Historias del verde urbano: El parque Alfonso López renueva sus jardineras
86 metros cuadrados de este parque de la localidad de Teusaquillo, también conocido como Santa Marta, florecieron con más de 1.000 plantas de seis especies.
A través de un trazado especial, el Jardín Botánico de Bogotá le dio vida a cinco jardineras con formas de serpientes, hojas y ojos.
Estas nuevas coberturas vegetales fueron cocreadas con la comunidad. Varios líderes del sector hicieron sus aportes para escoger las especies y hacer los diseños
Bogotá, 28 de julio de 2025. Primero fue conocido como La Constructora. La razón: fue un barrio construido en 1920 para la clase obrera del centro del país que migraba a la capital en busca de una mejor suerte.
Moris Gutt y otros constructores y empresarios inmobiliarios judíos urbanizaron este sector de la localidad de Teusaquillo. Lo hicieron respetando el diseño de principios del siglo XX, es decir con casas coloniales de dos pisos.
Este barrio comprendido entre la calle 53, transversal 25A y la avenida NQS se consolidó en una zona residencial de clase media. Sin embargo, en 1948 cambió su nombre con la llegada de un nuevo habitante religioso.


María Michelsen de López, esposa del presidente Alfonso López Pumarejo, regaló un terreno para que se construyera un templo que le rindiera homenaje a la virgen de la que era devota: Santa Marta.
La parroquia, ubicada en la esquina de la carrera 21 con calle 51, fue creada por monseñor Ismael Perdomo, arzobispo de Bogotá en esa época. Este regalo de la primera dama hizo que el barrio fuera rebautizado como Alfonso López.
Al frente de la iglesia de la virgen que los feligreses conocen como la patrona de los imposibles, un amplio terreno empezó a convertirse en un parque. Así llegaron cerca de 20 urapanes, varios juegos para los niños y senderos para caminar.
Con el paso de los años, las casas de los alrededores del parque, conocido por sus habitantes como Alfonso López o Santa Marta, cambiaron de uso residencial a comercial. Talleres de mecánica, latonería, pintura y madera, fueron los primeros en aparecer.
Luego se consolidaron dos negocios que se volvieron icónicos en el sector: establecimientos de manufacturas para arreglar maletas y tiendas dedicadas a la venta de imágenes religiosas, como figuras de santos, velas y escapularios.
“El parque Alfonso López también es conocido por albergar decenas de camiones de mudanza que se parquean en las calles de sus alrededores. La gente dice que el servicio es más económico”, dice una venezolana que vende tintos y cigarrillos en una esquina.
¡A recuperar el verde!
El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) dotó a este icónico parque con una cancha de baloncesto y microfútbol y un un gimnasio a cielo abierto. También construyó juegos con columpios, pasamanos y rodaderos, 15 bancas en cemento y varios senderos para caminar.
A los 20 urapanes, árboles que superan los 20 metros de altura, les llegó compañía. El Distrito y la comunidad plantaron otras especies como caucho sabanero, chicalá amarillo, sauco, falso pimiento y mano de oso.
Hace varios años, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) cubrió una zona de más de 80 metros cuadrados del parque, ubicada a lo largo de la carrera 21, con varios jardines conformados por dietes, lirios, acantos y linos.


Estas coberturas vegetales comenzaron a palidecer por la alta presencia de habitantes de calle y el exceso de orín de los perros. Las jardineras sufrieron por los comportamientos inadecuados de algunos ciudadanos y se convirtieron en un baño público.
Los dietes, lirios híbridos y acantos palidecieron por los orines y heces. Los únicos que sobrevivieron fueron los linos, una especie que es aprovechada por los habitantes de calle para hacer sus necesidades.
Según Lisandro Ruiz, habitante del barrio Alfonso López que hace parte de la Junta de Acción Comunal, los linos, plantas con tallos rectos que pueden alcanzar hasta un metro de altura, se convirtieron en un dolor de cabeza.
“Lamentablemente, los jardines del parque se transformaron en basureros. Por esta razón, este año nos comunicamos con el Jardín Botánico para renovar las zonas de las jardineras con otras especies”.
Yenny Rosas, profesional social de la Subdirección Educativa y Cultural de la entidad que lleva más de cinco años trabajando con la ciudadanía de Teusaquillo, atendió la solicitud y se reunió con varios de los líderes del barrio.
“Les propuse que cocrearamos juntos las nuevas jardineras del parque. El objetivo era definir entre nuestros ingenieros y la comunidad un nuevo diseño y escoger especies que se adapten mejor a la realidad del territorio”.
Claudia Aponte, ingeniera del JBB que tiene a su cargo las jardineras de la localidad de Teusaquillo, y Yenny Rosas, se reunieron en el parque con Lisandro Ruiz, Jonathan Martínez (huertero de la zona) y el ingeniero agrónomo Germán Venegas.
“La selección de las plantas debe estar acorde a las realidades sociales y ambientales del territorio. En un parque tan concurrido y con mucha presencia de habitantes de calle y mascotas como este, no podemos utilizar especies de gran porte”, les dijo Claudia.
Las profesionales les mostraron varios libros y fotografías con las especies más utilizadas en la jardinería urbana para que los tres líderes ayudaran a seleccionar las que más se pueden adaptar a los factores antrópicos del parque.
