Historias del verde urbano: El arcoíris floral de la Plaza Fundacional de Suba
El Jardín Botánico José Celestino Mutis recuperó la jardinera de 85 metros cuadrados de este patrimonio que cuenta con 476 años de historia.
900 plantas de ocho especies, Salvia microphylla, azulina, gazania, bergenia, suelda con suelda, cinta, clavellina y oreja de liebre, le dieron forma a un colorido arcoíris.
Esta nueva cobertura vegetal será cuidada por residentes, comerciantes, huerteros e indígenas. La Alcaldía Local de Suba se comprometió a gestionar su cerramiento.
Bogotá, marzo de 2026. Hace cuatro años, cuando la ingeniera agrónoma Diana Castro ingresó al grupo de jardinería de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), en seguida supo que iba a tener en sus manos un reto de grandes proporciones.
Le asignaron el cuidado y mantenimiento de 27.000 metros cuadrados de jardines que la entidad tiene a su cargo en Suba, la localidad más poblada de la ciudad y una de las más extensas donde sobreviven las huellas del pasado de los muiscas.
Con una cuadrilla de ocho operarios, Diana, que venía de participar en un proyecto de agricultura urbana del JBB que benefició a miles de mujeres vulnerables, debía mantener florecidos y trazados 45 proyectos de jardinería.


“Suba es la localidad con más área de jardines, coberturas vegetales que, en su mayoría, se han visto muy afectadas por los comportamientos inadecuados de la ciudadanía, como la mala tenencia de las mascotas y la proliferación de toda clase de residuos”.
Antes de empezar a realizar las actividades de mantenimiento integral, como poda, deshierbe, riego, replantes y fertilización, la ingeniera agrónoma visitó los proyectos jardineros que le delegaron para revisar su estado actual.
Dos sitios le generaron una mezcla de preocupación, tristeza y rabia: las cerca de 80 jardineras de la avenida El Rincón-Tabor, que suman más de 3.400 metros cuadrados, y el jardín de la Plaza Fundacional de Suba.
“El primero había perdido más de la mitad del material vegetal debido a las conductas inapropiadas de los transeúntes y el exceso de orines de las mascotas. El segundo, con un área de 85 metros cuadrados, contaba con una alta presencia de habitantes de calle”.
Las jardineras de la avenida El Rincón-Tabor fueron priorizadas por tratarse de uno de los proyectos jardineros más críticos en la ciudad. “Hemos hecho varias jornadas de replante y poco a poco la pérdida de plantas ha disminuido”.
Por su parte, en el jardín de la Plaza Fundacional de Suba, un patrimonio bogotano con 476 años de historia ubicado entre las carreras 90 y 91 y las calles 146c y 147, Diana decidió darles varias oportunidades a las tres especies que fueron escogidas en el inicio del proyecto.
“A los dietes, la especie más abundante, les realizamos podas drásticas con mayor frecuencia. Esto se debe a que en estas plantas, con hojas largas, delgadas y dispuestas en forma de abanico, los habitantes de calle montan sus cambuches”.
La ingeniera también trató de revivir los agapantos y bellas a las once ubicadas en el interior de la jardinera, es decir que estaban rodeados por los dientes. “Sin embargo, la problemática social era tan crítica que todas estas plantas desaparecieron”.
Renovación colorida
La Plaza Fundacional de Suba, un ícono de la ciudad rodeado por la Iglesia de la Inmaculada Concepción, la Alcaldía Local, el colegio Agustiniano y varias casas antiguas, edificaciones que conservan su aspecto colonial, pedía a gritos un nuevo jardín.
Mantener los dietes, agapantos y bellas a las once de la jardinera original, creada por el JBB hace más de una década, ya no era una opción. Por eso, Diana le propuso a Laura Posada, coordinadora del equipo de jardinería, renovar todo el espacio.
“Este año, Laura me dio luz verde para transformar los 85 metros cuadrados de la jardinera, algo que quise hacer desde que la conocí. No quería montar un jardín tradicional; mi objetivo era que tuviera un diseño llamativo y con mucho color”.


