Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

Varios estudiantes del colegio Champagnat conocieron la naturaleza de esta joya verde de Teusaquillo a través de sus sonidos, olores y colores.

También se conectaron con sus árboles y jardines y participaron en un taller de reconocimiento de plantas medicinales y aromáticas.

El Jardín Botánico seguirá realizando actividades lúdicas y ambientales con estos niños del club de ciencias del plantel educativo.

“Soy una hija del Parkway, un hermoso bosque que está presente en mi alma y corazón desde que nací”, asegura María Elisa Uribe, una niña de 12 años que estudia sexto de bachillerato en el colegio Champagnat.

Los primeros árboles que contemplaron sus ojos negros y expresivos fueron los de este sendero verde del barrio La Soledad, urapanes, sangregados, robles y chicalás amarillos que no se cansa de abrazar cada vez que lo visita.

“Siempre he vivido con mis papás en un apartamento ubicado a pocas cuadras del Parkway y por eso conozco a la perfección todas sus zonas. Los domingos por la mañana salimos a explorar su naturaleza”.

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway
Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

María Elisa también ha sido testigo del aumento del verde de este bosque urbano de la localidad de Teusaquillo. Asegura que, desde hace dos años, son cada vez más sus nuevos árboles y jardines que atraen a los polinizadores.

“Creo que por eso ahora veo más aves, como colibríes, y mariposas de distintos tamaños y colores. Uno de los sitios más hermosos es un jardín que montaron unas señoras del barrio, el cual está lleno de abutilones”.

El contacto directo y constante que ha tenido con el Parkway, además de las charlas sobre la naturaleza que tiene con su mamá, la convirtieron en una niña ambientalista. Cuando sea grande, quiere estudiar biología.

“Estudié varios años en un colegio campestre ubicado en Cota, un sitio con mucha naturaleza donde aprendí demasiado sobre la flora y fauna y participé en proyectos ambientales relacionados con huertas y pacas”.

Aunque recorre los recovecos verdes del Parkway con sus papás por lo menos dos veces a la semana, María Elisa quería hacerlo con sus compañeros del colegio Champagnat que hacen parte del club de ciencias, llamado Crisálida.

“El colegio, donde estudio hace más de un año, está muy cerca de este hermoso bosque. Sin embargo, no se había presentado la oportunidad de visitarlo con los niños de primaria y bachillerato que estamos en el club”.

Exploración sensorial

Hace unas semanas, Natalia Rocha, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), se contactó con el colegio Champagnat para proponerles una actividad ambiental y educativa.

El objetivo era llevar a algunos niños del colegio al Parkway para que conocieran parte de su biodiversidad a través de los sonidos, olores y colores de la naturaleza. Sebastián Otalora, docente de ciencias naturales y biología, le copió la idea.

“Nos reunimos varias veces de forma virtual y acordamos realizar una caminata sensorial por este bosque urbano. El profesor propuso hacer un taller de reconocimiento de plantas medicinales y aromáticas, ya que el colegio tiene proyectado revivir su huerta”.

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway
Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

Esta actividad también contaría con un espacio de conexión con los árboles y jardines del Parkway y una mesa sensorial para identificar algunas de las plantas de las huertas por medio de sus olores, sabores y texturas.

“Durante la caminata tendrían una tarea: escribir en hojas de papel los olores que sintieron, los sonidos que escucharon, los colores que vieron y las texturas que tocaron. Al final compartirían sus experiencias”.

Seis niños del club de ciencias Crisálida, incluída María Elisa, fueron escogidos por el colegio para participar en la actividad sensorial del JBB. Los futuros exploradores tienen edades entre los nueve y 12 años.

“Me puse muy contenta cuando me contaron de la actividad. Por fin iba a tener la oportunidad de contarles a mis amigos sobre todos los tesoros verdes que esconde el Parkway, un bosque que no debe ser utilizado como si fuera un bar”.

Conexión verde

El pasado martes 3 de junio, a las 2:30 de la tarde, los seis niños del club de ciencias del colegio Champagnat llegaron al Parkway acompañados por Sebastián Otalora y Diana Ángel, docentes de ciencias naturales, biología y química.

Natalia Rocha y Alejandra Moreno, profesionales sociales del Jardín Botánico, los organizaron en forma circular debajo de un árbol de gran porte para iniciar con la actividad. Para romper con la timidez, les pidieron presentarse diciendo su comida favorita.

“Ahora vamos a saludar en voz baja al bosque urbano del Parkway. Este lugar está vivo y hoy venimos a conocer su biodiversidad por un rato. Los que quieran pueden abrazar a alguno de los árboles”.

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway
Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

María Elisa fijó su mirada en el tronco de un sangregado. Aunque sus ojos, protegidos por unas gafas con lentes de gran aumento, expresaban que quería abrazarlo y decirle palabras de cariño, algo la detuvo.

