Historias del verde urbano: Ciudad Bolívar abre las puertas de su banco comunitario de semillas agroecológicas
Está ubicado en el Centro Día de Sierra Morena, un sitio donde varios adultos mayores se encargan de mantener verde y próspera una huerta.
Cuenta con más de 50 variedades de semillas criollas y nativas, maíces, habas, frijoles, papas y tomates a los que la comunidad podrá acceder por medio de préstamos.
Con el de Ciudad Bolívar, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis ya suma 11 bancos comunitarios, uno institucional y uno estudiantil.
Bogotá, 5 de septiembre de 2025. A mediados de año, los agricultores urbanos y periurbanos de Ciudad Bolívar, una de las localidades donde más sobreviven las huellas del campo, tuvieron la oportunidad de postularse como custodios de un futuro reservorio de tesoros ancestrales.
El Jardín Botánico de Bogotá (JBB) abrió una convocatoria para escoger el sitio que albergaría el banco comunitario de semillas agroecológicas número 11 de la ciudad, un espacio que sería dotado con cerca de 50 variedades criollas y nativas.
Los huerteros debían cumplir con varios requisitos, como que el lugar tuviera las tres condiciones fundamentales para garantizar la buena conservación de las semillas: humedad del 5%, temperatura entre 10 y 20 grados centígrados y que no le ingrese la luz directa.


También tenía que estar ubicado en una zona accesible para la mayoría de la comunidad, además de contar con varias personas que participaran en las actividades diarias de la huerta y la voluntad y tiempo para atender al público.
Cerca de 30 ciudadanos postularon sus iniciativas huerteras, varias de ellas en los corregimientos rurales del Mochuelo, Quiba y Pastilla o en sitios urbanos como instituciones educativas distritales.
A Felipe Pinto, ingeniero agroecólogo del JBB que trabajó con varios custodios de semillas de los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, le encomendaron la tarea de hacer la caracterización física y ambiental de los terruños de los aspirantes.
Durante más de un mes, el profesional recorrió las montañas de Ciudad Bolívar en su citroën saxo, un vehículo de color azul, para visitar y evaluar las huertas que querían ser el epicentro del nuevo banco comunitario de semillas de la entidad.
“El listado empezó a disminuir luego de los resultados de la caracterización. Por ejemplo, las huertas en la ruralidad fueron descartadas porque son sitios de difícil acceso para los demás habitantes de la localidad”.
Cuando visitó el Centro Día Sierra Morena, una casa de la sabiduría de 1.343 metros cuadrados distribuidos en tres niveles y ubicada en la transversal 60 con diagonal 73C sur, Felipe evidenció que había encontrado el espacio ideal.
“Cuenta con una amplia huerta en el patio donde participan más de 10 adultas mayores y varios muebles en espacios cerrados que pueden garantizar la conservación de las semillas. Además, es muy fácil llegar a la casa; varios buses del SITP transitan por la zona”.
El ingeniero agroecólogo le socializó minuciosamente los detalles del proyecto a Alejandra Torralba, profesional de este Centro Día donde más de 150 adultos mayores reciben acompañamiento institucional, actividades físicas, recreativas y culturales y alimentación.
“Este banco se surtiría con las semillas nativas y criollas que son cultivadas y propagadas por nosotros en el banco institucional del JBB. El objetivo es que la comunidad acceda a ellas a través de préstamos”.
Luego de varias evaluaciones técnicas por parte de los profesionales de la entidad, el Centro Día Sierra Morena fue seleccionado para albergar el banco comunitario de semillas agroecológicas de la localidad de Ciudad Bolívar.
“Alejandra y Bertha Pinzón, huertera de Sierra Morena que lidera a las más de 10 adultas mayores que siembran en la huerta del centro, se comprometieron a liderar los procesos de este banco”, informó Felipe.
Talleres de semillas
Antes de montar el banco, que estaría ubicado en una estantería de dos metros de alto por uno de ancho y seis repisas, los adultos mayores del Centro Día interesados en la agricultura urbana primero debían viajar por el mundo de las semillas criollas y nativas.
