Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19

Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19

El Jardín Botánico José Celestino Mutis atendió los magnolios, cauchos liras y cauchos sabaneros del tramo de esta avenida comprendido entre las calles 100 y 127.

A través de una aspersión foliar, recibieron una mezcla de insecticida, coadyuvante y repelente para controlar el accionar de la mosca blanca.

Crónica de un tratamiento fitosanitario nocturno realizado por el equipo de Manejo Integral de Plagas y Enfermedades (MIPE).

Bogotá, abril de 2026. A las seis de la tarde, cuando los arreboles rojizos, naranjas y violetas del atardecer cubren el cielo y enamoran las miradas de los habitantes, el verde del bosque urbano más conservado de Bogotá empieza a reducir gradualmente su intensidad.

El Jardín Botánico de Bogotá (JBB), cerca de 20 hectáreas del barrio Bosque Popular en la localidad de Engativá, queda a merced de la penumbra. Las copas de los miles de árboles se funden en una misma imagen y evitan que entren los tenues rayos de luz de la Luna.

Sin la presencia de los visitantes y trabajadores de la entidad, los sonidos de naturaleza se escuchan con claridad en todos los recovecos del tesoro botánico que nació en la mente del sacerdote, científico, educador y escritor Enrique Pérez Arbeláez.

Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19
Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19

Las aves emiten sus últimos cantos desde las ramas de los árboles, las ranas croan en los cuerpos de agua y el viento frío de la noche produce una melodía al viajar por el bosque. Los búhos y lechuzas despiertan y emiten un chillido que marca el inicio de su cacería.

Casa Vieja, un sitio donde los ingenieros, técnicos y operarios de la Subdirección Técnica Operativa guardan las herramientas e insumos con los que renaturalizan la ciudad, es gobernado por la oscuridad y la soledad.

El bullicio diario de esta infraestructura conformada por varias bodegas, vestidores, baños y  una pequeña cafetería, desaparece durante toda la noche y la madrugada. Un vigilante es el único ser humano que hace presencia.

La rutina nocturna de este lugar ubicado entre la avenida Rojas y la Universidad Libre, se vio interrumpida el pasado lunes 30 de marzo. A las siete de la noche, dos camionetas blancas y varias motocicletas ingresaron a Casa Vieja.

Ocho personas, entre trabajadores del JBB y conductores, pusieron fin al silencio de la noche. Marcela Albornoz, bióloga del equipo de Manejo Integral de Plagas y Enfermedades (MIPE), abrió una de las bodegas para sacar varios insumos.

Durante media hora, cuatro operarios organizaron el material en los platones de las camionetas: dos tanques de almacenamiento, mangueras, lanzas, una máquina estacionaria, impermeables, guantes, mascarillas y frascos con insecticidas, coadyundantes y repelentes.

Marcela, profesional de sanidad vegetal que se encarga de controlar y mitigar los insectos, hongos y bacterias que afectan los árboles adultos de Usaquén y Chapinero, reunió a su equipo para informarles las indicaciones del trabajo nocturno.

“Esta noche vamos a tratar los magnolios, cauchos liras y cauchos sabaneros del tramo de la avenida 19 comprendido entre las calles 100 y 127, especies que, como ya lo saben, se han visto bastante afectadas por el accionar de la mosca blanca”.

La bióloga precisó que sería una jornada larga. Además de atender el arbolado que rodea la ciclorruta del separador central de la avenida 19, varios árboles de la calle 109, reportados por la ciudadanía, también iban a recibir tratamientos fitosanitarios.

“Hoy nos acompaña Alejandra Moreno, profesional del equipo social en la localidad de Chapinero que quiere conocer a profundidad sobre nuestro trabajo y así dar marcha a nuevas estrategias con la comunidad”.

Operación mosca blanca

A las ocho de la noche, las dos camionetas salieron de Casa Vieja y cogieron rumbo hacia el norte de la ciudad. Antes de llegar a la avenida 19, hicieron una parada en La Romántica, una cafetería del barrio La Estrada.

“Compramos varios panes y bebidas calientes para tener alimentos durante la extensa y fría jornada nocturna. Siempre paramos en esta cafetería antes de iniciar nuestro trabajo de campo, ya sea en la mañana o en la noche”, expresó Marcela.

La cuadrilla MIPE de Usaquén y Chapinero llegó a la avenida 19 con calle 100 a las 8:30 p.m. La profesional y los operarios bajaron los insumos y herramientas de los platones, menos los dos tanques de almacenamiento que estaban llenos con 2.000 litros de agua (1.000 cada uno).

Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19
Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19

Luego de ponerse los uniformes para manipular insumos químicos, como impermeables, botas antideslizantes, lentes de protección, mascarilla para gases y vapores y guantes, los operarios prepararon la mezcla del primer tratamiento fitosanitario.

“Para controlar la mosca blanca en los magnolios, cauchos liras y cauchos sabaneros de la avenida 19, una de las plagas más críticas en la ciudad, escogimos una mezcla con insecticida, coadyuvante y repelente”, indicó la experta.

El tratamiento fue aplicado en los 1.000 litros de agua de uno de los tanques de almacenamiento. Luego, los operarios ajustaron la manguera en una lanza que tiene un graduador de amplitud de chorro y al final encendieron el motor de la máquina estacionaria.

“La mezcla fitosanitaria la vamos a aplicar a través de una aspersión foliar, una liberación mediante microgotas de un insumo fitosanitario específico para el control de una enfermedad, plaga o deficiencia nutricional determinada”.

Alejandra, licenciada en biología que lidera los procesos sociales en Chapinero y Barrios Unidos, le preguntó a Marcela sobre la mosca blanca. La profesional la llevó a uno de los magnolios afectados y con una linterna especial le mostró el color blanco de las hojas.

