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Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez

El Jardín Botánico José Celestino Mutis renovó una jardinera de 450 metros cuadrados ubicada en una glorieta de este barrio de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

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Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez

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El Jardín Botánico José Celestino Mutis renovó una jardinera de 450 metros cuadrados ubicada en una glorieta de este barrio de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

El Jardín Botánico José Celestino Mutis renovó una jardinera de 450 metros cuadrados ubicada en una glorieta de este barrio de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

El antiguo jardín circular rodeado por árboles de mediano porte, recibió más de 4.400 nuevas plantas de siete especies, una de ellas nativa del país.

Mariposas, abejas y otros polinizadores ahora encuentran alimento en las salvias bogotanas, lantanas, bellas a las once, sietecueros, gazanias y vincas.

Bogotá, septiembre de 2026. El paso del tiempo causó estragos en la glorieta de la transversal 33 con carrera 31, una zona verde del barrio Bravo Páez ubicada a pocos metros del centro comercial Centro Mayor.

La jardinera circular de 450 metros cuadrados creada por el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) hace más de 10 años, una cobertura vegetal rodeada por varios árboles medianos, quedó a merced del pasto kikuyo.

Los colores de las miles de margaritas punto azul, ajos ornamentales, vincas y cintas malamadre palidecieron por el accionar de esta especie originaria de África que se caracteriza por su rápido crecimiento y alta resistencia.

Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez
Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez

Ese mar verde con varios residuos sólidos fue el panorama que encontró el ingeniero Juan David Neira en este jardín de la localidad de Rafael Uribe Uribe a inicios de este año, justo cuando ingresó al equipo de jardinería del JBB.

“De los 58 proyectos de jardinería que me asignaron en Antonio Nariño, Bosa, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, Tunjuelito y Usme, que suman un área de 22.900 metros cuadrados, uno de los más críticos era el del barrio Bravo Páez”.

Según el profesional, la pérdida del material vegetal superaba el 80%. “El diseño del jardín era básico: una circunferencia dividida en cuatro sectores. Las cuatro especies que se plantaron desaparecieron por el exceso de pasto”.

Durante los primeros ciclos de mantenimiento, Juan David le dijo a los 10 operarios de su cuadrilla que retiraran el césped para luego hacer una serie de replantes. Sin embargo, evidenció una falta de motivación en su equipo de trabajo.

“Los operarios me expresaron que mantener el diseño original del jardín no representaba ningún reto y que si les tocaba hacer los replantes era solo para cumplir el metraje. A mí tampoco me gustaba el proyecto”.

El ingeniero le propuso a Laura Posada, coordinadora del equipo de jardinería, renovar totalmente esta antigua jardinera del barrio Bravo Páez con más especies y nuevas formas. Su objetivo era darle vida a un jardín biodiverso que les brindara alimento a los polinizadores.

“Acordamos revivir esta cobertura vegetal de Rafael Uribe Uribe en el mes de junio, luego de hacerles mantenimiento a los 58 proyectos que tengo a cargo en varias de las localidades del sur de Bogotá”.

Diseño conjunto

A mediados de mayo, Juan David se reunió con Adelaida Gómez, Johanna Forero, Nelcy Quiro, Natalia Moncada, Paola Obispo, Elisa Beltrán, Yesika Moya, Raúl Ávila, Adelmo Pulido y Kimberly López, los 10 operarios de su cuadrilla.

“No quería imponerles un diseño para transformar la jardinera. Mi meta era hacer una lluvia de ideas para que todos aportaran en la futura renovación que haríamos a mediados del año en la glorieta del Bravo Páez”.

En la la jornada de cocreación, el ingeniero y los operarios diseñaron mancomunadamente el nuevo aspecto del jardín. “Concertamos que ya no sería un círculo conformado solo por cuatro especies: ahora iba a albergar siete”.

Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez
Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez

Bella a las once, lantana, sietecueros mexicano, cinta liriope, salvia bogotana, gazania y vinca fue el listado escogido por el profesional y sus operarios. “La mayoría les brindan alimento a los polinizadores y una de ellas, la salvia bogotana, es nativa de Colombia”.

Durante los primeros días de junio, el equipo jardinero del sur de la ciudad retiró las pocas margaritas punto azul, ajos ornamentales, vincas y cintas que sobrevivieron al paso arrasador del pasto kikuyo, un material vegetal que estaba bastante deteriorado.

“La transformación sería radical. Ya no se trataría de un replante sino de una plantación nueva con la que íbamos a consolidar un jardín biodiverso que atraería a las mariposas, abejas y otros insectos polinizadores”.

El jardín biodiverso

Debido al gran tamaño de la jardinera y la terminación del contrato de riego, Juan David tomó la decisión de realizar dos jornadas para revivir la jardinera de la glorieta del barrio Bravo Páez, una cobertura vegetal ubicada a pocos metros del Cementerio del Sur.

“Dividimos el círculo en dos zonas. La primera fue intervenida en junio y con mis 10 operarios plantamos 2.166 plantas de especies como bella a las once, cinta liriope, sietecueros mexicano y lantana”.

En septiembre, cuando se reactivó el riego, el ingeniero y sus jardineros expertos volvieron al jardín para culminar la transformación con la plantación de 2.248 plantas en la segunda parte de la circunferencia.

Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez
Historias del verde urbano: El nuevo jardín biodiverso del Bravo Páez

“Allí plantamos las salvias bogotanas, gazanias y vincas. Luego de varios días de arduo trabajo, culminamos el renovado diseño de la jardinera del Bravo Páez, un nuevo jardín biodiverso que ahora alberga 4.414 plantas de siete especies”.

Para Juan David, esta jardinera tiene un nuevo significado. Además de recuperar la zona con una explosión de colores y un edredón floral que es admirado por la ciudadanía, se convirtió en un proyecto en el que los operarios pudieron aportar todos sus conocimientos.

“La mayoría de mis operarios llevan muchos años en el JBB, una valiosa experiencia que pudieron aplicar en este proyecto. Los mantenimientos ya no representarán un metraje más para ellos: es su jardín”.

Adelaida, Johanna, Nelcy, Natalia, Paola, Elisa, Yesika, Raúl, Adelmo y Kimberly aseguraron que este jardín es un regalo para la localidad y para la ciudad. “Queremos que la ciudadanía tenga un mayor sentido de pertenencia con las jardineras, en especial con las del sur de la ciudad”.

El futuro de este renovado jardín pinta positivo. Según Juan David, los habitantes o trabajadores del sector no causan impactos considerables en la vida de las plantas, un panorama que no se ve en gran parte de los jardines de la ciudad.

“Durante las dos intervenciones vimos que la glorieta es visitada por varias personas que sacan a pasear a sus perros. Sin embargo, ninguno dejó que las mascotas ingresaran a la jardinera y nos agradecieron por la transformación de la zona”.

La única problemática que evidenció fue la disposición inadecuada de escombros de construcción en la glorieta. “Los ubican en la zona verde más cercana a las calles, pero no directamente en la jardinera”.

El ingeniero tiene proyectado seguir trabajando de la mano con sus operarios en futuros diseños de los proyectos que requieren un cambio radical. Esta cocreación ya inició en una de las jardineras de Bosa.

“Este jardín, ubicado en una glorieta, casi no se podía apreciar. Por eso, con mis operarios decidimos transformarlo con especies de porte más alto para que cualquier persona admire la belleza de las plantas desde cualquier vehículo que transite por el sector”.

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