El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá

El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá

10.580 árboles y arbustos de especies nativas reverdecieron el Parque Arqueológico y del Patrimonio Cultural de Usme, un sitio donde se han identificado más de 2.000 tumbas de una comunidad indígena muisca.

El material vegetal fue plantado por el Jardín Botánico de Bogotá y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural en las rondas de cuatro quebradas que nutren al río Tunjuelo.

39 especies de aves han sido registradas en las nuevas coberturas del bosque alto andino de este predio conocido como hacienda El Carmen. Crónica #BogotáReverdece.

 

Corría el año 2006 cuando la hacienda El Carmen, un predio de 30 hectáreas ubicado en la vereda La Requilina de la localidad de Usme, saltó a la fama internacional por un hallazgo que había permanecido oculto bajo la tierra desde hace siglos.

Mientras las máquinas de Metrovivienda removían el suelo y demolían la casa colonial de la hacienda para dar paso al proyecto urbanístico Ciudadela Nuevo Usme, aparecieron esqueletos humanos y antiguas figuras de cerámica.

Según la arqueóloga Karen Clavijo, los habitantes de la zona fueron los encargados de prender las alarmas del entonces desconocido descubrimiento histórico. “Les pareció extraño que los trabajadores se quedaran en el sitio hasta altas horas de la noche escarbando la tierra”.

El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá
El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá

La curiosidad los llevó a inspeccionar el frente de construcción, donde encontraron huesos y partes de vajillas esparcidas. “Fue como ver muchas vajillas rotas mezcladas con fragmentos humanos. Pensaron que era una fosa común y se comunicaron con la Policía”, dijo Clavijo.

Personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) analizó el hallazgo y concluyó que los restos óseos eran muy antiguos. El caso pasó al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), entidad encargada del patrimonio arqueológico del país.

El ICANH le exigió a Metrovivienda formular un plan de manejo arqueológico del predio, documento que fue realizado en 2008 por la Universidad Nacional de Colombia, en cabeza del arqueólogo Virgilio Becerra.

Durante las primeras excavaciones e investigaciones de los expertos, 108 cuerpos humanos fueron rescatados en la hacienda El Carmen. Sin embargo, por medio de georadares se calcula que hay más de 2.000 posibles enterramientos o tumbas.

Estos números son apenas un abrebocas de lo que guardaron estas tierras de la localidad de Usme. Clavijo dijo que algunos de los más de 30.000 fragmentos cerámicos datan del periodo Herrera, del 600 al 500 antes de Cristo, y de los muiscas antes del contacto con los europeos.

“Uno de los cuerpos humanos tenía una herida en el fémur causada posiblemente por una ballesta. En el sitio del enterramiento se encontraron varios vidrios italianos, es decir que el indígena tuvo contacto con las sociedades europeas durante la conquista o la colonia”.

La investigación también encontró que las tumbas estaban ubicadas dentro o muy cerca de las viviendas de esta comunidad muisca. “Por eso no considero que el predio sea una necrópolis; eran personas que veían la muerte de una forma distinta”, aseguró Clavijo.

Humberto Medellín, profesional del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), informó que, en 2015, el ICANH declaró a la hacienda El Carmen como un área arqueológica protegida de interés nacional.

“Es un lugar de suma importancia para la historia del país. En los terrenos de la hacienda, esta comunidad indígena habitó durante más de 40 generaciones, tiempo en el que construyeron casas, sembraron alimentos y enterraron a sus muertos”.

La actual administración de la alcaldesa Claudia López le dio una mayor importancia al predio histórico. “El proyecto para crear un parque arqueológico en la zona fue incluido dentro del Plan de Desarrollo”, apuntó Medellín.

El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá
El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá

A reverdecer la joya histórica

En julio de este año, el Distrito le mostró al mundo la primera fase del Parque Arqueológico y del Patrimonio Cultural de Usme,el primero de esta categoría en Bogotá y el octavo a nivel nacional.

49 señaléticas que revelan la historia de la hacienda; un tótem con la figura representativa de una de las cerámicas encontradas; y tres domos que albergan una sala de exposición, círculo de la palabra y laboratorio de arqueología comunitaria; hacen parte del primer rostro del parque.

“A futuro, este parque arqueológico contará con infraestructuras livianas, zona de administración, laboratorios, un museo que exhibirá algunos de los hallazgos y senderos elevados; las zonas donde hay indicios de más tumbas no se van a intervenir”, precisó Medellín.

La historia no es la única protagonista de esta joya de la localidad de Usme. Desde que inició el proyecto para consolidar el predio como parque arqueológico, el IDPC propuso elaborar un estudio para realizar la restauración ecológica del predio.

