Historias del verde urbano: Río Negro: un canal que diversificó su ronda con 164 árboles y arbustos
El Jardín Botánico José Celestino Mutis renaturalizó las alamedas de este canal colector de aguas lluvias de la localidad de Barrios Unidos.
Siete especies, pino romerón, chicalá rosado, ocobo amarillo, guayacán de Manizales, mano de oso, magnolio y polígala, prestarán diversos servicios ecosistémicos.
La empresa EnergyMed Solutions y más de 70 niños, jóvenes y adultos en condición de discapacidad, participaron en las tres jornadas de plantación.
Bogotá, 24 de noviembre de 2025. La ronda del Río Negro, un canal de aguas lluvias de 1,81 kilómetros ubicado a lo largo de la calle 92 entre la carrera 30 y la avenida 68, es un sitio de contrastes.
Los más de 400 árboles y arbustos que habitan en las alamedas y parques que la rodean, le dan un aspecto de bosque. Guayacanes, sangregados, urapanes, robles y cauchos resaltan por su gran porte y hojas de diferentes tonos.
Cientos de aves sobrevuelan la zona y se refugian entre la vegetación arbórea para alimentarse de sus frutos y flores o descansar en las ramas más altas. Los cantos de los ‘alados’ forman una melodía que deleita a los transeúntes.


El panorama negativo viene de la coloración grisácea y olores nauseabundos de las aguas que fluyen por el canal, un colector que se contamina con los vertimientos de las conexiones erradas.
El Río Negro, una obra en concreto con forma trapezoidal, termina su corto viaje en el río Arzobispo, el cual sigue su curso hasta llegar a la PTAR Salitre. Allí, sus aguas son tratadas y luego desembocan en el lastimado río Bogotá.
A pesar de la evidente contaminación hídrica, los alrededores de este cuerpo de agua de la localidad de Barrios Unidos son visitados a diario por cientos de ciudadanos amantes del deporte y personas que se sientan en las bancas a contemplar la belleza del verde.
“Tenemos la fortuna de contar con una alameda muy verde a pocos metros de nuestras casas. El olor del río a veces se torna insoportable, pero todo eso se olvida cuando vemos las aves sobrevolar”, dice Rita Martínez, habitante del barrio Río Negro.
Según esta ciudadana de la tercera edad, la ronda del canal Río Negro tiene varios sitios sin arborizar. El más grande está ubicado a espaldas de la cárcel de mujeres el Buen Pastor y la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova.
“En esa parte de la ronda creo que no hay más de 10 árboles y casi todos son bastante longevos. Siempre he soñado con ver ese sitio repleto de arbolitos; así veríamos muchas más aves y taparían un poco las celdas de la cárcel”.
Proyecto de arborización
A mediados de agosto de este año, Brenda Pava, ingeniera forestal del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) que tiene a su cargo el arbolado joven de las localidades de Barrios Unidos, Chapinero, Santa Fe y La Candelaria, recorrió la ronda del canal Río Negro.
En compañía de la técnica Laura Alvarado y varios de sus operarios, la profesional evidenció que el sector contaba con un alto potencial para plantar nuevos tesoros arbóreos y arbustivos, en especial en la zona contigua a la cárcel y la Escuela Militar.
“En la alameda occidental de la ronda se podían plantar 138 individuos. Además, el parque Canal del Río Negro, ubicado en la carrera 30, tenía espacio para albergar 26; es decir que en todo el sector podíamos plantar 164 árboles y arbustos”.


Sin embargo, antes de organizar la logística para las plantaciones, el Jardín Botánico se comunicó con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), entidad encargada del arbolado en las rondas de los ríos, quebradas y canales.
“Laura García, coordinadora del grupo de arbolado joven en las localidades del norte, les presentó el proyecto de arborización que teníamos para el canal Río Negro. La EAAB aceptó la propuesta”, mencionó Brenda.
Con el visto bueno de la Empresa de Acueducto, la ingeniera forestal analizó las especies presentes en la ronda. “Mi objetivo era diversificar el arbolado, es decir que la mayoría de especies que íbamos a plantar, fueran nuevas en la zona”.
Pino romerón, chicalá rosado, ocobo amarillo, guayacán de Manizales, mano de oso, magnolio y polígala, fueron las siete especies escogidas. Según Brenda, son árboles y arbustos de todos los portes.
“El guayacán de Manizales, pino romerón y ocobo amarillo son árboles de porte alto; el chicalá rosado, mano de oso y magnolio son medianos; y la polígala es un arbusto pequeño que da unas flores hermosas”.
Homenaje a un ángel
La primera jornada de plantación en la ronda del canal Río Negro fue realizada el 8 de septiembre. La meta era renaturalizar un sector de la alameda que colinda con la Escuela Militar con 16 nuevos árboles y arbustos.
Esta actividad fue un homenaje a Valeria Afanador, una niña que desapareció del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles en Cajicá el 12 de agosto y fue encontrada sin vida 18 días después en una zona cercana al río Frío.
“Hoy plantamos árboles en memoria de Valeria, una hermosa niña de 10 años que hace poco subió al cielo y nos dejó a todos con el alma y corazón rotos. Este será el homenaje verde a un angelito”, dijo Greenman, líder ambiental que ayudó a organizar la plantación.