Juan David Córdoba, coordinador del proyecto de bancos de semillas agroecológicas del JBB, y los ingenieros Felipe Pinto y Carlos Salamanca, sus coequiperos, organizaron una serie de talleres para que aprendieran sobre estos tesoros ancestrales.
“El objetivo de los talleres, que también realizamos en los otros 10 bancos comunitarios que ya consolidamos, es que conozcan sobre biología, botánica, almacenamiento adecuado, extracción y las mejores técnicas para sembrar las semillas de una manera agroecológica”.


Durante el mes de agosto, cerca de 30 adultos mayores participaron en tres encuentros donde aprendieron a diferenciar las semillas; los métodos de selección y conservación; y las formas de reproducción.
“Conocieron los diferentes tipos de semillas, como las recalcitrantes (que no toleran el almacenamiento durante periodos largos) y las ortodoxas (que pueden almacenarse a temperaturas bajas o inferiores a los 0°C durante largos periodos)”, dijo Juan David.
Además, diferenciaron las semillas criollas, que han sido desarrolladas por los propios agricultores en sus campos de cultivo; de las nativas, aquellas que su centro de origen se encuentra en la misma región donde se cultivan.
“También les contamos de las semillas híbridas, que son el resultado de la mejora genética de la especie, cruzando dos líneas con características y logrando un tipo de semilla que produce un rendimiento superior al de sus padres”.
Los tres profesionales les informaron sobre las condiciones ideales para seleccionar las plantas y así sacarles las semillas, como que tengan un buen desarrollo y que sean resistentes a las condiciones agroclimáticas y a las afectaciones de las plagas.
En los talleres, Alejandra y Bertha les propusieron ubicar el banco, conformado por frascos de vidrio con las semillas criollas y nativas, en un armario plástico con varias repisas que tenían en uno de los salones del centro día.
“Revisamos el sitio y evidenciamos que cumplía con las condiciones de humedad, temperatura y luz solar. Una gran ventaja es que el armario se puede cerrar con llave, así que las semillas iban a estar bien custodiadas”.
Inauguración
El jueves 4 de septiembre, a la una de la tarde, los cerca de 30 adultos mayores que participaron en los talleres llegaron al Centro Día Sierra Morena para conocer el reservorio comunitario de semillas agroecológicas de Ciudad Bolívar.
Antes de la inauguración, la cual contó con la presencia de varios directivos y profesionales del JBB y del centro, Juan David realizó el cuarto taller que estaba pendiente, dedicado exclusivamente a la historia, características y funcionamiento de los bancos de semillas.
“Les contamos sobre el origen de los bancos de semillas. El primero fue fundado en Rusia en 1921 y luego comenzaron a surgir otros en varios países; el objetivo era preservar y estudiar la variedad de plantas”.


Los huerteros conocieron que estos bancos se utilizan para preservar, salvaguardar y defender las especies vegetales de la extinción; garantizar la biodiversidad del planeta; y proteger las semillas de una posible catástrofe biológica.
“Aprendieron que los bancos comunitarios de semillas agroecológicas son una iniciativa desarrollada por las comunidades rurales y de la agricultura urbana para administrar de forma colectiva una reserva de semillas”.
Su función, según Juan David, es almacenar, conservar y mantener semillas criollas y nativas, de tal manera que los agricultores vinculados al banco puedan disponer de ellas cuando las necesiten y sin depender del mercado convencional.
“Los bancos comunitarios del JBB tienen varios objetivos, como promover el intercambio de semillas entre las familias; multiplicar las semillas locales; aumentar la productividad local; e incrementar la adaptabilidad de este material genético al cambio climático”.
Juan David les presentó la información que tienen los etiquetados de los frascos de vidrio que resguardan las semillas: fecha de siembra, nombre común y científico de la semilla, ciclo de cultivo, tiempo y porcentaje de germinación y el clima.
Luego, los cerca de 30 huerteros fueron capacitados sobre cómo va a funcionar el banco comunitario de semillas de Ciudad Bolívar, un sitio que se basa en préstamos y principios como responsabilidad y honestidad.
Los interesados pueden acercarse al banco y gestionar en calidad de préstamos determinado número de semillas por un periodo de tiempo que se establecerá de común acuerdo. Por cada semilla que saquen, deben devolver el doble.
