Historias del verde urbano: El nuevo guardián de la Plaza Fundacional de Engativá
Se trata de un roble, especie nativa que puede alcanzar una altura de 25 metros, y el cual fue plantado en el corazón de este ícono del noroccidente de la ciudad.
El nuevo árbol, rodeado por un jardín de 23 metros cuadrados, reemplazó a un eucalipto que habitó en la plaza durante cerca de 200 años.
La comunidad lo nombró Inga, en honor al cacique que gobernó este territorio conocido como la puerta del Sol o la tierra de abundancia.
El tiempo parece detenido en la Plaza Fundacional de Engativá, un amplio rectángulo rodeado por varios colegios, una iglesia, una estación de Policía, viviendas con fachadas y tejados antiguos y 13 urapanes longevos que superan los 20 metros de altura.
En esta zona cercana al ya lastimado río Bogotá, los abuelos hacen tertulias en las bancas de cemento, los niños alimentan a las palomas, los comerciantes venden ponche, melcochas y algodones de azúcar y las parejas de novios se besan sin pena.
Los habitantes de Engativá Pueblo veneran a su plaza como si se tratara de una deidad. Los que nacieron allí, saben que se trata de un ícono de la historia de la ciudad que primero fue un territorio muisca gobernado por el cacique Inga.


Los indígenas de esta etnia pacífica y anfibia nombraron el territorio como Yngativa, palabra chibcha que significa tierra de abundancia. Durante la Conquista, los españoles establecieron uno de sus asentamientos en las tierras que hoy ocupa la plaza.
Según las crónicas de antaño, la fundación de la emblemática plaza fue en 1537 y se convirtió en un punto de encuentro y comercio de los colonizadores, quienes sometieron al pueblo muisca. El lugar fue escenario de duros enfrentamientos entre ambos bandos.
Vivian Espinosa, una mujer con raíces indígenas, conoce a la perfección la historia de la plaza. Y no es para menos: su familia siempre ha vivido en la parte más antigua de la localidad de Engativá y ella lleva más de 40 años empapándose sobre el pasado del territorio.
Un eucalipto de gran porte, ubicado en el corazón de la plaza, siempre llamó la atención de esta mujer de piel trigueña y cabellera negra. Desde que lo vio por primera vez, cuando apenas era niña curiosa, se enamoró del árbol.
“Su tronco ancho, ramas largas y enorme estatura me enamoraron. Este eucalipto, con más de 200 años de vida, es el ícono más representativo de la Plaza Fundacional de Engativá. Muchos creemos que en su interior está el espíritu del cacique Inga”.
Esta líder ambiental no es la única que relaciona al longevo eucalipto de 25 metros de altura con mitos y leyendas. Los abuelos cuentan que bajo sus raíces fueron enterrados varios tesoros del cacique indígena y que Simón Bolívar amarró en el tronco la cabuya de su caballo.
Hace tres años, Vivian se unió eternamente al eucalipto. Un sabedor indígena realizó un ritual espiritual de casamiento que la convirtió en su esposa, una historia que solo pueden entender las personas con algún interés en la cosmología.
“Inmortalicé mi amor por este hermoso árbol a través de ese ritual indígena. Como su esposa, me propuse defenderlo contra todos los que intentaran lastimarlo; lamentablemente, hay muchas que no quieren a los tesoros de la naturaleza”.
Una tala polémica
Los árboles, al igual que los humanos y todos los seres vivos, cumplen un ciclo de vida. El longevo eucalipto, nombrado científicamente como Eucalyptus globulus, ya había dado muestras de varias enfermedades debido a su avanzada edad.
Desde 2020, cuando el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) evidenció un deterioro en su tronco, ramas y hojas, el grupo de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE) dio marcha a varios tratamientos fitosanitarios.
El eucalipto, una especie introducida en Colombia, recibió podas sanitarias y varias jornadas de aspersión foliar con insumos fitosanitarios para controlar enfermedades, plagas o deficiencia nutricional.