50 niños, jóvenes y adultos en condición de discapacidad de Amigos CEPA (Corporación Educativa Para el Aprendizaje) y cerca de 20 pequeños con síndrome de Down de la fundación San Martín Arcángel, también participaron en el homenaje.
“Además, esta plantación reunió a varios trabajadores de la Fundación para la Investigación y el Desarrollo de la Educación Especial (FIDES), la Policía Nacional y algunos residentes de los barrios aledaños”, aseguró Brenda.
Un ocobo amarillo fue el primer árbol plantado por los familiares de Valeria. “A ella le gustaban mucho las flores y por eso decidimos que este arbolito sería su primer homenaje. Los niños de las dos fundaciones nos ayudaron a plantarlo”.
Cada vez que los rostros de los abuelos de la pequeña se cubrían de lágrimas, los niños, jóvenes y adultos en condición de discapacidad se les acercaban para llenarlos de abrazos. Varios de ellos les entregaron poemas que escribieron en homenaje a Valeria.
“Los niños especiales como Valeria solo dan amor. Aunque tenemos el corazón roto por la partida de nuestra hermosa nieta, las muestras de cariño y esta plantación de árboles nos dan ánimos para seguir adelante”.
“Valeria nos dejó muchas enseñanzas. Ella nos enseñó la unión, la felicidad y que no se necesita saber hablar para decir te amo; nunca nos negó un abrazo. Es muy bonito ver cómo cada uno de ustedes nos brinda una sonrisa: muchas gracias por este homenaje”, dijo uno de sus primos.
Durante octubre y parte de noviembre, operarios de Aguas Bogotá, entidad que tiene un contrato con el JBB, abrieron los huecos de un metro cúbico de profundidad para la plantación de los 148 árboles y arbustos pendientes.
“El ahoyado es la actividad más difícil de las plantaciones. Para abrir un solo hueco, los operarios se demoran más de dos horas debido a la gran cantidad de escombros que hay en el suelo; todos los hoyos deben quedar cubiertos por tierra abonada”, precisó Brenda.
Cuando todo el proyecto quedó ahoyado, la ingeniera y Orlando Blandón, licenciado en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, organizaron la logística para realizar dos nuevas jornadas de plantación.
“Primero plantamos 48 árboles y arbustos en dos zonas del proyecto: 26 en el parque Canal del Río Negro y 22 a lo largo de la alameda que colinda con la Escuela Militar; estos sectores se renaturalizaron con las siete especies que escogimos”.
Empresa verde
El sábado 22 de noviembre, más de 20 trabajadores de EnergyMed Solutions S.A.S., empresa que vende soluciones y servicios integrales para el sector médico-hospitalario, se dieron cita a las 10 de la mañana en uno de los parques de la alameda.
Orlando Blandón y Adriana Tusso, profesionales sociales del JBB, los recibieron. “Queremos agradecerles por ser una de las empresas que nos ayudan a renaturalizar la ciudad. Hace poco, ustedes nos donaron 2.180 plantas de hebe enano para la línea de jardinería”.
Luego de una caminata de 10 minutos, los futuros plantadores se organizaron en forma de círculo en un sitio ubicado a espaldas de la cárcel el Buen Pastor. Allí, Adriana les brindó una charla sobre los beneficios ambientales del arbolado urbano.


“Los árboles son fundamentales para mitigar los efectos del cambio climático. Producen oxígeno y disminuyen la polución al retener los contaminantes emitidos por los procesos industriales y la combustión vehicular”.
Los trabajadores de EnergyMed también conocieron que el arbolado actúa como un regulador climático. “Los árboles y arbustos regulan la temperatura y el clima; tienen la capacidad de controlar la radiación solar, el viento y la humedad”.
“También son el hogar de la fauna”, mencionó uno de los trabajadores. “Así es. Ellos les ofrecen refugio y alimento a muchos animales. Por ejemplo, los polinizadores, como aves, mariposas y abejas, obtienen su comida de sus frutos y flores”, complementó Adriana.
Terminada la clase botánica, Brenda les informó todos los pormenores de la tercera jornada de plantación en el canal Río Negro, una jornada en la que se iban a plantar 100 árboles y arbustos de las siete especies.
“Ustedes se convertirán en los guardianes de estos individuos. Nos van a ayudar a aplicar el hidroretenedor en el hueco, echar la tierra abonada y ubicar el tutor de madera. Estarán acompañados por la técnica Laura y cinco operarios”.
Los asistentes, vestidos con sacos y gorras azules que llevaban mensajes como “energía que cura” y “somos guardianes de la energía”, se dividieron en varios grupos para renaturalizar este sector de la ronda del canal.
Durante aproximadamente una hora, ayudaron a plantar los 100 pinos, chicalás, ocobos, guayacanes, manos de oso, magnolios y polígalas. En los tutores, escribieron el nombre de la empresa y mensajes de cuidado.
“En la ronda del canal dejamos una semilla que le aportará al reverdecer de Bogotá. Además de plantar, aprendimos mucho sobre los beneficios de los árboles; no sabía que también nos ayudan a mejorar la salud mental”, afirmó una de las trabajadoras de EnergyMed.
Los 164 árboles y arbustos que ahora habitan en las alamadeas y parques de la ronda del Canal Río Negro, no quedarán a la deriva. Durante los próximos tres años, el JBB se encargará de regarlos, podarlos y fertilizarlos.
“Les vamos a realizar un mantenimiento integral por lo menos cada dos meses. Sin embargo, para que crezcan adecuadamente también necesitamos de los buenos comportamientos de los ciudadanos”, concluyó Brenda.