“Es un insecto succionador de savia que afecta las hojas de los árboles y plantas ocasionando amarillamiento y pérdida de capacidad fotosintética. Los insectos se ubican en el envés de las hojas y allí ponen sus huevos”.

En los estados ninfales de este insecto, las hojas quedan cubiertas por una capa algodonosa blanca que las marchita. “Es una de las plagas más voraces y afecta a varias de las especies arbóreas que hay en Bogotá, como cauchos, magnolios, yarumos y palmas”.

Según investigaciones del equipo MIPE, la mosca blanca es conocida en el país como una plaga de importancia económica en cultivos de plátano y banano. En 2014, fue declarada una emergencia fitosanitaria en Colombia debido a su agresividad.

En el arbolado urbano de Bogotá, este insecto se reportó por primera vez en 2017. “Desde esa época adelantamos varios tratamientos fitosanitarios para controlarlo, como aspersiones foliares y remoción a través de un lavado a presión con jabones o aceites”.

Cinco horas de aspersión

La aspersión foliar en la avenida 19 empezó a las nueve de la noche, una hora en la que este concurrido corredor vial luce desolado. Los establecimientos comerciales están cerrados y solo se ven algunos vehículos en las calzadas y uno que otro ciclista en la ciclorruta.

Los operarios Andrés Camargo, Julián Valero, Jesús Morales y Rubén Hinestrosa se distribuyeron las actividades del tratamiento, como el manejo de la máquina estacionaria, la aspersión a través de la manguera sujeta a la lanza y evitar el paso de ciclistas con una paleta.

Al recibir la mezcla fitosanitaria a presión, las hojas de los magnolios y cauchos fueron perdiendo su color blanco y el suelo se pintó de este tono. Alejandra, bastante curiosa por el procedimiento, le preguntó a Marcela sobre la hora de la actividad.

Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19
Historias del verde urbano: Crónica de una aspersión foliar nocturna en la avenida 19

“¿No es posible hacer la aspersión durante el día o la tarde?”. La bióloga le respondió que no debido al alto flujo vehícular y peatonal del sector, además de la alta presencia de establecimientos comerciales.

“Aunque los insumos no son tóxicos ni ponen en peligro la salud de los humanos, es preferible hacer este tratamiento en las noches cuando la zona está desolada. Así lo hemos hecho durante varios años en la avenida 19”.

Marcela, una gran apasionada por los insectos y que en 2016 lideró la investigación que descubrió la plaga que estaba afectado a los falsos pimientos, el Monalonion velezangeli, informó que este sector de Usaquén recibe tratamientos tres veces al año.

“La aspersión foliar con la mezcla fitosanitaria ha sido efectiva en los árboles adultos de la zona. Aunque persiste la afectación, ya no es tan voraz; en años anteriores, los magnolios y cauchos lucían totalmente blancos”.

Sin embargo, afirmó que en estos árboles adultos no se puede interrumpir el tratamiento. “Son muy susceptibles al ataque de la plaga y por eso se hacen aplicaciones de manera periódica, entre tres o cuatro veces al año”.

A las 10:45 de la noche, el operativo para controlar la mosca blanca llegó a la calle 108. Inmediatamente, Marcela reconoció uno de los magnolios más altos de la zona y se acercó para revisar su estado con su linterna especial.

“Este siempre ha sido el árbol más afectado del sector. No sabemos la razón, pero cada vez que hacemos las aspersiones en la avenida 19, este individuo está lleno de mosca blanca. Por eso, la aspersión en él es más larga, aproximadamente de cinco minutos”.

A las 11 de la noche, la cuadrilla bajó por la calle 109 para atender varios cauchos, palmas y yarumos enfermos que fueron reportados por los dueños de varios establecimientos comerciales, como Crepes & Waffles Arte-sano y Barra Chalaca.

Como en estos árboles la mosca blanca es más severa, Marcela y los operarios fortalecieron la mezcla del tratamiento fitosanitario. “Escogimos otro insecticida y un dispersante especial para hacer la aspersión en estos individuos ubicados en inmediaciones de la carrera 17”.

En este sector, el operativo fitosanitario duró un poco más de una hora. A las 12:30 de la madrugada, el equipo regresó a la avenida 19 para atender los árboles del tramo entre las calles 109 y 127.

En la calle 116, la oferta arbórea de la avenida cambia. Los cauchos lira ya no están presentes y aparecen varios robles, falsos pimientos, nogales, ocobos, caballeros de la noche, fucsias bolivianas y polígalas.

“La mayoría de las nuevas especies son de plantaciones recientes, es decir árboles jóvenes. En este tramo solo tratamos el arbolado adulto afectado por mosca blanca, como los magnolios, cauchos sabaneros y algunos robles”, aclaró Marcela.

A las dos de la mañana, luego de cinco horas de trabajo nocturno, el operativo fitosanitario del Jardín Botánico para poner en cintura a la temible mosca blanca, llegó a su fin en la avenida 19 con calle 127.

“El balance fue bastante positivo porque logramos atender cientos de árboles adultos que, con la mezcla que aplicamos, reverdecerán mucho más. Además de la mosca blanca, la aspersión también controla las manchas foliares (hongos) y deficiencias nutricionales”.

El trabajo de Marcela y su cuadrilla de cuatro operarios en la avenida 19 no termina en la 127. Según la bióloga, a finales de abril serán atendidos y tratados los árboles adultos que habitan hasta la calle 161.

“El proyecto de la avenida 19 es uno de los más extensos que tengo en la localidad de Usaquén. Cuando atendemos todos los árboles de este sector, el tratamiento finaliza pasadas las cinco de la mañana”.