La profesional decidió representar el fenómeno óptico y meteorológico en forma de arco multicolor y que aparece en el cielo cuando la luz solar se refracta y dispersa al atravesar las gotas de lluvia: el arcoíris.
Luego la aprobación del diseño por parte de la coordinadora, Diana y los ocho operarios iniciaron la renovación. La primera actividad, realizada el 18 de marzo, fue el retiro de todos los dietes que sobrevivieron a las condiciones sociales extremas, además del descapote de la zona.
“En el retiro del diete fue mucho más evidente la problemática. La mayoría de estas plantas contaban con un olor penetrante por el exceso de orines y excrementos humanos y todo el suelo estaba repleto de residuos”.
Mientras los operarios de la cuadrilla, Carmen Elisa Bernal, Lizbeth Balcedo, Ligia Cepeda, Patricio Caro, Brandon García, Johana Rojas, María Medellín y Estiven Contreras, removían las plantas y la tierra, Diana cargaba material de compostaje en una jardinera de Colina Campestre.
“El suelo de la jardinera de la plaza fundacional necesitaba de nuevos nutrientes. Por eso traje el compostaje que estamos haciendo en un proyecto que tenemos en la jardinera de la avenida Boyacá con calle 153”.
Hacia las cuatro de la tarde, la lastimada jardinera desapareció de la emblemática plaza, un lugar que cuenta con cerca de 25 árboles longevos, como un urapán y un pino australiano o casuarina exaltados como patrimoniales.
¡Salió el arcoíris!
En el marco de la Semana Internacional de los Bosques organizada por el Jardín Botánico, una agenda técnica y social para homenajear a estos ecosistemas vitales, Diana y sus operarios renovaron la antigua jardinera de la Plaza Fundacional de Suba.
Entre el 19, 20 y 24 de marzo, los 85 metros cuadrados, ubicados en una zona verde donde habitan cinco palmas de cera, cuatro urapanes, un sangregado, un nogal, siete árboles jóvenes y varios monumentos que honran a los muiscas, se transformaron en un arcoíris floral.
“Escogimos especies con flores y hojas de diferentes colores o tonos: Salvia microphylla (nativa del continente americano), azulina, gazania, bergenia, suelda con suelda morada, cinta carex, clavellina y oreja de liebre”, informó la ingeniera.


El arcoíris está conformado por 10 líneas de salvias, bergenias, suelda con suelda, cintas, gazanias y clavellinas (dos líneas por especie). Estas plantas tienen colores como morado, rosado, verde limón y azul.
“En la parte inferior le dimos forma a unas nubes con la oreja de liebre. Las azulinas las plantamos alrededor del arcoíris para que representen el color del cielo y también hicimos dos bombillos con salvias en las puntas de la jardinera”.
Durante el montaje del nuevo arcoíris floral, Daniel Escobar, antropólogo del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, socializó el proyecto jardinero con varios residentes, comerciantes y transeúntes.
“Varios de ellos plantaron algunas plantas en la nueva jardinera y dijeron que nos iban a ayudar a cuidarla. Por ejemplo, Silverio Pérez, vendedor informal que lleva cinco años en la plaza, va a estar muy pendiente de que los transeúntes no la afecten”.
Martha Rojas, que hace parte de la Guardia Ancestral Popular Ambiental y lidera la huerta Chasubague, transmitió varios videos en las redes sociales de la agrupación para invitar a la ciudadanía a cuidar la jardinera.
“Cuentan con todo el apoyo de la comunidad muisca de Suba. Nosotros nos reunimos todos los fines de semana en la plaza y vamos a ayudar a limpiar la zona y sensibilizar a la ciudadanía sobre el cuidado de este hermoso arcoíris”.
Varios funcionarios de la Alcaldía Local de Suba también plantaron en la renovada jardinera y se comprometieron a gestionar recursos para hacerle un cerramiento, una medida que disminuirá los impactos sociales.
“La Alcaldía de Suba tiene un proyecto relacionado con jardinería. Además de gestionar el cerramiento del arcoíris, quieren que el JBB los asesore en el montaje de un nuevo jardín en la zona verde que está ubicada al frente de su sede”, expresó Daniel.
Diana Castro, que realizará una jornada de riego la próxima semana, aseguró que este arcoíris floral es la materialización de un antiguo sueño que nació desde que conoció el aspecto original de esta jardinera.
“Las ocho especies que escogimos no se prestan para ser refugio de los cambuches de los habitantes de calle porque son de porte bajo y algunas son rastreras. Además de pintar de muchos colores el sitio, les van a brindar alimento a los polinizadores”.






