Crónica: La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima

La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima

Las 38 jardineras ubicadas entre la Avenida Jiménez y la Plaza de Bolívar fueron recuperadas.

El Jardín Botánico de Bogotá plantó más de 2.900 plantas de cinco especies en los 300 metros cuadrados que conforman estas coberturas vegetales.

Las azaleas, durantas, bellas las once, árboles del té y buxus necesitan del buen comportamiento de los ciudadanos para sobrevivir.

Una odisea diaria viven las plantas que pintan de diversos colores a las 38 jardineras de la Carrera Séptima entre las calles 11 y 13, uno de los tramos más concurridos y comerciales del centro histórico de Bogotá.

En lugar de cuidarlas y detenerse a admirar la belleza de sus flores, la mayoría de transeúntes de este sector de la localidad de La Candelaria les arrojan colillas de cigarrillo, botellas, vasos, envolturas plásticas y residuos orgánicos.

Los habitantes de calle y los perros que corren sin collar las utilizan como baño. Algunos vendedores informales organizan su mercancía sobre ellas y uno que otro les arroja el aceite usado que ya no les sirve para freír sus productos.

La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima
La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima

Estas jardineras, coberturas vegetales que suman un área de 300 metros cuadrados, fueron construidas hace más de 10 años cuando la Alcaldía de Bogotá decidió peatonalizar la Carrera Séptima desde la Plaza de Bolívar hasta la calle 24.

Jorge Rodríguez, ingeniero del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), ha sido testigo de la agonía diaria que deben soportar las miles de plantas que habitan en estas estructuras rectangulares  con una profundidad de aproximadamente 30 centímetros.

“Por ser una de las zonas más transitadas de la capital, las plantas han sufrido mucho por el comportamiento inadecuado de muchos turistas, trabajadores, vendedores y habitantes de calle. Este es uno de los proyectos de jardinería más críticos”.

El ingeniero ya perdió la cuenta de todos los mantenimientos, replantes y adecuaciones que ha hecho en compañía de varios operarios del JBB en estas coberturas vegetales del centro de la ciudad.

“Hemos replantado varias veces todas las jardineras y escogido diferentes especies para ver si logran sobrevivir a las conductas ciudadanas. Pero los resultados casi siempre son los mismos: una gran pérdida de todo el material vegetal”.

Rodríguez siempre ha dicho que estas coberturas vegetales requieren de cerramientos en materiales que no puedan ser retirados con facilidad y que soporten las dinámicas sociales de la zona.

“Las estacas de madera y cintas plásticas que entidades como la Alcaldía Local de La Candelaria les han instalado, siempre desaparecen a los pocos días. El JBB no puede hacer cerramientos porque esta actividad no hace parte de su misionalidad”.

Este año, 11 de las 38 jardineras fueron cerradas con materiales adecuados. Cuatro a través de una alianza entre la Universidad Externado de Colombia y Davivienda y las restantes las gestionó la Secretaría de Cultura con otras entidades del Distrito.

“Estos cerramientos han sido bastante efectivos. Aunque las plantas se ven afectadas por los residuos sólidos, ya no reciben las pisadas de los transeúntes ni las mercancías de los vendedores informales”, apuntó Rodríguez.

La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima
La colorida transformación de las jardineras de la Carrera Séptima

Nueva transformación

Sting Ávila, ingeniero del JBB que se encarga del mantenimiento de las áreas ajardinadas de varias localidades del sur de la ciudad, heredó las 38 jardineras de la Carrera Séptima a mediados de este año.

“Durante #ElCentroVive, estrategia de la Alcaldía de Bogotá, con mi cuadrilla de 10 operarios realizamos varios replantes, deshierbes y retiro de residuos a estas coberturas vegetales de La Candelaria”.

Sin embargo, la mayoría de las plantas ubicadas en las 27 jardineras que no cuentan con cerramientos, seguían desapareciendo por las conductas inapropiadas de los miles de transeúntes diarios que recibe la zona.

“Esto nos llevó a replantear de nuevo todo el proyecto: propuse recuperar en su totalidad las 38 jardineras con la plantación de 2.910 plantas de cinco especies: azalea, duranta, bella las once, árbol del té y buxus”.

Ávila dividió los 300 metros de las jardineras en tres zonas: la primera, ubicada entre la Plaza de Bolívar y la calle 12 y donde todas cuentan con cerramientos, albergaría una mezcla de durantas y azaleas.

La segunda, entre las calles 12 y 12B, tendría buxus y árboles del té; y la tercera, entre la calle 12B y la Avenida Jiménez, el tramo más crítico y que perdió casi todas las plantas, durantas y bellas las once.

“Las plantas con flores, como las azaleas, bellas las once y árboles del té, irían en el centro de las jardineras. Por su parte, los buxus y durantas, que resisten mucho más, serían plantadas en los extremos y bordes”, informó el ingeniero.

Durante dos semanas, Ávila y su cuadrilla de operarios estuvieron metidos de cabeza en la Carrera Séptima recuperando las 38 jardineras. Los aguaceros y largas jornadas que se extendieron hasta la noche, no los desmotivaron.

“Logramos transformar todas las jardineras con plantas que les inyectarán nuevos colores a la zona. Fue un trabajo bastante pesado porque tuvimos que empezar prácticamente desde cero; mis operarios la dieron toda”.

Martha Moreno, una de las vendedoras informales que tiene un pequeño puesto en la Carrera Séptima con calle 12B, un sitio donde ofrece la ropa de una boutique que tenía en el barrio El Restrepo, quedó maravillada con las nuevas plantas.

“Yo amo profundamente a las plantas y por eso les ayudé a los operarios a arreglar la jardinera que tengo como vecina. Los colores de las flores le dan un nuevo aspecto al sitio y voy a alzar mi voz cada vez que alguna persona trate de afectarlas”.

El ingeniero del JBB espera que esta nueva transformación sea definitiva. “El futuro de estas jardineras está en manos de la ciudadanía. Ya pasaron su primera prueba de fuego: un puente festivo donde no se vieron tan afectadas; esperamos que sigan así”.