Crónica ¡El Parque Brasil recupera su icónica jardinera!
El Jardín Botánico rescató la jardinera de 176 metros cuadrados de este parque de la localidad de Teusaquillo, una cobertura vegetal que había desaparecido por completo.
Más de 1.300 plantas de especies como helecho, agapanto, lirio, clivia, plectranthus y diete, fueron ubicadas en ambos costados de una emblemática pérgola.
El futuro de este colorido jardín ahora está en manos de los ciudadanos que transitan y utilizan este sector del centro de la ciudad.
En la calle 39 con carrera 17, un sitio residencial del barrio Teusaquillo donde se respira un aire más puro y las aves conforman una melodía con sus cantos, está uno de los sitios más emblemáticos de la localidad.
Se trata de Brasil, un parque rodeado por casas coloniales de dos pisos que debe su nombre a la embajada del país sudamericano que funcionó durante varios años en una edificación ubicada a pocas cuadras.
Jorge Rodríguez, ingeniero del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), es un gran conocedor de la historia del sector. Recuerda que, durante los años 70, la sede de la embajada fue uno de los lugares más elegantes de la ciudad.


“En esa época, los brasileños se hospedaban en los hoteles que había en el barrio. Cuando la selección de fútbol de Brasil venía al país, sus jugadores se quedaban en la zona y jugaban en el parque”.
En Brasil sobrevive una infraestructura que le da un toque colonial y de antaño al parque: una larga pérgola rodeada por un centenar de árboles de especies como sauce llorón, chicalá amarillo, urapán, cerezo, cedro, caucho sabanero y sangregado.
Hace más de 10 años, Rodríguez lideró un proyecto que le dio más color al parque: el montaje de una jardinera de 176 metros cuadrados que abarca ambos costados de la icónica pérgola. “Escogimos dos especies: linos y agapantos”.
Las miles de plantas de la jardinera del parque empezaron a palidecer por la falta de luz. “Cuando los árboles crecieron, dejaron sin luz natural a las plantas. Además, la ciudadanía plantó sin la técnica adecuada muchos individuos”.
Las pocas coberturas vegetales que sobrevivieron a las condiciones de luminosidad se vieron afectadas por los comportamientos inadecuados de los ciudadanos. “La jardinera es utilizada como un basurero y los perros hacen sus necesidades en las plantas”.


Nuevo rescate
El ingeniero del JBB, uno de los mayores expertos en jardinería de la entidad, ya perdió la cuenta del número de veces que ha hecho replantes en esta antigua jardinera de la localidad de Teusaquillo.
“El año pasado empezamos a reverdecer los sitios aledaños a la pérgola con una mezcla de especies de sombra y luz. Iniciamos la recuperación de una zona con 50 plantas de especies como linos, acantos, fatsias japónicas, filodendros y helechos macho”.
Antes de hacer el replante en toda la jardinera, Rodríguez esperó un tiempo para ver si las plantas sobrevivían. El resultado no fue el esperado: la mayoría de ellas desaparecieron de los 176 metros cuadrados de la zona.
“Esto nos llevó a hacer un nuevo diseño y escoger otras especies para recuperar toda la jardinera. Claudia Aponte, ingeniera del JBB encargada de los jardines del centro de la ciudad, fue delegada para esta tarea”.
El 7 de noviembre, en el marco del Día de la Bogotaneidad, Aponte y su cuadrilla de ocho operarios dieron inicio al rescate de la jardinera del Parque Brasil. La primera actividad fue remover el suelo y retirar la maleza.
“La meta era recuperar la zona con más de 1.300 plantas de especies como helecho, agapanto, lirio, clivia, plectranthus y diete. Cada uno de los sectores de la jardinera contaría con tres especies”, mencionó Aponte.
Mientras los operarios trazaban el diseño lineal y sembraban las primeras plantas, poco a poco fueron apareciendo los verdugos de las coberturas vegetales del parque: perros sin correa, habitantes de calle y personas que disponen inadecuadamente los residuos sólidos.
“Los árboles y plantas del Parque Brasil se ven bastante afectados por el orín de los perros y las basuras que les arrojan los ciudadanos”, complementó Rodríguez, ingeniero que se encargó de asesorar a Aponte durante la nueva intervención.
La pérgola del parque cambió de aspecto con las más de 1.300 plantas ubicadas en sus alrededores. Varios habitantes del sector les agradecieron a los profesionales y operarios del JBB por volver a recuperar las zonas ajardinadas.
“El futuro de esta cobertura vegetal está en manos de la ciudadanía. Aunque haremos mantenimientos constantes, la principal responsabilidad está en las personas que utilizan el parque; las plantas no merecen ser tratadas como basureros”, concluyó Aponte.






