Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo

Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo

La icónica araucaria crespa del parque El Triángulo en el barrio San Luis, de aproximadamente 30 metros de altura, cumplió su ciclo de vida.

Debido a su deficiente estado físico y sanitario, necrosis, pudrición en las ramas y alto riesgo de volcamiento, la Secretaría de Ambiente ordenó su tala.

Varios vecinos del sector que la vieron crecer, se despidieron de este gigante arbóreo y le agradecieron por acompañarlos durante cerca de 50 años.

Hace seis años, cuando Carolina Tobar llegó a vivir a un apartamento de un edificio del barrio San Luis, lo primero que le llamó la atención fue un gigante arbóreo plantado en el corazón de un parque de bolsillo ubicado en la calle 58 con carrera 21.

Se trataba de araucaria crespa (Araucaria araucana) con una altura de aproximadamente 30 metros, más de 40 ramas con hojas que forman un pompón y un grueso tronco de más de siete metros de diámetro con cientos de círculos que parecen ojos.

Luego de volverse miembro de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio, Carolina empezó a investigar sobre la historia de este árbol, una especie conífera y nativa de Chile y Argentina sin floración y que prospera en climas frescos y templados.

Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo
Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo

El dueño de un taller de mecánica ubicado al frente del parque, conocido por la comunidad como El Triángulo o la Araucania, le contó que cuando llegó a la zona, hace cerca de 50 años, el árbol no estaba; pero al poco tiempo apareció uno de porte mediano.

“El orígen de la araucaria es todo un misterio, es decir que no sabemos quién ni cuándo la plantaron. El señor del taller hace poco me dijo que el parque fue construído sobre una enorme placa de concreto”.

Lo que sí evidenció Carolina es que la araucaria era un ícono verde para la comunidad del sector. Tanto así que en 2015 la postularon a un concurso del Distrito sobre los árboles más representativos de la capital y ganó en la categoría de árbol histórico.

Con el paso de los años, a la gigante araucaria crespa, una especie que no cuenta con más de cinco representantes en Bogotá, le llegó compañía. El Jardín Botánico de Bogotá (JBB) plantó varios árboles en el parque, como robles, cauchos sabaneros y chicalás rosados.

El gigante verde quedó rodeado por cerca de 15 árboles nuevos y antiguos, como varios pinos, urapanes y hollis, y algunos jardines con cartuchos plantados por la comunidad. El verde se impuso en el parque El Triángulo, en sus inicios conocido como Gamma.

Síntomas de una enfermedad

Desde 2021, el verde de la imponente araucaria comenzó a palidecer. Perdió varias de las hojas crespas de sus ramas y un color café quemado se apoderó de todo su follaje. “Algo la estaba afectando”, expresó la habitante del sector.

La comunidad se comunicó con la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), entidad que le hizo varias podas a las ramas afectadas, y años después le delegó el caso al Jardín Botánico para que hiciera una visita técnica y analizara su estado fitosanitario.

A finales de 2023, profesionales del equipo de Manejo Integral de Plagas y Enfermedades (MIPE) del JBB atendieron el árbol y le realizaron varios tratamientos, como endoterapia, fertilización edáfica, aspersión y fertilización foliar y poda.

Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo
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Sin embargo, la araucaria no respondió a la “medicina arbórea”. Siguió perdiendo su verde y luego una de sus ramas, que superan los dos metros de largo, se desprendió y destruyó una de las bancas de cemento del parque.

El deterioro del árbol podría causar una tragedia en el sector, un sitio en forma de triángulo que es visitado a diario por niños, jóvenes y personas que sacan a pasear a sus mascotas. Por eso, la comunidad volvió a comunicarse con la SDA.

La tala nunca fue una opción para los habitantes de la zona. Lo que pedían eran estudios técnicos y científicos que arrojaran la razón del estado de la araucaria y que la autoridad ambiental le hiciera más tratamientos para recuperarla.

El 24 septiembre de 2024, un ingeniero forestal de la Subdirección de Silvicultura Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente, le realizó una evaluación técnica a la araucaria. El resultado fue alarmante.

“El individuo se encuentra en condición de muerto en pie: presenta un deficiente estado físico y sanitario, necrosis y pudrición en las ramas. Por lo tanto, se generará una respuesta de acuerdo con lo encontrado en campo”.

El profesional de la SDA elaboró un acta de emergencia por el alto riesgo que representaba la araucaria, documento que le ordenó al Jardín Botánico a talar el árbol y el cual causó controversia en la comunidad.

Socializaciones

La decisión de la autoridad ambiental del Distrito dividió a la ciudadanía. Armando Gasca, uno de los habitantes más antiguos del barrio, y varios paqueros de la zona, se opusieron radicalmente a la tala.

