Historias del verde urbano: ¡Así fue la toma de la Mutisia en los bosques urbanos de Bogotá!
La Mutisia clematis salió de las instalaciones del Jardín Botánico de Bogotá para vestir con sus petálos rojos y característicos zarcillos a 12 bosques urbanos.
Los guardianes de estos refugios de biodiversidad recibieron esta enredadera endémica de los bosques andinos de Colombia y se encargarán de su cuidado.
Esta es la primera vez que la Mutisia, una planta trepadora descubierta por José Celestino Mutis en la Expedición Botánica, llega al espacio público de la ciudad.
Bogotá, agosto de 2026. Mientras estudiaba ingeniería forestal en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Germán Darío Álvarez se obsesionó con el robusto e icónico legado botánico que dejó en Colombia el sacerdote español José Celestino Mutis.
En sus años universitarios leyó cientos de libros que contaban los hallazgos de la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, un proyecto científico monumental dirigido por Mutis y que logró identificar y clasificar miles de especies de plantas.
Álvarez nutrió su mente con los hallazgos encontrados durante los 34 años que duró la expedición (1783), una maratón boscosa que abarcó 8.000 kilómetros cuadrados del territorio nacional en torno al río Magdalena y que formó a decenas de naturalistas y botánicos criollos.


Una planta endémica de los bosques andinos de Colombia, una trepadora con varias flores atípicas y pétalos rojos que fue descubierta por el sabio Mutis mientras exploraba los cerros orientales de Bogotá, le alborotó la curiosidad.
Se trataba de la Mutisia clematis, la primera enredadera documentada de la familia de las asteráceas (a la que pertenecen los girasoles y las margaritas) y que se caracteriza por su forma pendular (cuelga hacia abajo) y unos singulares zarcillos trepadores.
Su insaciable sed por nuevos conocimientos lo llevó a investigar más sobre esta peculiar especie de la biodiversidad colombiana. En las bibliotecas Álvarez encontró las cartas entre Mutis y Carlos Linneo, un médico sueco que se dedicaba a catalogar especies vegetales y animales.
“Durante la Expedición Botánica, Linneo le enviaba cartas y libros a Mutis y el sabio le respondía con láminas e ilustraciones de las especies botánicas que descubría en Colombia. La Mutisia apareció en una de esas comunicaciones ilustradas y dejó maravillado al sueco”.
Según Álvarez, Linneo, considerado el padre de la taxonomía moderna, decidió inmortalizar y rendirle un homenaje a Mutis nombrando el género de esta peculiar planta como Mutisia. “El epíteto específico clematis es por su comportamiento como trepadora”.
Insignia del Jardín Botánico
Al poco tiempo de graduarse como ingeniero forestal, Germán Darío encontró trabajo en el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), el bosque urbano más biodiverso de la ciudad que fue fundado en 1955 por el sacerdote, científico, educador y escritor antioqueño Enrique Pérez Arbeláez.
Fue contratado como intérprete ambiental, un grupo de jóvenes amantes de la naturaleza que lideran los recorridos guiados por las colecciones vivas de las 20 hectáreas del JBB. Para contarles a los visitantes la historia del lugar, Álvarez continuó con su vocación de lector.
“Me deleité leyendo la historia de Pérez Arbeléz, un botánico visionario que retomó la Expedición Botánica de Mutis para traer diversas especies de la flora nacional a la entidad. En mis investigaciones, la Mutisia clematis fue una gran protagonista”.


La peculiar enredadera, conocida comúnmente como bejuco o clavellino, fue escogida y adoptada por el sacerdote paisa, uno de los primeros periodistas científicos del país, como el emblema y la flor insignia del Jardín Botánico, que lleva como apellido José Celestino Mutis.
“En la entrada del JBB hay una réplica de la pintura más famosa y emblemática de la Mutisia, una ilustración botánica del pintor Salvador Rizo Blanco que hizo parte de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada”.
