Historias del verde urbano: El cambio extremo de las jardineras de la calle 26
El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la recuperación de las 42 jardineras de la también llamada avenida Jorge Eliecer Gaitán.
Estas coberturas vegetales que suman un área de 4.246 metros cuadrados, tendrán un nuevo diseño y diversificarán sus especies.
Tres jardines cercanos a la estación Modelia y el Portal El Dorado ya fueron intervenidos y se convirtieron en tapetes florales con más de 3.000 plantas.
Bogotá, 30 de septiembre de 2025. Entre 1952 y 1958 fue construida una de las vías más concurridas e icónicas de Bogotá, un tramo lineal de 13,3 kilómetros que conecta el centro de la ciudad con el Aeropuerto Internacional El Dorado.
Se trata de la calle 26, un extenso corredor inaugurado en 1959 durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla que fue nombrado Jorge Eliécer Gaitán, el jurista, escritor, profesor, orador y político conocido como el caudillo del pueblo que fue asesinado en 1948.
Nace en las faldas del cerro de Monserrate y alberga cuatro calzadas, varios separadores y una de las troncales de TransMilenio. Está catalogada como la vía más amplia de la ciudad y abarca zonas de las localidades de Santa Fe, Los Mártires, Teusaquillo, Engativá y Fontibón.


Sus alrededores tienen algunos de los sitios más emblemáticos de la capital, como la Biblioteca Nacional, la Torre Colpatria, el parque de la Independencia, el hotel Tequendama, el Cementerio Central, la Universidad Nacional de Colombia y el diario El Tiempo.
La también conocida como avenida El Dorado tiene un museo vial de 14 kilómetros donde habitan esculturas y monumentos como el Ala Solar, la Doble Victoria Alada, el Eclipse, Intiwatana y la Ventana. En el pasado albergó estatuas de la Reina Isabel y Cristóbal Colón.
El verde es el color más característico de la calle 26. Más de 12.000 árboles y arbustos engalanan sus separadores, calzadas y andenes, robles, cauchos, urapanes, polígalas, arrayanes y otras especies que regulan la temperatura y les ofrecen refugio y alimento a los polinizadores.
Cerca de 2.300 individuos, ubicados entre la avenida Ciudad de Cali y la carrera 30, están en pleno crecimiento. Fueron plantados hace aproximadamente dos años por el Jardín Bogotá de Bogotá (JBB) con el acompañamiento de la comunidad, la empresa privada y otras entidades.
“Este corredor vial es lo primero que ven las personas que llegan a Bogotá luego de salir del aeropuerto El Dorado. Por eso, fortalecer y robustecer sus coberturas vegetales es una de nuestras prioridades”, dijo Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB.
SOS por las jardineras
El arbolado no es el único representante del verde biodiverso de la calle 26. Hace más de 10 años, en varios de sus separadores fueron elaboradas 42 jardineras que suman un área de 4.246 metros cuadrados.
El tíbar de jardín, una especie arbustiva con ramas gruesas y fuertes y flores de color rosado, es el ícono de estas coberturas vegetales. Miles de estas plantas fueron plantadas en los alrededores de las jardineras como un tipo de cerca viva para proteger a las demás.
Sin embargo, los corredores vegetales que consolidaron estos tíbares, bastante tupidos, densos, altos y ramificados, se convirtieron en refugios de toda clase de residuos sólidos y el hogar de los habitantes en condición de calle.

“Son matorrales donde además se ocultan los ladrones para robar a los transeúntes, como las personas que transitan por la ciclorruta. Nunca los he visto como jardines”, asegura Blanca Pérez, que vende tintos y empanadas en el puente peatonal de la estación Modelia.
Este año, el grupo de jardinería del JBB priorizó la recuperación de las jardineras de la avenida El Dorado. Esta tarea le fue asignada a Sergio Rivera, ingeniero agrónomo con experiencia en los cultivos de flores y palmas y que tiene a su cargo los proyectos jardineros del nivel central.
A mediados de mayo, el profesional recorrió los 42 jardines de los separadores para proyectar su plan de trabajo. Este ejercicio de observación arrojó como resultado un panorama crítico que requería de una intervención urgente.
“En algunos sectores, los tíbares superaban los tres metros de altura y en su interior había desaparecido todo el material vegetal. Los montículos de basura, colchones y cobijas de los habitantes de calle, fueron el común denominador”.
La transformación de los jardines de la calle 26 primero necesitaba de una poda drástica. Debido al tamaño y grosor de los tíbares, la cuadrilla de siete operarios no podían utilizar herramientas como palas, azadones o guadañas.
“Se necesitaba de una motosierra para hacer la poda. Como el equipo de jardinería no cuenta con esta herramienta, empecé a indagar si otro grupo de la Subdirección Técnica Operativa tenía una; la encontré en el de colecciones vivas”.
Poda drástica
La primera intervención para recuperar las lastimadas jardineras de la calle 26 empezó en junio. Ferney Loaiza, operario del grupo de colecciones vivas, tendría a su cargo el manejo de la motosierra.
La tupida selva de los tíbares de estos jardines empezó a disminuir su tamaño hasta quedar a una altura de aproximadamente 80 centímetros. La poda drástica dejó ver la cantidad de residuos que escondían en su interior.
“Además de plásticos, papeles, botellas y colillas de cigarrillo, encontramos cobijas, capas de ropa vieja, inodoros, navajas, cuchillos, llantas, tablas, muebles y colchones. Varias de las jardineras contaban con cambuches donde dormían los habitantes de calle”, recuerda Sergio.


