Historias del verde urbano : Homenaje a la vida silvestre con nuevos árboles y jardines
El Jardín Botánico de Bogotá celebró el Día Nacional de la Vida Silvestre en las localidades de Santa Fe, Tunjuelito, Los Mártires y Bosa.
800 árboles nativos fueron plantados en un predio de la vereda el Verjón Bajo, sitio de la cuenca del río Teusacá donde avanza un proyecto de restauración ecológica.
En bosque urbano El Tunal recibió 55 árboles y las icónicas jardineras del Voto Nacional iniciaron su recuperación. Niños y jóvenes de Bosa participaron en jornadas de replante y adición de sustrato.
Bogotá, 31 de julio de 2025. “Ayudarle a la naturaleza a mantenerse hermosa es el mejor trabajo del mundo. Soy una mujer privilegiada porque a eso me dedico desde hace 13 años y dos de mis hijas siguieron mis pasos”.
Eso dice Elizabeth Rondón, operaria del equipo de restauración ecológica de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), cada vez que planta árboles y arbustos nativos en la extensa ruralidad de la capital del país.
Según Chavita, un apodo que la acompaña desde niña, sus manos han pintado de verde sitios como La Arboleda, Los Laches, Monserrate, la reserva Thomas van der Hammen, los embalses Chisacá y La Regadera y la cuenca del río Teusacá.


“El JBB es lo más bonito que me ha pasado. Es una entidad que me permite hacer lo que más me gusta, plantar árboles, y por eso no lo veo como un trabajo. Cuando cojo un azadón y planto, solo siento amor y agradecimiento por estar en medio de la naturaleza”.
Su cuerpo de estatura baja y rostro coloreado por el exceso de sol, evidencian que es una mujer del campo. Aunque nació en Ambalema, este municipio del Tolima no habita en su memoria; al año y medio de vida llegó a las tierras amazónicas.
“Mi papá, que era caudillo en la hacienda Pajonales, vio que en Ambalema no había oportunidad de tener tierra propia. Con mis padres y 11 hermanos nos fuimos a vivir a El Paujil, municipio del Caquetá”.
En la vereda Jamaica, su progenitor compró una finca de 220 hectáreas y sacó adelante a la familia a través de las actividades agropecuarias. Allí, Chavita se encargaba de cuidar 120 ovejas y apartar las vacas.
En las tierras caqueteñas, esta tolimense con corazón amazónico se casó, tuvo seis hijos y logró tener tres casas. “En ese territorio hermoso y biodiverso me enamoré profundamente de la flora y la fauna”.
Luego de vivir por casi 40 años en El Paujil, Chavita se cansó del maltrato y las humillaciones de su esposo y se fue a vivir con sus hijos a la zona rural de la localidad de Usme, específicamente en un predio aledaño al embalse La Regadera donde estaba uno de sus hermanos.
“Al año, conseguí una casa en la vereda Olarte y me dediqué a trabajar en viveros y empresas de la zona. En 2012 me enteré que el Jardín Botánico estaba buscando personas para trabajar en las zonas rurales de la ciudad y pasé la hoja de vida”.
Cuando fue escogida como operaria de la entidad, Chavita supo que había encontrado el trabajo de sus sueños. “Yo amó el campo y con el JBB iba a poder pintar de verde muchas zonas plantando arbolitos”.
En marzo de este año, la eterna enamorada de la naturaleza empezó a trabajar en un proyecto de restauración ecológica en varios predios de la localidad de Santa Fe que tiene la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) en la cuenca del río Teusacá.
El objetivo era restaurar tres lotes de la vereda el Verjón Bajo con especies nativas del bosque altoandino. La tarea no sería fácil: el primer paso era erradicar el retamo espinoso, planta originaria de Europa que fue introducida en Colombia hacia los años 50.
“Estoy familiarizada con el retamo. En los 13 años que llevo en el JBB, he retirado una cantidad incontable de esa planta en los proyectos de restauración. Es difícil de erradicar porque la semilla vuela con el viento”.
Celebración a la vida silvestre
El proyecto de Teusacá lleva aproximadamente tres años y actualmente es liderado por Catalina Mendoza, ingeniera del equipo de restauración ecológica de la Subdirección Técnica Operativa, en compañía de ocho operarios.
“Se han logrado restaurar con especies nativas varias zonas de los tres lotes que tiene la EAAB en el Verjón Bajo. Sin embargo, el mayor tensionante es controlar el retamo espinoso, especie que se propaga con mucha facilidad”.
Este año, en un polígono de uno de los lotes, los ocho operarios destinaron casi cuatro meses retirando retamo espinoso, una de las 10 especies más invasoras en Colombia; al año, cada planta genera hasta 20.000 semillas.


