Historias del verde urbano: La transformación verde de la Academia Colombiana de la Lengua
El Jardín Botánico José Celestino Mutis fortalecerá las coberturas vegetales de la más antigua de las academias americanas de la lengua, una institución fundada en 1871.
Nuevos árboles, arbustos, jardines y una huerta hacen parte del diseño paisajístico que transformará el verde de este ícono ubicado en la localidad de Santa Fe.
El proyecto inició con la plantación de ocho individuos arbóreos y arbustivos: tres chicalás amarillos, dos olivos, una palma de cera, un palo santo y una mermelada.
Bogotá, marzo de 2026. Las Aguas – Centro Colombo Americano, una estación de TransMilenio ubicada en la carrera 3 con calle 19, es una de las más concurridas de la ciudad. En las 19 horas que permanece abierta, la soledad nunca hace presencia.
Miles de personas la utilizan a diario para dirigirse a las oficinas, universidades, colegios, restaurantes, teatros, museos, cafés, establecimientos comerciales y sitios turísticos del centro histórico de Bogotá.
Los ciudadanos que transitan por la carrera 3, un sector libre de vehículos particulares y que se comunica con el parque de los Periodistas, observan con curiosidad una antigua edificación esquinera rodeada por decenas de urapanes, cauchos y jazmines del cabo.


“Parece un templo griego por su forma rectangular y las columnas de la entrada. Tiene pinta de museo o biblioteca, pero nunca he intentado averiguar más”, dice Manuel Franco, un joven estudiante de ciencias políticas que camina todos los días por la zona.
La casona de piedra tiene tres pisos y un sótano. Su fachada, de tonos amarillos y ocres, cuenta con dos figuras en cobre: el escudo de Colombia, con el cóndor de los Andes mirando hacia la derecha, y una cruz con varios libros abiertos.
Está rodeada por una amplia zona verde donde habitan seis imponentes palmas de cera, tres estatuas o bustos, varios jardines lineales y circulares y decenas de lulos, saucos, cafetos, duraznos, limoneros, pinos y cauchos.
Una reja negra protege a esta antigua edificación de la carrera 3 con calle 17. “No está abierta al público. Es un lugar enigmático donde solo entra una que otra persona y algunos vehículos”, afirma Aminta, vendedora ambulante del sector.
Se trata de la sede de la Academia Colombiana de la Lengua, institución fundada en 1871 por un grupo de filólogos y escritores como Rufino José Cuervo, padre de la filología hispanoamericana, y Miguel Antonio Caro, político, periodista y principal ideólogo de la Constitución de 1886.
Es la más antigua de las academias americanas de la lengua. En su extensa historia, la han formado ilustres miembros de la política y cultura nacional; es asesora oficial del gobierno en temas idiomáticos y ha conseguido aprobar leyes a favor de la lengua española.
Su primera sede fue en la casa de Miguel Antonio Caro, ubicada en la carrera 7 con calle 19. A finales de los años 50, cuando el inmueble fue demolido, se construyó el enigmático edificio de corte neoclásico y fue inaugurado en 1960 durante el III Congreso de Academias.
“Los principales escritores del país se han sentado en sus sillones. Dentro de la crítica literaria ha contado con figuras sobresalientes como el presidente Marco Fidel Suárez, el padre Eduardo Ospina, Mario Carvajal y Cecilia Hernández de Mendoza”, revela la institución en su página web.
El logo de la Academia Colombiana de la Lengua, un escudo con un ave negra coronada, un árbol, un castillo y una estrella, tiene una frase que resume su misionalidad: “la lengua es la patria”.
Su finalidad es defender y perfeccionar el idioma español a través de normas gramaticales y ortográficas. También produce diccionarios, en colaboración con la Real Academia Española (RAE), y organiza conferencias, ferias y estudios sobre literatura y lenguaje.
Un nuevo verde
El equipo de coberturas vegetales icónicas de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) fijó su mirada en la amplia zona verde de la Academia Colombiana de la Lengua, un sitio donde dos de sus palmas de cera fueron exaltadas como patrimoniales.
Según Elizabeth Herrera, funcionaria de la entidad que trabaja en este grupo, el objetivo era formular un nuevo diseño paisajístico, similar al que se hizo recientemente en el Observatorio Astronómico Nacional.
“Nos propusimos fortalecer las coberturas vegetales de la Academia, un lugar icónico del centro histórico de la ciudad que cuenta con decenas de árboles, arbustos, jardines y un tipo de huerta urbana”.


