Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!

Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!

El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la recuperación del arbolado joven de varios parques y andenes de este barrio de la localidad de Fontibón.

El primer sector renaturalizado fue el parque Prado Grande – Bosque de Hayuelos, sector que recibió 23 árboles y arbustos de 10 especies.

Habitantes de la zona y ciudadanos que participan en un programa con enfoque en salud comunitaria de los Centros Médicos Colsanitas, fueron los plantadores.

Bogotá, abril de 2026. Juan Baños Caro, un ingeniero de sistemas de 31 años, encontró en la agricultura urbana la mejor terapia para afrontar el síndrome de Asperger, un trastorno neurológico que le dificulta comunicarse e interactuar con las demás personas.

“Debido a mi discapacidad cognitiva, siempre me ha costado hacer amigos y por eso soy muy solitario. Todo eso empezó a cambiar hace tres años cuando conocí la huerta comunitaria Ofir-El Trébol, ubicada en un parque del barrio San José de Fontibón”.

Según Juan, que vive con su mamá y hermanos en un apartamento de Casablanca, en la localidad de Kennedy, Jeisson Gil, psicólogo y promotor comunitario de los Centros Médicos Colsanitas en Fontibón, fue el que lo llevó a este terruño agroecológico.

Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!
Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!

“El profe Jeisson me ha permitido sanar la soledad y otras cosas a través de terapias en la huerta. Además de aprender a sembrar y cuidar las hortalizas, he hecho muchas amistades; Sofía Marín, una adulta mayor con discapacidad, es mi gran amiga”.

Juan y Sofía hacen parte de un programa con enfoque en salud comunitaria que Jeisson, un joven de cabello largo y rastas que cree a ciegas en el poder curativo de la naturaleza, lidera desde hace varios años en Fontibón.

“Este programa, que está presente en varias zonas del país, aborda dimensiones del ser humano como salud mental, alimentación saludable, salud física, relaciones sociales y vínculos con el medio ambiente”.

El promotor comunitario trabaja con personas que son remitidas por profesionales médicos de Colsanitas desde cualquier especialidad, expertos que determinan quiénes necesitan con urgencia de una atención de manera integral.

“Cuando ellos observan elementos como soledad, diabetes, hipertensión, obesidad, ansiedad, depresión, trastornos del afecto o alimenticios o dificultad para los procesos sociales, son remitidos al programa”.

Aunque Juan, un hombre alto y con una memoria prodigiosa, ama las actividades huerteras en las que participa una vez a la semana, tenía un sueño ambiental pendiente: aprender a plantar un árbol.

“En Ofir-El Trébol y en la huerta que tenemos en el Centro Médico de Colsanitas aprendí a plantar hortalizas, frutales y plantas medicinales. Sin embargo, tenía mucha curiosidad por conocer cómo se hace con un árbol grande”.

El reverdecer de Hayuelos

La semana pasada, Jeisson se comunicó con las cerca de 20 personas que actualmente participan en las actividades del programa, como terapia hortícola, caminatas ambientales, jornadas de ejercicio y yoga y talleres de alimentación sana.

“Me emocioné mucho porque el profe nos invitó a participar en una jornada de plantación en un parque de Fontibón que iba a hacer el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), entidad que apoya las dos huertas que conozco,; confirmé de una porque iba a cumplir un sueño”, dijo Juan.

Liseth Reyes, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, profesional que actualmente apoya la renovación de la huerta de los Centros Médicos Colsanitas de Fontibón, fue la que los invitó a plantar.

Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!
Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!

“Jeisson es una persona maravillosa que hace muchas actividades ambientales con su grupo de ciudadanos. Cuando me informaron de la actividad de plantación, inmediatamente pensé en ellos porque sabía que se iban a poner muy contentos”.

El pasado jueves 9 de abril, a las 10 de la mañana, Juan llegó a una rotonda de la avenida Ciudad de Cali con calle 19a, en el barrio Hayuelos. Allí se encontró con Jeisson y otros de sus amigos del programa.

“Sofí, mi gran amiga, no pudo venir porque tenía gripa. Aunque eso me puso triste, al ver varios árboles de gran tamaño ubicados al lado de varios huecos, mi corazón se aceleró porque iba a ayudar a plantarlos”.