En los recovecos verdes del gran sueño botánico de Pérez Arbeláez, Álvarez hizo carrera y poco a poco fue escalando profesionalmente. Allí conoció en vivo y en directo la planta trepadora insignia de Mutis, una especie que también aparece en el billete de 200 pesos.
“Los científicos del JBB propagaron la Mutisia clematis y luego la ubicaron en algunas zonas de la entidad, como en la pérgola y en uno de los ingresos del puente en madera que atraviesa el lago. Verla crecer, extenderse y florecer, es un regalo que atesoro”.
El ingeniero forestal soñaba con participar en esos ejercicios de propagación. Sin embargo, su espíritu de andariego forestal e interés por afrontar nuevos retos profesionales lo llevaron a alzar vuelo y cerrar su primer ciclo en el JBB.
Durante varios años ocupó cargos directivos en entidades como el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y la Secretaría Distrital de Ambiente. “Pero por mi mente rondaba una frase de Pérez Arbélaez que quería retomar: la Mutisia clematis debe estar en toda Bogotá”.
De la cuna a los bosques urbanos
En 2020, Álvarez regresó al Jardín Botánico para liderar la Subdirección Técnica Operativa, el equipo más numeroso de la entidad donde cientos de ingenieros, técnicos y operarios se encargan del mantenimiento y cuidado de las coberturas vegetales.
“Como subdirector técnico operativo, cargo en el que llevo seis años, visito con frecuencia el túnel de propagación para ver si hay suficientes Mutisias y así poder llevarlas al espacio público, como lo soñó nuestro fundador. Pero el material vegetal ha sido más bien escaso”.
Este panorama empezó a cambiar a mediados de este año cuando Mauricio Bernal, investigador y jardinero del JBB que lleva bastante tiempo propagando y conservando varias especies nativas y endémicas del territorio nacional, le dio una buena noticia.


“Me informó que había propagado con éxito varias Mutisias por esqueje. Fui al túnel, saqué unos pocos y los planté en una zona de la reja que separa el JBB de la calle 63; a los dos meses, gran parte de la malla estaba cubierta por esta treparadora y en su etapa de floración”.
En este lugar, Mauricio recogió semillas y esquejes y empezó a hacer su magia. “Logró propagar cerca de 200 plántulas y se están creciendo en el túnel. Al contar con este material, empecé a consolidar un nuevo proyecto que me iba a permitir retomar la frase de Pérez Arbeláez”.
El funcionario fijó su objetivo en los 12 bosques urbanos de la ciudad que ya fortalecieron sus coberturas vegetales o están en la fase de cocreación, reservorios de biodiversidad que la comunidad cuida y defiende desde hace décadas.
“Me propuse marcar un hito botánico en los bosques urbanos: que se convirtieran en los primeros sitios del espacio público de la ciudad en albergar la Mutisia clematis, nuestra planta simbólica y uno de los mayores descubrimientos del sabio Mutis”.
Álvarez se reunió con Yenny Rosas, coordinadora del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, para madurar el proyecto. “Acordamos que el primer paso sería capacitar a los 13 profesionales sociales sobre las características e historia de la Mutisia”.
En julio, Alejandro López, ingeniero agrónomo que lidera una investigación relacionada con el desarrollo de estrategias de propagación para la Mutisia clematis, capacitó a los licenciados en biología, antropólogos y trabajadores sociales del equipo.
“Nos sumergimos en el mundo de esta trepadora endémica de nuestro país. Alejandro nos dio todas las recomendaciones técnicas para poderla sacar del JBB y luego llevarla a los bosques urbanos”, expresó Rosas, licenciada en biología.
La capacitación también les sirvió como base para diseñar una cartilla donde los guardianes de los bosques urbanos tendrán a la mano toda la información para cuidar y ayudar a crecer los regalos botánicos que van a recibir.