Este nuevo proyecto busca diversificar la vegetación a través de plantas que armonicen con la arquitectura y el legado cultural del lugar; y organizar plantaciones temáticas que creen espacios de permanencia.
“También apunta a la integración visual y funcional entre el jardín y el entorno urbano, permitiendo así una relación fluida entre el espacio arquitectónico y los paisajes circundantes”, informó Herrera.
Profesionales del JBB recorrieron y evaluaron detalladamente la zona verde de la Academia Colombiana de la Lengua. Con los hallazgos evidenciados, formularon una estrategia basada en tres frentes: arbolado joven, jardinería y agricultura urbana.
“Los directivos de la institución aceptaron la propuesta de aumentar y fortalecer las coberturas vegetales del lugar. En cuanto a arbolado joven, vamos a plantar ocho nuevos árboles y arbustos en sitios estratégicos del predio”, señaló la funcionaria.
Se escogieron cinco especies: olivo, palma de cera, chicalá amarillo, palo santo y mermelada. Según Elizabeth, para llegar a esta selección, se evaluaron varios criterios técnicos, históricos y culturales.
Por ejemplo, los olivos eran grandes protagonistas en la Acrópolis de Atenas. “La investigación del JBB encontró que un jardín llevaba el nombre de Akademos y contaba con 12 árboles de esta especie”.
Con el chicalá amarillo, una especie de porte medio y nativa del continente americano, el proyecto rendirá un homenaje a las mariposas amarillas de la obra insignia de Gabriel García Márquez, quien fue miembro de honor de la Academia.
La Academia Colombiana de la Lengua también florecerá. El Jardín Botánico propuso plantar 1.023 nuevas plantas de jardín en varias zonas del predio que abarcan más de 300 metros cuadrados.
“Además, propusimos incorporar manto de María, una enredadera, para cubrir las columnas del cerramiento perimetral. De esta forma se puede reducir el impacto visual de los grafitis y mejorar la estética del entorno”, apuntó Herrera.
En la parte trasera del predio, una zona que alberga varias especies de la agricultura urbana (lulos, pasifloras y plantas medicinales), el JBB le dará vida a una nueva huerta institucional que llevará el nombre de “La Lengua”.
“Queremos rehabilitar el acceso del área de la fachada posterior para conectar eventos internos con las nuevas zonas de disfrute y permanencia integradas en la huerta, donde se cultivan hierbas aromáticas para infusiones y bebidas refrescantes”.
Primera fase
El Jardín Botánico y la Academia Colombiana de la Lengua acordaron que la primera intervención del nuevo diseño paisajístico, sería la plantación de los ocho árboles y arbustos de cinco especies.
Andrea Ortiz, ingeniera forestal del grupo de arbolado joven en las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Chapinero, tendría a su cargo esta actividad. Lo primero sería realizar el ahoyado, es decir abrir huecos de un metro cúbico de profundidad.
“La semana pasada, los operarios de mi cuadrilla abrieron los ocho huecos en cuatro zonas del área verde de la Academia y luego los llenaron con tierra abonada. Fue una labor ardua debido a la gran cantidad de escombros que hay bajo el césped”.


La plantación quedó agendada para el martes 10 de marzo. A las nueve de la mañana, Andrea y tres operarios llegaron a la edificación esquinera en una camioneta blanca que tenía los nuevos árboles y arbustos en el platón.
Jorge Romero, operario que lleva más de 10 años en el JBB, fue escogido para plantar los chicalás amarillos, olivos, palma de cera, palo santo y mermelada. Antes de eso, los otros dos operarios retiraron la tierra abonada de los ocho huecos.
La primera jornada de renaturalización de la Academia inició con la plantación de los dos olivos en los jardines laterales de la entrada de la edificación, lugar donde está la estatua de Miguel Antonio Caro con una escalera de 10 peldaños a su espalda.
Luego, la palma de cera fue plantada en uno de los jardines frontales justo al lado del busto de Félix Restrepo, jesuita, filólogo, humanista y educador que fue director de la Academia Colombiana de la Lengua entre 1955 y 1965.
En el costado derecho del predio, que colinda con la calle donde pasan los buses rojos de TransMilenio, Jorge, liderado por la ingeniera forestal, plantó los tres chicalás que pintarán de amarillo el sector.
En la parte trasera se plantaron la mermelada y el palo santo. Este último colinda con el busto del presidente, escritor, intelectual y político conservador Marco Fidel Suárez, y la zona de la futura huerta “La Lengua”.
“Con esta plantación realizamos la primera fase del proyecto de diseño paisajístico icónico en la Academia Colombia de la Lengua. La siguiente será el montaje de la huerta urbana institucional y al final el fortalecimiento de los jardines”, concluyó Elizabeth Herrera.