“También le aplicamos una fertilización de minerales esenciales en el suelo para nutrirlo y fortalecerlo fisiológicamente; además de endoterapias, una inyección de insumos fitosanitarios directamente en el sistema xilemático del árbol”, dijo la entidad.
Sin embargo, luego de varias inspecciones y estudios, la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) evidenció muerte parcial, pudrición localizada, ramas secas, grietas y condiciones físicas susceptibles al volcamiento.
En 2023, la autoridad ambiental del Distrito emitió un concepto técnico que ordenó la tala del árbol, decisión que la comunidad no aceptó y pidió la reevaluación del informe. Luego de varias reuniones entre el Distrito y la ciudadanía, se acordó realizar una jornada de despedida.
“A mediados de agosto, decenas de personas que le tememos mucho cariño y respeto al hermoso eucalipto de la plaza, fuimos a despedirnos en medio de lágrimas, abrazos y arengas contra la decisión de la SDA”, mencionó Vivian.
El 30 de agosto inició la intervención con el descope del árbol, actividad que solo pudo realizarse en un 70% debido al ingreso a la zona de varias personas y la fuerte oposición de algunos miembros de la comunidad. La tala fue suspendida.
Esto dio paso a una nueva mesa de diálogo entre las entidades y los ciudadanos que se extendió hasta octubre. A mediados de noviembre, una de las ramas del eucalipto se desgarró totalmente y afectó un cerramiento preventivo instalado por la Alcaldía Local de Engativá.
“Aunque para nosotros el eucalipto estaba en buen estado de salud, la caída de esa gran rama nos alertó. Menos mal pasó a una hora en la que no estaban los niños de los colegios, sino se hubiera presentado una tragedia”, apuntó la esposa del eucalipto.
En compañía de la Alcaldía Local, Personería Local y Policía Nacional, el JBB finalizó la tala del eucalipto el 22 de enero de 2025. Todos los trozos de madera producto de la intervención, fueron entregados a la ciudadanía.
“Ese día fue muy triste para todos los habitantes de Engativá Pueblo, en especial para mí por la especial relación que tengo con el eucalipto. En uno de los trozos de madera vimos la figura de un indígena, posiblemente el cacique Inga”.
Luego de la tala, el Jardín Botánico inició labores de adecuación de la matera donde habitó el longevo eucalipto para la futura plantación de un nuevo individuo arbóreo y el embellecimiento de la zona. “Se realizaron labores de destoconado manual y con maquinaria”.
Nuevo guardián verde
Para Vivian, la Plaza Fundacional de Engativá se veía huérfana y sin vida con la pérdida de su eucalipto centenario. “Sentimos que con él se fueron las almas del cacique y de todos los muiscas que habitaron en el territorio”.
Pero este ícono de la historia capitalina no se iba a quedar sin verde en su corazón. Después de la tala, el Jardín Botánico se volvió a reunir con los líderes ambientales y la comunidad para escoger la nueva especie de su nuevo guardián.
Según Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo de la entidad, se acordó plantar un roble (Quercus humboldtii), árbol nativo de los Andes de hoja perenne que crece hasta una altura de 25 metros y su tronco tiene un diámetro de un metro.


“Esta especie tiene una corteza gris rojiza y con fisuras en escamas como cuadrículas. En las reuniones se acordó que la jornada de plantación iba a contar con la participación comunitaria y el apadrinamiento del mismo”.
El roble, que también puede alcanzar los 200 años de vida o incluso más, no estaría solo. El Jardín Botánico se comprometió a montar un jardín alrededor del nuevo árbol para enriquecer la cobertura existente y el diseño paisajístico.
“En varias reuniones con la Junta de Acción Local (JAL) presentamos el diseño de la nueva jardinera y la comunidad dio su visto bueno. El roble es una especie fuerte que puede soportar varios factores antrópicos y naturales”, apuntó Álvarez.
La esposa del antiguo eucalipto acepta que al comienzo no estuvo de acuerdo con las nuevas coberturas que embellecerían el lugar, ya que ella quería volver a ver en la matera del centro de la plaza un árbol igual de alto y robusto que su primer morador.
“Fue muy duro entender que ya no íbamos a ver un árbol de gran porte y diámetro como el de nuestro hermoso eucalipto, una especie que ha sido satanizada por ser exótica o introducida. En Colombia todos somos mezclas de diferentes etnias”.
¡Llegó el día!
El pasado viernes 21 de marzo, fecha en la que se conmemoró el Día Internacional de los Bosques, el Jardín Botánico realizó una maratón de plantaciones en 10 sitios de la ciudad para hacerles un homenaje a estos ecosistemas vitales para el funcionamiento del planeta.
Uno de los puntos escogidos fue la Plaza Fundacional de Engativá, sitio emblemático que recibiría a su nuevo guardián: un roble de porte mediano que fue propagado y cuidado en el vivero de la entidad en La Florida.
A las nueve de la mañana, varios ingenieros y operarios de los grupos de arbolado joven, adulto y jardinería del JBB llegaron al sitio para preparar la jornada de plantación, un evento que contó con el apoyo de la Alcaldía Local de Engativá.