“Esta herramienta pedagógica contiene la descripción física de la Mutisia, además de las medidas de protección para ayudarla a crecer (cerramientos), su historia y una bitácora donde la comunidad registrará actividades como el riego y presencia de brotes, flores y polinizadores”.
La toma de las Mutisias
Como las Mutisias clematis propagadas por JBB nunca han salido de su salacuna, Álvarez y Rosas determinaron no llevar al mismo tiempo a los 12 bosques urbanos las 200 que están creciendo en el tunel de propagación.
“Decidimos hacer un piloto con menos de 20 Mutisias para ver cómo se comportan en estos lugares del espacio público de la ciudad. Si la plantación y su desarrollo son exitosos, aumentaremos el número”.
El 4 de agosto, 17 plantas trepadoras endémicas salieron del JBB en el platón de una camioneta blanca 4×4 y fueron llevadas a la casa de Beatriz León, líder ambiental y guardiana del arbolado y los jardines del barrio Teusaquillo.


Orlando Blandón, licenciado en biología del equipo social, se encargó del traslado. “Beatriz nos abrió las puertas de su casa para guardar las Mutisias durante los días que seleccionamos para hacer las plantaciones en los 12 bosques urbanos”.
El Parkway (Teusaquillo), Canal Boyacá (Fontibón) y el parque metropolitano El Tunal (Tunjuelito) fueron los primeros bosques en recibir estas joyas botánicas que no necesitan de luz para crecer y se enredan en árboles, cercas o rejas.
Durante la celebración de los 71 años del Jardín Botánico de Bogotá (5 y 6 de agosto), los guardianes de estos oasis de biodiversidad urbana acogieron seis plántulas que fueron plantadas en diferentes zonas de los bosques y se convirtieron en sus nuevos padrinos.
Consuelo Sánchez, María Victoria Mogollón, Evangelina Núñez, Catalina Velásquez, Irina Cárdenas y Beatriz León, mujeres que hacen parte de la red de cuidadores del Parkway, participaron en la plantación de dos Mutisias.
Una fue ubicada en la jardinera de la calle 45 con carrera 24, ubicada bajo el roble más antiguo del bosque urbano; y la otra en la jardinera del Almirante Padilla, un terreno que la comunidad hizo florecer hace más de seis años.
“Contar con la flor insignia del JBB y una de las plantas que describió el sabio Mutis, es todo un privilegio. Desde que nos contaron del proyecto, todas aceptamos con gusto participar y así convertirnos en las guardianas de esta hermosa planta”, dijo Consuelo.
Esta líder ambiental y periodista retirada expresó que las dos Mutisias se convirtieron en las nuevas consentidas del Parkway. “Las vamos a regar todos los días durante las primeras semanas para que logren adaptarse al lugar. La cartilla será de gran ayuda”.
María Claudia García, directora del JBB, fue la encargada de hacer la entrega oficial de estas plantas endémicas a la comunidad. “Este hermoso bosque urbano es el primer sitio del espacio público de Bogotá que recibe Mutisias. Sabemos que quedan en buenas manos”.
En Canal Boyacá, bosque urbano de la localidad de Fontibón ubicado en el barrio Modelia, Liseth Reyes, licenciada en biología del equipo social, organizó varias actividades de educación ambiental.
“Además de plantar dos Mutisias, la comunidad disfrutó de una terapia de naturaleza para conectarse con la biodiversidad del bosque urbano y de un taller de acuarelas donde dibujaron y pintaron este tesoro botánico”
En un robledal ubicado a espaldas del CAI de Modelia, el JBB plantó dos bejucos o clavellinos. Cerca de 30 ciudadanos, la mayoría invitados por la líder social Jamelis Amador, participaron en esta actividad.
“Para que estos tesoros endémicos puedan crecer en los troncos de los robles, necesitamos de su ayuda. Como estamos en el fenómeno de El Niño, debemos regarlas todos los días durante tres semanas”, expresó la funcionaria Elizabeth Herrera.
