Tejiendo territorios: En un día de lluvia

Tejiendo territorios: En un día de lluvia

En Bogotá, específicamente en Engativá, el grupo de más de veinte adultos mayores, Club de vivencias de amor, se reunía nuevamente con el Jardín Botánico José Celestino Mutis, esta vez para realizar una sesión de Terapia de naturaleza. Con curiosidad, en círculo, se acomodaba cada uno en una silla plástica. Juntos escuchábamos el sonido de la lluvia en la calle acompañado por acordes largos y constantes, con armonías suaves que se repetían lentamente desde un pequeño parlante. Entre risas y charlas empezaba este espacio.

Primero conectamos con nuestro corazón, deteniéndonos con él como cuando nos encontramos con un viejo amigo, interesados por saber qué tiene para contarnos y con entusiasmo de hablarle. Luego de este encuentro continuamos moviendo las manos y de a pocos todo el cuerpo. Junto con el movimiento nos dábamos cuenta del estado de nuestros músculos y articulaciones. Reconectábamos con nosotros y el calor que sentíamos contrastaba con el frío de la  lluvia que mojaba fuera los árboles, arbustos y jardínes en la calle.

Tejiendo territorios: En un día de lluvia
Tejiendo territorios: En un día de lluvia

Cansados nos sentamos y compartimos nuestros conocimientos sobre la naturaleza: algo de ella que amemos, lo que le diríamos y nuestros recuerdos con ella. Todo tipo de historias y saberes surgieron, el recuerdo de otra época en el que la naturaleza nos acompañó diferente, distintos lugares donde vivimos y distintas experiencias que tuvimos. Finalizamos con una sonrisa y muchas reflexiones sobre cómo vivimos la naturaleza.

En nuestro encuentro con el cuerpo, las conversaciones y recuerdos vimos que la naturaleza es esa de afuera: los charcos, la tierra, los pájaros… pero también somos nosotros mismos: nuestra capacidad de crear vida y cuidarla, de habitar y experimentar lo que nos rodea. Pudimos, resguardándonos de la lluvia, conectar con la naturaleza, con eso que somos y nos rodea siempre.