Historias del verde urbano: Homenaje a la vida y las nuevas oportunidades en Barrios Unidos

Historias del verde urbano: Homenaje a la vida y las nuevas oportunidades en Barrios Unidos

Un separador del barrio Polo Club se renaturalizó con 22 árboles de cuatro especies: pino romerón, chicalá amarillo, magnolio y palma de cera.

Varias personas que recibieron trasplantes de órganos los ayudaron a plantar, celebraron la nueva oportunidad que les dio la vida y homenajearon a sus donantes.

Esta plantación del Jardín Botánico José Celestino Mutis y la Secretaría de Salud conmemoró el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes.

El grupo Paquerxs Unidos del Polo y trabajadores de hospitales, clínicas, centros médicos y fundaciones, también participaron.

Bogotá, 27 de octubre de 2025. Hace 18 años, Alexandra Gómez, una fisioterapeuta de estatura mediana y sonrisa cálida, recibió la noticia que ningún ser humano quiere escuchar: su vida corría un alto riesgo debido a una enfermedad crónica.

Un médico del Hospital Universitario San Ignacio le comunicó que sus riñones no estaban funcionando permanentemente y por eso necesitaba iniciar de manera urgente una diálisis, un tratamiento que consiste en purificar la sangre.

“Los riñones son órganos vitales que cumplen funciones esenciales para vivir, como filtrar la sangre, eliminar desechos y regular la presión arterial. Fui diagnosticada con una enfermedad renal terminal”.

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Alexandra, una mujer que también sufre de diabetes, no se iba a dejar vencer por la enfermedad. Luego de tramitar todas las autorizaciones ante la EPS, inició su tratamiento de diálisis en la San Ignacio.

Sin embargo, luego de un año de diálisis, los especialistas le informaron que requería de un trasplante de riñón. Por eso, inmediatamente se inscribió en el protocolo de este procedimiento y la anotaron en una lista de espera de donantes.

“Recordé que muchas personas han pasado años esperando un donante, persona que debe tener una compatibilidad con el receptor. Lo primero que pensé fue que iba a estar en diálisis una eternidad esperando la llamada”.

Este no fue su caso. Su teléfono sonó al mes de registrar los datos en la lista de espera y escuchó las anheladas palabras: había un donante y la clínica ya tenía preparada toda la logística para el trasplante.

“Mi sangre fue la que me permitió no esperar una eternidad. Soy AB+, un tipo sanguíneo que pocas personas tienen. Mi donante sería un hombre de Medellín que tenía la misma sangre, pero no me dijeron si estaba vivo o había fallecido”.

Luego de pasar unos meses de recuperación, Alexandra siguió con su vida y volvió a trabajar como fisioterapeuta. Aunque estaba inmensamente agradecida con la vida por la nueva oportunidad, sentía que su corazón estaba incompleto.

“Quería conocer a alguien para construir juntos una vida en pareja. El destino me volvió a sonreír hace nueve años cuando una amiga me presentó a Carlos Darío Giraldo, un hombre maravilloso con el que tenía muchas cosas en común”.

Los nuevos enamorados recibían insulina a través de una bomba para tratar la diabetes. Además, Carlos Darío, un hombre alto y con un lenguaje fluido, estaba en la fase de prediálisis para preservar las funciones de sus riñones.

“Enamorarse de una persona que también iba a necesitar de un trasplante de riñón es algo que no se ve todos los días; es más, creo que somos únicos porque no nos conocimos en una clínica, sino por las vueltas que da la vida”, recuerda Alexandra.

El 25 de marzo de 2017 se casaron y luego se organizaron en un apartamento en la localidad de Suba. Durante los primeros años de casados, Carlos Darío recibió diálisis peritoneal en casa rodeado por todo el amor de su compañera de vida.

“Al igual que ella, yo necesitaba de un trasplante. Estuve en lista de espera mucho tiempo hasta que hace cinco años recibí la llamada: se trataba del riñón de una señora que falleció en un accidente de tránsito en Suba”.

Plantar con un propósito

Alexandra y Carlos Darío llevan una vida normal y sana con sus nuevos riñones. Además de trabajar en sus profesiones, ella como fisioterapeuta y él como empresario, ambos hacen parte de la Asociación de Usuarios de Bomba Insulina y Monitoreo (Asubimpro).

“En 2010 fundé esta entidad sin ánimo de lucro para brindar servicios, actividades y alianzas que fomenten y proporcionen bienestar, información, apoyo y asesoría para el acceso a tratamientos y nuevas tecnologías”, dijo Alexandra.

Esta pareja de esposos soñaba con hacerles un homenaje simbólico a las personas que les donaron sus riñones, ángeles que la vida les puso en sus caminos y que siempre permanecerán en el anonimato.

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“El protocolo de trasplante no permite que se conozcamos los datos de los donantes. Sin embargo, queríamos hacer algo bonito por ellos, preferiblemente una actividad ambiental de siembra o plantación de árboles”.

Hace unas semanas, funcionarios de la Secretaría Distrital de Salud (SDS), entidad que coordina la red de donación y trasplantes de órganos y tejidos en Bogotá, se comunicaron con ellos para invitarlos a una actividad donde iban a poder cumplir ese sueño verde.

Según Carlos Darío, director de logística de Asubimpro, la SDS iba a realizar una plantación con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) en un separador vial de la localidad de Barrios Unidos, específicamente en el barrio Polo o Polo Club.