“En la cocreación se escogieron especies como ajo, gazania, lirio iris y bergenia. Los ciudadanos también conocieron varias propuestas de diseño y les gustaron unos trazados con varias figuras que le darían un nuevo aspecto colorido a las jardineras”, informó la ingeniera forestal.
Trazados especiales
El pasado martes 22 de julio, Claudia Aponte y los operarios Astrid Mora, Eucaris Altamar, Flor Morales, Jackeline Tovar, María Nontoa, Cristian Guerrero y Fernando Gutiérrez, empezaron la renovación de las jardineras del parque Alfonso López o Santa Marta.
Las antiguas zonas ajardinadas, donde solo sobrevivieron los linos y algunos acantos, fueron desmontadas meses atrás. El nuevo reto era darle vida a cinco nuevos jardines en un área de 86 metros cuadrados.
“Como se acordó en la cocreación, estas coberturas vegetales no serían las tradicionales, es decir de forma lineal. Con el equipo de diseño del JBB creamos jardineras en formas de serpientes, hojas y ojos”, informó Claudia.
Más de 1.000 plantas de seis especies se encargarían de pintar al parque con los diversos y llamativos colores de sus flores: lirio iris, bergenia, pentatus, gazania, ajo de rico y bella a las once.
La primera actividad de los jardineros del JBB fue pasar las medidas de las cinco nuevas jardineras del plano al terreno. Para esto, instalaron varillas y piolas en las áreas y las descapotaron con picos, palas y azadones.
“Luego de retirar el césped, los operarios aporcaron la tierra. Por fortuna, en esta ocasión no fue necesario retirar escombros y traer suelo abonado, ya que el sitio cuenta con material apto para las plantas”, mencionó Claudia.
El material vegetal, es decir las miles de plantas que fueron propagadas en el vivero La Florida del JBB, fue guardado en el edificio donde vive Germán Venegas, ingeniero agrónomo que participó en el proceso de cocreación.
“Además, desde el primer día de la intervención en el parque, el señor Lisandro estuvo muy pendiente de todo. Además de brindarles bebidas a los operarios, nos ayudó a sensibilizar a las personas sobre el cuidado de las futuras jardineras”, precisó la ingeniera.
Entre el miércoles 23 y viernes 25 de julio, Claudia y los siete operarios del JBB le inyectaron color a los 86 metros cuadrados de las cinco nuevas jardineras que fueron diseñadas meticulosamente con el trazado especial.
Con estacas metálicas y de madera y varias piolas de diferentes colores, los expertos jardineros diseñaron formas como hojas, serpientes, rectángulos, triángulos y ojos. “El trabajo fue arduo debido a la precisión que requieren este tipo de diseños”.
Los alrededores del camino que comunica a uno de los juegos infantiles, recibieron dos jardineras en forma de serpiente (cada una de 13 metros cuadrados). Estas coberturas vegetales están conformadas por lirios iris.
Tres jardineras fueron construidas a lo largo de la zona verde de la carrera 21. Las figuras de hojas, ojos, rectángulos y triángulos son las protagonistas de estas nuevas coberturas vegetales de Teusaquillo.
La más grande, de 30 metros cuadrados, fue el mayor reto porque contaba con muchas figuras. “Destinamos dos días para trazar y plantar especies como lirio iris, pentatus, gazania y bella a las once”, complementó Claudia.
Las otras dos jardineras florecieron con plantas como bergenia, lirio, ajo de rico y pentatus. “Todas fueron plantadas con la técnica de tres bolillos. Este proyecto de jardinería es muy especial por su peculiar diseño y trazado”.
Medidas de protección
Durante los cuatro días que duró la renovación de las jardineras del parque Alfonso López o Santa Marta, Claudia y los operarios fueron testigos directos de las problemáticas ambientales relacionadas con los comportamientos de los ciudadanos.
Mientras le daban vida a los jardines, el ingreso de los perros a hacer sus necesidades en las plantas fue el común denominador. “Varias personas hacen una inadecuada tenencia de las mascotas. Las sacan sin correa y algunos no recogen los excrementos”.
Una ciudadana sacó a su perro y lo llevó a orinar a las zonas de las jardineras y en las bolsas plásticas que contenían varias de las plantas. “No le importó que estuviéramos trabajando para mejorar el parque”.
Ante esto, Lisandro Ruiz y los miembros de la Junta de Acción Comunal del barrio están gestionando recursos con los establecimientos educativos y comerciales de la zona para poder hacer cerramientos en las nuevas jardineras.
“No podemos permitir que estas coberturas vegetales desaparezcan por el comportamiento de las personas que no respetan la naturaleza. Cuando consigamos los materiales, el JBB nos va a ayudar a instalar los cerramientos”.
Claudia les hizo un llamado a las personas que utilizan el parque. “Las plantas embellecen la zona y atraen a los polinizadores. Les pedimos que no dejen ingresar mascotas en estos jardines que nos benefician a todos”.
Por su parte, Yenny Rosas, que visitó el parque el último día de la intervención, expresó que el ejercicio de cocreación entre el Distrito y la comunidad no se puede perder por el comportamiento inadecuado de algunas personas.
“Estos ejercicios de cocreación generan una mayor apropiación y cuidado por nuestras coberturas vegetales. Aunque la junta nos va a ayudar a cuidar las nuevas jardineras, es una responsabilidad de todos los que utilizan el parque”.






