Historias del verde urbano: La carrera 30 se vestirá con flores amarillas y moradas
17 chicalás amarillos, alcaparros y sietecueros fueron plantados en los separadores de este corredor vial ubicados entre las calles 48 y 51.
Cuando los nuevos árboles crezcan y florezcan, este sector de la localidad de Teusaquillo se pintará de tonos amarillos y morados.
El Jardín Botánico también recuperó las coberturas vegetales en varios sitios de Engativá, Chapinero, Bosa, Fontibón y San Cristóbal.
En 1936, Bogotá empezó a consolidar uno de sus corredores viales más importantes, un trazado de 32,5 kilómetros de longitud que comunica el norte de la ciudad con el municipio de Soacha y el cual hace parte de la carretera Panamericana.
Se trata de la avenida NQS (Norte-Quito-Sur), un titán de la movilidad diseñado por dos urbanistas extranjeros y que está conformado por tres tramos: la avenida novena o Laureano Gómez, la carrera 30 o avenida Ciudad de Quito y la autopista Sur.
Esta serpiente gris de pocos semáforos atraviesa zonas de las localidades de Usaquén, Chapinero, Barrios Unidos, Teusaquillo, Los Mártires, Puente Aranda, Antonio Nariño, Tunjuelito, Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa.


Vehículos de diferentes tamaños transitan a diario por esta avenida, como los articulados rojos de TransMilenio, los buses del SITP, camiones de carga, tractomulas, taxis, flotas, carros, camionetas, motos y bicicletas.
El impacto de las bocanadas de humo de las fuentes móviles es mitigado por los miles de árboles y arbustos que han sido plantados en los separadores y andenes de la NQS, tesoros de la biodiversidad que capturan el dióxido de carbono (CO2).
El Jardín Botánico de Bogotá (JBB), entidad que se encarga del mantenimiento de los árboles jóvenes de la ciudad, es decir los plantados hace menos de tres años, fortaleció el verde en uno de los tramos de esta avenida.
En los separadores central y oriental ubicados en la carrera 30 entre las calles 48 y 51, al frente de sitios como el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Servicio Geológico Colombiano, la entidad plantó 17 árboles y arbustos.
Según Héctor Moreno, profesional de campo del JBB encargado del arbolado joven en varios corredores viales de la ciudad, 14 individuos son nuevos en la zona y tres fueron replantes, es decir árboles o arbustos que no lograron desarrollarse y necesitan ser reemplazados.
“Para esta actividad seleccionamos tres especies que, cuando crezcan, vestirán con sus flores amarillas y moradas a los dos separadores de la carrera 30: chicalá amarillo, alcaparro y sietecueros nazareno”, dijo el ingeniero forestal.
Este sector de la NQS se caracteriza por albergar este tipo de especies. “Nos propusimos recuperar la zona con estos ejemplares para que, en unos años, sus flores le den más color y brinden diferentes servicios ecosistémicos”.
El chicalá amarillo, una especie nativa del centro y sur de América que alcanza una altura de 10 metros, presenta una floración permanente con una mayor intensidad entre los meses de junio y septiembre.
“Este árbol de crecimiento y longevidad media le brinda alimento a las abejas y otros insectos. También ofrece recursos medicinales y le da un aspecto muy bonito y amarillo a las zonas donde es plantado”, mencionó Moreno.
El alcaparro y el sietecueros nazareno también son especies fundamentales para los polinizadores. “Buscamos que la carrera 30 sea un corredor biológico que beneficie a diferentes especies de la fauna”.
Los operarios del JBB les realizaron fertilización y adición de sustrato a los 17 nuevos tesoros arbóreos de este corredor vial. “Todos recibirán un mantenimiento integral constante para que se desarrollen adecuadamente”, concluyó el ingeniero.
Más intervenciones
La semana pasada, los ingenieros y operarios del equipo de arbolado joven del Jardín Botánico también recuperaron el verde de varios sitios de las localidades Engativá, Chapinero, Bosa, Fontibón y San Cristóbal.
“En total recuperamos 64 árboles y arbustos en estas zonas de la ciudad. Nuestra meta es realizar el mantenimiento anual a 500.000 individuos”, informó Germán Darío Ávarez, subdirector técnico operativo de la entidad.
En el parque La María, en San Cristóbal, se realizó el replante de seis individuos de las especies roble, chicalá amarillo, abutilón y arrayán. En Gran Granada, sector de Engativá, 23 árboles y andenes fueron recuperados.


“A lo largo del separador de la calle 94, en la localidad de Chapinero, hicimos 15 replantes de varias especies. En el parque Gran Reserva de la localidad de Fontibón, esta cifra fue de 13 replantes”, afirmó Álvarez.
Los parques Gecolsa y Pavco, en la localidad de Bosa, recibieron siete nuevos árboles. Estos sectores hacen parte de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo, uno de los proyectos priorizados por esta administración.
“Estamos recuperando el arbolado, jardines y huertas de esta ZUMA y sus zonas aledañas, un polígono de 1.224 hectáreas que incluye sitios de cuatro localidades: Bosa, Kennedy, Ciudad Bolívar y Tunjuelito”, puntualizó el subdirector.