“El objetivo de esta actividad era conmemorar el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, una fecha que la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra cada 14 de octubre”.

Alexandra y Carlos Darío confirmaron de inmediato su asistencia. Además de plantar en honor a la vida, las nuevas oportunidades y sus donadores, iban a compartir con otros trasplantados y sus familiares.

“Para las personas trasplantadas, actividades como plantar árboles son muy especiales porque siembran vida, algo que hicieron nuestros donadores al brindarnos una nueva oportunidad con sus órganos”.

Muchos homenajes

El pasado sábado 25 de octubre, más de 50 personas se dieron cita en el separador vial de la carrera 24 con calle 87, zona verde del barrio Polo Club que tiene cerca de 20 pacas digestoras montadas por el grupo Paquerxs Unidos del Polo.

A las 10 de la mañana, varios trasplantados y trabajadores de los hospitales San José y San Ignacio, la clínica Shaio, el Centro Oftalmológico Colombiano y el Instituto de Córnea, estaban listos para participar en el homenaje verde.

Alexandra y Carlos Darío llegaron cogidos de la mano y en seguida saludaron a sus conocidos, la mayoría personas que recibieron trasplantes de riñones y que hacen parte de la red de donación y trasplantes de la Secretaría de Salud.

Historias del verde urbano: Homenaje a la vida y las nuevas oportunidades en Barrios Unidos
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La camiseta blanca que usaba la fisioterapeuta y fundadora de Asubimpro conmovió a los asistentes. En la parte de adelante y atrás tenía la leyenda “Hello Kidney (hola riñón), soy trasplantada” y la figura del Monstruo de las Galletas.

“Mandé a hacer la camiseta para este evento tan especial. Estoy muy orgullosa y bendecida por ser una de las personas trasplantadas en el país, algo a los que muchos no pueden llegar debido a la falta de donantes”.

La conmemoración del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes inició con las palabras de Linda Ariza, subsecretaria (e) de servicios de salud y aseguramiento; y Alejandra Martín, coordinadora regional No. 1 de la red de donación y trasplantes de la SDS.

“Con esta alianza que hicimos con el Jardín Botánico, hoy vamos a hacer un acto simbólico de conmemoración por la vida. Estos nuevos árboles representarán a los donantes, receptores de trasplantes, personas en la lista de espera y los que ya no nos acompañan”.

Laura Alvarado, técnica del grupo de arbolado joven del JBB en las localidades de Barrios Unidos, Chapinero, Santa Fe y La Candelaria, informó que se iban a plantar 22 árboles de cuatro especies: pino romerón, chicalá amarillo, magnolio y palma de cera.

“Hoy se convertirán en los guardianes de estos árboles. Será muy bonito que en 10 años, cuando pasen por esta zona, les digan a sus hijos o nietos que ayudaron a plantar estos tesoros que brindarán un mejor aire y alimento a los polinizadores”.

Orlando Blandón, profesional social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, expresó que plantar árboles es el mejor homenaje que se le puede hacer a la vida. Además, les dio varias recomendaciones a los futuros plantadores.

“Hoy no solo van a aprender y ayudarnos a plantar. Ustedes serán los padrinos de estos árboles y por eso es necesario que, de vez en cuando, los visiten, les hablen y los rieguen en la época de sequía”.

Luego de una breve explicación sobre la técnica de plantación que hacen el JBB en las áreas urbanas de la ciudad, los asistentes se dividieron en varios grupos para plantar las siete palmas de cera, cinco pinos romerón, cinco magnolios y cinco chicalás amarillos.

Marcela Medina, líder del grupo Paquerxs Unidos del Polo, pidió plantar un magnolio para rendirle un homenaje a su mamá en la zona verde donde, con 10 familias, llevan cuatro años generando más vida a través de las pacas digestoras.

“Esta actividad es muy especial para mí. Mi mamá, que se llamaba Magdalena, fue trasplantada. Luego de recibir un nuevo riñón, no le fue bien durante la recuperación y falleció. Con este magnolio, voy a sembrar en honor a todo el amor que me dio”.

Alexandra y Carlos Darío escogieron un chicalá amarillo para homenajear a las personas que, con sus riñoñes, les dieron una nueva oportunidad de vida. Según los esposos, las flores que dará este árbol nativo van a representar todo el cariño que sienten por ellos.

“Aunque no sabemos quiénes fueron, ocupan un lugar muy importante en nuestros corazones y hacen parte de nuestro ser. Gracias a que autorizaron donar sus órganos, hoy estamos vivos y más enamorados que nunca. Todos debemos ser parte de estos programas”.

El separador de la carrera 24 con calle 87 se renaturalizó con estos 22 nuevos árboles. En los tutores de madera que les permitirán crecer derechos, los trasplantados escribieron frases de cariño y dedicatorias cargadas de sentimientos.

“Gracias eternas a nuestros donadores”; siembra vida, dona órganos”; “sol llena de luz mi vida”; “confianza en la vida”; “vida eterna”; “renacer”; “Clara Irene Reyes: amiga, mamá, abuela, hija y esposa”; y “Shaio es trasplante”; fueron algunas de ellos.

“Esta plantación fue una expresión y respeto por la vida. Estos 22 nuevos árboles, con sus colores y flores, les rinden un homenaje a todas las personas que han donado sus órganos”, concluyó Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del Jardín Botánico.