Historias del verde urbano: Los Mandarinos: dos parques de Engativá que diversificaron su arbolado
El Jardín Botánico de Bogotá plantó 36 árboles y arbustos en El Mandarino I y II, dos parques del barrio Florencia que solo contaban con falsos pimientos y liquidámbares.
Ahora albergan ocho especies más: mano de oso, pino romerón, chicalá rosado, sietecueros, rama negra, fucsia, grevileo de jardín y árbol del té.
Más de 50 estudiantes del colegio Gimnasio Cervantes, la Policía Comunitaria de Engativá y habitantes de la zona, participaron en la jornada de plantación.
Bogotá, 22 de julio de 2025. Los ojos carmelitos de Carmen Luz Pérez han sido testigos del crecimiento urbanístico de Florencia, un barrio de la localidad de Engativá donde se fusionan las casas antiguas, las torres de apartamentos y los establecimientos comerciales.
Su mente lleva 60 años coleccionando recuerdos de este sector ubicado entre la calle 80 y la avenida Ciudad de Cali. Llegó a la zona siendo una adolescente recién casada y con el sueño de convertirse en madre.
“Compramos una casa al frente de una amplia zona verde donde los niños jugaban fútbol. En esa época, el barrio hasta ahora se estaba empezando a consolidar y solo contaba con dos o tres tiendas para comprar el líchigo”.


Cuando tuvo a su primer hijo, la vida de Carmen Luz dio un cambio radical. Se armó de valor para abandonar a su esposo, un hombre que le daba mala vida, y empezó a trabajar limpiando casas de familia para sacar adelante a su retoño.
“Tiempo después le di una nueva oportunidad al señor y quedé embarazada. Pero como los golpes y los insultos volvieron, esta vez sí lo saqué del todo de mi vida. Se fue de la casa y me convertí en madre cabeza de familia”.
Con el paso del tiempo, la zona verde donde los niños jugaban se convirtió en un parque. Le construyeron una cancha de baloncesto y microfútbol, bancas en cemento y varios rodaderos, columpios y pasamanos.
“El parque fue bautizado con el mismo nombre de un conjunto de apartamentos: El Mandarino. Como a una cuadra hay otra zona verde que también convirtieron en parque, ambos recibieron el mismo nombre”.
Los dos Mandarinos fueron reverdecidos por el Distrito. Según Carmen Luz, se plantaron varios árboles de especies como falso pimiento y liquidámbar que algunos habitantes del barrio ayudaron a cuidar.
“Las personas que hacemos parte de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Florencia amamos la naturaleza. Gracias a nuestros cuidados, los dos parques cuentan con cerca de 25 árboles que, hoy en día, están bastante altos”.
Nuevas especies
Los guardianes del verde de Los Mandarinos tenían un sueño en común: que estos dos parques de Engativá aumentaran su arbolado. “Ambos contaban con mucha zona verde para recibir más arbolitos”, aseguró Carmen Luz.
En julio de este año, profesionales del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) visitaron la zona y le informaron a la comunidad que tenían proyectado realizar una plantación para diversificar el territorio.
“Esa noticia nos puso muy contentos. Los expertos de la entidad recorrieron los dos parques con el presidente de la JAC y otros habitantes del barrio para definir las zonas aptas para plantar”, recuerda esta mujer que hace parte del grupo de danza de la iglesia.


Luego de la inspección con los ciudadanos, Tatiana Sandino, ingeniera forestal del Jardín Botánico que tiene a su cargo el arbolado joven de la localidad de Engativá, les informó que se podían plantar 36 árboles y arbustos.
“El objetivo era plantar 18 individuos en cada uno de los parques. Este proyecto de arborización hace parte de un contrato interinstitucional que tenemos con Aguas de Bogotá, entidad que se encargaría del ahoyado”.
La ingeniera también les comunicó que Los Mandarinos iban a recibir ocho especies nuevas, la mayoría nativas: mano de oso, pino romerón, chicalá rosado, sietecueros, rama negra, fucsia arbustiva, grevileo de jardín y árbol del té.
“Estas especies van a cumplir diversos servicios ecosistémicos. Por ejemplo, atraerán a los polinizadores a la zona, aves e insectos que encontrarán en estos árboles y arbustos alimento y refugio”.
El JBB y la comunidad acordaron renaturalizar los parques el lunes 21 de julio en horas de la mañana. Mientras llegaba la fecha de la plantación, los operarios de Aguas Bogotá abrieron los huecos de un metro cúbico de profundidad.
Milena Brito, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa de la entidad, socializó la actividad con varios colegios, habitantes del barrio y funcionarios de la Policía Comunitaria de la estación 10 de Engativá.
“Invitamos a muchas personas para generar un mayor sentido de apropiación y cuidado por las coberturas vegetales. Por ejemplo, los estudiantes del colegio Gimnasio Cervantes utilizan bastante los parques y por eso confirmaron su asistencia”.
Unidos por el verde
La jornada de plantación empezó a las 10 de la mañana en El Mandarino sector I, parque ubicado en la carrera 89 con calle 75. La ingeniera Tatiana Sandino y cinco de sus operarios organizaron los 18 árboles y arbustos.
40 niños de quinto de primaria y varias docentes del colegio Gimnasio Cervantes, funcionarios de la Policía Comunitaria de Engativá y Carmen Luz Pérez, formaron un círculo bajo la sombra de un falso pimiento para escuchar las recomendaciones de los profesionales.
“Estos árboles y arbustos van a generar oxígeno, ayudarán a disminuir la contaminación del aire, mitigarán los efectos del cambio climático y les brindarán alimentos a varios animales. Hoy ustedes se convertirán en sus guardianes”, dijo Milena Brito.


Los más de 50 futuros plantadores se organizaron en grupos para diversificar el parque con las nuevas especies. Con la ayuda de los operarios, ayudaron a plantar los mano de oso, pino romerón, chicalá rosado, sietecueros, rama negra, fucsia, grevileo de jardín y árbol del té.
En los tutores de madera que les brindarán estabilidad a los individuos arbóreos, escribieron algunas palabras como símbolo de apadrinamiento. La mayoría de los niños escogieron nombres de futbolistas como Neymar, Pelé y Lucho Díaz.
“Yo apadriné a un mano de oso, un tesoro que no teníamos en el parque. Le escribí una frase: el árbol de mi vida, y le voy poner un cerramiento para que no se vea afectado por el orín de los perritos”, aseguró Carmen Luz.
El Mandarino sector II (carrera 90 bis con calle 73) también aumentó su verde con la ayuda de estas manos amigas. Los niños de colegio, policías y habitantes del barrio Florencia apadrinaron los 18 árboles y arbustos que fueron plantados en este sector.
“Vamos a organizar una jornada con los miembros de la JAC para hacer los cerramientos de los nuevos individuos arbóreos de ambos parques. Esta estrategia es fundamental para garantizar su futuro”, concluyó Milena.






