Tejiendo territorios: La profe papa

En la localidad de Ciudad Bolívar, un grupo de 25 niños y niñas entre los 8 y los 12 años, estudiantes del IED Arborizadora Alta – Sede A, acuden muy entusiasmados a cuidar de la huerta que está dentro de su institución. El Jardín Botánico José Celestino Mutis los viene acompañando desde el proceso de participación ambiental que se adelanta con el grupo y en en el marco de una de sus salidas a la huerta participó en la bienvenida a una nueva integrante del salón, una muy sabia, llena de arrugas y raíces: una papa criolla germinada.

Entre todos, los niños y niñas limpiaron el espacio mientras se preparaba un cajón en el que se iba a ubicar esta nueva integrante de las clases. Cuando era momento de remover la tierra,  entusiasmados, los pequeños se pusieron sus guantes y empezaron a revolver el rico sustrato, mientras preguntaban qué seguía en este proceso.

Tejiendo territorios: La profe papa
Tejiendo territorios: La profe papa

Para sembrar la semilla se turnaban y con un dedo cada estudiante abría el espacio donde pondrían distintas partes de la papa germinada para luego cubrirla con la tierra. Para terminar, regaron con agua y esperanzas el cajón donde dejaban a la maestra papa y el resto de los espacios de la huerta. Con cariño recordaban los jardines y árboles de sus casas y su barrio, este recuerdo los animaba y querían compartir todos sus conocimientos sobre el cuidado de la naturaleza que habían aprendido desde pequeños, quizás sin darse cuenta que este saber estaba en ellos; la naturaleza en su interior se despertaba. En ese momento la misión de la profe papa estaba cumplida, todas y todos estaban motivados a cuidar la naturaleza, hacer crecer nuevas papas y conversar sobre las plantas.

Finalmente, en el salón hablamos sobre los cuidados necesarios para poder obtener nuevas papas, la importancia de la huerta y cómo diferenciar la tierra húmeda y la seca. Actividades como la siembra de la profe papa invitan a aprender con las manos en la tierra y el corazón abierto. A través de estos espacios, el Jardín Botánico acompaña y fortalece procesos que promueven el amor por la naturaleza, el trabajo en comunidad y la construcción de hábitos sostenibles desde la escuela, para que cada semilla cultivada florezca también como una semilla de conciencia y cuidado del territorio.