Para evitar que las Mutisias se vean afectadas por el orín de los perros, la comunidad compró la malla para hacer cerramientos alrededor de los dos robles. Esta actividad contó con el apoyo de los operarios del JBB y varios líderes del bosque urbano.
La primera toma de las Mutisias terminó en El Tunal, parque metropolitano de la localidad de Tunjuelito que empezó a gestarse a principios de los años 70 sobre los terrenos de una antigua hacienda.
Felipe Calderón, profesional del equipo social, convocó a las entidades distritales y comunidad que participan en un proceso de cocreación que busca fortalecer las coberturas vegetales de este bosque urbano.
“Nos acompañaron la Defensa Civil Colombiana (entidad que postuló a El Tunal como bosque urbano), el IDRD, la Alcaldía Local de Tunjuelito, Biblored, las escuelas deportivas, la Secretaría de Seguridad y la Policía Nacional”.
En las materas del ‘Muro verde’, un sitio ubicado en la portería 1 del parque (por la calle 24) y que cuenta con una malla donde crecen varios mantos de María, fueron plantadas dos Mutisias clematis.
“La comunidad y varias entidades de la localidad se unieron con la intención de plantar estas Mutisias en el muro verde, un espacio que vamos a monitorear y el cual se convertirá en una prioridad dentro del bosque urbano”.
El director de la escuela deportiva de tenis de El Tunal fue escogido como padrino de estas plantas trepadoras. “El administrador del parque le propuso ser el guardián de las Mutisias y el profesor aceptó. Con su alumnos nos van a ayudar con el riego y otras actividades de cuidado”.
Explosión de Mutisias
La segunda toma de las Mutisias clematis en Bogotá fue agenda el 14 y 15 de agosto en los bosques urbanos Arborizadora Alta, Brazo Salitre, Ciudad Montes, Bosques de Granada, La Esmeralda, San Carlos, Santa Helena, Tierra Viva y Timiza.
Un día antes, los profesionales sociales Orlando Blandón y Víctor Ardila sacaron 11 clavellinos de la casa de Beatriz León en Teusaquillo y se los llevaron en una camioneta a los líderes ambientales y sociales de estos edenes de la naturaleza urbana.
El viernes 14 de agosto, la fiesta de la Mutisia empezó en Timiza, un icónico parque de Kennedy conocido por su lago de aguas verdosas y que en el pasado albergó una rueda de Chicago y un pequeño zoológico.


Adriana Tusso, licenciada en biología que lidera los procesos sociales en esta localidad, escogió el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Lago Timiza, un sitio que participa en el proceso de cocreación del bosque urbano, como sede de la primera Mutisia.
“La BibloHuerta, un proyecto agroecológico ubicado en el CDC que nació hace siete años y en el que participan varios huerteros del sector, es la nueva casa de una Mutisia. Con los directivos de la Biblioteca Pública Timiza acordamos plantarla bajo un papayuelo”.
Esta icónica plantación reunió a los huerteros Ani Sepúlveda, Luis Fernando Ovalle, Jaime Guerra y Ruth Díaz; Diana Rodríguez, mediadora de la biblioteca; y 10 jóvenes con discapacidad cognitiva que participan en el Centro Integrarte del CDC.
“Fue una plantación muy especial en la que los participantes, a través de nuestra cartilla, conocieron con lujo de detalle la Mutisia y se convirtieron en sus nuevos guardianes. Los muchachos del Centro Integrarte quedaron maravillados con la experiencia”, expresó Adriana.
“Esta Mutisia, que recibió un cerramiento para evitar posibles afectaciones, fue el mejor regalo que pude recibir en mi cumpleaños. Vamos a regalarla, cuidarla y darle todo nuestro amor para que se trepe muy hermosa por el papayuelo”, apuntó Ani.
La Esmeralda, bosque urbano de la localidad de Teusaquillo que hizo historia hace tres años al ser el primer sitio del espacio público en recibir cuatro magnolios nativos y endémicos de Colombia, aumentó su diversidad.