Los olores nauseabundos también hacían parte del panorama. “Estas jardineras han sido utilizadas como baños públicos. Nos encontramos con una gran cantidad de heces fecales y charcos de orines”.
Mientras se podaba el tíbar de las jardineras cercanas al Portal ElDorado, ubicadas en el separador que alberga una ciclorruta y bajo varias palmas fénix, los transeúntes le dijeron al ingeniero agrónomo que el matorral era un sitio de delincuencia.
“Los ladrones aprovechaban lo tupido que estaban las plantas para ocultarse y sorprender a los ciudadanos durante las horas de la noche. Cuando todo quedó podado, muchas personas nos agradecieron por la intervención”.
Además de reducir drásticamente el tamaño de los tíbares, Sergio retiró las plantas que ya habían cumplido con su ciclo de vida. Todo el material vegetal fue llevado a la zona de compostaje del vivero del JBB La Florida.
Entre residuos sólidos y material vegetal, el ingeniero y los operarios del JBB recolectaron un total de 134 metros cúbicos. La basura fue recogida a diario por el personal de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP).
“En la poda y retiro del material vegetal de las jardineras de la calle 26 destinamos varios días de los meses de junio, julio y agosto. Esta actividad se intercaló con los mantenimientos de otros proyectos grandes como los jardines lineales de la calle 80”.
Primer cambio extremo
La poda de las 42 jardineras de la calle 26 fue apenas el inicio de la transformación de estas coberturas vegetales antiguas. Según Sergio, el objetivo es que tengan un nuevo diseño y diversifiquen sus especies.
La recuperación de estos jardines, cada uno con áreas que oscilan entre los 100 y 300 metros cuadrados, será gradual. “En un solo jardín nos podemos demorar hasta una semana. Los 11 proyectos de jardinería que tengo a cargo también necesitan mantenimientos constantes”.
El ingeniero agrónomo escogió las dos jardineras cercanas al Portal de ElDorado, sitios que presentaban problemas de inseguridad y los cuales quedaron totalmente podados, para iniciar la intervención que se podría extender hasta el año entrante.


Entre el 15 y 17 de septiembre, estos jardines fueron transformados en tapetes coloridos por el profesional y sus siete operarios: Candelaria Arrieta, Elsa Bautista, Maira Vargas, Damaris Sánchez, Eulises Rojas, Brandon García y Héctor Naranjo.
Los 152 metros cuadrados de estas coberturas vegetales recibieron 1.181 nuevas plantas de cuatro especies que no hacían parte del sitio: anigozanto o pata de canguro, sietecueros mexicano, bella a las once y clavel chino.
La más extensa, ubicada bajo varias palmas fénix, floreció con anigozantos y sietecueros. “Dejamos varios tíbares por ser las plantas más emblemáticas del proyecto; el objetivo es podarlos con frecuencia para que no vayan a generar problemáticas”.
La otra jardinera, dos triángulos donde hay una piedra con la leyenda “Paso El Libertador: diciembre 7 de 1814 de Suba a Fontibón”, se pintó con los colores rosados y naranjas de las flores de la bella a las once y el clavel chino.
“Los transeúntes quedaron bastante contentos con esta transformación. Luego de la intervención, realizamos una jornada de riego, fertilización y cerramiento provisional para que las plantas se puedan desarrollar adecuadamente”.
Salvias
Una de las jardineras más críticas del proyecto de la calle 26, ubicada en el separador vial ubicado al lado de la estación Modelia de TransMilenio, fue priorizada para su recuperación. El ingeniero recuerda que estaba agobiada por los residuos sólidos.
“En los tíbares de este jardín esquinero en forma de triángulo, encontramos una gran cantidad de basura escondida. Las plantas del interior desaparecieron y toda el área estaba cubierta por pasto”.
Durante la semana del 22 y 26 de septiembre, el ingeniero y los siete operarios trabajaron largas horas bajo un sol picante y sofocante para transformar esta cobertura vegetal de 200 metros cuadrados con 1.822 nuevas plantas.

En una hoja milimetrada, Sergio dibujó cómo sería el nuevo aspecto de la jardinera. “El diseño del trazado es en forma de pirámide. El objetivo es que los transeúntes puedan observar cada una de las especies que escogimos”.
Las dos primeras líneas, las externas y más extensas, contarían con hiedra. La pirámide seguiría con tres líneas de lirio iris, cuatro de llamas y cinco de anigozanto o pata de canguro; en un sector se dejaron varios tíbares totalmente podados.
En las puntas de los triángulos, el ingeniero agrónomo plantó seis plantas de Salvia microphylla, una especie nativa de Centroamérica que le servirá para dar marcha a un proyecto de investigación.
“Quiero ver cómo se comportan estas salvias en un entorno urbano como la calle 26, una zona que cuenta con varias corrientes de aire y un clima seco. Si se adaptan y crecen adecuadamente, podemos empezar a plantarlas en otros sectores de la avenida”.
El cambio de esta jardinera, que también recibió riego y fertilización, fue extremo. Pasó de un matorral lleno de residuos a una pirámide meticulosamente trazada que se va a pintar con los colores de las flores de las nuevas especies.
“Contará con las flores blancas, moradas y amarillas de los lirios; las naranjas y rojizas de las llamas y anigozantos; y la mezcla de blanco con rojo de las salvias. Esta jardinera será apreciada por todas las personas que pasen por esta zona de la calle 26”, apuntó Sergio.
El profesional del JBB tiene proyectado intervenir pronto las jardineras de la avenida El Dorado cercanas a los puentes de la avenida Boyacá y la avenida Rojas, puntos críticos que también van a diversificar sus especies.
“Además, el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa va a generar alianzas con las empresas que hay en estos sectores para que apadrinen las jardineras y podamos hacerles cerramientos más efectivos”.






