Historias del verde urbano: ¡Novedoso proyecto de restauración ecológica en las montañas de Ciudad Bolívar prendió motores!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la restauración del ecosistema subxerofítico de Buenos Aires, un predio afectado por incendios que colinda con el relleno Doña Juana.
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El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la restauración del ecosistema subxerofítico de Buenos Aires, un predio afectado por incendios que colinda con el relleno Doña Juana.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la restauración del ecosistema subxerofítico de Buenos Aires, un predio afectado por incendios que colinda con el relleno Doña Juana.
Este proyecto va a intervenir 20,7 hectáreas con estrategias como nucleación, franjas protectoras de cuerpos de agua y taludes, control de pastizales y manejo de escorrentía.
A la fecha se han plantado cerca de 3.000 árboles de 30 especies nativas en varias jornadas que contaron con la participación de la UAESP y soldados del Ejército Nacional.
Bogotá, septiembre de 2026. En enero de 2024, debido a la sequía extrema del fenómeno de El Niño, varios ecosistemas de Bosa, Chapinero, Ciudad Bolívar, Kennedy, San Cristóbal y Usme estuvieron gobernados por el fuego.
Decenas de incendios forestales calcinaron gran parte de las coberturas vegetales de sitios como El Cable, una de las montañas de los cerros orientales, el humedal Tibanica y el parque ecológico de montaña Entrenubes.
La conflagración en Buenos Aires, un predio de Ciudad Bolívar ubicado al lado del relleno sanitario Doña Juana y al frente del cementerio Serafín, en inmediaciones de la avenida Boyacá, se convirtió en una hecatombe ambiental.


Las llamas, que permanecieron durante varias semanas, acabaron con gran parte de uno de los pocos relictos del ecosistema subxerofítico que sobrevive en Bogotá, una cobertura que crece en sitios semiáridos y con déficit hídrico.
Miles de orquídeas, arbustos espinosos, cactus, suculentas y otras especies de este bosque catalogado como enano y que se adapta a la aridez y factores edáficos, topográficos y microclimáticos, se transformaron en ceniceros humeantes.
Cuando los puntos de calor llegaron a su fin, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), entidad que tiene la propiedad de Buenos Aires, dejó pasar un tiempo para que el suelo descansara y se iniciara una regeneración natural.
Sin embargo, como el grado de afectación en las coberturas vegetales del predio fue bastante grave, a finales de 2024 la UAESP se comunicó con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) para que le diera vida a un nuevo proyecto de restauración ecológica.
“Buenos Aires sería uno de los pocos proyectos en la ciudad enfocado en restaurar el ecosistema subxerofítico. Aceptamos el reto y definimos un cronograma de actividades hasta 2027”, dijo Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB.
Primeros pasos
La restauración de Buenos Aires, un predio montañoso de Ciudad Bolívar que cuenta con formaciones rocosas creadas de forma natural por el paso del agua y que es administrado por el consorcio CGR (Centro de Gerenciamiento de Residuos), inició en 2025.
Durante los primeros meses de ese año, los ingenieros, biólogos, técnicos y operarios del equipo de restauración ecológica del JBB realizaron varias mesas de trabajo y algunos recorridos por la zona para sentar las bases del proyecto.
Luego, en la fase de diagnóstico, se dedicaron a recopilar y analizar información biótica, social y cartográfica del predio. Según Paola Valencia, coordinadora del grupo, estos datos son esenciales para diseñar una intervención de restauración efectiva.


