Historias del verde urbano: El nuevo lienzo floral del parque Guernika
El Jardín Botánico José Celestino Mutis revivió una de las jardineras de este parque de Palermo, un barrio de la localidad de Teusaquillo.
Cerca de 2.300 plantas de seis especies pintaron de diversos colores 100 metros cuadrados del separador donde está el busto del general O’Leary.
Guernika, un joya histórica que alberga una réplica del mural que Pablo Picasso le hizo a la comunidad vasca, seguirá recuperando sus áreas ajardinadas.
Bogotá, abril de 2026. Palermo, un barrio residencial de la localidad de Teusaquillo ubicado entre las calles 45 y 49, la avenida Caracas y la carrera 24 y donde habitaron las élites bogotanas, dio sus primeros pasos durante la década de 1930.
Su diseño medieval e inglés estuvo a cargo de Karl Brunner, un arquitecto austriaco que, bajo el concepto de “ciudad jardín”, dotó al sector con casas amplias de dos pisos y grandes ventanales, fachadas enladrilladas y pequeños antejardines.
El verde también hizo parte de la visión de este urbanista que la historia llamó como el hombre que le cambió la cara a Bogotá. Los andenes y separadores de Palermo fueron reverdecidos con árboles de gran porte, como urapanes y pinos cipreses.


En la unión de la diagonal 46 con transversal 17 fue construido el parque principal de este barrio chapado a la antigua, un rectángulo dividido en dos zonas que está rodeado por decenas de viviendas del estilo europeo.
Una de las casonas del sector, cubierta por una densa hiedra que apenas deja ver los marcos de las ventanas y donde funciona la Casa Vasca de Bogotá, fue la encargada de darle nombre a este parque que fue trazado en 1938 durante la celebración del IV centenario de la capital.
Según crónicas de antaño, la comunidad del País Vasco empezó a llamarlo Guernika o Guernica, nombre del municipio donde ocurrió un bombardeo el 26 de abril de 1937 durante la Guerra Civil Española, una masacre que le quitó la vida a más de 2.000 personas.
“El parque Guernika se llama así desde 1945 cuando el Concejo de Bogotá le dio ese nombre a petición de la comunidad vasca en Bogotá y como un homenaje a las víctimas del bombardeo”, cita un relato histórico publicado en un blog ciudadano de la localidad.
La comunidad vasca instaló un monolito y una placa en bronce con el nombre del parque, esta última a cargo del escultor vasco Jorge Oteiza. Sin embargo, estas obras de arte se deterioraron con el paso de los años y desaparecieron del sector.
Mientras el parque Guernika se consolidaba como un pequeño pulmón verde con el crecimiento de cerca de cien árboles y arbustos, una cobertura vegetal donde resaltan un pino ciprés y varios urapanes longevos, sus dominios recibieron nuevos monumentos.
En 2006, en una de las puntas del separador vial que divide al parque en dos, fue instalado un antiguo busto en mármol del general irlandés Daniel Florence O’Leary (1801-1854), amigo y edecán del Libertador Simón Bolívar que fue general en las fuerzas militares de Colombia.
Un año después, el Centro Vasco donó la obra “Clamor por la paz”, una estructura metálica y de color rojo oscuro que fue ubicada en el costado suroriental del parque, justo al frente de la verdosa Casa Vasca.
Jardines y mural de Picasso
Hace aproximadamente 14 años, a Jorge Rodríguez, ingeniero agrónomo de la línea de jardinería del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), le delegaron un nuevo reto profesional: darle un nuevo toque natural al emblemático parque Guernika.
“Evidencié que el sector tenía varios sectores potenciales para el montaje de nuevos jardines: el separador donde está el busto en mármol del general O’Leary, los andenes que lo rodean y pequeñas circunferencias en el sector occidental”.
El nuevo proyecto jardinero quedó con un área de 254 metros cuadrados. El profesional, conocido por su técnica meticulosa en el momento de trazar, escogió como protagonista al agapanto, una de las especies más tradicionales y elegantes de la jardinería urbana.


“Luego, una Organización No Gubernamental (ONG) presente en el sector nos contactó para aumentar la diversidad de los jardines y donó muchos jades, especies que plantamos en los alrededores de las tres zonas ajardinadas”, aseguró Jorge.
La comunidad ambientalista del barrio Palermo también hace parte de la historia de estos antiguos jardines. El ingeniero recuerda que varios habitantes gestionaron recursos para hacer cerramientos en las jardineras de los andenes, donde también se plantaron varias durantas.
“Poco a poco, estas coberturas vegetales fueron aumentando sus especies. Entre las que mejor funcionaron están los filodendros, plantas bastante utilizadas en Bogotá y conocidas por contar con hojas grandes y brillantes”.
En abril de 2013, durante algunas actividades de renaturalización en los jardines, al parque le llegó una nueva obra de arte: una réplica de El Guernica, el mural que Pablo Picasso le hizo a la comunidad vasca en 1937 como homenaje a las víctimas del bombardeo de la Guerra Civil.
La réplica fue realizada por los artistas de La Rioja, España, Enrique Hernán Arenzana y Violeta Betolaza Román, quienes elaboraron un mural a tamaño real con técnica de cerámica que “será un símbolo de paz para la ciudad”, dijo en su momento la Alcaldía de Bogotá.
El renacer de las jardineras
La mala tenencia de las mascotas, las pisadas de los transeúntes y la proliferación de residuos sólidos, causaron estragos en los 254 metros cuadrados de las tres zonas ajardinadas del parque Guernika.
“Otro factor que las afectó, en especial al jardín del separador vial, fue el crecimiento de seis árboles y arbustos que evitaron el ingreso de la luz natural y la lluvia a las plantas. Este proyecto requería de una renovación radical”, expresó Jorge.
Este año, Claudia Aponte, ingeniera forestal del JBB que tiene a su cargo los proyectos de jardinería de las localidades de Teusaquillo y Los Mártires, priorizó la intervención de este parque con nombre vasco.


