Historias del verde urbano: El renacer de las jardineras externas del Palacio Liévano
El Jardín Botánico recuperó los 236 metros cuadrados de jardines ubicados en los alrededores de este ícono capitalino.
Más de 1.800 plantas de tres especies pintaron de varios colores las calles del Divorcio, San Miguel y Carmen de la Concepción.
La Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá ayudará con el riego y cuidado de estas coberturas vegetales.
Bogotá, 20 de agosto de 2025. Cuando la Luna se apodera del firmamento oscuro acompañada por unas cuantas estrellas, la Plaza de Bolívar, un símbolo histórico del centro de Bogotá construido en 1539, queda a merced de la soledad.
Durante las últimas horas de la noche y toda la madrugada, el bullicio del comercio, los puestos ambulantes, los turistas y las miles de palomas desaparecen del panorama de la antes llamada Plaza Mayor de la capital.
En esas horas de silencio, José Baquero, un hijo de la localidad de La Candelaria que lleva más de 40 años luchando por los recursos naturales de la zona, hace un corto recorrido por este icónico lugar.


“Siempre me ha gustado contemplar los tesoros que alberga la plaza en sus alrededores cuando no hay tanta gente, como el Capitolio Nacional, la Catedral Primada y el Palacio Liévano, sitios que resguardan gran parte de la historia del país”.
A pesar de varias enfermedades que le han deteriorado el cuerpo, como una trombosis que le afectó el habla, la mente de este guardián de la naturaleza conserva la historia del Palacio Liévano, edificación ubicada entre las calles 10 y 11 y las carreras 8 y 9.
“Los historiadores de la zona cuentan que en este terreno estuvieron los soldados de la tropa de Sebastián de Belalcázar y años después los españoles lo destinaron para la construcción de varios edificios públicos”.
Por ejemplo, un escrito del Archivo de Bogotá revela que allí funcionaron la Cárcel de Mujeres o Divorcio, las Escribanías, el despacho de los alcaldes, la sede del Cabildo y el Tribunal de Cuentas.
“También y sobre la esquina norte de la misma cuadra, la casa de la familia de Francisco Sanz de Santamaría, que sirvió hasta 1810 de residencia en alquiler de varios virreyes y patriotas, como Amar y Borbón, Bolívar y Nariño”, cita el artículo.
Dos terremotos ocurridos en 1827 y 1828 afectaron las edificaciones. Esto dio paso a la construcción de las Galerías Arrubla en 1848, obra que fue propiciada por los hermanos Juan Manuel y Manuel Antonio Arrubla.
“Esto significa que el espacio que hoy ocupa el Palacio Liévano albergó el primer centro comercial de Bogotá y fue el más grande en la ciudad. He escuchado que en esas galerías había como 30 almacenes”, recuerda José.
En mayo de 1900, según el relato del Archivo de Bogotá, un incendio puso fin a los locales de la galería. Ante esto, el matemático, ingeniero, astrónomo, historiador, político y estadista Indalecio Liévano, lideró la reconstrucción del edificio.
“A iniciativa del ingeniero Liévano, decidieron reconstruir el edificio con un diseño del arquitecto Gastón Lelarge, en un estilo que algunos denominan como de “Renacimiento Francés”, con techo coronado por mansardas y detalles ornamentales en hierro”.
En 1910 finalizaron las obras y el nuevo edificio pasó a albergar el Palacio Municipal con locales bajo sus arcadas. En 1974 le fue comprado a los familiares de Indalecio Liévano y propietarios de los almacenes para darle vida a la sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
“El nuevo palacio fue nombrado Liévano en honor al hombre que lideró su construcción. Muchas personas desconocen su obra y creo que todos los que habitamos la ciudad la debemos conocer a la perfección”, recalcó José.