“La vez pasada abracé un árbol ubicado al frente del colegio y varios compañeros se burlaron. No entiendo cómo hay personas que no comprenden la conexión que se genera cuando se abraza un árbol”.

Los profesores y profesionales del JBB la motivaron y la hija del Parkway extendió sus brazos para fusionarse con el árbol. Al verla, sus compañeros no le hicieron bullying y también se pararon a abrazar varios tesoros verdes.

“Vamos a cerrar nuestros ojos y respirar profundo mientras abrazamos los árboles. Exhalemos el aire como si estuviéramos soltando las hojas al viento y con mucha suavidad toquemos la textura de la corteza del tronco”, les dijo Natalia.

Sonidos y colores

Los seis niños del club de ciencias se hicieron en parejas para recorrer parte del Parkway, un bosque urbano de 800 metros lineales con 400 árboles y arbustos que lleva más de un año fortaleciendo sus coberturas vegetales.

“Ahora vamos a caminar en mucho silencio para poder escuchar más allá del sonido de los carros y las personas. Activemos todos nuestros sentidos para conocer la biodiversidad del bosque”, precisó Natalia.

Las profesionales del JBB les entregaron a los estudiantes unas hojas de papel para que escribieran los sonidos, colores y texturas que iban identificando durante el recorrido. Algunos utilizaron lupas para ver los musgos, líquenes e insectos.

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway
Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

Mientras sus compañeros escuchaban los sonidos de las aves, analizaban las texturas de los árboles y olían algunas plantas de las jardineras y la zona de pacas, María Elisa les contaba historias.

“Los abutilones son arbustos fundamentales para los colibríes. Sus flores les brindan alimento con su polen y el néctar a estas hermosas aves y luego ellas polinizan otros sitios. La flor del sauco sirve para aliviar la tos”.

Durante esta caminata sensorial, los estudiantes conocieron las semillas de los robles, las flores amarillas de los chicalás y los insectos que habitan en los troncos de los árboles. También escucharon los sonidos de los colibríes y las mirlas.

“En las pacas pudimos oler varias plantas medicinales, como el orégano y la menta, y en unas jardineras conocí una especie nueva para mí: el ajo de rico, una planta que huele a comida con una flor morada muy hermosa”, dijo María Elisa.

Olores medicinales

Al llegar al icónico monumento del Almirante Prudencio Padilla, los pequeños exploradores conocieron un mural que honra a la biodiversidad del Parkway, un poste pintado por las mujeres de la red de cuidadores de este bosque urbano.

En el jardín comunitario del Almirante, apareció un colibrí chillón que se posó varias veces en las ramas de los abutilones. “Él es el guardián de este jardín. Cada vez que vengo, siempre está alimentándose y posando para las fotos”, apuntó María Elisa.

Mientras los estudiantes lo contemplaban, Natalia y Alejandra organizaron sobre un pliego de papel varios atados de algunas de las plantas medicinales y aromáticas de las huertas. El objetivo era que las identificaran a través de sus olores.

Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway
Historias del verde urbano: Caminata sensorial por el bosque urbano del Parkway

“Agarren una hoja, la maceran con sus manos y luego la huelen. Quiero que traten de describir su olor, es decir si es dulce, amargo o a qué se les parece. Tómense su tiempo para esta tarea y refresquen sus pulmones con los aromas”.

“Huele a los remedios que hace mi abuela”; “se parece a las esencias que le hecha mi mamá a las carnes”; “este olor es el de una pomada que se aplica mi papá para cicatrizar”; dijeron algunos niños.

Las profesionales del JBB pusieron sobre el papel las fotografías y nombres de las seis plantas: caléndula, menta, romero, hierbabuena, manzanilla y limonaria. “Ahora van a ubicar la imagen y el nombre común que ustedes crean que corresponde a las plantas que olieron”.

María Elisa organizó varias de ellas. “La que tiene flor naranja es la caléndula, una planta con la que se hacen pomadas. La manzanilla huele a dulce y es muy buena para el estómago; el romero es muy oloroso y sirve para adobar la carne y curar la tos”.

Por falta de tiempo, la última actividad quedó como una tarea para hacer en casa. “Dibujen alguna de las plantas, creen un símbolo y escriban una frase para que todos los ciudadanos cuiden los bosques urbanos”.

Esta no será la única jornada del Jardín Botánico con los estudiantes del colegio Champagnat. Natalia, profesional social encargada del bosque urbano del Parkway, tiene contemplado más actividades.

“Una de ellas será fortalecer la huerta que hay en el colegio. El objetivo es trabajar mancomunadamente entre nuestros profesionales de agricultura urbana, los docentes y los estudiantes para revivirla”.