A las 10:30 de la mañana, más de 10 ciudadanos, entre pacientes de los Centros Médicos Colsanitas y habitantes de este sector residencial de Fontibón, estaban listos para ayudar a renaturalizar la zona.

Lizeth Gómez, ingeniera forestal del JBB que tiene a su cargo el arbolado joven de las localidades de Fontibón y Teusaquillo, reunió a los futuros plantadores para informarles los pormenores de la actividad.

“Hoy vamos a iniciar un proyecto de recuperación de los árboles y arbustos jóvenes de los parques y andenes de Hayuelos que no lograron desarrollarse debido a los factores climáticos o los comportamientos inadecuados de la ciudadanía”.

Según la ingeniera, esta renaturalización iba a empezar en el parque Prado Grande – Bosque de Hayuelos y sus zonas aledañas con el replante de 19 individuos vegetales y la plantación de cuatro tesoros botánicos nuevos.

“Los 23 árboles y arbustos que ustedes nos van a ayudar a plantar son de 10 especies: guayacán de Manizales, roble, chicalá amarillo y rosado, pino romerón, sietecueros, rama negra, cedro, fucsia arbustiva y mermelada”.

Nuevos padrinos

Los futuros plantadores se dirigieron a un sector de la carrera 87 con calle 18 ubicado a espaldas del almacén de muebles Tugó. Allí, Lizeth Gómez tomó la vocería para explicarles los detalles técnicos de la jornada.

“Los cuatro operarios de mi cuadrilla, el corazón de las jornadas de plantación, se encargaron de abrir los huecos hoy desde las siete de la mañana. Ustedes nos van a ayudar a rellenar los hoyos con tierra abonada y apadrinar los árboles escribiendo palabras en el tutor de madera”.

La ingeniera forestal les informó que estos 23 árboles y arbustos que superan el metro de altura, fueron propagados en el vivero La Florida del JBB en materas aireadoras, una técnica que les permite desarrollarse mejor.

Historias del verde urbano: ¡El verde renace en Hayuelos!
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“Nos vamos a organizar en varios grupos, cada uno liderado por uno de nuestros operarios. Como el material vegetal es bastante pesado, ellos se encargarán de retirar la matera e introducir los individuos en los huecos”.

Durante cerca de dos horas, el parque Prado Grande – Bosque de Hayuelos y varios andenes cercanos fueron renaturalizados con los nuevos robles, chicalás amarillos y rosados, pinos romerón, sietecueros, guayacanes de Manizales, ramas negras, cedros, fucsias y mermeladas.

“Estoy muy feliz porque cumplí el sueño de aprender a plantar. En esta hermosa actividad planté cinco árboles y arbustos que quiero ayudar a cuidar para que crezcan altos y les brinden alimento a las aves”, aseguró Juan.

Jeisson también plantó sus primeros tesoros verdes. “No había tenido la oportunidad de participar en una plantación. Fue una experiencia maravillosa donde aprendí mucho sobre la técnica por parte de los profesionales y operarios del JBB”.

Para el promotor comunitario, el mejor regalo fue ver el rostro de felicidad de sus alumnos y los practicantes de los Centros Médicos Colsanitas que participaron. “Vamos a realizar varias de las actividades del programa en este parque; estoy pensando en hacer una jornada de riego”.

Ana Beatriz Vivas y Jesús López dejaron su huella en el nuevo arbolado joven del sector. “En los tutores de madera que les permitirán crecer derechos, escribimos el nombre de la huerta que se adueñó de nuestro corazón: Ofir-El Trébol”.

Alejandra Arévalo, líder social y ambiental de Hayuelos Occidental que ha reverdecido la zona con el montaje de varias jardineras, también ayudó a plantar varios de los árboles y arbustos y trabajará con la comunidad para que se desarrollen adecuadamente.

“Los arbolitos se ven muy afectados por el orín de los perros. Por eso, tengo pensado hacer jornadas comunitarias de cerramiento para que estos nuevos tesoros verdes crezcan altos y nos brinden mucho oxígeno”.