Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado

Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado

Los Cerezos, un nuevo parque zonal ubicado en los barrios Gran Granada y Villas de Granada de la localidad de Engativá, recibió 24 nuevos árboles y arbustos.

El Jardín Botánico José Celestino Mutis escogió especies nativas para renaturalizar al vecino del humedal Jaboque, como mano de oso, yarumo, aliso, corono y sietecueros.

Habitantes de los conjuntos residenciales de la zona ayudaron a plantar varios individuos y se comprometieron con su cuidado.

Bogotá, 4 de diciembre de 2025. Los habitantes de Gran Granda y Villas de Granada, barrios de la localidad de Engativá, tuvieron que esperar nueve años para contar con su propio espacio deportivo, cultural y ambiental.

En diciembre de 2024, el alcalde Carlos Fernando Galán inauguró el parque zonal Los Cerezos, 24.000 metros cuadrados dotados con dos gimnasios al aire libre, pista de patinaje y zonas recreativas para los niños.

Según el mandatario, este nuevo parque es una zona de cesión de Cusezar, constructora que tiene varios proyectos de vivienda en este sector del noroccidente de la ciudad. “Por discusiones administrativas y legales, no se había podido entregar”.

Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado
Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado

La entrega estuvo a cargo del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), entidad que lideró varias mesas de trabajo para que este espacio fuera incluido en las áreas de esparcimiento públicas de la ciudad.

Las zonas verdes del parque fueron reverdecidas con más de 200 árboles y arbustos de especies como aliso, mano de oso, ciro, alcaparro, cedro, trompeto, arrayán, roble, guayacán de Manizales y nogal.

Los Cerezos tiene como vecino al segundo humedal más grande de Bogotá: el Jaboque, una esponja hídrica que en lengua muisca significa tierra de abundancia y la cual cuenta con una extensión de 148 hectáreas.

Según la Fundación Humedales Bogotá, en este parque ecológico distrital de humedal se ha reportado la presencia de 121 especies de aves, además de tesoros de la fauna nativa como la rana y culebra sabanera y la comadreja.

“Jaboque, ubicado en la cuenca del río Salitre, ha sido reconocido por la presencia de monolitos de los muiscas y cuenta con un observatorio astronómico. Esto lo convierte en uno de los humedales de mayor interés arqueológico”.

Lida Montenegro, habitante de uno de los conjuntos de apartamentos de Gran Granada que colindan con el Jaboque, asegura que vivir al frente de un humedal es un privilegio que pocos residentes de la ciudad tienen.

Todos los días, a las 5:30 de la mañana, esta madre de dos hijos recorre los senderos del parque Los Cerezos que colindan con el cuerpo de agua para hacer ejercicio en medio de la magia biodiversa del Jaboque.

“Ver las bandadas de garzas blancas sobrevolando el humedal, es un regalo de la naturaleza. Soy una mujer afortunada por vivir al frente de este humedal rodeado de verde; todos los días escucho los cantos de las aves desde mi apartamento”.

En sus largas caminatas mañaneras por los alrededores del Jaboque, esta mujer enamorada de la naturaleza que también lidera una huerta comunitaria en el conjunto residencial Montecarlo 7, ha evidenciado que hay varias zonas verdes para plantar más árboles.

“Siempre he soñado con ver el humedal rodeado de muchos árboles. Además de darnos un nuevo aire y brindarles alimento a las aves, servirían como barrera para que no ingresen personas a hacer males, como descargar escombros y basura”.

Tesoros nativos

En octubre, Tatiana Sandino, ingeniera forestal del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) que tiene a su cargo el arbolado joven de la localidad de Engativá, recorrió el parque zonal Los Cerezos en busca de nuevas áreas para plantar.

En una zona lineal ubicada a lo largo de la calle 72f y que colinda con la ronda del humedal Jaboque, la profesional evidenció sitios aptos para aumentar el arbolado de la zona con 24 nuevos árboles y arbustos.

“Le informé del proyecto de plantación al Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), entidad encargada de la administración del parque, y aceptaron la propuesta de renaturalizar el sector”.

Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado
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Como la futura plantación sería en una zona que colinda con el Jaboque, Tatiana también se comunicó con la administradora de esta área protegida, uno de los 11 humedales bogotanos reconocidos internacionalmente por la Convención Ramsar.

“La administradora también aceptó el proyecto y solo nos recomendó escoger especies nativas del continente americano para que se conecten con las demás coberturas vegetales del humedal”.

Tatiana seleccionó siete especies nativas para renaturalizar la zona lineal del parque vecina al humedal Jaboque: mano de oso, yarumo, sietecueros, aliso, corono, abutilón y leandra o nigüito.

“Operarios de Aguas de Bogotá, entidad con la que teníamos un contrato, realizaron el ahoyado en noviembre, es decir abrir 24 huecos de un metro cúbico de profundidad, retirar los escombros y llenarlos con tierra abonada”.

Padrinos del verde

El pasado miércoles 3 de diciembre, a las nueve de la mañana, Tatiana y Sara Tombe, Marisol Zambrano, José Wilches y Ramiro Serrano, cuatro operarios de su cuadrilla, llegaron al parque zonal Los Cerezos para renaturalizar la zona lineal.

Luego de organizar los 24 árboles y arbustos al lado de los huecos, varios habitantes de los conjuntos residenciales los abordaron para preguntarles si podían participar en la jornada de plantación.

Una de ellas fue Lida Montenegro, residente del conjunto Montecarlo 7 que iba a cumplir el sueño de ver más verde la zona. “La ingeniera me mostró varias de las especies y yo escogí tres: aliso, sietecueros y abutilón”.

Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado
Historias del verde urbano: El nuevo vecino del humedal Jaboque robustece su arbolado

Tatiana y los operarios le informaron algunos de los pasos de las plantaciones que hace el JBB en las zonas urbanas, como retirar con cuidado la bolsa plástica que contiene el pan de tierra, aplicar un hidroretenedor en el hueco y pisar bien la tierra abonada.

“Yo pensaba que para plantar solo era necesario abrir un hueco pequeño y meter el arbolito, pero el proceso es más complejo. Me dijeron que toda la ciudad fue construida sobre escombros y por eso abrir un hoyo puede durar hasta dos horas”, dijo Lida.

La defensora de la naturaleza apadrinó los tres árboles y arbustos que ayudó a plantar. “El aliso, sietecueros y abutilón están en buenas manos. Los voy a regar varias veces a la semana y además los defenderé de las personas malintencionadas”.

Emily Restrepo y Rosalba Rueda, dos amigas que salen todos los días en la mañana a caminar por el parque Los Cerezos, también se acercaron a la plantación para ayudar a pintar de verde la zona lineal del parque.

“No habíamos tenido la oportunidad de plantar árboles y hoy recibimos el regalo de hacerlo en este hermoso parque que colinda con el humedal Jaboque. Nos enamoramos de un abutilón y un sietecueros, arbolitos que van a darle color a la zona con sus flores amarillas y moradas”.

Emily ayudó a plantar un abutilón, arbusto que nombró Celeste. “Me inspiré en el cielo azul que nos acompañó durante la plantación. Yo vivo en Unir, barrio que también colinda con el humedal, y por eso voy a visitar y cuidar todos los días a Celeste”.

Un sietecueros con varias flores a punto de desabotonar, fue plantado por Rosalba. “Se llamará Alba Rosa. Escogí ese nombre porque yo nací un día de enero durante el alba y en una casa llena de rosas; a mi sietecueros le daré mucho amor”.

Hacia el mediodía, este sector lineal del parque Los Cerezos, el vecino del humedal Jaboque, se renaturalizó con 24 nuevos individuos arbóreos y arbustivos de siete especies nativas. Al final de la jornada,  Lida llegó con sus dos hijos.

“Mis hijos también sienten un gran amor por la naturaleza y por eso los traje a la plantación. Ellos apadrinaron un mano de oso y una leandra o nigüito, árboles que apadrinaron y los van a ayudar a crecer con sus cuidados; es su nueva tarea”.