Los responsables del banco, en este caso el Centro Día, deben realizar verificaciones en el área donde el productor va a sembrar las semillas, es decir que sea adecuado, con suelo apto y que no sea propenso a las inundaciones.
“El mecanismo de préstamo establecido por el banco de semilla es de 2×1. Por ejemplo, por cada 50 libras de semillas prestadas, las cuales deben ser sembradas, los huerteros tendrán que regresar 100 libras en un tiempo prudencial”, les recalcó Juan David.
Terminado el último taller, Diego Huertas, chef que lidera la línea de gastrobotánica del Jardín Botánico, les enseñó a preparar un dip de uchuva con acelgas, unas de las plantas que más cultivan los agricultores urbanos de Bogotá.
“Los invito a consultar todas las redes sociales del JBB para que conozcan las recetas gastrobotánicas que hemos desarrollado. Además, muy pronto vamos a lanzar un libro donde aparecerán varios de los platos que tienen como protagonistas a las plantas de las huertas”.
Futuros préstamos
El banco comunitario de semillas agroecológicas de Ciudad Bolívar, ubicado en una estantería de plástico cercana a la huerta del Centro Día y al sitio donde los adultos mayores realizan juegos, fue contemplado minuciosamente por los cerca de 30 huerteros.
Bertha Pinzón, una campesina que ha participado en el montaje de varias huertas en barrios como Sierra Morena y Jerusalén, no podía ocultar la felicidad al ver los colores, formas y tamaños de las más de 50 variedades de semillas criollas y nativas.
“Con este hermoso banco vamos a tener la oportunidad de aumentar la diversidad de cultivos en nuestras huertas. Por ejemplo, el JBB nos dio varias semillas de papas nativas y cubios amarillos que no conocíamos”.


Según esta mujer amante de la siembra, el primer benefactor con el nuevo reservorio de semillas será la huerta del Centro Día Sierra Morena, un terreno agroecológico creado hace cuatro años y en el que participan más de 10 mujeres.
“Lo primero que vamos a hacer es solicitar préstamos de semillas para sembrarlas en esta huerta comunitaria y que así sea más diversa. Este proyecto del centro ha beneficiado a muchos adultos mayores que llevamos el campo en nuestra sangre”.
La actual coordinadora del grupo comunitario de esta huerta les hizo un llamado a los agricultores urbanos de Ciudad Bolívar. “Este nuevo banco será de puertas abiertas a la comunidad. Los invitamos a que lo conozcan y participen en los préstamos”.
Alejandra Torralba, profesional del Centro Día Sierra Morena que quedó como representante del banco, se reunirá con los expertos del Jardín Botánico para definir los días y horarios para solicitar los préstamos de semillas.
“Todas las personas que tengan huerta y estén dispuestas a sembrar las semillas y luego retornar el doble al banco, son bienvenidas. Con este proyecto vamos a fortalecer la agricultura urbana en Ciudad Bolívar”.
Wilson Rodríguez, coordinador del equipo de agricultura urbana y periurbana del JBB, les informó que los bancos de semillas son tan solo uno de los proyectos que benefician a la comunidad de esta localidad del sur de la ciudad.
“Los ciudadanos también pueden participar en los cursos y talleres de las líneas de gastrobotánica y transformación de productos. Además, estamos pensando en crear una ruta agroecológica y turística para que los ciudadanos conozcan varias huertas”.
Este año, según Rodríguez, el Jardín Botánico va a inaugurar bancos comunitarios de semillas agroecológicas en las localidades de Puente Aranda y Usaquén, llegando así a un total de 13 en la ciudad.
Se sumarán a los 11 ya constituidos: Suba (huerta Micaela), Bosa (cabildo muisca), Fontibón (cabildo misak), Chapinero (Fundación Fondacio), Kennedy (CDC Timiza), Rafael Uribe Uribe (CEDECO), Sumapaz (Parque Chaquén), San Cristóbal (Parque Entrenubes) y Usme (huerta Muralla Verde).
“La meta de esta administración es que las 20 localidades tengan bancos comunitarios y estén conectados al banco madre que tenemos en el JBB. Lo más importante de esta iniciativa es la comunidad huertera, custodios que se encargan de su conservación y multiplicación”.






