Tejiendo territorios: Reconocer para conservar: Islandia, un barrio que conecta la biodiversidad de Bosa
En el suroccidente de Bogotá, donde el río Tunjuelo continúa su recorrido hacia el río Bogotá, el barrio Islandia se convierte en un punto de encuentro entre la ciudad y la naturaleza. A su alrededor convergen parques, alamedas, canales urbanos y zonas verdes que, aunque a menudo pasan inadvertidos, forman parte de una red ecológica que permite la permanencia y el desplazamiento de múltiples especies de flora y fauna.
Esto convierte a la localidad de Bosa en un territorio con una importante riqueza ambiental, representada por el río Tunjuelo, el río Bogotá y los humedales Tibanica y Chiguasuque La Isla, además de una extensa red de canales urbanos, como el Canal Cundinamarca, Canal Tintal, Canal Castilla, Canal Santa Isabel, Canal La Isla, Canal Tintal III y Canal Tintal IV, entre otros. Todos estos elementos conforman un sistema de conectividad ecológica que permite el flujo de agua, nutrientes, semillas y especies y contribuye a la regulación ambiental y al mantenimiento de la biodiversidad urbana.

Sin embargo, el crecimiento de la ciudad ha generado una fragmentación del paisaje, lo que ha hecho que muchos de estos espacios sean percibidos únicamente como infraestructura hidráulica o como zonas aisladas, perdiendo de vista su función ecológica. En este contexto, el barrio Islandia adquiere una importancia estratégica al estar articulado con el río Tunjuelo y con esta red de corredores ambientales, convirtiéndose en un espacio con potencial para fortalecer los procesos de educación ambiental, la participación comunitaria y la apropiación social del conocimiento.
En este contexto, el Jardín Botánico de Bogotá, en el marco de la estrategia Tejiendo el Territorio, impulsó una propuesta participativa orientada a comprender la biodiversidad del territorio y las relaciones que se establecen entre los distintos espacios que lo conforman. Con este propósito nació la Estrategia de participación para comprender la importancia de la biodiversidad en el barrio Islandia como conector ecológico del río Tunjuelo, en la localidad de Bosa, una iniciativa orientada a fortalecer el reconocimiento comunitario de la biodiversidad y del papel que desempeña el territorio dentro de la Estructura Ecológica Principal de la ciudad. Más que transmitir conocimientos, el proceso buscó construir conocimientos junto con la comunidad y reconocer que quienes habitan el territorio son también quienes mejor conocen sus transformaciones, problemáticas y potencialidades.
El proceso comenzó escuchando a la comunidad. Antes de proponer acciones, era necesario comprender cómo los habitantes percibían su entorno y qué significaba la biodiversidad en su vida cotidiana. Esta etapa se denominó diagnóstico; en este momento las personas participantes compartieron sus recuerdos del barrio Islandia, evocando una época en la que había una mayor presencia de árboles, aves, insectos y espacios naturales. Estos relatos permitieron reconocer que la transformación urbana ha modificado profundamente el paisaje, pero también evidenciaron el interés colectivo por recuperar la relación con la naturaleza.
Posteriormente, mediante un ejercicio de cartografía social, la comunidad elaboró un mapa colectivo de la localidad. Allí se identificaron barrios, parques, instituciones, vías principales y, en especial, los elementos ambientales que estructuran la conectividad ecológica de Bosa.
Durante este ejercicio se reconocieron el humedal Tibanica, el río Tunjuelo, los canales Cundinamarca, Tintal y Castilla, así como el Parque Metropolitano El Porvenir, el Parque Zonal El Recreo, la Alameda El Porvenir y las coberturas vegetales de la Ciudadela El Recreo. Estos espacios fueron comprendidos como corredores ecológicos urbanos que permiten el desplazamiento, la alimentación, el refugio y la reproducción de diversas especies de flora y fauna de la localidad.
La reflexión colectiva llevó a ampliar la mirada sobre el territorio, comprendiendo que estos espacios se conectan con otros ecosistemas de Bosa, como el río Bogotá, el humedal Chiguasuque La Isla y la red de canales urbanos que atraviesa la localidad, formando un sistema ambiental que sustenta importantes procesos ecológicos en la ciudad y contribuye a hacer frente al cambio climático.
Más allá de elaborar un mapa, el ejercicio permitió reconocer que el barrio Islandia no constituye un espacio aislado, sino un nodo de conexión entre distintos ecosistemas urbanos. Esta comprensión fortaleció el sentido de pertenencia al territorio y evidenció la necesidad de promover acciones comunitarias orientadas a su conservación.
Con los aprendizajes obtenidos durante el diagnóstico, el proceso avanzó en la construcción colectiva de la estrategia en la fase de formulación. En este espacio, la comunidad participó activamente en la elaboración del plan de trabajo que orientará el desarrollo de la estrategia durante los próximos meses.
A partir del diálogo con los participantes, se definieron ocho sesiones para abordar temas relacionados con la biodiversidad urbana, la conectividad ecológica, la interpretación ambiental, las relaciones entre los seres vivos y su entorno, la apropiación social del conocimiento y la conservación comunitaria del territorio. En este proceso también se organizó el cronograma de trabajo, se definieron