Vivian asistió con varias fotografías que se tomó con el antiguo eucalipto, su esposo arbóreo que nunca tendrá reemplazo. “Sentía mucha curiosidad por ver al roble, el nuevo guardián de la plaza; en mi mente pensaba que iba a ser igual de alto que el eucalipto”.
Con el pasar de las horas, el antiguo territorio muisca se llenó con más de 100 personas, entre comunidad, trabajadores del Distrito, grupos de adultos mayores y niños y jóvenes del Centro Educativo Jorge Tadeo Lozano, uno de los colegios del sector.
Brayan Corzo, ingeniero del JBB que lidera las plantaciones y mantenimientos del arbolado joven en Engativá, bajó al roble del platón de una camioneta blanca con la ayuda de varios de sus operarios.
Lo puso en el centro de la matera, sitio donde el grupo de jardinería le daba vida a un jardín de 23 metros cuadrados con 280 plantas de nueve especies: cinta, gazania, ajo ornamental, bergenia, agapanto, lirios amarillo, lirio iris, bella a las once y escarcha.
“Observé detalladamente al nuevo roble y admito que al comienzo no me sentí satisfecha. Quería un árbol enorme y frondoso, pero este era un bebé. Los profesionales del JBB me calmaron al asegurar que su tamaño era el adecuado para plantar”.
Hacia las 11 de la mañana, María Claudia García, directora del Jardín Botánico, llegó a la plaza acompañada por el subdirector técnico de la entidad. Víctor Hugo Huertas, alcalde local de Engativá, les dio la bienvenida.
“Hoy vamos a recibir a este roble de la Plaza Fundacional, un árbol que necesita de todo el amor que le dieron al antiguo eucalipto. Sabemos que la tala fue muy traumática para ustedes, pero ahora debemos tejer historias en torno a este nuevo tesoro verde”, dijo la directora del JBB.
Antes de plantar el roble en un hueco con una profundidad de un metro cúbico, Vivian recibió un regalo especial: una parte del tronco de su esposo arbóreo que el JBB guardó especialmente para ella.
“Aunque siempre habitará en mi memoria y corazón, es muy bonito tener una parte de este árbol con el que siempre tendré una conexión especial. Lo voy a poner en un sitio de mi casa donde lo vea todos los días”.
Cerca de 10 niños fueron los encargados de echar los primeros puñados de tierra abonada al nuevo guardián de la plaza, actividad que luego continuó con un ritual espiritual de bienvenida por parte de otros líderes ambientales.
“Poderoso ancestro árbol, te entregamos este joven roble para que tenga un trato armónico en este territorio indígena. ¡Qué viva Engativá y qué viva la vida!”, cantaron los ciudadanos acompañados por el humo y el fuego.
En el tutor de madera que le dará estabilidad al roble y lo acompañará durante los próximos dos años, Vivian escribió su nuevo nombre, un homenaje al cacique que habitó estas tierras durante la época prehispánica.
“Se va a llamar Inga, igual que nuestro cacique. Este roble será el nuevo guardián de la plaza, un árbol que representa una nueva generación de tejidos con la naturaleza y la espiritualidad de este sector de la ciudad”.
Durante la jornada, el grupo MIPE del JBB les realizó endoterapias a los 13 urapanes que rodean al nuevo roble, un tratamiento realizado en los troncos y por vía interna que controla diferentes tipos de limitantes sanitarias.
Cuidado especial
Terminada la plantación, la directora del JBB se dirigió a los habitantes de Engativá para pedirles un especial cuidado por el nuevo roble, individuo arbóreo que necesita de muchas manos amigas para crecer fuerte y vigoroso.
“Este árbol apenas es un niño y por eso necesita de la ayuda de todos los que utilizan esta plaza. Aunque nosotros le haremos un mantenimiento constante, su crecimiento depende de los comportamientos adecuados de la ciudadanía”.
Haydée Trujillo, miembro de la Junta de Acción Comunal de Engativá Centro, estuvo de acuerdo con las palabras de la funcionaria y le pidió a la comunidad respeto por el roble que le hará compañía a los 13 urapanes antiguos.


“Su crecimiento depende de muchos factores, como no dejar ingresar a los perros a hacer sus necesidades en él. Tampoco podemos permitir que la matera donde habita se llene de basura y mucho menos irle a romper alguna de sus ramas”.
Como símbolo de apropiación por el arbolado del sector, la Subdirección Educativa y Cultural del JBB le entregó a la comunidad varios cuadros con las figuras de hojas de varios árboles, además de suculentas a los niños y jóvenes.
Nidia Salazar, una caldense que vive desde hace varias décadas en la localidad de Engativá, agradeció el presente y aseguró que el nuevo roble representa el inicio de una nueva era en la plaza.
“Nuestro eucalipto ya había cumplido su ciclo de vida y nos dio bastante felicidad durante muchos años. El roble que plantaron hoy representa a la juventud y por eso las nuevas generaciones son las que más deben cuidarlo”.
La comunidad alertó que el futuro del roble y de las 280 plantas del jardín que lo rodean también depende de un cerramiento de la matera de cemento donde ahora habitan, una medida que se concretará muy pronto.
“Vamos a trabajar mancomunadamente con la Alcaldía Local de Engativá para hacer el cerramiento de esta cobertura vegetal. De esta manera, vamos a evitar que se vea afectada por factores antrópicos”, informó la directora del JBB.
Cuando la Plaza Fundacional de Engativá volvió a quedar suspendida en el tiempo, Vivian se acercó al roble para conectarse con su espíritu. “En este lugar habitó tu padre y ahora tú serás mi hijo. Vamos a hacer un ritual indígena de bienvenida para que crezcas hermoso”.
* Agradecimientos a la comunidad por el material fotográfico: álbum memorias comunales 1983-1985 – Horts Martin 1937 – Patricia Velázquez de Blain- Engativá Centro la Antigua – Familia Caipa, Ruiz – Colectivo Tradición Engativeña.






