Historias del verde urbano: Inyección verde en un escenario deportivo “cincuentón”
La Unidad Deportiva El Salitre, un predio de 24,3 hectáreas ubicado en Engativá y que fue inaugurado en 1973, fortalece su arbolado.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis replantó 35 árboles y arbustos de nueve especies en varias de sus zonas verdes.
Los nuevos nogales, cayenos, carisecos, chicalás, sietecueros, ramas negras, polígalas, fucsias y palmas, necesitan del buen comportamiento de los deportistas y ciudadanos.
Bogotá, febrero de 2026. La localidad de Engativá, justo en el cruce de la avenida 68 con la calle 63, alberga uno de los escenarios deportivos más emblemáticos y antiguos de la capital, un amplio predio que hace parte del parque metropolitano Simón Bolívar.
Se trata de la Unidad Deportiva El Salitre (UDS), un complejo de 24,3 hectáreas que empezó a materializarse en los inicios de la década de 1970 luego de un concurso público del Distrito. Los arquitectos Jaime Camacho y Julián Guerrero se encargaron de su diseño.
En 1973, es decir hace 53 años, la UDS abrió sus puertas y se convirtió en uno de los sitios más visitados por los deportistas de la ciudad debido a sus instalaciones para la práctica de diversos deportes, tanto de salón como de campo.


Una de ellas se volvió ícono: el Coliseo Cubierto El Salitre. El escenario más importante de la unidad, actualmente en remodelación, llamó la atención por su forma geométrica, un cuadrado girado a 45 grados y atravesado por ejes de dos diagonales de simetría.
El recinto, con capacidad para albergar más de 5.000 espectadores, fue el lugar predilecto de los amantes del deporte para ver competencias de baloncesto, voleibol, tenis de mesa, karate, taekwondo y esgrima; también se realizaron varios conciertos.
Otras de sus joyas son el Velódromo Luis Carlos Galán Sarmiento, obra adecuada en 1995 para el Mundial de Ciclismo; el estadio de atletismo, construido en 1978 y remodelado y convertido en pista sintética de alto rendimiento en 1999; y la Bolera El Salitre.
Con el paso del tiempo, este “cincuentón” deportivo se ha revitalizado con mejoras en sus instalaciones y nuevos escenarios. Según el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), entidad que lo administra, cuenta con más de 10 áreas abiertas al público.
Coliseos, velódromo, estadio de atletismo, pista de BMX, canchas de tenis en polvo de ladrillo, muro de escalar, canchas externas, voleibol de arena, zona DUNT (deportes urbanos), cancha sintética fútbol 8, complejo de squash y la bolera, hacen parte de su oferta.
“La UDS ha sido eje de importantes torneos y competencias deportivas locales, nacionales e internacionales; además de ser el epicentro de la promoción del deporte capitalino a través de las ligas que operan en los escenarios”, dice el IDRD en su página web.
Renace el verde
La Unidad Deportiva El Salitre tiene como vecino al bosque urbano más biodiverso de la capital del país, 20 hectáreas con más de 2.300 especies vegetales que empezaron a consolidarse hace 70 años por la visión del botánico y sacerdote católico Enrique Pérez Arbeláez.
El Jardín Botánico de Bogotá (JBB) se ha encargado de mantener con vida los cientos de árboles antiguos que fueron plantados desde sus inicios, además de fortalecer esta cobertura vegetal con nuevos habitantes arbóreos y arbustivos.
Desde hace aproximadamente tres años, la entidad ha plantado más de 50 árboles y arbustos jóvenes en diversas zonas verdes de la UDS, como en las que rodean la Bolera, los senderos y canchas deportivas.


Sin embargo, los comportamientos inadecuados de algunos deportistas y ciudadanos, como frecuentes balonazos y la mala tenencia de las mascotas (los dueños dejan a sus perros hacer las necesidades en los individuos vegetales), han afectado su desarrollo.
A finales de enero, Tatiana Sandino, ingeniera forestal del JBB que tiene a su cargo el arbolado joven de las localidades de Engativá y Barrios Unidos, recorrió las zonas verdes de la unidad para evaluar el estado de los árboles y arbustos con menos de tres años de vida.
“Evidencié que 35 individuos debían ser replantados porque no se desarrollaron debido a los factores antrópicos o las temporadas de sequía. Varios de ellos tenían el tronco roto por los balonazos de los deportistas”.
El pasado viernes 13 de febrero, Tatiana volvió a la Unidad Deportiva El Salitre para renaturalizarla. No estaba sola: la acompañaban los cinco operarios de su cuadrilla: Sara Tombe, Marisol Zambrano, Ramiro Serrano, José Wilches y Ricardo Lana.
Los nuevos 35 tesoros verdes fueron transportados en carretillas por los operarios desde una zona del JBB. La ingeniera forestal escogió nueve especies de diferentes estratos, varias de ellas nativas.
“Arbóreas como nogal, cariseco, chicalá amarillo y sietecueros; arbustivas como fucsia, cayeno, rama negra y polígala; y varias palmas payanesas. El objetivo es aumentar la diversidad de la unidad”.
Durante toda la mañana, Tatiana, Sara, Marisol, Ramiro, José y Ricardo trabajaron bajo el sol y la lluvia para renaturalizar este escenario deportivo “cincuentón” de la localidad de Engativá. Ahora esperan que todo su esfuerzo no se pierda por las acciones de algunos ciudadanos.
“Aunque les haremos mantenimiento, es decir riego, fertilización, poda y plateo, el futuro de estos árboles y arbustos depende más que todo de los buenos comportamientos ciudadanos. Nuestro llamado es al cuidado de las coberturas vegetales”, concluyó Tatiana.






