Tejiendo territorios: Sembrando resiliencia en el sur: la comunidad del Colegio Miravalle transforma su territorio
En la localidad de Usme, donde la franja urbana de la ciudad se encuentra con los paisajes rurales del sur de Bogotá, la educación ambiental ha echado raíces profundas. Durante el primer semestre de 2026, la comunidad educativa se convirtió en protagonista de un cambio colectivo. Estas acciones hicieron parte del proceso denominado «Estrategia participativa para el abordaje del cambio climático enfocada al reconocimiento y cuidado de un jardín biodiverso y aula viva en el Colegio Miravalle en la localidad de Usme».
Esta iniciativa, desarrollada como parte de la estrategia Tejiendo el Territorio del Jardín Botánico de Bogotá, transformó los patios y senderos de la institución en un escenario vivo donde estudiantes, docentes y familias se unieron para mitigar los impactos del cambio climático desde acciones locales.

El viaje pedagógico inició con el reconocimiento del entorno. Mediante mapas y recorridos de cartografía social, los participantes dibujaron sus salones, senderos y zonas verdes, e identificaron los puntos en los que la naturaleza late con más fuerza. Los diálogos evidenciaron la necesidad de recuperar áreas en desuso y de potenciar los cultivos existentes.
Con este diagnóstico participativo, se diseñó una ruta de trabajo orientada a la adecuación física del suelo. Las jornadas comunitarias incluyeron deshierbe, remoción de sustrato y la incorporación de insumos orgánicos, lo que preparó el terreno para las nuevas etapas de siembra.
La teoría del aula dio paso a la práctica en el renovado espacio con potencial de producción de alimentos del colegio. Los guardianes ambientales del Colegio Miravalle implementaron técnicas clave para la sostenibilidad urbana:
- Preparación de bandejas de germinación y monitoreo de las condiciones de crecimiento de plántulas.
- Aprovechamiento de los residuos orgánicos de la convivencia diaria para nutrir la tierra.
- Talleres sobre el uso eficiente del agua frente a las variaciones climáticas actuales.
De manera complementaria, el arte y el juego se tomaron el jardín. Los estudiantes diseñaron señaléticas, carteleras y elementos pedagógicos con materiales reciclados para sembrar mensajes de corresponsabilidad en toda la institución.
El pilar fundamental de este proceso en la localidad de Usme fue la vinculación familiar. Las jornadas de reforestación y ornato se convirtieron en encuentros comunitarios en los que las madres, los padres y los vecinos aportaron su mano de obra y su memoria ambiental.
Al finalizar el semestre, el Colegio Miravalle cuenta con huertas recuperadas, nuevas siembras y ciudadanos críticos y sensibles con un profundo sentido de pertenencia. Esta experiencia demuestra que las escuelas son nodos estratégicos de participación comunitaria donde el aprendizaje, la biodiversidad y el cuidado de la vida florecen día a día.







