos jardines.
“Hace cinco años, un poco antes de la pandemia del coronavirus, finalizaron las obras de este tramo de la avenida El Rincón-Tabor. En la inauguración conocimos estos jardines que le dieron color y vida a la zona, pero en menos de una semana empezaron a deteriorarse”.
Las cerca de 30.000 plantas, de especies como hiedra miami, hebe enano y bella a las once, y que fueron plantadas en los 3.416 metros cuadrados que abarcan las 80 materas rectangulares y triangulares, empezaron a marchitarse por los comportamientos inadecuados ciudadanos.
“Ese panorama me sacó lágrimas. Lamentablemente, la zona cuenta con muchas problemáticas que perjudican a las plantas, como una cantidad enorme de vendedores ambulantes, habitantes de calle y montículos diarios de basura y escombros”.
Jardines críticos
A finales de 2023, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), entidad encargada de la obra en este sector de la avenida El Rincón-Tabor, le hizo la entrega oficial de las lastimadas jardineras al Jardín Botánico de Bogotá (JBB).
Diana Castro, ingeniera agrónoma del grupo de jardinería que tiene a su cargo las zonas ajardinadas de la localidad de Suba, recibió el proyecto. No tuvo que observar con minucia para saber que el trabajo en este sector, sería bastante complejo.
“Las dinámicas sociales perjudicaron mucho a las jardineras. La pérdida del material vegetal era bastante alta y alrededor de cinco materas estaban totalmente desprovistas de plantas, las cuales se convirtieron en depósitos de residuos”.


Durante el primer semestre de 2024, Diana y su cuadrilla de operarios se metieron de cabeza en la zona para recuperar los jardines. “En esa época, realizamos el replante de aproximadamente 5.600 plantas de cuatro especies: clavel chino, bella a las once, hiedra miami y hebe morado”.
Además del replante y actividades de mantenimiento como deshierbe, rebordeo, recolección de residuos, riego y fertilización, varios profesionales del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB le informaron del proyecto a la comunidad.
“En ese entonces, la mayoría de los vendedores informales se comprometieron a no afectar más las plantas con sus mercancías. Entre tanto, varios comerciantes de los locales y habitantes del barrio, nos dijeron que iban a cuidar las jardineras”.
Sin embargo, dos meses después de la recuperación, cuando Diana y sus operarios volvieron a la avenida El Rincón-Tabor para hacerle mantenimiento a las 80 jardineras, evidenciaron que las afectaciones galopeaban con mayor intensidad.
En la alameda de la calle 130a, la cual cuenta con la mayor cantidad de materas, 29 en total, los vendedores informales de chucherías y ropa de segunda ahogaron a la mayoría de plantas con su mercancía.
“Sumado a esto, tres jardines de esta zona se convirtieron en el botadero de escombros del sector. También evidenciamos muebles viejos, inodoros y una cantidad incalculable de residuos sólidos”, precisó Diana.
La alameda de la calle 128b bis, donde habitan seis jardineras, era la más crítica. Un lavadero de carros ocupó algunas coberturas vegetales para lavar los vehículos y varios vendedores informales parquearon sus negocios móviles en medio de las materas.
“La situación era alarmante: las plantas de cuatro de las jardineras desaparecieron totalmente y se transformaron en terrenos áridos llenos de basura y vehículos. Por eso, decidimos no hacer replantes en esta zona”, aseguró la profesional.
Las 80 materas de la avenida El Rincón-Tabor se convirtieron en el proyecto de jardinería más crítico de la localidad de Suba, un título que a Araminta Pulido, quien vive diagonal al lavadero de carros que afectó varios de los jardines, le causa vergüenza.
“Me da mucha tristeza y rabia que los habitantes de la zona no cuiden estos hermosos jardines. Deberían sentirse orgullosos por tener estas hermosas plantas, pero a pocos les importan. La persona que no cuida la naturaleza, da vergüenza”.
Un nuevo intento
Diana y los operarios Juan Pablo Beltrán, Carlos González, José Valencia, Ligia Cepeda, Heliberto Tombe, Brigitte Guzmán, María Medellín y Adelmo Pulido, continuaron con las labores de mantenimiento en estas jardineras de Suba.
“Cada dos meses, les realizamos el deshierbe, riego y fertilización. Durante 2025, hicimos varios replantes en las zonas más críticas, pero en cuestión de semanas, todo el material vegetal volvía a desaparecer”, apuntó la ingeniera.
A mediados de agosto, mientras iniciaban una nueva jornada de mantenimiento, Diana evidenció cambios en las dinámicas sociales del sector. Por ejemplo, la mayoría de los vendedores informales de la alameda de la calle 130a, ya no estaban presentes.