Natalia Rocha, profesional social del JBB, lideró la plantación de una Mutisia en la huerta de la Junta de Acción Comunal, una actividad que reunió a cerca de 10 líderes ambientales de este ecobarrio.
“Esta huerta ofrece condiciones favorables para el establecimiento de la especie, incluyendo disponibilidad de luz, sombra y humedad. Además, es un espacio seguro para realizar su seguimiento y manejo”.
La licenciada en biología realizó una contextualización sobre la historia e importancia de la Mutisia, al igual que el reto que representa su llegada y establecimiento en este bosque urbano que es defendido a capa y espada por la comunidad.
“Los guardianes se comprometieron a realizar un riego constante, efectuar seguimiento periódico a su crecimiento y desarrollo y observar su proceso de adaptación al lugar. Si es necesario, a la Mutisia se le instalará una malla o estructura de soporte”.
El icónico bosque de San Carlos, el gran pulmón verde del sur de la ciudad ubicado en la localidad de Rafael Uribe Uribe, celebró la llegada de la planta insignia del Jardín Botánico con una actividad liderada por la profesional social Laura Natalia Castellanos.
“En un sector cercano a la administración del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), líderes ambientales del bosque, como Bernardo Sancristán, nos ayudaron a plantar una hermosa Mutisia clematis”.
Esta joya botánica y endémica fue nombrada por la comunidad como Chía Xue, palabras que en lengua de los muiscas significan Luna y Sol. “Sus nuevos guardianes también gestionaron recursos para montar un cerramiento que le permitirá crecer y enredarse adecuadamente”.
Ciudad Montes, parque de Puente Aranda donde funcionó el primer vivero del Distrito y que se convirtió en el primer bosque urbano de Bogotá en ser postulado por la ciudadanía, le abrió las puertas a una Mutisia que fue plantada en la zona del Ecoparque.
Ángela Berdugo, Luz Marina Cárdenas y Rafael Chaparro, líderes de la red de cuidadores, participaron en la plantación. “No cabemos de la felicidad por recibir la Mutisia, un tesoro que acompañará a los magnolios nativos y bromelias que nos trajo el JBB este año”.
Más fiestas botánicas
El sábado 15 de agosto se plantaron seis Mutisias clematis en los bosques urbanos de Arborizadora Alta, Bosques de Granada, Santa Helena y Tierra Viva, eventos liderados por el equipo social y que contaron con la participación de la comunidad.
En Bosques de Granada, un pequeño pero biodiverso parque del barrio Villas de Granada (localidad de Engativá), la líder ambiental Claudia Franco gestionó recursos para instalar tres pérgolas para que las Mutisias puedan enredarse a sus anchas.
“Instalamos palos de guadua en tres sitios estratégicos del camino que atraviesa el parque, un pulmón verde que se caracteriza por la alta presencia de lechuzas y búhos y donde hemos liderado varios proyectos de agricultura urbana, arbolado y jardinería”.


Alejandra Núñez, profesional social en esta localidad del noroccidente de la ciudad, lideró la plantación de tres Mutisias con el apoyo de un operario del equipo de arbolado joven. “Ricardo Lana nos ayudó a abrir los huecos”.
Claudia, Ana Elisa Solano, Yolanda Rivera, Janeth Vargas, Stella Camargo y María Teresa Ramírez, habitantes del sector, participaron en la actividad y se convirtieron en las madrinas de estas plantas icónicas de la Expedición Botánica de Mutis.
“Cada Mutisia tiene entre dos y tres madrinas. Nos vamos a encargar de cuidarlas y regarlas frecuentemente para que se puedan trepar por las guaduas y además les hicimos unos cerramientos para evitar las afectaciones de los orines de los perros”.
