Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’

Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’

El Jardín Botánico José Celestino Mutis continúa fortaleciendo el arbolado del llamado pulmón verde del sur de Bogotá.

39 árboles y arbustos fueron replantados durante la Semana Internacional de los Bosques en dos polígonos de San Carlos.

Más de 300 niños y jóvenes del colegio de la ETB Álvaro Camargo de la Torre y de la Fundación Martha Chacón, se convirtieron en guardianes del bosque urbano.

Además de ayudar a plantarlos, escribieron mensajes de cuidado en varias láminas para sensibilizar a la comunidad sobre su importancia ecosistémica.

Bogotá, marzo de 2026. El bosque de San Carlos, un edén verde de 21 hectáreas de la localidad de Rafael Uribe Uribe ubicado en las faldas de un cerro y al lado de uno de los hospitales más antiguos de la ciudad, huele a hierbas medicinales.

Cientos de eucaliptos longevos que superan los 30 metros de altura, le dan ese característico olor a sahumerio. Estos ‘abuelos’ arbóreos foráneos no llegaron al sitio por un capricho de la naturaleza o por las semillas que propagan las aves.

Hace más de seis décadas, varios sacerdotes empezaron a plantarlos para ayudar a tratar las enfermedades respiratorias de los pacientes de la Fundación Hospital San Carlos, el primer hospital de carácter privado en Colombia fundado en 1948.

Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’
Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’

Los habitantes más antiguos de los barrios que rodean el bosque, como Pijaos, San José, Gustavo Restrepo, Colinas, Quiroga, San Carlos y Country Sur, recuerdan que con las hojas y ramas de los eucaliptos se hacían remedios para la tos, bronquitis y sinusitis.

Debido a los poderes medicinales de sus eucaliptos, esta tajada verde fue conocida durante décadas como un bosque de la salud. Sin embargo, con el paso de los años, la comunidad se percató que este ecosistema urbano no podía albergar una sola especie.

Cuando el bosque fue nombrado parque metropolitano San Carlos y quedó en cabeza del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) y la comunidad empezaron a aumentar su oferta arbórea.

A finales de la década de 1990, nuevas plantaciones les brindaron compañía a los antiguos eucaliptos. Especies como sangregado, sauce llorón, roble, guamo y nogal fortalecieron los servicios ecosistémicos del bosque.

En 2022, cuando fue aprobado el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá, San Carlos fue escogido como uno de los 21 bosques urbanos de la ciudad que debían ser fortalecidos por el JBB y la Secretaría de Ambiente a través de un proceso comunitario.

El Distrito y los líderes ambientales y comunitarios del sector dieron marcha a varias jornadas de cocreación para aumentar las coberturas vegetales del ahora denominado bosque urbano de San Carlos.

“Líderes del comité Prodefensa del bosque, residentes de los conjuntos residenciales y estudiantes, participaron en esta fase de cocreación con varias entidades distritales”, dijo Yenny Rosas, coordinadora del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB.

Este trabajo mancomunado arrojó que el bosque urbano tenía la capacidad de recibir 473 nuevos árboles y arbustos en seis polígonos. Según la licenciada en biología, en la cocreación también se escogieron las especies que se iban a plantar.

“Seleccionamos más de 30 especies, como arrayán, caballero de la noche, cedrillo, chicalá amarillo y rosado, guayacán de Manizales, nogal, pino romerón, roble, sangregado y sietecueros; algunas de las cuales son nativas”.

Durante 2023, el Jardín Botánico realizó jornadas de plantación en los seis polígonos del bosque urbano, actividades en las que participaron más de 100 niños, jóvenes, líderes ambientales, funcionarios del Distrito, fundaciones y la comunidad LGBTI.

“Los líderes de San Carlos y los estudiantes y docentes del colegio de la ETB Álvaro Camargo de la Torre, que colinda con el bosque, fueron los más activos. Los vigías ambientales del plantel educativo se convirtieron en los guardianes de los árboles y arbustos”, precisó Rosas.

Fortalecimiento arbóreo

Los más de 470 nuevos árboles y arbustos no quedaron a la deriva. Laura Natalia Ramos, ingeniera forestal que tiene a cargo el arbolado joven de las localidades de Rafael Uribe Uribe y Tunjuelito, les realiza un constante mantenimiento integral.

“Reciben actividades como riego, fertilización, poda y plateo. Cuando alguno no se desarrolla debido a los factores climáticos o antrópicos, realizamos replantes, es decir el reemplazo por otros individuos”.

Este año, en uno de sus recorridos para revisar el estado del arbolado joven de San Carlos, Laura Natalia evidenció que debía organizar el replante de 39 árboles y arbustos. “Por tratarse de un bosque urbano, esta actividad debe contar con la participación de la comunidad”.

Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’
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La ingeniera se comunicó con Laura Castellanos, licenciada en biología del equipo social del JBB que lidera los procesos comunitarios en Rafael Uribe Uribe y Usme, para que le socializara el futuro replante a los líderes del comité Prodefensa.

“Incluimos esta actividad dentro de la Semana Internacional de los Bosques, una agenda técnica y social conformada por diversos talleres, plantaciones y replantes. La de San Carlos quedó para el jueves 19 de marzo en la mañana”, mencionó la profesional social.