Debido al incremento de los trabajadores de la Alcaldía Mayor, un lote ubicado a espaldas del palacio se convirtió en una nueva parte de la edificación, sitio donde funcionan el despacho del alcalde mayor de Bogotá, la Secretaría General y la Secretaría de Gobierno.
Los jardines de Liévano
Las plantas también hacen parte de la historia del Palacio Liévano. Hace aproximadamente 15 años, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) le dio vida a tres jardines externos ubicados en la carrera 9 y las calles 10 y 11.
Estas coberturas vegetales que suman 236 metros cuadrados, fueron creadas por Édgar Bernal, ingeniero agrónomo del JBB, cuando tuvo a su cargo las zonas ajardinadas de las localidades del centro de la ciudad.
“En sus inicios, este proyecto de jardinería contó con especies como helecho macho, anigozanto o pata de canguro, palma boba, bella a las once y vinca. También le dimos vida a un jardín en el interior del edificio, justo alrededor del monumento del artista Negret”.


Según Édgar, los nuevos jardines externos del Palacio Liévano le dieron más vida al sector con los colores de las flores de las plantas. “Durante varios años, personal de la Alcaldía nos ayudó con el riego constante de los jardines y por eso se mantenían adecuadamente”.
Sin embargo, las coloridas jardineras empezaron a verse afectadas por las dinámicas sociales del sector. Por ejemplo, el ingeniero del JBB recuerda que, en ese entonces, evidenció que los trabajadores de los restaurantes aledaños les arrojaban los desperdicios de comida.
“Los habitantes de calle, vendedores ambulantes y transeúntes también afectaron las plantas con basura y orines. A pesar de esto, en los más de cuatro años que estuve encargado del proyecto, la mayoría de plantas se mantenían adecuadamente”.
José Baquero, el custodio de la flora y fauna de La Candelaria, también recuerda los inicios de este proyecto de jardinería que le dio más color al Palacio Liévano y a las calles del Divorcio, San Miguel y Carmen de la Concepción.
“Esos jardines tenían unas palmas muy hermosas que pintaban de verde toda la zona. Me dolió mucho cuando todo empezó a verse afectado por los comportamientos inadecuados de la ciudadanía que transita por esta parte del centro de la ciudad”.
Los otros ingenieros del JBB que tuvieron a su cargo estas jardineras del centro histórico fueron cambiando las especies para ver si se adaptan mejor a las condiciones del sector. El filodendro, también conocido como bejuco de hoja de corazón, dio buenos resultados.
Jorge Rodríguez, ingeniero de la entidad que lleva más de 15 años en el grupo de jardinería y ahora asesora varios proyectos puntuales, aseguró que la principal problemática de los jardines externos de Liévano es la falta de agua lluvia.
“Están ubicados bajo unos techos de cemento y por eso no reciben agua cuando llueve. Debido a esto, varias de las plantas no sobreviven a pesar de los riegos que hace el JBB, es decir una o dos veces al mes”.
Reviven las jardineras
La fuerte y extensa temporada de sequía de este año, sumada a los constantes comportamientos inadecuados de algunas de las personas que transitan por los alrededores del Palacio Liévano, causaron un alarmante deterioro en las jardineras externas.
Sebastián Molina, ingeniero que ahora lidera los proyectos de jardinería en las localidades de La Candelaria, Santa Fe y Usaquén, evidenció una desaparición de más del 60% del material vegetal en los tres jardines.
“Solo sobrevivieron los filodendros de las jardineras de la calle 10 y carrera 9. Luego de hacer varios cálculos matemáticos, llegamos a la conclusión que el proyecto requería de 1.830 nuevas plantas en un área de 146 metros cuadrados”.


El ingeniero escogió tres especies para el renacer de los jardines icónicos: gazania, pentatus y cinta. “Las dos primeras tienen flores que le darán mucho color a la zona. Estas especies no habían sido plantadas en el proyecto”.
La recuperación de estas coberturas vegetales necesitaba de la ayuda de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Diana Daza, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, se comunicó con la Secretaría General.