Por su parte, Enrique Sarmiento, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Luis, solicitó hacer la intervención lo antes posible y así evitar que alguna de las personas que utilizan el parque, se viera afectada por la caída de una de las ramas.

Gasca, un gran defensor de los árboles de la zona, interpuso una acción de tutela para frenar la tala, documento que evitó durante varios meses proceder con la intervención. También mandó a hacer un video con dron para ver a la araucaria desde las alturas.

Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo
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Como la tutela le fue negada, el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico dio paso a varias reuniones y mesas de trabajo con la comunidad. La realizada el 14 de mayo en el parque, contó con la participación de más de 10 habitantes del barrio.

“No se llegó a un acuerdo para proceder con el manejo silvicultural. La comunidad pidió una reunión que contara con la presencia de la SDA, la Personería de Bogotá y la Alcaldía de Teusaquillo”, afirmó Octavio Naranjo, jefe de la oficina de arborización del JBB.

Orlando Blandón, profesional del equipo social de la entidad, se encargó de organizar una nueva reunión. Fue realizada el 29 de mayo en el parque El Triángulo y contó con  la participación de la comunidad y todas las entidades que fueron citadas.

Un profesional de la Secretaría de Ambiente volvió a informar las acciones que se le han hecho a la araucaria. “Hemos atendido a este árbol desde 2014, aunque fue en 2021 que empezamos a evidenciar serias afectaciones; no respondió a ninguno de los tratamientos”.

La comunidad le pidió a la entidad que realizara pruebas en el tronco con equipos como tomógrafos y resistógrafos. “Una tomografía no muestra si el árbol está vivo o muerto. En el caso de la araucaria, es más evidente que está muerta en pie”.

Luego de más de una hora de socialización, actividad en la que intervinieron varias personas de la comunidad y profesionales de todas las entidades citadas, se anunció la fecha de la tala: el 4 de junio.

Aunque Armando Gasca no estuvo de acuerdo, los profesionales del Distrito y la Personería le indicaron que no podían dilatar más la intervención. “El riesgo de volcamiento de la araucaria es muy alto y en cualquier momento se puede caer una rama y causar una tragedia”.

Despedida

El miércoles 4 de junio, a las ocho de la mañana, una cuadrilla de cinco operarios y dos ingenieros del grupo de arbolado adulto del Jardín Botánico, llegaron al parque de La Araucaria para realizar la intervención.

Luego de acordonar la zona con cinta amarilla, esperaron varios minutos a la comunidad. Miembros de la JAC de San Luis, como Enrique Sarmiento y Carolina Tobar, y varios habitantes de la zona, asistieron para despedirse del gigante arbóreo.

“Estamos muy tristes por la pérdida de nuestra hermosa araucaria. Aunque no sabemos qué fue lo que le pasó o cuál enfermedad le dio, comprendimos que ya cumplió su ciclo y dejarla en pie puede causar una tragedia”.

Historias del verde urbano: Adiós a un gigante verde de Teusaquillo
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El procedimiento contó con la presencia de funcionarios de entidades como la Personería de Bogotá y la Alcaldía Local de Teusaquillo e inició hacia las nueve de la mañana, cuando el personal del JBB terminó de alistar las cuerdas, arneses y herramientas.

Harold Quiñónez, operarios del JBB experto en el trabajo de alturas, se subió hasta lo más alto de araucaria para ir retirando poco a poco las cerca de 40 ramas, las cuales sujetó con cuerdas y sus compañeros las recibieron en el suelo.

“Todas las ramas estaban secas y con pudrición en su interior, lo cual ratificó el alto riesgo de desprendimiento. En el procedimiento no evidenciamos presencia de nidos ni follaje vivo”, dijo Jhon Díaz, ingeniero del JBB encargado de liderar a la cuadrilla.

Con el retiro de las ramas, los operarios procedieron a intervenir el grueso tronco de la araucaria. Hacia la una de la tarde, luego de casi cuatro horas de trabajo, terminó la intervención.

“Vamos a realizar una nueva mesa de trabajo con la comunidad para determinar si plantamos nuevos árboles en el parque como compensación de la tala. Sin embargo, ya cuenta con especies de gran porte, como robles y cauchos”, apuntó Naranjo.

Carolina Tobar y los demás habitantes de San Luis que presenciaron la partida de la araucaria, no podían ocultar la tristeza en sus rostros. Acostumbrarse a no ver más al gigante arbóreo que estuvo en este sitio de Teusaquillo durante cerca de 50 años, no será fácil.

“Esta araucaria era un símbolo del barrio. Aunque comprendemos que ya había cumplido su ciclo de vida, siempre habitará en nuestros corazones y en las miles de fotos que les tomamos cuando estaba verde y vigorosa”.