En un recorrido de inspección por los tres sectores, la profesional evidenció que la situación era crítica. “El exceso de orines de los perros es la principal problemática. La zona más afectada es la del separador; solo sobrevivieron algunos filodendros y unas sueldas con suelda”.
Laura Posada, coordinadora de la línea de jardinería del JBB, le autorizó intervenir este jardín de 100 metros cuadrados. “No podíamos recuperar todo el proyecto al mismo tiempo porque debemos atender otros jardines igual de críticos en las dos localidades que tengo a cargo”.
Debido a la presencia de los seis individuos arbóreos o arbustivos en el interior del separador, como guamo, urapán, cerezo y jazmín del cabo, la transformación de este jardín debía tener, en su mayoría, especies de sombra.
“El único sitio al que le entra buena luz y agua lluvia es el que rodea el busto del general O’Leary. Los demás están ubicados bajo la sombra de las copas de los árboles, las cuales son de un tamaño considerable”.
El nuevo diseño de este jardín, similar al de un edredón con varios retazos, iba a contar con seis especies: tres tipos de suelda con suelda (verde oscuro, morada y verde limón), botón de oro, bella a las once y festuca o pasto gris.
“Todas las especies son de porte bajo. Los sectores donde están los árboles contarían con las tres variedades de sueldas con suelda, plantas rastreras que se desarrollan muy bien en la sombra; y las tres restantes irían en los alrededores del busto”.
El viernes 17 y sábado 18 de abril, Claudia y seis operarias del JBB trabajaron bajo la lluvia y los rayos del sol para revivir este icónico jardín. Luego de hacer el trazado, un tipo de bordado con varillas, estacas y piola, lo renaturalizaron con cerca de 2.300 plantas.
“Fue un trabajo bastante arduo y dispendioso debido al comportamiento del clima. Por ejemplo, el viernes debimos suspender la actividad por un fuerte aguacero que dejó toda la zona encharcada”.
El sábado, día en el que la Alcaldía Local de Teusaquillo y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) realizaron una jornada de embellecimiento de las fachadas de las viviendas que rodean el parque, fue el más extenso.
“Hacia las siete de la noche, luego de 12 horas de trabajo, terminamos nuestra labor. La jardinera se transformó en un hermoso lienzo floral que dejó bastante satisfechos a los habitantes del sector; muchas personas nos felicitaron por la intervención”, indicó Claudia.
La comunidad también hizo parte de la renovación. Por ejemplo, el administrador de uno de los edificios del sector permitió guardar las herramientas de los operarios, como palas, palines y carretillas, en el parqueadero.
Magda Castro, líder del Frente de Seguridad del barrio, estuvo muy pendiente del material vegetal, les brindó bebidas y alimentos a los trabajadores del Jardín Botánico y pidió el apoyo de la Policía.
“Gracias a la señora Magda, siempre tuvimos el acompañamiento de los policías. El sábado, el IDPC, IDIPRON y algunas organizaciones comunitarias que participaron en el evento, nos ayudaron en varias actividades”.
Sigue la renaturalización
Según Claudia, el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico fue indispensable en la recuperación de los 100 metros cuadrados de la jardinera donde habita el busto del general O’Leary.
“Natalia Rocha, profesional de este grupo en la localidad de Teusaquillo, fue quien se comunicó con la comunidad para que nos ayudaran a guardar las herramientas y cuidar el material vegetal en la noche del viernes y madrugada del sábado”.
Además, la licenciada socializó el proyecto con los líderes comunitarios de Palermo y varios de ellos quieren montar un cerramiento en el nuevo jardín. “Si logran gestionar el material, nosotros los podemos asesorar con el montaje; serán los guardianes de los jardines”.


El parque Guernika seguirá floreciendo. En lo corrido de este año, la ingeniera forestal tiene contemplado intervenir las otras dos zonas ajardinadas. “Este trabajo también contará con la participación de la comunidad”.
Además, a través de una alianza entre el JBB y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, el sitio donde está la réplica del mural de Pablo Picasso, una obra catalogada como patrimonial, se convertirá en un nuevo jardín.
“Nosotros vamos a aportar el diseño, material vegetal y mano de obra. Por su parte, el IDPC se comprometió a gestionar el cerramiento en un material adecuado; esto es indispensable porque el mural está ubicado en el sector donde más sacan a pasear a los perros”.