Además de la cartilla de esta planta endémica, las mujeres de Bosques de Granada, un bosque urbano que está en fase de cocreación, recibieron stickers elaborados por Alejandra que dicen: “Yo soy un guardián de la Mutisia Clematis”.
Tierra Viva, bosque urbano de la localidad de Bosa que nació hace más de tres años por iniciativa de la comunidad y que reverdeció uno de los meandros del río Tunjuelo, se sumó a la toma de las Mutisias.
En El Elefante, una huerta comunitaria ubicada en el parque San José de Maryland, vecino del bosque y que hace parte del proceso de cocreación, fue plantada una Mutisia. La profesional social Viviana González estuvo a cargo de la actividad.
“Varios de los líderes de este bosque de siete hectáreas y donde habitan más de 3.200 árboles de 21 especies, participaron en la plantación y aportaron la malla para que la Mutisia se pueda trepar y todo el material para hacer el cerramiento”.
María Eulalia Ávila, una de las líderes de Tierra Viva, apadrinó el nuevo tesoro botánico y liderará las actividades de cuidado con ayuda de Giovanny García, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Laureles III.
“Esta Mutisia queda en muy buenas manos. El grupo comunitario de Tierra Viva está bastante comprometido con el cuidado de las coberturas vegetales y además lidera varios proyectos de renaturalización en la zona”, mencionó Viviana.
Ciudad Bolívar se sumó a la toma de las Mutisias con una plantación en el aula viva Semillas de Esperanza, una huerta comunitaria del barrio Potosí en la que participan niños, jóvenes y adultos mayores del sector.
El profesional social Orlando Blandón, que ha realizado en esta aula varios talleres de propagación del ecosistema subxerofítico, un bosque enano que sobrevive en algunas zonas de esta localidad, lideró la plantación de una Mutisia.
“Con Carlos Meneses, uno de los líderes de Semillas de Esperanza, realizamos un taller sobre las características e historia de la Mutisia. Esta aula viva hace parte del bosque urbano Arborizadora Alta y participa en los procesos comunitarios del Palo del Ahorcado y Cerro Seco”.
Santa Helena, un bosque urbano lineal de 13 hectáreas ubicado en la localidad de Suba (entre la Autopista Norte, la avenida Las Villas y las calles 147 y 146) y que alberga más de 2.000 árboles y arbustos, recibió su regalo endémico.
Daniel Escobar, antropólogo del equipo social del JBB, asesoró a la comunidad en la plantación de una Mutisia que fue ubicada en un sector cercano a una pérgola donde crecen varias pasifloras.
“Esta joya de la Expedición Botánica fue plantada con la participación de ocho líderes ambientales del sector, quienes le instalaron un cerramiento y un aviso que informa sobre la importancia de la especie”.
En Brazo Salitre, un bosque urbano de 7,9 hectáreas ubicado entre las avenidas NQS y 68, en la localidad de Barrios Unidos, la llegada de la Mutisia clematis debió ser reagendada por solicitud de la comunidad.
“Los líderes del bosque nos pidieron correr unos días la llegada de la Mutisia debido a varias reuniones. La vamos a plantar el 25 de agosto con la participación de los guardianes del bosque”, explicó el profesional social Víctor Ardila.
Sin embargo, Edilma Garzón, líder de este bosque que colinda con el humedal Salitre, recibió la enredadera endémica. “Ella se encargará de cuidarla y regarla mientras llega el día de la plantación”.
Para Germán Darío Álvarez, el primer piloto de la llegada de la Mutisia clematis al espacio público de la ciudad, fue todo un éxito. “Estamos cumpliendo uno de los sueños que tenía nuestro fundador: vestir a Bogotá con los colores de la Mutisia”.
Los guardianes de los bosques urbanos serán los ojos, oídos y voz de las 17 Mutisias que llegaron a estos reservorios de vida. “Ellos nos van a ayudar con el riego, cuidado y monitoreo. Vamos a investigar cómo se adaptan en sus nuevos hábitats”.