Castellanos no se limitó a compartir la pieza conmutativa del replante con los líderes del comité que defiende a este bosque desde hace décadas. Se comunicó con el colegio de la ETB, donde aun estudian varios de los guardianes que ayudaron a plantar los nuevos árboles.

“También invité a varios residentes de los conjuntos residenciales, agricultores urbanos y a la Biblioteca Pública Rafael Uribe Uribe. Esta última aceptó participar con varios jóvenes de la Fundación Martha Chacón”.

Mientras se organizaba la logística del replante, la ingeniera escogió las especies: aliso, roble, chicalá amarillo, mangle, arrayán, carbonero, rama negra, cariseco, cayeno, chicalá rosado, fucsia arbustiva, ocobo, pajarito, pino romerón y sietecueros.

Nuevos ‘padrinos patojos’

La fiesta verde de la “Semana Internacional de los Bosques” en San Carlos empezó a las nueve de la mañana con la organización del material vegetal por parte de la ingeniera Laura Natalia Ramos y su cuadrilla de operarios.

Mientras los 39 nuevos árboles y arbustos eran ubicados en dos polígonos del bosque urbano, la profesional social Laura Castellanos se reunió con los estudiantes y docentes del colegio de la ETB Álvaro Camargo de la Torre para ultimar los detalles de las actividades sociales.

“En esta ocasión no solo nos iban a acompañar los vigías ambientales. Por tratarse de la celebración de los bosques, el rector decidió que los más de 300 estudiantes del colegio iban a participar en la plantación y otros talleres de educación ambiental”.

Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’
Historias del verde urbano: San Carlos: un bosque con cientos de ‘padrinos patojos’

A las 10 de la mañana, 15 jóvenes vestidos con sudaderas de la Fundación Martha Chacón y que participan en las actividades lúdicas de la Biblioteca Pública Rafael Uribe Uribe, llegaron a la administración del parque metropolitano.

Castellanos, que ya se encontraba en el sitio, los recibió y les contó el objetivo de la actividad. Luego les entregó varias láminas de madera y marcadores de varios colores para que escribieran mensajes de cuidado para los nuevos árboles y arbustos.

“Estos jóvenes con alguna discapacidad dejaron volar su imaginación. Con la ayuda de los profesores de la biblioteca, escribieron los mensajes y decoraron las láminas con imágenes de aves, árboles, ríos y otros animales”.

Bernardo Sacristán, el líder ambiental más icónico del bosque de San Carlos, también participó en esta actividad. “El pulmón verde del sur de la ciudad, como es conocido este tesoro, luce cada vez más biodiverso. Todos debemos aportar para que sus árboles crezcan fuertes”.

Los jóvenes de la fundación se dirigieron al polígono ubicado a espaldas de la administración para replantar 12 árboles y arbustos, una actividad donde aprendieron la técnica de plantación que adelanta el JBB en el espacio público de la ciudad.

Al final de la actividad, la profesional social ubicó las láminas con los mensajes de cuidado en los tutores de madera que les brindarán estabilidad a los individuos vegetales. “Hoy ustedes se convirtieron en los papás de estos arbolitos y por eso nos van a ayudar a cuidarlos”.

Cristian Camilo Ortiz, un joven de 28 años con discapacidad cognitiva, nombró al arrayán que plantó como ‘Santa Fe’. “Soy hincha de este equipo de fútbol y por eso quise que mi primer árbol llevara su nombre. El rojo es el color que más aparece en el letrero que le hice”.

Arley Correa, un moreno sonriente y de estatura alta, hizo una oración al final de la plantación. “Le pedimos a Dios que nos ayude a proteger estos arbolitos. Hay personas que los dañan y por eso necesitamos que cambien”.

A las 11 de la mañana, los más de 300 estudiantes de preescolar, primaria y bachillerato del colegio de la ETB Álvaro Camargo de la Torre llegaron al segundo polígono del bosque de San Carlos que iba a ser renaturalizado.

Los más pequeños, cerca de 40 alumnos vestidos con camisetas blancas y pantalones de sudadera azul, se organizaron en seis grupos para ayudar a replantar 27 árboles y arbustos. “En los salones de clase escribieron los mensajes de cuidado en las láminas”, expresó Castellanos.

Con palitas de juguete, los plantadores patojos, liderados por los vigías ambientales del colegio y los profesionales del JBB, echaron la tierra abonada en los huecos. También ayudaron a aplicar el hidroretenedor.

Por su parte, los estudiantes más grandes, de primaria y bachillerato, participaron de charlas ambientales brindadas por líderes del territorio como Wilson Pérez, uno de los agricultores urbanos más conocidos en Rafael Uribe Uribe.

Cuando Laura Natalia Ramos leyó los mensajes de cuidado que escribieron los niños y jóvenes en las láminas, sus ojos solo expresaban sentimientos de felicidad. “Esto significa que sembramos la semilla de la conservación en las futuras generaciones”.

Los más de 300 niños y jóvenes que participaron en esta jornada ambiental de la Semana Internacional de los Bosques, se convirtieron en los nuevos ‘padrinos patojos’ del arbolado joven del bosque de San Carlos.

“Vamos a seguir realizando actividades técnicas y pedagógicas con estos guardianes de la vida. Estamos seguros que los mensajes de cuidado que escribieron van a impactar a las personas que utilizan el bosque”, concluyó Yenny Rosas.