“Le presentamos el estudio a la Secretaría de Ambiente y fue aprobado. A finales de 2020 suscribimos un convenio marco con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) para el manejo de las coberturas vegetales asociadas a sitios icónicos, históricos y patrimoniales”, dijo Medellín.

Debido a su declaratoria como zona de protección, ambas entidades suscribieron un convenio específico para restaurar las rondas de las cuatro quebradas que atraviesan la hacienda El Carmen: La Taza, Aguadulce, La Fucha y La Requilina.

Según Francisco Salas, ingeniero agrónomo del JBB encargado de liderar el proceso de restauración ecológica en la hacienda, las rondas de estas quebradas, que desembocan en el río Tunjuelo, perdieron sus coberturas vegetales por las actividades agropecuarias.

“Nos trazamos la meta de reverdecer las rondas con 10.580 árboles de especies nativas del bosque alto andino, además de implementar cercas vivas para la conectividad ecológica y consolidar un jardín biodiverso que resalte los atributos naturales y atraiga a la fauna”.

Un parque arqueológico verde

Entre noviembre de 2022 y septiembre de 2023, Salas y su cuadrilla de ocho operarios estuvieron metidos de cabeza en la hacienda El Carmen reverdeciendo las rondas de las cuatro quebradas.

La primera actividad fue el control de las especies invasoras, como Muehlenbeckia y calabaza, que impiden el crecimiento normal de los árboles nativos. “Realizamos la limpieza de estos tensionantes”, anotó Salas.

Luego, el grupo de recuperación ecológica de la Subdirección Técnica Operativa del JBB preparó el terreno para las futuras plantaciones con la poda del pasto kikuyo, otra especie que impide el desarrollo de los individuos arbóreos.

El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá
El reverdecer del único parque arqueológico de Bogotá

“Basados en un diseño florístico, después procedimos a hacer el trazado. En el caso de las plantaciones en zonas rurales, la técnica utilizada es tres bolillos y con 1,5 metros de distancia entre cada uno de los árboles”, manifestó el ingeniero agrónomo.

El descargue del material vegetal, árboles y arbustos que fueron propagados en el vivero La Florida del JBB, fue todo un reto. “En las zonas con alta pendiente, los operarios tuvieron que llevar los individuos arbóreos desde el sitio de descarga hasta el punto de plantación”.

En algunas áreas del parque arqueológico, Salas tuvo que aplicar un nuevo sustrato en los huecos. “Ciertos sitios contaban con suelos arcillosos y poca materia orgánica. Para estos casos trajimos sustrato abonado”.

Diez meses de arduo trabajo bajo el sol y la lluvia, dieron como resultado unas rondas de las cuatro quebradas del parque arqueológico totalmente reverdecidas con 10.580 árboles y arbustos nativos del bosque alto andino.

“Logramos restaurar 3,04 hectáreas del parque con más de 45 especies nativas de este ecosistema, como roble, gaque, borrachero, arboloco, garrocho, mano de oso, tomatillo, arrayán, aliso, amargoso, caucho, chilco, duraznillo, garbancillo, mangle, mortiño y tinto”, informó Salas.

La supervivencia de los individuos vegetales plantados es cercana al 90%. “La mayoría de los árboles, en especial los arbolocos, hoy en día superan el metro de altura. También hemos identificado cambios positivos en la cobertura del suelo”.

Estas plantaciones en la hacienda El Carmen, en las que participaron cerca de 300 personas de la comunidad, lograron aumentar la conectividad estructural y funcional entre los elementos de la Estructura Ecológica Principal del borde sur de Bogotá.

“Además, se han generado nuevos hábitats para la fauna silvestre, particularmente para la avifauna. Por ejemplo, hemos registrado 284 individuos de 39 especies de aves (33 residentes y seis migratorias) y 20 familias”, precisó el ingeniero del JBB.

En octubre de 2022, antes de la primera plantación, fueron registradas 26 especies de aves. “Luego de la intervención, se sumaron 13 especies más a los registros, como colibrí colilargo, cuco americano, mosquito, piojito guadarríos y jilguero andino”.

Salas concluyó que es necesario continuar con las actividades de rehabilitación ecológica bajo una mirada de paisaje en este predio icónico de la localidad de Usme. El ideal es aumentar la conectividad estructural y funcional entre los cerros orientales y el río Tunjuelo.

“El JBB se encargará de hacerles mantenimiento a los 10.580 árboles y arbustos nativos durante los próximos tres años. Si logramos suscribir otro convenio con el IDPC, podremos llegar a los 20.000 árboles plantados”.