Historias del verde urbano: Las jardineras del parque El Nogal vuelven a florecer
El Jardín Botánico José Celestino Mutis y la Fundación Parque 80 renovaron los dos jardines de este parque vecinal de la localidad de Chapinero.
783 plantas de cuatro especies, paja de páramo, suelda con suelda morada, cinta y bella a las once, fueron replantadas con un diseño de triángulos y trapecios.
Los 110 metros cuadrados de esta cobertura vegetal recibieron un cerramiento temporal para evitar las afectaciones de las mascotas.
Bogotá, agosto de 2026. A pesar de no contar con una extensa área, 6.000 metros cuadrados que ocupan un rectángulo comprendido entre las carreras 10 y 11 y las calles 80 y 81, la biodiversidad explota en el parque vecinal El Nogal.
Decenas de sangregados, yarumos, palmas de cera, chicalás amarillos, urapanes, falsos pimientos y cerezos, algunos de ellos longevos y con una altura que supera los 30 metros, le dan un aspecto de bosque.
Cientos de aves de distintos tamaños, cantos y colores encuentran alimento y refugio diario en medio de la manigua de este parque, un ecosistema urbano que también es hogar de miles de insectos, arácnidos e incluso serpientes sabaneras que se camuflan en la hojarasca.


El corazón del parque El Nogal, sitio rodeado por una cancha deportiva, un gimnasio al aire libre y varios juegos para niños, fue naturalizado a mediados de 2023 a través de una alianza entre el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) y la Fundación Parque 80.
Esta asociación de habitantes y líderes ambientales del sector le propuso al JBB darle vida a dos jardineras en forma de medialuna en un área de 110 metros cuadrados donde se imponen cinco palmas de cera, el árbol nacional de Colombia.
En ese entonces, un ingeniero del equipo de jardinería de la Subdirección Técnica Operativa y su cuadrilla de operarios plantaron más de 800 plantas de cinco especies en las dos zonas ajardinadas: salvia del Sumapaz, algodoncillo, lirio híbrido, pennisetum y salvia bogotana.
“El objetivo fue consolidar jardines para los polinizadores, en especial la mariposa monarca. Las dos salvias que escogimos para este proyecto de jardinería en Chapinero son nativas de Colombia”, informó la entidad hace tres años.
Declive y renovación
Aunque El Nogal es uno de los pocos parques de la ciudad que tiene un espacio exclusivo para los perros, una zona amplia con bebederos y juegos que está protegida por una cerca metálica, casi siempre luce desocupado.
En este exclusivo sector residencial y comercial de Chapinero, la inadecuada tenencia de las mascotas brilla con intensidad. Durante todo el día, cientos de canes corren por todos los recovecos y hacen sus necesidades en las coberturas vegetales.
Este panorama hizo palidecer los 110 metros cuadrados de las dos jardineras en forma de medialuna creadas por el JBB y la Fundación Parque 80. El exceso de orines y el ingreso constante de los canes puso fin a la vida de las salvias, algodoncillos, lirios y pennisetum.


Según Ana Cristina Cano, ingeniera agrónoma de la Universidad Nacional de Colombia que lidera el mantenimiento de 40 proyectos de jardinería del JBB en Chapinero, que suman 25.727 metros cuadrados, el estado de los jardines de El Nogal era crítico.
“Debido a los impactos de las mascotas, las dos jardineras estaban en muy mal estado. Este proyecto se convirtió en uno de los más críticos en la localidad y por eso era necesario renovar en su totalidad toda el área”.
Esta decisión fue tomada cuando Tejidos Urbanos, programa de la primera dama de Bogotá, Carolina Deik, inició la revitalización del parque vecinal a través de una alianza con la empresa Skechers.
Mientras la cancha deportiva y los juegos infantiles eran reconstruidos con aproximadamente 18.000 zapatos recolectados por Skechers, los cuales no podían ser donados ni vendidos por su obsolescencia, el JBB se comprometió a revivir las dos lastimadas jardineras.
En julio, Ana Cristina recorrió las áreas ajardinadas del parque para crear un nuevo diseño. “Escogí dos figuras geométricas, triángulos y trapecios. Luego de varios cálculos matemáticos, evidencié que debíamos replantar más de 700 plantas en las dos zonas”.
Cuatro especies le darían un nuevo aspecto y color a las jardineras del parque vecinal: cinta (Chlorophytum spectabilis), suelda con suelda morada (Tradescantia sp.), paja de páramo (Calamagrostis effusa) y bella a las once (Lampranthus spectabilis).
La transformación
El 12, 13 y 14 de agosto, la ingeniera agrónoma y una cuadrilla de ocho operarios renovaron totalmente los 110 metros cuadrados de jardines del parque, un trabajo que contó con insumos y apoyo de la comunidad residente.
“La Fundación Parque 80, en cabeza de su director Carlos Ossa, apoyó esta jornada con la donación de 280 cintas. Esta asociación de vecinos de El Nogal es un gran aliado en la renaturalización de la ciudad”.
Por su parte, el JBB aportó el material vegetal restante: 380 sueldas con sueldas moradas, 89 pajas de páramo y 34 bellas a las once. “En total fueron replantadas 783 plantas en todo el proyecto a través de un diseño con diagonales, trapecios y triángulos”.


Durante los tres días que duró la transformación, los ocho operarios se encargaron de nivelar el terreno, trazar cada línea bajo la supervisión de Ana Cristina y plantar todo el material vegetal con la técnica requerida.
“El resultado fue 12 triángulos y dos trapecios que combinan estratos y colores contrastantes que le dan más vida y diversidad al parque, una nueva cobertura vegetal para el disfrute de los transeúntes y residentes”.
El Jardín Botánico instaló un cerramiento temporal alrededor de los jardines. “Sin embargo, la Fundación Parque 80 gestionará un cerramiento permanente para asegurar la protección del material vegetal. El llamado es a la buena tenencia de las mascotas”, concluyó la ingeniera.