“Además de la revisión de información secundaria y bibliográfica, realizamos varias salidas de campo para caracterizar la estructura ecológica de referencia y hacer un levantamiento de actores y diagnóstico social”.
Johana Rueda, ingeniera escogida para liderar este novedoso proyecto de restauración, afirmó que en esas visitas se evaluó el estado del ecosistema y se realizó la identificación de las especies de flora y fauna que allí habitan.
“También visitamos otros sitios similares para hacer el levantamiento de la línea base de flora y así tener un ecosistema de referencia. Esto arrojó como resultado el listado de especies que nuestro vivero debía reproducir”.
Enoc Sánchez, técnico en producción agroindustrial y viverista del equipo de restauración, realizó varias visitas para conseguir semillas. “Identificó varios árboles semilleros y llevó al vivero muchas semillas”.
Durante los recorridos, Johana se sorprendió con la magia de la naturaleza. A pesar de encontrar los vestigios que dejaron los incendios, varias zonas de Buenos Aires se regeneraron con orquídeas, hayuelos, chilcos y ciros.
“También registramos una gran riqueza de aves, reptiles e insectos. En las cárcavas, formaciones rocosas creadas de forma natural por el agua que baja de la montaña, hay una vegetación de mayor porte”.
¡A restaurar el subxerofítico!
La UAESP le autorizó al Jardín Botánico intervenir un total de 20,67 hectáreas de Buenos Aires entre 2026 y 2027, un área conformada por escenarios como zonas de transición a cordón ripario, pastos arbolados, limpios y enmalezados, y tierras desnudas y degradadas.
Con este panorama, el equipo de restauración consolidó las estrategias para restaurar el ecosistema subxerofítico del predio: nucleación, franjas protectoras de cuerpos de agua y taludes, control de pastizales y manejo de escorrentía (trinchos y terrazas).
Los ingenieros y operarios trabajarán con cerca de 30 especies nativas, la mayoría del ecosistema subxerofítico, como dividivi de tierra fría, cactus, duraznillo, blanquillo, uña de gato, gaque, espino garbanzo, gallinazo, gurrubo, uva camarona, jarilla, garrocho y corono.


Para 2026, el Jardín Botánico se trazó como meta intervenir 16,3 hectáreas de Buenos Aires, un área que fue dividida en cinco polígonos basados en los senderos y las cárcavas, los límites naturales del sector.
“Durante los primeros meses evaluamos los accesos al predio y analizamos las condiciones del suelo para abrir los huecos de 40×40 centímetros donde vamos a plantar cerca de 8.000 árboles nativos en 2026”, informó Johana.
La segunda semana de julio, la ingeniera y dos cuadrillas de operarios del equipo de restauración llegaron a Buenos Aires para iniciar las actividades del ahoyado en los dos primeros polígonos, los más cercanos a la avenida Boyacá.
“En estos sectores vamos a plantar 4.000 árboles nativos en núcleos y franjas de restauración ecológica. Serán las áreas con mayor cobertura arbórea porque evidenciamos que, antes del incendio, contaban con muchos individuos”.
Mientras realizaban el ahoyado, los operarios evidenciaron que sería un trabajo arduo y lento debido a las condiciones agrestes del suelo. Mientras que en los otros proyectos de restauración se abren más de 1.000 huecos por semana, la cifra en Buenos Aires no iba a superar los 500.
“Por esta razón pedimos la colaboración de las otras cuadrillas del equipo y de las del grupo de arbolado joven, cientos de ingenieros, técnicos y operarios que nos están ayudando con el ahoyado y el trasiego, es decir llevar los árboles desde la Boyacá hasta los polígonos”.
A la fecha, el JBB ha realizado tres jornadas de plantación en los dos primeros polígonos de Buenos Aires. Cerca de 3.000 árboles nativos ya fueron plantados en aproximadamente tres hectáreas a través de núcleos o franjas.
“En dos de estas jornadas contamos con la participación de trabajadores de la UAESP y soldados de un batallón del Ejército Nacional, personal que nos ayudó a plantar y transportar el material vegetal desde la avenida hasta las zonas intervenidas”, apuntó Johana.
En la plantación con la UAESP, realizada el 7 de septiembre, 40 de sus funcionarios conocieron las diferentes estrategias del proyecto y plantaron 845 árboles, de especies como cactus, gaque, jarilla, chilco, tino, corono, mortiño y salvio, en varios núcleos y franjas del polígono 1.
“Les explicamos que los núcleos de restauración son circunferencias que recrean el comportamiento natural del bosque, es decir con especies priserales (crecimiento rápido) en los extremos, seguidas por las mesoserales (medio) y algunas tardicerales (lento) en el centro”.
Los polígonos 1 y 2 quedarán listos a finales de septiembre. Luego, las cuadrillas intervendrán las zonas más altas del predio, áreas de difícil acceso donde la restauración ecológica no se basará en una gran cantidad de árboles.
“En los otros polígonos la estrategia será distinta. Nos vamos a enfocar en el manejo de suelos desnudos a través de trinchos y terrazas, además de la instalación de refugios para la fauna terrestre y perchas para las aves”.
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