“Una de las señoras arrendó un local en uno de los andenes y así dejó de afectar las plantas. Además, los trabajadores del lavadero de carros de la calle 128b bis me dijeron que querían ver la zona con muchas flores”.
Sumado a esto, varios habitantes de los barrios que rodean la avenida se le acercaron para manifestarle que iban a socializar con sus vecinos el mensaje de cuidado de las jardineras. Araminta y Claudia Malagón fueron las más activas.
“Con estos cambios y el compromiso de los ciudadanos, tomé la decisión de volver a recuperar las 80 materas de la avenida El Rincón-Tabor. Organicé un largo plan de trabajo para intervenir la zona con mis operarios”, afirmó Diana.
La nueva recuperación de estas jardineras sería distinta. La ingeniera agrónoma aumentó el número de especies: pasó de las cuatro originales a 25, la mayoría con flores de diferentes colores que le darían un nuevo aspecto a las siete alamedas.
El nuevo listado quedó con agapanto, ajo de rico, anigosanto, anredera, árbol del té, azulina, algodoncillo, bergenia, chispita, clavellina, confeti, gazania, hebe enano, hiedra miami, hortensia, lirio amarillo, lirio iris, liriope, llama, mano de Dios, manto de María, margarita punto azul, suelda con suelda, vinca y salvia.
“El objetivo es conformar jardines biodiversos para los polinizadores. Por eso, en esta nueva recuperación escogí especies como algodoncillo, la especie favorita de las mariposas monarcas; nativas como la salvia; y florales como gazania, margarita, manto de María y lirios”.
La meta era plantar 13.205 plantas en las áreas más críticas, las cuales suman un total de 1.572 metros cuadrados. La intervención empezó a finales de agosto en la alameda con la mayor cantidad de materas, la de la calle 130a.
“La primera jardinera que recuperamos fue apadrinada por la Fundación Confuturo, una organización que donó la malla para hacer el cerramiento y participó en la jornada de replante. También contamos con la ayuda de varios habitantes de la zona”.
Entre agosto y noviembre, Diana y sus ocho operarios intervinieron gradualmente las 80 jardineras de las siete alamedas. Según la ingeniera agrónoma, el trabajo no fue continuo debido a los demás proyectos que deben atender.
“Además de las jardineras de Suba que tenemos a cargo, durante estos cerca de cuatro meses nos asignaron la tarea de hacer los jardines biodiversos de los puentes vehiculares de las avenida 68 con calle 26 y la calle 127 con avenida Boyacá”.
Cada vez que transformaban alguna de las alamedas con nuevos tapetes florales, Diana evidenció que las afectaciones eran cada vez menores; un panorama atípico para uno de los proyectos de jardinería más críticos en la localidad.
“Esto nos sorprendió bastante y nos causó mucha alegría. En los replantes pasados, las afectaciones aparecían a los pocos días, algo que en esta avenida no ha ocurrido. Más del 90% del material vegetal está en buen estado”.
Cerramientos comunitarios
La última intervención en la ardua recuperación de las 80 jardineras de la avenida El Rincón-Tabor fue realizada el 19 y 20 de noviembre. Diana dejó para el final la alameda más crítica, la de la calle 128b bis.
“En esta zona, debido a las actividades del lavadero y los vendedores informales, cuatro jardineras habían desaparecido totalmente y las dos restantes también estaban muy afectadas. Con el compromiso de la ciudadanía, las íbamos a recuperar todas”.
En este sector, donde viven Araminta Pulido y Claudia Malagón, las dos lideresas más comprometidas con el cuidado de los jardines, se replantaron 944 plantas de especies como agapanto, ajo de rico, lirio y mano de Dios.


Según la ingeniera, esta actividad contó con la ayuda de las dos ciudadanas y los trabajadores del lavadero. “Nos dejaron guardar las herramientas durante los dos días de la intervención. Además, Claudia y Araminta les dieron bebidas y comida a los operarios”.
La drástica transformación de estas coberturas vegetales de Suba, un trabajo de casi cuatro meses donde también se adicionaron 61 metros cúbicos de tierra abonada, no terminó con el replante de las 13.205 plantas de 25 especies.
En las próximas semanas, Diana y sus ocho operarios les van a hacer el cerramiento a las materas con malla de gallinero y estacas, una actividad que contará con la participación y ayuda de la comunidad.
“El JBB aportará la malla y la mano de obra. Por su parte, varios ciudadanos, como Claudia y Araminta, van a gestionar recursos con otros vecinos para conseguir las estacas y así dejar las 80 materas cercadas”.
Según la ingeniera, este mecanismo es el más efectivo para disminuir varias de las problemáticas sociales del sector, como las pisadas de los transeúntes y vehículos, la alta presencia de residuos sólidos y el ingreso de las mascotas que hacen sus necesidades.
“Estamos muy contentos porque, por primera vez en la zona, estamos viendo una gran apropiación de la ciudadanía por estos jardines. Con los cuidados y compromisos de la comunidad, estas jardineras seguirán floreciendo y prestando diversos servicios ecosistémicos”.