“Para controlar la problemática, estamos trabajando en un proyecto piloto y pionero de compostaje con las ramas del retamo. Con el equipo de investigación aplicada vamos a analizar cómo se comporta”, informó Mendoza.
Este polígono ubicado al lado de una quebrada que nutre al río Teusacá, fue uno de los sitios escogidos por el Jardín Botánico para celebrar el Día Nacional de la Vida Silvestre, fecha que busca hacer un llamado de protección por la flora y fauna silvestre colombiana.
“Hoy, nuestro homenaje a la vida silvestre del país sería la plantación de 800 árboles nativos en este sitio de la localidad de Santa Fe. La meta es llegar a los 1.493 en lo que falta de este año”, precisó la ingeniera.
El rostro bonachón de Chavita se llenó de felicidad cuando le comentaron que su trabajo sería el protagonista de esta fecha ambiental. “Inmediatamente pensé en el Caquetá y me propuse plantar en honor a la biodiversidad de ese hermoso departamento amazónico”.
Durante toda la mañana del pasado miércoles 30 de julio, los ocho operarios que restauran Teusacá plantaron los 800 árboles de 50 especies nativas, como chilco, ciro, amargoso, cajeto, conejo, trompeto, encenillo, duraznillo, garrocho, mortiño, cucharo y arrayán.
“No todos fueron plantados en homenaje al Caquetá. También pensé en Usme, ese bello territorio rural de Bogotá que me abrió sus puertas, me permitió sacar adelante a mis hijos y donde encontré el trabajo soñado en el JBB”, indicó Chavita.
Más árboles y jardines
El Jardín Botánico también celebró el Día Nacional de la Vida Silvestre con actividades ambientales en zonas urbanas de las localidades de Tunjuelito, Los Mártires y Bosa, sitios del sur y centro de la ciudad que aumentaron su verde.
El parque El Tunal, bosque urbano e ícono deportivo de Tunjuelito que está en la fase de cocreación con las comunidades para fortalecer sus coberturas vegetales, recibió 55 nuevos árboles en uno de sus polígonos.
“Plantamos especies como caucho tequendama, palma alejandra, árbol de hierro, caucho sabanero, roble, chicalá amarillo y cucharo”, expresó Juan Joya, ingeniero del JBB encargado del arbolado joven de Tunjuelito y Bosa.


Varios jóvenes y funcionarios de la Policía de Carabineros participaron en este homenaje a la vida silvestre en el sur de la ciudad. “Además de ayudarnos a plantar, adoptaron los árboles y nos ayudarán a cuidarlos”.
En la localidad de Los Mártires, Claudia Aponte, ingeniera que tiene a su cargo los jardines de varias de las localidades del centro de la ciudad, inició la recuperación de una de las coberturas más emblemáticas de la capital.
Se trata de las 12 jardineras del Voto Nacional, sitio también conocido como plaza de Los Mártires y que alberga más de 30.000 plantas de nueve especies en un área de 3.000 metros cuadrados.
“Lamentablemente, este es uno de los proyectos de jardinería más críticos en la ciudad. Las plantas de los jardines del Voto reciben a diario basura, orines y excrementos, mientras que las palmas fénix se convirtieron en madrigueras de roedores”, afirmó Claudia.
Durante el Día Nacional de la Vida Silvestre, los operarios Eucaris Altamar, Flor Morales, Jackeline Tovar y Fernando Gutiérrez iniciaron la recuperación de los jardines con la preparación del terreno y el descargue del material vegetal.
“Esta semana vamos a recuperar las dos jardineras más críticas, las cuales perdieron la mayoría del material vegetal. Retiramos los residuos y removimos el suelo para luego plantar especies como hortensias”.
En Bosa, Viviana González, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa que sensibiliza a la comunidad de varias localidades del sur, lideró dos actividades con niños y jóvenes.
“Estudiantes del colegio Ciudadela Educativa de Bosa participaron en una jornada de adición de sustrato en el barrio El Porvenir, tierra que fue donada por la empresa ENEL; varios de sus trabajadores también estuvieron en la actividad”.
En los parques Gecolsa y Pavco, niños de colegio y habitantes de estos sectores ayudaron a replantar seis árboles y arbustos. “Todos fueron sensibilizados sobre la importancia de cuidar nuestro arbolado”.






