Historias del verde urbano: El nuevo centenar de árboles y arbustos del tramo de la calle 170 en Usaquén
El Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis aumentó y diversificó el arbolado de la calle 170 entre la Autopista Norte y la carrera Séptima.
102 árboles y arbustos de cinco especies, laurel de cera, cedrillo, nogal, leandra y fucsia, fueron plantados a lo largo del separador central.
Este transitado sector residencial y comercial de la localidad de Usaquén se caracterizaba por albergar solo nogales y sangregados.
Bogotá, 10 de septiembre de 2025. La calle 170, también conocida como avenida San Juan Bosco, nunca permanece solitaria. Durante todo el día, es transitada por flotas, tractomulas y camiones que se dirigen hacia los municipios y departamentos del norte del país.
Por sus 6,6 kilómetros de largo, que van desde la carrera Séptima hasta la avenida Boyacá, también circulan vehículos particulares, los buses del Sistema de Transporte Urbano de Bogotá (SITP) y miles de bicicletas que atraviesan su ciclorruta.
Desde finales de la década de 1950, cuando inició su construcción, el separador central y los andenes laterales de la calle 170, sitio que los residentes más antiguos llaman San José, empezaron a reverdecer con la plantación de miles de árboles.


El tramo de este corredor vial que corresponde a la localidad de Usaquén, ubicado entre la Autopista Norte y la Séptima, se caracteriza por albergar dos especies nativas: el nogal, el árbol insignia de Bogotá, y el sangregado.
También cuenta con otros representantes arbóreos, como palmas de cera que ya superan los 40 años de vida, y algunas eugenias, cerezos, pinos y alcaparros que fueron plantados por la comunidad de la zona.
En agosto de este año, Cristian Diaz, David Camilo Daza y Héctor Moreno, ingenieros del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) que tienen a su cargo el arbolado joven de las principales vías de la ciudad, recorrieron este sector para evaluar si se podían plantar más árboles.
“Luego de evaluar factores como la presencia de redes de luz, acueducto y gas, determinamos que esta parte de la calle 170, la cual alberga varios colegios, conjuntos residenciales y locales comerciales, podía recibir 102 nuevos árboles y arbustos”.
Los ingenieros forestales del JBB se propusieron diversificar el separador, es decir que no solo tuviera nogales y sangregados, sus especies características. “Nuestro objetivo es que las coberturas vegetales sean multiespecie y multiestrato”.
La futura plantación del nuevo centenar de árboles y arbustos iba a incluir cinco especies: laurel de cera, cedrillo, leandra, fucsia arbustiva y nogal; esta última era la única que ya hacía presencia en este tramo de la 170.
“Aumentar las especies permite que el arbolado brinde más servicios ecosistémicos y que el paisaje sea mucho más colorido. Por ejemplo, la leandra y la fucsia arbustiva cuentan con flores blancas y rosadas”.
Trabajo en equipo
Durante las últimas dos semanas de agosto, los 15 operarios que lideran los tres ingenieros intervinieron el separador central de este tramo de la calle 170 para hacer el ahoyado, es decir abrir huecos de un metro cúbico de profundidad.
“Fue una actividad dispendiosa debido a los escombros que hay bajo el césped del separador. Aunque la cantidad no era tan grande como en otros corredores viales, durante el ahoyado sacamos entre 80 y 90 metros cúbicos de estos residuos”, informó Héctor.
Cuando los 102 huecos quedaron listos, los operarios del JBB los rellenaron con tierra abonada. Mientras tanto, los ingenieros seleccionaron los árboles y arbustos de las cinco especies en el vivero La Florida.


En total se iban a plantar 41 leandras, 41 fucsias arbustivas, nueve nogales, seis laureles de cera y cinco cedros. Según los profesionales, los 20 individuos de estas últimas tres especies fueron reproducidos a través de macetas air-pot o contenedores aireados.
“Esta tecnología permite el crecimiento rápido y saludable de cada árbol, asegura su permanencia en vivero por amplios periodos de tiempo y evita bastante la pérdida de material vegetal. Un air-pot puede pesar más de 50 kilos”.
La plantación de los 102 nuevos tesoros verdes de la calle 170 fue realizada el martes 9 de septiembre. Desde las siete de la mañana, Héctor Moreno y varios operarios se encargaron de dejar listo el sector.
“Volvimos a abrir los huecos que fueron rellenados con la tierra abonada y los marcamos con las especies que se iban a plantar. Por su parte, Cristian, David Camilo y otros operarios cargaron en un camión los árboles y arbustos que estaban en el vivero”.
Hacia las 11 de la mañana, cuando todo el material vegetal llegó a la calle 170, inició la plantación. Héctor y tres operarios se encargaron del descargue y ubicación de los 102 árboles y arbustos a lo largo del operador.
Entre tanto, los otros dos ingenieros y seis operarios, entre hombres y mujeres de diversas edades, fueron plantando y fertilizando los nuevos individuos arbóreos y arbustivos. Los más complicados fueron los 20 que venían en los air-pots.
“Como estas macetas son demasiado pesadas, para plantar el árbol se necesita de la participación de más de tres personas. Además, debemos tener mucho cuidado para no lastimar el pan de tierra, que es donde están las raíces”, dijo la operaria Sandra Baquero.
Luego de aproximadamente dos horas de trabajo, el separador central de la calle 170 en la localidad de Usaquén, entre la Autopista Norte y la carrera Séptima, reverdeció y se renaturalizó con nuevas especies arbóreas y arbustivas.
“El equipo social de la Subdirección Técnica Operativa se comprometió a socializar el proyecto con los residentes, colegios, universidades y comerciantes de la zona para que nos ayuden a cuidar los nuevos árboles y arbustos”, puntualizó Héctor.
Terminada esta actividad, el ingeniero Cristian Díaz y tres de sus operarios cogieron rumbo hacia la calle 153 para plantar siete nuevos árboles y arbustos en el separador central. “Para esta zona escogimos chicalá amarillo y fucsia arbustiva”.