“Édgar Ávila, funcionario de la Subdirección de Servicios Administrativos de la Secretaría General, nos informó que podíamos guardar todo el material vegetal y las herramientas en el parqueadero del edificio”.
Con esta luz verde, Sebastián seleccionó dos días para recuperar las deterioradas jardineras del palacio: el miércoles 13 y martes 19 de agosto. Los nueve operarios que tiene a su cargo, serían los encargados de vestirlas con las más de 1.800 plantas.
La jardinera ubicada a lo largo de la calle 11, también conocida como la calle de San Miguel, era la más crítica. Las plantas brillaban por su ausencia y el suelo lucía árido y lleno de toda clase de residuos.
El 13 de agosto, a las siete de la mañana, los operarios Rafael Ruiz, Yolanda Hernández, Luz Aída Chirimía, Francialena Mepaquito, Luis Gonzalo Ayala, Jose Humberto Vargas, Brayan Zalazar, Paula Duarte y Edith Hoyos, iniciaron la intervención.
Cuando empezaron a hacer el trazado y remover el suelo, todos debieron ponerse tapabocas. “Se levantó un tierrero enorme. El suelo parecía más un desierto lleno de residuos, panorama que se debe a la falta de agua”, dijo Paula.
Édgar Ávila, funcionario de la Secretaría General, les entregó una manguera para que pudieran regar las plantas y humedecer el suelo. “Esta colaboración fue fundamental para el proyecto. Debido a las condiciones del suelo, el riego era urgente”, aseguró Sebastián.
Las jardineras de la calle 10 (del Divorcio) y la carrera 9 (Carmen de la Concepción) fueron recuperadas durante la mañana y tarde del martes 19 de agosto. En estas coberturas vegetales se conservaron los filodendros que sobrevivieron.
El Palacio Liévano volvió a florecer con más de 1.800 plantas en sus alrededores. Para que los nuevos colores del sector se mantengan vivos, es necesario de los buenos comportamientos de la ciudadanía.
“Las jardineras no son baños públicos ni botaderos de basura. Le hacemos un llamado a la comunidad para que cuide las plantas, disfrute de sus colores y no las afecte con sus conductas inadecuadas”, precisó el ingeniero del JBB.
Compromisos
Las calles de San Miguel y el Divorcio (11 y 12, respectivamente) albergan cerca de 25 establecimientos comerciales, entre cafeterías, restaurantes, asaderos, sombrererías y sitios de venta de artesanías.
Durante los dos días que duró la recuperación de las jardineras del Palacio Liévano, la profesional social Diana Daza conversó con los dueños o trabajadores de estos lugares para socializar el proyecto y sensibilizarlos sobre el cuidado de las coberturas vegetales.
“Se comprometieron con el riego y cuidado de las plantas y felicitaron a nuestros operarios por darle un nuevo aspecto natural al sector. Sin embargo, aseguraron que la mayor problemática es causada por los habitantes de calle que hacen sus necesidades en las jardineras”.


La Subdirección de Servicios Administrativos de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá también va a ayudar a que las más de 1.800 plantas de tres especies se desarrollen adecuadamente.
“El funcionario Édgar Ávila le indicó a Orlando Medina, jardinero del palacio, que las regara cada cuatro días. Además, nos van a ayudar a sensibilizar a las personas que utilizan el espacio para que no arrojen basura en los jardines”, afirmó Diana.
Por su parte, Sebastián y su cuadrilla de operarios realizarán un mantenimiento integral una vez al mes, trabajo que incluye actividades como deshierbe, poda, fertilización, riego y replante del material vegetal que se vea afectado.
“Además, tenemos proyectado hacer cerramientos en las tres jardineras del palacio. Esta medida busca mitigar las afectaciones causadas por los transeúntes y serán instaladas pronto con la participación de la Alcaldía Mayor”, concluyó el ingeniero.






